Anecdotario

Esa vez que Eminem perdió una batalla de freestyle pero se convirtió en una leyenda

Encontró la fama gracias a esa derrota que sucedió hace dos décadas.

por Genono
06 Julio 2017, 8:43pm

El debate sobre quién es el mejor rapero de todos los tiempos, probablemente nunca termine. Quienes llevan muchos años en el rap game a menudo citan a Eminem, cuando se les pregunta cuál es el modelo principal que los inspiró, a pesar de que su carrera ha estado en franca decadencia los últimos diez años. Claro, ha tenido sus explosiones de vitalidad e inspiración aquí y allá, pero es lo mismo que el señor con alzheimer que en sus momentos de lucidez resuelve cubos de rubik. La razón de esta decadencia, sin embargo, no debe buscarse en su edad avanzada o en el consumo de drogas: el mayor problema de Eminem es que no se murió cuando estaba en el pináculo de su carrera y, por lo tanto, ha tenido mucho tiempo para iniciar su descenso.

Si Tupac y Biggie no se hubieran ido hace veinte años, probablemente hoy serían reliquias de un tiempo pasado, perdidos en la ilusión de una fama volátil, buscando versos de Chief Keef o de Future para retomar la vitalidad que tuvieron en sus inicios. La única mancha en la leyenda Eminem fue que continuó sacando música hasta que se convirtió en una versión llena de baches de sí mismo.

Pero Marshall Mathers, nombre de pila del rapero estadounidense, ha tocado fondo muchas veces en su vida, y su viaje puede describirse como una epopeya casi cristiana, hecha de muertes artísticas que culminan en resurrecciones comerciales. Antes de cualquier éxito, de los millones de dólares y de los primeros lugares en las listas de popularidad, Eminem pasó por una experiencia que podría fácilmente resultar en un guión escrito por Martin Scorsese. Después de que su primer disco, Infinite, resultó ser como un hoyo en el agua, Eminem dedicó toda su energía en autodestruirse. Alcohol, drogas, intentos de suicidio: las mejores cosas del mundo, en el mejor de los mundos posibles. Pero, como en cualquier trama que podríamos definir como "clásica", Marshall encontró la salvación en su amor por la música. Siguió rapeando con sus amigos de Detroit, participando en sesiones de freestyle y grabando demos, uno de los cuales terminó en las manos de Wendy Day, una chica que se ganaba la vida dando asistencia jurídica a raperos que se habían dado cuenta que el contrato que habían firmado con las disqueras, era una estafa.

"Infinite" es el primer tema del disco debut de Em, homónimo a la placa.

Day escuchó a Eminem y se convenció de que tenía entre manos a una superestrella en potencia. Lo tomó bajo su ala y lo presentó con docenas de compañías discográficas, pero no le pudo conseguir un contrato. A pesar de sus cualidades artísticas obvias, nadie se molestaba en apostar por un rapero blanco. "No sólo la mayoría de los raperos blancos antes de él no habían tenido gran éxito, sino que no eran tomados en serio por prácticamente nadie", explicó Wendy a la revista francesa Abcdrc du Son en 2011.

Al cabo de unos meses, Wendy comenzó a dedicarse a la organización de eventos y a documentar un concepto concebido por Gregory Thomas en 1993: hacer unos Juegos Olímpicos del Rap. La idea era muy simple: una competencia de freestyle entre raperos de tres Estados (Pennsylvania, Nueva Jersey y Nueva York), y un premio más bien de consolación para el ganador: nada de contratos con disqueras o de publicar un álbum, por ejemplo. Técnicamente, aunque el nombre "Rap Olympics" suena a muchas cosas, estamos hablando de un gran concurso de freestyle. Y es el modelo de todas las competencias de freestyle que han surgido después, directa o indirectamente.

