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El repulsivo mundo del ‘Hurtcore’: chantajear víctimas a cambio de fotos y videos

Matthew Falder, académico de Cambridge y productor de materiales "hurtcore", fue encarcelado por 32 años, por crímenes contra 48 personas, desde adolescentes hasta adultos.

por Max Daly; traducido por Daniela Silva
22 Febrero 2018, 10:05pm

ADVERTENCIA: este artículo presenta contenido perturbador que algunos pueden considerar ofensivo.

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El tormento y la humillación solían ser un espectáculo muy público. Pero en el mundo moderno hay nuevas formas de ser crueles, y muchas se llevan a cabo detrás de una pantalla.

Todo comenzó con la "Víctima 5" en 2013, cuando ella puso un anuncio en Gumtree diciendo que quería comprar un perro. Uno de los correos electrónicos que recibió la chica de quince años se leía sospechoso. Era de Liz, una artista, que le prometió pagar por cualquier perro que escogiera. A cambio, Liz quería que le mandara una selfie sin brasier que le serviría como inspiración para dibujar. Hablaron por correo. La chica le confió a Liz que vivía en un orfanato en el que las demás chicas la intimidaban y tenía un hermano menor discapacitado que "significaba todo" para ella. Encontró un perro que costaba 275 libras esterlinas (un poco más de un millón de pesos colombianos aproximadamente), y Liz le dijo que se lo compraría a cambio de una foto que "absolutamente nadie más que yo la vería". La chica le mandó una foto por correo. En cuanto lo hizo, Liz se puso violenta.

Le dijo que si no le mandaba más fotos de inmediato, le iba a mandar su foto a las chicas que la molestaban. Y así fueron aumentando los chantajes: mientras más fotos mandaba la Víctima 5, más la chantajeaban y más explícitas eran las demandas de Liz. "Haré todo lo que pueda para hacer tu vida horrible", le dijo Liz. La amenazó con mandar sus fotos a todos los de su colonia y escuela. Le decía que hablaría con los de servicio social y haría que a su hermano discapacitado lo mandaran a otra casa, a menos que se tomara fotos desnuda en varias posiciones degradantes, mientras sostenía cartulinas con mensajes como "Soy una puta" y “cuido a mi hermano discapacitado, y ahora me obligan a desnudarme". La chica le dijo a Liz que quería suicidarse, pero Liz siguió exigiendo fotos. La chica terminó en el hospital por una sobredosis.


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Al mismo tiempo, Liz chantajeaba a otros: a otra la obligó a mandarle videos comiendo alimento para perros mientras estaba desnuda en el suelo, lamiendo un cepillo para baños sucio y un tampón usado, y fotos con las piernas abiertas, exponiendo sus genitales, y sosteniendo un letrero escrito a mano con las palabras "odio a los negros".

Pero Liz no era una adolescente; ella era Matthew Falder, un graduado de Cambridge de veintitantos años con una doble vida. Cuando no estaba investigando sobre geofísica, con amigos de la universidad o con su novia, con la que llevaba varios años, Falder usaba direcciones de correo electrónico encriptadas para chantajear a personas vulnerables para que se tomaran fotos y videos haciendo cosas humillantes, que luego circulaban por los rincones más oscuros de Internet.

Según los abogados, Falder, quien creció en una parte rica de Cheshire, trató a sus víctimas "como objetos sexuales y como objetos de burla". En la dark web, su pasatiempo favorito era ver a niños en posiciones de degradación y dolor. En un foro de porno extremo, en una parte titulada "100 cosas que queremos ver al menos una vez en la vida", sugirió "niña usada como tablero de dardos", un video que muestra como le rompen los huesos a un niño "lenta y deliberadamente" y la violación de "un niño paralítico".

