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Histórias

Así son los Flashbacks después de tomar LSD

Como no tenemos forma de entender a qué se deben, podemos al menos comprender mejor cómo se experimentan y qué impacto tienen en la vida cotidiana.

por Lisérgicos .
13 Octubre 2016, 9:10pm

Ilustración por NISEIKO.

Este artículo se publicó originalmente en Vice MX.

Estás parado en la calle, esperando a que el semáforo te permita cruzar de un lado a otro y de repente el tiempo parece ralentizarse, todo se desacelera y el carro rojo que pasa frente a ti lo hace muy lentamente dejando una ligera estela morada a su paso, como si un polvillo de color intenso cayera suavemente detrás de él.

Contemplas todo esto en calma, porque no es la primera vez que sucede. Y sabes que está relacionado con tu consumo de LSD, a pesar de que la última vez que lo hiciste fue hace algunos meses.

Lo que experimentaste fue un famoso flashback, episodios en los cuales, a pesar de no estar bajo los efectos de ninguna sustancia, se experimentan sensaciones similares a las producidas por alucinógenos: despersonalización, cambios en los colores, aparición de patrones, estelas alrededor de los objetos... esas son solo algunas de las expresiones que irrumpen en la vida cotidiana de quiénes han experimentado la psicodelia.

Durante mi recorrido como psiconauta y mi interacción cotidiana con miles de viajeros a través de @lisergicos, he podido constatar que los Flashbacks son uno de los temas que genera más inquietudes en los consumidores de alucinógenos, así como el motivo número uno por el cual quienes nunca han tenido contacto con éstas sustancias se abstienen de hacerlo.

A pesar de su popularidad y de haber sido objeto de estudio, los flashbacks distan de ser un fenómeno comprendido por la ciencia. El principal problema es que los mismos investigadores han utilizado definiciones marcadamente diferentes para analizarlo, arrojando como resultado que sus investigaciones tengan conclusiones marcadamente diferentes. Por ejemplo, hay estudios que aseguran que el Flashback es estadísticamente muy raro, pero otros señalan que hasta un 77% de las personas que han utilizado LSD pueden experimentarlo. Hasta hoy, solo hay consenso absoluto en la comunidad médica en tres cosas: 1) es real, 2) parece más ligado al consumo de LSD que de otros psicodélicos y 3) el número de personas a las que afecta no está muy claro.

Según John Halpern, profesor asistente de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard "los flashbacks pueden presentarse mucho tiempo después de tener una experiencia psicodélica como una simple evocación de la memoria, tan fuerte, que se siente como si se estuviese viajando nuevamente"; a esto solemos llamar los viajeros, un "viaje gratis" y puede ser una experiencia muy gratificante que no interrumpe de modo significativo la actividad diaria, sin embargo, para algunas personas, estas sensaciones pueden ser mucho más vívidas y convertirse además en un problema crónico, constante... ¡¿Quién me quita esta estela de colores de la mano?! Esta condición para algunas personas puede extenderse por semanas, meses o años, y se llama Trastorno Perceptivo Persistente por Alucinógenos (TPPA). "Estas son personas que pueden pararse en la esquina de una calle y ver un carro pasar, y ven una estela detrás. Pueden mirar una pared completamente blanca y encontrar patrones geométricos. Ven un brazo y pueden ver un halo alrededor... Es algo como estar en Alicia en el País de las Maravillas", de acuerdo con el psiquiatra Henry David Abraham.

Surge entonces una pregunta: ¿Qué causa los flashbacks? y sobre esto se han tejido una gran cantidad de mitos; el más popular es que el LSD se queda en tu médula. Comencemos destruyendo esta postura explicando que la vida media del LSD en el cuerpo humano es de 175 minutos. La verdad es que aún no se comprende por qué existen los Flashbacks, pero el mismo Henry David Abraham experto en TPPA dice: "He dedicado gran parte de mi vida a estudiar este fenómeno y la respuesta corta a esa pregunta es. que no sé. Hay algunas pistas que nos señalan que hay un desbalance en los circuitos inhibidores del procesamiento de información visual".

