Pelo malo: “solo hay dos caminos: las tetas o las pistolas”

Hablamos con Mariana Rondón, directora de la polémica y galardonada 'Pelo malo', sobre los sinsentidos de los sacrificios de amor para que te quiera tu mamá, un partido político o una religión. Da igual.

|
03 Marzo 2015, 8:00pm

Fotos cortesía de Mariana Rondón.

Mariana Rondón es directora de cine porque no pudo ser Miss Universo. Ella misma afirma esto para burlarse de sus pares caraqueñas que se desviven frente a un televisor viendo los reinados. Hija de la revolución y ex alumna de la Escuela Internacional de San Antonio de los Baños en Cuba, creó la Empresa Multinacional Andina Sudaca Films para sacarle los trapitos al sol a más de uno. Con más de tres películas en grandes festivales de cine, entre esas Postales de Leningrado (2007) y A la medianoche y media (1999), Mariana se llevó la Concha de oro de la XLI edición del Festival de San Sebastián con un desalmado retrato de la sociedad venezolana, Pelo malo.

"Lo importante es el pelo liso, pero con secador", "¿Por qué no te disfrazas de militar para que tu mamá te quiera?", con estas palabras se hace palpable el mundo de Junior, un niño caraqueño de pelo rizado que lucha por ser feliz y porque su mamá lo abrace más que a su hermano pequeño. Entre recetas para alisarse el pelo, secadores, vestidos de princesa, bloques de vivienda iguales y un mundo de uniformidad, Pelo malo cuenta la gestación de la represión y lo difícil que puede llegar a ser el amor. ¿Qué pasa cuando un niño, en plena República bolivariana, se quiere alisar el pelo para la foto del anuario del colegio? Hablamos de esto con Mariana Rondón, quien entre risas también nos contó que en Venezuela parece que hay solo dos caminos: las pistolas o las tetas.

Hola Mariana, ¿qué es tener el pelo malo, más allá de tenerlo crespo o, como decimos en Colombia, "chuto"?

Pelo malo para mí es la posibilidad de entrar a esa pequeña ventana, que es un espejo en el que nos vemos todas las mañanas y descubrimos lo que nos gusta, o no, de nosotros. La posibilidad de entrar en el universo ajeno y tener la capacidad de respetar las diferencias de los demás y respetarnos a nosotros mismos. Ahora bien, yo sé que soy un poquito cruel y en el film estaba hablando de las heridas que quedan cuando estas diferencias no se respetan.

El pequeño universo de Junior, el protagonista de la película, rompe con el discurso chavista, o cómo llamarlo...

A mí no me gusta referirme a la política nacional por el nombre de alguien. Me parece que es abusar de los demás, acusarlos de lo que ha hecho otra persona (se ríe). Ya por ahí empieza el gran error.

Lo que sí me interesaba era hablar de una sociedad cargada de dogmas, en la que la capacidad de libre albedrío de cada quien termina sometida a una voluntad general y, además, uniformada. Para hablar directamente del contexto nacional, también quería resaltar la violencia del discurso que ha traspasado los límites entre lo político social y lo íntimo. Ha entrado a las casas, a las familias, a las relaciones familiares de esta sociedad. Cuando cualquier discurso dogmático entra a la intimidad, por supuesto, todo se transforma en un acto de extrema violencia.

En este momento, parece que la estética femenina (alisarse el pelo, pintarse las uñas, vestidos de princesa) domina la simplicidad masculina.

Simplicidad es muy condescendiente (risas). Sí, pero yo diría desde un lugar peyorativo, hasta prejuicioso de mi parte, que es el típico ejercicio del poder elemental. Para mí hay dos valores que la sociedad venezolana ha tenido siempre, sin importar esos discursos supuestamente revolucionarios. La movilidad social se da a partir de dos poderes absolutamente vacuos: uno es la belleza que nace de las 'misses' (Miss Universo) y el otro es el poder militar. Esos son los modelos que pueden tener los niños de este país para lograr una movilidad social.

Esto como punto de partida es poner el poder en mano de una pistola o de unas tetas. De eso solo queda la desesperanza, porque son dos valores absolutamente falsos.

¿Cómo nació la idea de recrear esta crítica social a partir del universo de un niño?

Mi idea era poder entrar en una intimidad muy profunda y en algo muy conocido por todos. Cuando eres un niño de 10 años empiezas a descubrir que no te pareces a nadie, así te parezcas a todos. En esa edad empiezas a decir "yo soy así" o "me tengo que parecer a esto"; te confrontas contigo mismo y el libre albedrío aparece, ya no eres lo que tu papá decida que eres, eres lo que te está pasando a ti en la vida.