Hoy, Falder —quien bromeó con los detectives cuando lo arrestaron en junio de 2017 y dijo que los cargos en su contra sonaban "como la hoja de antecedentes penales del infierno"— fue sentenciado a treinta y dos años de cárcel en el Tribunal de Birmingham. Admitió más de 100 delitos entre 2009 y 2017, que cubren una serie de crímenes sádicos por Internet contra cuarenta y ocho personas de edades comprendidas entre la adolescencia y los treinta.

Durante su sentencia, el juez Philip Parker QC describió los crímenes de Falder como "una historia de depravación mayor". El juez le dijo: "Querías tener el control total de tus víctimas. Tu comportamiento fue persistente, manipulador y cruel".

El caso es el primer enjuiciamiento exitoso del Reino Unido por crímenes vinculados al "hurtcore", una forma extrema de pornografía que se centra en el dolor fuerte no simulado, la tortura y la humillación, principalmente en niños, incluyendo bebés. A pesar de que Falder fue un delincuente prolífico, fue un actor secundario en un mundo tan oscuro que uno no puede ni imaginar.

La policía británica se enteró por primera vez de Falder, o al menos de sus identidades en Internet, "Inthegarden", "666devil" y "evilmind" gracias al FBI, durante una investigación de un sitio llamado Hurt2theCore en 2013. Después, el sitio de hurtcore más sobresaliente de la dark web, Hurt2theCore tenía miles de miembros, cientos de los cuales participaron en el intercambio de materiales de abuso. Falder visitaba el sitio con regularidad, el cual tenía temas de discusión como "producción de pornografía infantil para principiantes", "estrella porno infantil para bebés", "tres hombres y un bebé", "perras asesinadas", "jóvenes atados", "violación con gritos" y su propia sección llamada, “necesito ideas para chantajear a una chica".

También aquí fue donde Falder publicó muchas de las imágenes y videos que le había sacado a sus víctimas. Explica por qué las obligó a escribir cartulinas de Hurt2theCore, no solo como una broma enferma para sus compañeros de hurtcore, sino también como una forma de marcar y autenticar su contenido como el "chantajista original" .

"El hurtcore es un fetiche para las personas que se excitan con el dolor, o incluso con torturar a otra persona contra su voluntad", explica Eileen Ormsby, que investigó la escena del hurtcore para su próximo libro, The Darkest Web. "Llega a ser tan sádica que hasta la mayoría de los pedófilos la rechazan. Los videos y las fotos generalmente salen de países afectados por la pobreza, pero es un mercado mundial".

Matthew Graham. Foto: handout

La misteriosa figura detrás de Hurt2theCore, y gran parte de la dark web, fue una personalidad llamada Lux, que se dio a conocer como el "Rey del Hurtcore". Cuando la policía finalmente lo identificó en 2014, resultó que era un estudiante de nanotecnología de veintidós años, Matthew Graham, y que había estado administrando una serie de sitios de hurtcore bajo su "PedoEmpire" desde su cuarto en la casa de sus padres en los suburbios de Melbourne.

Graham admitió haber alentado a un pedófilo ruso a secuestrar, violar, torturar y asesinar a una niña de cinco años, aunque nadie sabe si el ruso realmente lo hizo. Graham también compartió un video tan fuerte que muchos en Internet supusieron que era un mito urbano. "Daisy's Destruction" mostraba a una niña de dieciocho meses gritando, atada de las piernas boca abajo, sometida a una espantosa prueba de violación y tortura por parte de una mujer enmascarada. La película se le vendió a pedófilos y a fans del hurtcore en la dark web por 10.000 dólares antes de que Graham la comprara y, en nombre de la libertad, como dijo tiempo después, la pusiera en Hurt2theCore.

"Al principio me daba pena que me atrajeran estas cosas ", le dijo al Daily Dot antes de que lo arrestaran. "Pero conforme pasaba el tiempo, poco a poco me fui aceptando. No fue hasta que encontré a la comunidad de Tor pedo que pude sentirme cómodo con mis gustos".

En 2016, Graham fue sentenciado a quince años de prisión por crímenes que el juez describió como "maldad pura".