Ya que por el momento no podemos entender a qué se deben, podemos al menos comprender mejor cómo se experimentan y qué impacto tienen en la vida cotidiana. Realicé algunas entrevistas dentro de mi comunidad a personas que hubiesen experimentado sensaciones propias del viaje luego de su última experiencia psicodélica y estas fueron sus historias:

Julián, 22 años. Maldonado, Uruguay

"Durante más o menos meses consumía LSD casi quincenalmente hasta que un día experimenté un mal viaje y decidí no hacerlo más. El problema fue que luego de suspender indefinidamente el consumo, comencé a sentirme entripado con cierta frecuencia.

Unos nueve meses luego de mi último viaje, estaba en la computadora revisando mi Facebook cuando noté que las letras en frente de mí se comenzaban a mover; esto me hizo sentir un poco ansioso, pero la ansiedad se volvió miedo cuando todas las palabras se comenzaron a derretir; se corrían por el monitor justo como cuando estaba viajando. Cuanto más veía que se derretían más me ponía nervioso porque yo sabía que no había consumido nada.

Poco a poco otras alteraciones en la percepción fueron apareciendo con cierta frecuencia. Una noche estaba en mi casa acostado en la cama con la luz encendida y decidí salir de la casa. Justo al hacer el cambio de claridad a oscuridad comencé a ver destellos de luces de colores en el aire, pero solo por algunos segundos. Esto se ha repetido desde entonces constantemente.

En otros momentos, sobre todo en las noches, me ha acompañado la sensación de estar y no estar, de sentirme ido de mí mismo. Es como una especie de despersonalización".

Matías, 18 años. Mar de Plata, Argentina

"A pesar de que ya había consumido NBOMe en diferentes oportunidades y en altas dosis, al siguiente día de la primera toma de LSD me sentía raro, todo parecía irreal. Las personas, incluso mi familia, parecían estar actuando; sentía como que todo era un teatro creado para mí, para que no perdiera la cordura.

La simple acción de comer se me hacía extraña. Me cuestionaba todo y me sentía raro en mi cuerpo, como atrapado. También noté que mi visión había adoptado una capa de ruido de colores, como el de un televisor sin señal. No le di mucha importancia a todo esto, porque pensé que a los pocos días desaparecería.

Dos días después, fumé el primer porro luego de la última toma de ácido y me di cuenta de que me levantaba los efectos del LSD. Mi mente divagaba por completo en pensamientos confusos, el ruido en mi visión se hacía más notorio, y si miraba algo fijamente este empezaba a respirar o cambiar su textura. Al darme cuenta de mi estado comencé a preocuparme y tener ataques de pánico y ansiedad muy frecuentemente. Todo esto se hacía peor cada vez que fumaba marihuana.

La experiencia más impactante fue hace aproximadamente un mes, cuando un amigo me invitó a fumar. Yo venía de varios días sin tocar un porro. A las primeras pitadas comencé a sentirme como un espectador, fuera de mi cuerpo. Me agarró nuevamente la despersonalización (que es lo que más temo). También veía a lo lejos que se me formaban patrones de luces de color azul muy nítidos, que iban bailando a la par con mi ritmo cardiaco. También tenía el tacto muy sensible, podía sentir cualquier roce en mi cuerpo de manera muy detallada. Los colores los veía de un tono pastel y fluorescentes.

Me asuste mucho, traté de mantener la calma y pensar en cosas positivas, para no caer de nuevo en un ataque de pánico y preocupar a mi amigo. Estuve por aproximadamente una hora en ese estado, sintiendo que me iba a morir en cualquier momento. Mi mayor temor era el de que si no moría, me quedaría así para siempre. Pasadas las dos horas ya me sentía con los pies en la tierra y aliviado, pero muy agotado, así que me fui a dormir a mi casa. Desde ese día no volví a tener otra situación así, y bajé mi consumo de mariguana. Hoy en día aprendí a dominar la ansiedad que me da al fumar, aunque no descarto la posibilidad de que me vuelva a pasar.

