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Noisey

¿Cómo demonios se volvió el metal la moda de fin de año?

Intentamos responder por qué la alta costura le inyectó metal a sus perchas.

por Juan Sebastián Barriga Ossa
30 Noviembre 2016, 3:46pm


Hace poco, el diario El Mundo de España publicó un artículo en su sección de moda en el que básicamente dice que el estilo metalero es la tendencia para la temporada de moda otoño-invierno 2016. Después de pasar varios años militando en las oscuras filas del metal, mi primera reacción al ver que las chaquetas de cuero y las camisetas de bandas eran el look del momento, fue: "¿Qué putas le pasa a este mundo?". En serio, me puse a pensar con mucha rabia ¿qué carajos hacen las modelos de alta costura vistiéndose como un estereotipo medio caricaturizado de un boleador de mecha promedio?, ¿por qué diantres personajes como Justin Bieber, Drake y Kim Kardashian usan camisetas de Metallica, Iron Maiden y Megadeth?, ¿cómo así que la denominada estética heavy metal es la tendencia del otoño-invierno?

Durante un buen rato no hice más que descargar mi odio indignado contra los fashionistas, porque me pareció más que absurdo que el mundo de la alta costura se apropiara de la pinta clásica de los metaleros, la vaciara de significado y la volviera una mera mercancía. Pero en vez de ir a quemar Pull and Bear, decidí buscar respuestas a estas preguntas.

La moda y el metal son dos cosas que nunca han estado separadas. Cada subgénero tiene su percha, que es esa segunda piel con la que le muestras al mundo que tu vida pertenece a una fuerza superior llamada metal. Gracias a bandas como Motörhead y Judas Priest, el look hecho con chaquetas de cuero y taches se fue instaurando en el imaginario estético del rockero. De pronto la percha se volvió una posición política que denotaba rebeldía e inconformidad. Se convirtió en una especie de uniforme de mil batallas que de alguna forma muestra al mundo tu militancia musical y tu inconformidad social. La pinta es algo que se gana, porque es un pecado mortal usar el logotipo de alguna banda sin conocerla bien: cada parche, cada tache, cada logotipo indican al ritmo de qué sonido late tu corazón, e incluso muestra desde qué trinchera vez al mundo.

Pero dejando un poco el lado un tanto romántico del asunto, la percha rockera también responde a una industria que ayuda a sostener a las bandas. En muchos casos esta es una industria DIY, pero al fin y al cabo es una forma de hacer plata. Gracias a la venta de camisetas, parches, botones, stickers, muchos grupos pueden ganar dinero extra para sostenerse. La ropa y los accesiones son una extensión de la banda y de alguna forma quien use estos apéndices, compagina con las ideologías y discursos de ciertos grupos o escenas.

La diferencia que un metalero normal como yo puede identificar con la gran industria de la moda, es que mientras que una se hace de forma casi artesanal y se mueve en un nicho, la otra busca mercantilizar un producto para hacerlo de venta masiva. Poco vale si hay o no un discurso detrás, con tal de vender no importa saber qué representa una calavera, unas letras góticas o el logo de una banda. Es como cuando una araña se come todo el interior de una mosca y deja solo la cáscara.

Foto de Justin Bieber.

La industria busca crear tendencias de acuerdo con las temporadas de la moda. Muchos diseñadores crean dos colecciones de ropa que se enmarcan en las temporadas primavera-venaro y otoño-invierno. Los colores y los estilos varían en cada temporada; según explica Catalina Marín de WGSN, una de las autoridades mundiales especializadas en el tema de identificar tendencias, actualmente hay una especie de polarización en el mundo de la alta costura. Por un lado están quienes ven todo como algo positivo que siempre brilla y es pura felicidad, y por otro están quienes exploran otro tipo de emociones que podríamos llamar más "oscuras".

Estas emociones "oscuras", vienen con una paleta de colores en la que domina el negro, el gris, el azul oscuro y demás tonos de la noche, que además se relaciona con el otoño-invierno, o lo que aquí conocemos como los meses lluviosos en los que hace un frío el verraco. Resulta que desde hace unos cuatro o cinco años, los diseñadores han echado mano de esas culturas que nacieron viendo la belleza en la oscuridad. Así es como el punk, la música gótica y el metal llegaron a las pasarelas de alta costura del mundo.

