Altavoz 2016

Altavoz: Deicide tu papá

Un vocero de Satán en la tierra fue nuestro favorito de la primera jornada.

por Noisey Colombia
06 Noviembre 2016, 10:26pm

Fotos por Juan Urrego.

"Nosotros no nos metemos con los cristianos, ¿entonces por qué ellos se tienen que meter con nosotros?", dijo Glen Benton durante la rueda de prensa que dio en el Altavoz, en la que ilustró a 18 periodistas sobre la filosofía negra que profesa, luego de la hora y media de descarga satánica metalera que dio su banda en tierra de Parabellum.

"Pero yo soy como un perro... y si se te pasas de la raya, te morderé".

Así es el carismático vocalista y bajista de esta clásica banda de death de Tampa Florida, un tipo enorme con un semblante rudo, de pirata, que en el escenario ruge como Cancerbero y afuera es el tipo más buena papa del mundo.

A menos de que quieras evangelizarlo con un cristo. 

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Desde hace casi 30 años, Deicide se ha consolidado como una banda brutal y agresiva que le ha declarado la guerra a la falsedad, la intolerancia y la esclavitud mental promovida, según ellos, por el cristianismo. Por esto, y atendiendo a la tradición de blasfemia y rebeldía que desde principios de los 80 ha envenenado las venas de Medellín, era la banda perfecta para cerrar el día más oscuro y pesado del Altavoz 2016.

Frente al sonriente busto de Juan Pablo II y acompañado por un maligno ensámble ​clásico de dos guitarras distorsionadas y una batería demoledora,  Benton predicó su evangelio negro y puso a vibrar esos mojados y encharcados adoquines, con clásicos como: "Oblivious To Evil​", "Kill The Christian" y "Homage for Satan";​ revisiones a sus discos emblemáticos como Once Upon the Cross, Serpents of the Light​ ​​y Scars of the Crucifix​ y riffs de pura ultratumba. Una misa negra sin pelos en la lengua. Una eucaristía sombría en la que pisoteó el cuerpo de Cristo a diestra, pero sobre todo a siniestra.


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Deicide dio un recorrido por sus once álbumes y logró que el mismo demonio saliera del Infierno para cabecear y echar puño y pata junto a una de las legiones más fieles y aguerridas de su ejército, la vieja y la nueva escuela del metal medallo. Tres generaciones unidas en el pogo bolenado mecha, haciendo air guitar y chupando guaro como se debe. Sobrevivientes de los años más oscuros de esta ciudad,  que estuvieron desde el nacimiento del metal colombiano y ahí siguen, dándole a ese veneno negro que corre por la venas.  

 El cierre perfecto a un día negro de rayos, nubes grises y mucho metal.