Aunque, para mí era una historia totalmente venezolana, yo creo que ese es el lugar donde todo se convierte en universal. Esa ha sido mi gran sorpresa a la hora de mostrar la película, es absolutamente universal. Ha pasado en los lugares más insólitos y la gente sale de las salas de cine consternada como si estuviera en el 23 de Enero en Caracas (barrio de Caracas en el que se rodó la película).

Nunca había visto un niño mirar como Tony Montana, con tanta ira en los ojos, ¿en Pelo malo, las miradas reemplazan la violencia verbal y física?

Mi trabajo más importante fue ese.

Si mis personajes hablaran como habla un caraqueño, tú no habrías podido soportar el audio de esta película. Entonces, yo hice un trabajo de no dejar ver eso. Caracas es una ciudad 'hiperviolenta', en cada esquina puedes ver a alguien con un arma, bueno los colombianos también saben qué es esto; pero, a diferencia de Colombia, la violencia también es verbal. En mi película, quise quitar las palabras violentas, vulgares y las pistolas, y se lo puse todo a las miradas.

De hecho, como empecé a trabajar esta historia fue saliendo a la calle para ver los gestos y las miradas del caraqueño.

Entonces, entras en la intimidad de todos y eso no es algo que todo el mundo disfrute. ¿Qué te han dicho después de ver la película?

He recibido comentarios como: "eres lo peor del mundo" o "gracias por existir".

El cine nacional no se mueve en este terreno realista, más bien se hace un trabajo más cercano a los simulacros. Entonces, la persona que no estaba acostumbrada a ver cine arte se confrontó muy duro con la historia y le pareció extremadamente realista. No podía comerse las palomitas de maíz mientras la veía, porque se atragantaba ¿sabes? Y ese dolor lo he sentido en muchos espectadores, están tan perturbados con lo que ven y no lo entienden. Pelo malo es una película que no les da alternativa, muy parecida a la vida.

La película ha resultado así de polémica. Además así de controversial en términos emocionales, hay gente que me dice que me detesta y me empieza a explicar por qué; tal vez no es porque no les guste la película, sino que quisieran que yo les dijera que hay alguna esperanza. En esas circunstancias, yo sí soy bastante pesimista.

No hay futuro, pero además de uniformidad, miradas violentas y concursos de Miss Universo, la película es sobre lo difícil que puede llegar a ser el amor, ¿no?

Sí, pero no hagas spoiler. Tener que hacer sacrificios de amor para que te quieran, para que te quiera tu mamá, un partido político, una religión, eso no tiene ningún sentido. Pero eso es lo que exige la estructura de la sociedad contemporánea, ¿sabes? Te exige rajarte las vestiduras, entregar el alma, la conciencia. Todo se empieza a convertir en militancias, como ves no soy muy optimista al respecto.

Pero ¿sabes? No me gusta decir de qué se trata la película. En medio de querer respetar las diferencias, de respetar la libertad de cada quien, lo que yo también hice como directora fue dejar un espacio libre para que el espectador decidiera dónde quería pararse. Y, aunque un espectador me diga cosas que pueden sonar aberrantes, ese es su derecho y yo con este trabajo trato de respetar la decisión del otro. La gente decide de qué se trata la película según lo que está viviendo; entonces, si para ti va del amor, tú sabrás porqué.

Sacrificios de amor para que me quieran en VICE...

No me digas (risas). La hemos pasado muy bien en esta entrevista, esto va para los de VICE.

¿Has hecho sacrificios de amor parecidos a los de tus personajes?

La verdad es que soy directora de cine porque no pude ser 'miss', como toda venezolana. No, yo creo que estoy dividida en todos ellos, en la mamá, en la 'gordita'; por eso puedo tener el pelo liso, pero no puedo ser esa 'miss' como Junior y su amiguita. Me siento cercana a ellos en su soledad más profunda y en su banalidad más extraña.

¿Qué le quieres decir a los jóvenes cineastas colombianos que le están apostando a estas historias arrinconadas, silenciadas...?

Yo creo que a uno no lo arrincona nadie y eso es lo más complejo, darse cuenta de que uno se arrincona a uno mismo. No se trata de parecerse a nadie, sino de poder ser distinto; eso es lo que hace que un trabajo trascienda y cause polémica, porque lo que queremos es que la gente se perturbe y hable.

Y, que le dirías a los que tienen el pelo malo y se lo quieren alisar, pero con secador...

Bueno yo les diría que mejor monten el negocio de alisar el pelo. Después del petróleo ese es el negocio más próspero en Venezuela.

Sigue a la autora de este artículo Camila Tovar.

Sigue a Mariana Rondón.

Si quieres ver esta película Cine Tonalá .