Pero la cosa va más allá porque las tendencias se crean a partir de la repetición de ciertos patrones y el mercado es experto en identificar en cuáles de estos patrones está la capacidad adquisitiva. Una compañera experta en moda de VICE, que todos los días se viste de forma increíble, me contó que gran parte de esa moda metalera responde a un tema de nostalgia. Según ella, muchas personas que ahora tienen entre 25 y 30 años crecieron escuchando una que otra bandita pesada y tuvieron amigos o familiares que eran metaleros y lucían con orgullo su percha. Ahora que esa gente tiene billete y una sed de rememorar tiempos pasados, busca comprar esa pinta que recuerda con tanto amor o que simplemente mantuvo a través de los años.

Ahí es cuando los hilos del mercado prenden sus alarmas y dicen: "es hora de hacer unos cuántos billeticos".

Camiseta de la gira de Drake 2013.

A eso se le suman dos factores. Uno es que alrededor de algunas bandas como Metallica, Iron Maiden, Ramones o Joy Division se generó un culto y un fetiche que le da un valor extra a su parafernalia. Gracias a esto suceden cosas como que la cadena de tiendas de ropa Barneys vendiera camisetas de estos grupos a precios que iban desde los 175 a los 265 dólares.

El otro factor es que las caras más reconocidas del mainstream se subieron a la ola metalera como una estrategia de mercado para atraer a ese grupo que fluctúa entre el pop más comercial y rock medio under. Uno de los primeros que hizo eso fue el rapero Drake, quien para su gira de 2013 sacó una línea de camisetas inspirada en el estilo de Metallica. A este se le sumaron Justin Bieber, Fergie y hasta J Balvin, que vieron un buen camino para vender mercancía. Poco a poco la cosa fue creciendo hasta que este año, en la semana de la moda de París, la marca Vetements, una de las populares, creativas y dominadoras del momento, sacó atuendos estilo death metal pero que no hacían alusión a ninguna banda sino a una marca.

Ahí si que nos llevó el Diablo.

Pero gran parte de la culpa de toda esta masificación de la percha metalera la tiene Metallica. Desde los noventa esta mítico grupo se subió al bus del mainstream, le bajó las revoluciones a la música, cambió de look y solidificó la marca de la banda. Esto no solo dejó al grupo en un pedestal, sino que atrajo más gente al metal. Este año, Metallica está en todas partes. El lanzamiento de Hardwired... to Self Destruct vino acompañado de una agresiva campaña mediática que puso al grupo en boca de todo el mundo. De repente sólo veíamos y escuchábamos la expectativa del nuevo disco y el tiro de gracia fue que Metallica publicara videos para cada uno de los temas del álbum y que salieran tocando "Enter Sandman" con instrumentos de juguete en un programa de televisión.

A Metallica nos la metieron hasta por el culo y como todo el mundo hablaba de ellos, todos los íconos masivos se vieron de alguna forma obligados a subirse al arrollador tren de la banda. Pues al fin y al cabo es la tendencia y por eso pudimos ver un video de James Hetfield riéndose de todas las estrellas de pop que usan sus camisetas y a Kim Kardashian lucir una escotada camiseta de la banda que se especula costó dos mil dólares.



Pero esta no es la primera vez que las tendencias le chupan la esencia al under. Pasó con los logos de The Ramones y Joy Division que ahora salen en cualquier lado. Pasó con el grunge, con el glam y en algún momento con el punk. Y el próximo año, cuando vuelva la temporada primavera invierno volverá a pasar.

Al final todo se reduce a la oferta y demanda. Como dice Víctor Raúl Jaramillo "Piolín" de Reencarnación: "cuando un propósito crece, cuando la luz alcanza los más recónditos lugares de la cueva, el turismo no se hace esperar y la moda se vuelve un asunto incómodo".

Pero vale la pena aclarar que moda y tendencia no son lo mismo. La moda es algo que marca una época y que al igual que la música, muchas veces vienen acompañada de un trasfondo político y social que va más allá del mercado. Las tendencias muchas veces se quedan como un modo de vender un producto por un tiempo, pero también pueden convertirse en precedentes que marquen a toda una generación. Y al final, por más casposo que esta tendencia "heavy metal" sea, pasará, los casposos se irá y la esencia del under prevalecerá.

Así que no se preocupen.

Este artículo fue publicado originalmente en Noisey, nuestra plataforma de música.

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