Otro australiano, el empresario Peter Scully, acusado de hacer "Daisy's Destruction" con su asistente Liezyl Margallo, está en la cárcel en Filipinas por asesinato, tortura y abuso infantil, y lo vincularon con videos que realizó para su productora, No Limits Fun.

La crueldad es implacable. Desde que se cerró el PedoEmpire de Graham, surgieron nuevos sitios y se sigue chantajeando y abusando de los niños para divertir a una multitud sin rostro de abusadores en línea que utilizan nuevas tecnologías para satisfacer sus deseos. Un informe publicado en noviembre de 2016 por el Australian National University Cybercrime Observatory expresó su preocupación de que el aumento en el uso de la realidad virtual y la robótica sexual podría motivar a los delincuentes a buscar víctimas fuera de Internet y a tratar de "mejorar su experiencia incorporando transmisiones en vivo de abuso sexual infantil con las facilidades de tales tecnologías".

Matthew Falder. Foto: NCA

Vigilar las partes más impactantes de la dark web es una tarea abrumadora, dice Ormsby: "Es difícil aplicar la ley en la dark web porque no se puede hacer un seguimiento de los usuarios a través de los métodos informáticos normales. Se necesita de un detective el cual trata de identificar a los usuarios a través de funciones en imágenes y videos, o mediante ingeniería social (engañar a las personas para que divulguen información confidencial o personal)".

Dice que a diferencia de otros mercados oscuros, como las armas y las drogas, la mayoría del porno ilegal se comparte entre los participantes de forma gratuita, por eso no hay dinero o criptomoneda que se pueda seguir. Entrar en encubierto muchas veces es el mejor método, pero, como dice Ormsby, "para tener acceso a los sitios más extremos, los miembros tienen que proporcionar material original que represente el abuso infantil, y obviamente la policía no puede participar en eso".

Uno de los elementos más difíciles de entender cuando se trata de crímenes hurtcore es la razón por la que lo hacen. Tanto Falder como Graham apenas habían salido de la adolescencia cuando se involucraron en la escena del hurtcore. En ninguno de los dos juicios se mencionó que habían sufrido algún trauma o una humillación importante durante su niñez, que pudiera haber provocado tanto placer al ver a otros heridos y humillados. También es sorprendente como, Falder, en particular, fue capaz de mantener ese lado completamente aislado de su vida cotidiana.

Los detectives en el caso Falder dijeron que, si bien la mayoría de los delitos se cometen por sexo, pasión, dinero, venganza u odio, la motivación principal de Falder era causar sufrimiento y humillación a los demás. "En treinta años, nunca me encontré con algo tan horrible, donde el único objetivo del delincuente era causar tal dolor y angustia", dijo Matt Sutton, el oficial superior de investigación de la NCA.

"Creo que todo se reduce al sadismo", dice Ormsby. "La crueldad que se necesita para participar en el hurtcore es simplemente inimaginable para la mayoría de nosotros. La dark web le ha dado un lugar a personas de ideas afines para que puedan reunirse de forma segura, y el hecho de que haya una 'comunidad', a falta de una mejor palabra, podría normalizar sus impulsos y actos, hasta cierto punto. Tienen esa idea de tratar de superarse unos a otros para ver quién es más depravado".


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La crueldad moderna se lleva a cabo de forma remota, pero tiene el poder de poner a sus víctimas en un infierno. Los responsables están ocultos en una red de cifrado en línea, mientras que las víctimas sufren en silencio. Muchas de las personas a las que Falder hizo sufrir, a pesar de haber sido humilladas, mostraron una valentía increíble al denunciarlo. Expresaron su alivio al saber que lo habían capturado y castigado, pero también comentaron cómo este tipo de crueldad, hecha por alguien que nunca habían visto en la vida real, les había dejado una cicatriz mental imborrable.

En palabras de una de las víctimas de quince años de Falder: "Todos los días pienso en lo que me pasó. Creo que siempre lo haré".

@Narcomania

Este artículo apareció originalmente en VICE MX.