En esa época, también sucedía el Scribble Jam que, hasta 1996, era un festival estrictamente local de Cincinnati, organizado por Nick Accurso y Mr. Dibbs como una celebración de los, así llamados, "cuatro elementos" del hip hop. Al año siguiente, en 1997, Scribble explotó hasta convertirse en un fenómeno internacional, en gran medida, por las batallas de freestyle que tenía el evento. Y aunque Eminem llegaría ese mismo año a la final en las Rap Olympics, en Scribble Jam se fletó la semifinal contra Juice, en uno de los tiros más legendarios en la historia del hip hop, considerada por muchos la batalla más importante de freestyle que ha habido en el rap de Estados Unidos (la otra batalla que pelea el puesto a la mejor, también la protagonizó Juice y fue contra Supernat). El choque de semifinal entre Eminem y Juice, un rapero de Chicago, en una época en la que el rap de Chicago era totalmente desconocido a nivel nacional, duró cinco rounds: Juice ganó el primero, pero Eminem lo pasó en el tercero, en particular gracias a una punchline legendaria: "imprime un disco doble para que no vendas el doble de copias". Juice, sin embargo, se las arregló para encontrar la victoria basándose en lo que se ha percibido universalmente como la debilidad de su oponente: el color de su piel.

El video de la batalla entre Eminem y Juice.

Eminem perdió ese tiro contra Juice y, de hecho, la final de ese Scribble Jam fue entre tres (con Doseone como el tercero incluso), aunque esa es otra historia. La cosa es que esa experiencia resultó ser un punto de inflexión en la carrera de Em. Al igual que Michael B. Jordan en Creed, la derrota forjó su mente y le dio la fuerza para creer de verdad en sí mismo. Para añadir un nuevo elemento a esta historia hollywoodense, hay que decir que, a los pocos meses, cuando Eminem participó en las Rap Olympics (cuya final perdió contra Otherwize) el día antes de salir hacia el concurso en Los Ángeles, había sido desalojado de su apartamento en Detroit y esa noche, tuvo que forzar la entrada a su propia casa y dormir en el suelo, ilegalmente.

La historia, por supuesto, no termina ahí. Después de recibir respuestas negativas de todas las disquera a las que había mandado sus demos, Em tuvo la fortuna de que un chico de diecisiete años que fungía como mensajero en Interscope (y que había estado en el evento de las Rap Olympics, además de conocer lo que había hecho Em hasta ese momento, siguiéndolo de batalla en batalla), recuperó su demo y lo puso en el buzón de Jimmy Lovine, fundador y jefe de Interscope y futuro billonario. Una leyenda romántica tan perfecta que es probable que sólo sea verdad a medias. Como consecuencia, algunos de los versos que Eminem utilizó durante estas contiendas fundamentales, se reutilizaron en 8 Mile, una película que se tomó sus libertades al relatar la vida de Marshall antes del éxito. Y también, claro, la leyenda dice que ese demo que recuperó el chico, fue el que Jimmy terminó poniéndole a Dr. Dre (y que era la primera entrega del pseudónimo que le dio la fama mundial, The Slim Shady EP).

Juice, el otro gran protagonista de esta historia, por desgracia lleva muchos años de no ser del interés de nadie. Siendo mucho mejor en las batallas que en el estudio, Juice basó su reputación en su capacidad para improvisar en tiempo real, hasta que se fletó ese otro tiro legendario, contra Supernatural y lo perdió, y todo siguió siendo súper de historia hollywoodense. La carrera de Juice se condensó en alguno que otro proyecto publicado en lo que va de este siglo, y un breve periodo como escritor fantasma de Kanye West (ambos son de Chicago).

A modo de anotación, las Rap Olympics tenían un premio pésimo a quien ganara: un reloj y un cheque de quinientos dólares, pero el otro premio era ir al programa de radio Wake Up Show, de la famosa estación de radio estadounidense Sirius XM. La (otra) leyenda cuenta que Dr. Dre escuchó a Eminem por primera vez durante su sesión de freestyle en Wake Up Show, y que de inmediato le ofreció un contrato. Independientemente de lo que podamos pensar de Eminem hoy en día, es difícil admitir que su freestyle de esa época no es tan convincente. También hay un video de esta sesión, que puedes ver abajo, y lo mejor es ver a Juice (en el minuto 1:22), sentado en otro de los micrófonos, dándose cuenta de que venció a un oponente que parece que tenía capacidades casi sagradas. La pregunta siempre quedará: ¿Se habrá podido imaginar lo mucho que su victoria cambiaría la vida de ese pequeño de tez blanca?

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