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Recolectando almejas en los manglares del Pacífico colombiano

Las piangüeras de El Charco se ganan la vida buscando almejas entre el barro de los manglares. Su trabajo es peligroso, no está regulado, y los niños deben hacer gran parte del oficio.

por Jonas Wresch
06 Julio 2015, 4:45pm

Las piangüeras son una comunidad del Pacifíco nariñense que se gana la vida buscando almejas entre el barro de los manglares. Estas almejas, que se venden bien en Ecuador, son la base de sus ingresos. El trabajo es peligroso, no está regulado y, a menudo, la humedad y los mosquitos hacen de la enfermedad un problema masivo. Se requiere mucha agilidad para atrapar las almejas, así que gran parte de los trabajadores son niños. Dada la falta de fuentes de ingresos en la región y la poca presencia y ayuda gubernamental, para muchos es la única opción.

El fotógrafo Alemán Jonas Wresch se encontró con esta comunidad mientras trabajaba y vivía en Colombia. VICE habló con él sobre su experiencia en la región y cómo logra documentar la pobreza sin ser amarillista.

VICE: Hola Jonas, ¿qué te llevó a la costa Pacífica?

Jonas Wresch: Estaba haciendo un reportaje más extenso sobre la vida en el municipio El Charco, en Nariño. Es un área muy afectada por el conflicto, el 85 por ciento de la población ha sido desplazada de sus hogares por periodos de tiempo prolongados. Fui allá para documentar los efectos del conflicto y asuntos de la vida cotidiana... como de dónde saca la gente la comida etc. Así di con las piangüeras.

Ya que se requiere mucha agilidad para capturar las almejas, los niños hacen gran parte del trabajo.

¿mo lograste el acceso a la comunidad?

Fue bastante chistoso porque me encontré con unas mujeres que habían trabajado toda la vida en los manglares y yo sólo les pregunté si me podía ir con ellas. Inmediatamente me respondieron que no, que "no iba a sobrevivir ni una hora". Me dijeron que era un lugar lleno de malaria en el que uno debía untarse la piel con gasolina para que no lo picaran los mosquitos. Al final quedaron felices de que hubiera ido y sobrevivido. Fueron muy amigables y abiertas.

¿Cómo es un día de trabajo de las piangüeras?

Es un mundo muy interesante. Van en una canoa y durante el viaje todas comen y fuman cigarrillos. Las almejas se encuentran en las raíces de los manglares entonces tienen que escavar de 10 a 20 centímetros en el barro para ver si hay. Los animalitos se esconden, así que realmente tienen que buscar.

¿Qué riesgos enfrentan además de la malaria?

Tienen problemas en la piel porque sienten que es necesario untarse gasolina para mantener a los mosquitos lejos. Las mordidas de culebra y de otros animales también son comunes.

The biggest health concern for the workers is malaria from mosquitos.

¿Por qué hay tantos niños en tus fotos?

Hay muchos niños trabajando en los manglares porque, al tener manos y cuerpos pequeños, se pueden mover mas rápido y son más eficientes que los adultos atrapando las almejas. La mayoría no va al colegio o va sólo en la tarde. El trabajo es muy duro y todos son muy competitivos, entonces se enfocan en la actividad por horas. Esta es la única opción que tienen, los niños mayores me contaron que estaban cansados del trabajo.

¿Hay alguna otra opción de trabajo en el área?

No muchas. Prestar servicio militar... También pueden cortar madera, pescar o trabajar en plantaciones bananeras. Eso es todo.

Mencionaste que los niños mayores estaban cansados del trabajo. ¿Este es el ánimo de la comunidad en general?

Son consientes de que es un trabajo difícil y con mucha trayectoria, así que se sienten orgullosos. Cuando hablas con una mujer mayor en el pueblo puedes identificar de una si fue piangüera porque ellas fuman de una manera muy específica. Es un negocio con trayectoria y le da a la comunidad un sentido de unión.

Para los niños de la región, las otras opciones laborales incluyen prestar servicio militar, cortar madera, pescar o trabajar en plantaciones de banano.

Esta región también es conocida por la falta de presencia y ayuda del gobierno. ¿Es así?

Se sienten completamente abandonados. He estado en otros lugares de Colombia, como el sur de Bogotá, donde la vida es dura pero mucho más accesible. Un mayor número de ONGs tiene presencia en ellos y la gente siente que la están atendiendo. Este lugar es muy remoto y es muy costoso llegar allá por el costo de la gasolina. No mucha gente lo visita.

¿Cómo fotografías la desigualdad con dignidad y evitas caer en el amarillismo?

Siempre intento encontrar un balance entre las víctimas y la resistencia que hacen. La gente no sólo sufre, siempre se organiza y se fortalece. No quiero retratar el lugar como el peor de la Tierra, sino mostrar que hay esperanza y que la gente tiene poder. Me sentí muy bien en estas comunidades afro porque las personas son muy hospitalarias y amigables. Eso también lo quise incluir en mi obra.

Entrevista por Laura Rodriguez Castro, síguela en Twitter.

El área es de difícil acceso y por eso recibe poca ayuda de ONGs.

A pesar de que el trabajo es duro, la comunidad se siente orgullosa de su historia