El ruido en mi visión sigue presente, sobre todo en situaciones de muy baja o muy alta luminosidad".

Valentina, 18 años. Saltillo, México

"Menos de una semana después de haberme comido un cuadro de LSD, estaba recostada en mi cama y de pronto comencé a sentir que ésta flotaba. No solo eso: empecé a ver brillar mi cama como si fuera de cristal. Las cortinas de tela de mi cuarto lucían como pedazos de papel. En ese momento comencé a preocuparme porque me parecía que confundir la tela con papel en un estado de sobriedad no era normal. Le conté inmediatamente a mi mejor amigo y él solo se reía, me decía que eso era cool, pero sé que dudaba de si creerme o no.

Un viernes por la noche, tres semanas después de haberme comido el cuadro de LSD, estaba cenando con mi familia. Recuerdo que cuando le di una mordida a mi taco me fui del mundo. Tuve un viaje de aproximadamente dos minutos, pero sentí que había sido una eternidad. Dejé de existir en ese momento.

Mi mamá me despertó del trance para decirme que le pasara el bocado que tenía en la boca, y fue ahí cuando entré en razón. No me dio risa, al contrario. Me preocupó un poco.

—Acabo de tener un mini flashback al morder mi taco —le dije inmediatamente a mi amigo.

—¿Otra vez? Eso no es normal—me contestó.

Me quedé callada, temerosa y seguí cenando. Lo que no sabía es que al día siguiente tendría un viaje de cinco horas sin necesidad de LSD.

Eran las 4PM aproximadamente. Me encontraba en la sala de mi casa junto con mis padres y mi papá estaba escuchando música con alto volumen. De repente empecé a sentir cómo la canción me envolvía y cómo me perdía en la luz que entraba por la ventana. Cerré los ojos y BOOM... vi un montón de colores. Sabía que estaba ahí de nuevo: estaba teniendo un viaje.

Extrañamente, esta vez no se sentía atemorizante. Me sentí feliz, empecé a reír y salí a mi jardín. Vi cómo los árboles se movían en ondas y vi cómo de una palmera salían pelos. Pensé: 'no puede ser posible' mientras reía de mí misma. El mundo me sonreía en ese momento y yo me sentía feliz.

No fue algo potente, en absoluto. No me perdía en el viaje, simplemente veía "cosas" y me sentía muy, muy, muy feliz. Al cerrar los ojos sí era distinto, veía colores, pero era algo totalmente controlable. Decidí subirme a mi cuarto, y entonces agarré una hoja y un lápiz y comencé a dibujar. Un dibujo exactamente igual a los dibujos que hice en mi primer viaje real. Dibujos que en un estado de sobriedad soy totalmente incapaz de hacer.

Sí, fue extraño, demasiado. Incluso ahora que lo recuerdo me da un poquito de miedo, pero cuando lo estás viviendo simplemente te sientes bien, te sientes feliz. El miedo no existe, solamente existe el universo, y después tú, justamente como en un verdadero viaje. Después de ese día ya no me ha vuelto a pasar nada, hasta ahora.9 Pero es algo que definitivamente si no sabes del tema, daría mucho, mucho miedo".

En todo caso, quien decida utilizar LSD debe estar consciente de que asume el riesgo de revivir algunas sensaciones del trip en otro momento de su vida, no queriendo esto significar en todos los casos que deba ser una experiencia desagradable, puesto que para algunas personas éstos comienzan a ser parte de la nueva forma en la que ven el mundo.

Sin embargo, si las distorsiones perceptuales afectan de modo constante y negativo la vida cotidiana, es muy probable que se requiera una visita al médico y algunas benzodiacepinas para ponerle fin al viaje.

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