El número en llamas

Michael Moore viajó por el mundo y volvió con grandes ideas

Después de seis años de descanso, el director regresó con "¿Dónde invadimos ahora?", un documental que lo tuvo "conquistando" diferentes países para robarles sus mejores ideas.
07 Diciembre 2015, 12:00amUpdated on 26 Febrero 2016, 2:47pm

Foto por Katie McCurdy

Esta historia hace parte de la edición de febrero de VICE.

Michael Moore no necesita presentación. Es ese estadounidense de izquierda que realiza documentales taquilleros, de esos que llegan a las salas de cine. Después de un descanso de seis años regresó con ¿Dónde invadimos ahora?, una película que lo tuvo "conquistando" diferentes países para robar sus mejores ideas: reducir los días escolares a tres horas y dar almuerzos gourmet a los estudiantes, descriminalizar las drogas, permitir que los presos de cárceles de alta seguridad tengan instalaciones decentes y conserven su derecho al voto, o encarcelar a los banqueros y dejar que la mujeres dirijan todo, desde la banca hasta el gobierno. La película anterior de Moore, Capitalismo: una historia de amor, fue lanzada en 2009 y de cierta forma se adelantó a su tiempo; muchas de las críticas que hizo el documental al sistema económico de Estados Unidos por fin están siendo tenidas en cuenta por los principales medios y sus audiencias. Esperamos que este nuevo documental sea igual de premonitorio y que las ideas que robó de otras partes lleguen a buen puerto.

VICE: Fui a la película convencida de que sabía lo que iba a ver, así que me impactó lo sorprendido que me dejó.
Michael Moore: Sí, una cosa es decir "En Alemania existe un sistema de salud universal", y otra muy distinta es aprender que cualquier alemán que sea diagnosticado con estrés por el médico y que tenga su carnet del seguro de salud puede asistir a un spa durante tres semanas.

Yo quisiera saber a dónde van los empleados del spa en sus tres semanas.
Buena pregunta, uno no querría ir al lugar donde trabaja.

En el documental hay una parte fascinante sobre Túnez. Me refiero particularmente a eso de que las mujeres tunecinas tengan acceso al aborto.
No sólo tienen acceso al aborto, sino que este no tiene ningún costo: es gratuito y no estigmatizado.

Al principio de la película usted dice que va a recoger las flores, no la maleza. En otras palabras, no muestra los aspectos negativos de las políticas que presenta.
Porque en realidad no los hay, esa es la razón. Solían existir. Empezaron a solucionarlos en los setenta y cometieron muchos errores. Con el plan de salud alemán, por ejemplo, se equivocaron durante 20 o 30 años, y luego lo ajustaron. Podemos beneficiarnos de los resultados de su proceso de prueba y error; ellos ya cometieron los errores por los demás.

Usted hace énfasis en los sindicatos laborales y su declive perpetuo en Estados Unidos. ¿Ve otras fuerzas que puedan presionar e impulsar los cambios por los que usted aboga en la película?
[Al final del documental] se muestra una carta importante: esta es una película hecha por un sindicato. El logotipo aparece ahí. No esperé a que mi equipose uniera a un sindicato; yo tomé la iniciativa y les sugerí que lo hicieran,les dije que yo los apoyaría.

Bien hecho, Michael.
Es algo parecido a lo que hicieron los noruegos. Ellos no establecieron 21 años de prisión como la máxima sentencia simplemente porque sean buenas personas, lo hicieron por interés propio. Cuando tienes un 20% de reincidencia, no quieres arruinar eso tan bueno que tienes montado, ellos saben que el castigo en exceso crea más crimen. Entonces sí, estoy siendo un buen tipo, pero sé que [si mis empleados se sindicalizan] voy atener un equipo con una mejor moral laboral.

Entiendo, el argumento del interés propio.
De hecho he pensado escribir un libro al respecto, un libro de negocios. Lo que diré en el prólogo será algo así: "Nunca pediré que haga [lo que dice este libro] por las razones liberales y sensibles a mi corazón. Le pediré que las haga porque es bueno para usted". Yo tengo clara la mentalidad del estadounidense.

Pero quizá esa mentalidad se está debilitando. Toda esa conversación alrededor del socialismo hoy... ¿no cree que ha habido un gran cambio?
¡Gran cambio! El cambio ha sucedido, está sucediendo. Hubo una encuesta hace dos o tres años...

Que afirmaba que a los jóvenes les gustaba el socialismo.
Sí, y también está esa del año pasado en la que les pidieron a los Demócratas que evaluaran su visión del socialismo y del capitalismo. El socialismo obtuvo un 46% de visión positiva y el capitalismo, un 37%.

Es un tema principal en los debates presidenciales de Estados Unidos.
En un debate reciente le preguntaron a Hillary Clinton: "Si 2008 se pudiera repetir, ¿entregaría a los bancos el rescate financiero?".Ella respondió: "De ninguna manera". "¿Los dejaría fracasar?". Y ella dijo: "Sí". Quedé impresionado.

Hillary es como una veleta. En este momento el viento es más liberal, entonces ella debe apuntar en esa dirección.
Exactamente. Lo que está diciendo es que los bancos deben saber que la próxima vez que personas como usted y yo vayamos a Wall Street no vamos a visitar Zuccotti Park (lugar de concentración del movimiento Occupy Wall Street); no nos vamos a sentar en la mesa de niños en la celebración del Día de Acción de Gracias. Vamos a estar en la mesa de los grandes en Wall Street y les vamos a cerrar el paso.

Creo que el desafío de la izquierda es construir organizaciones políticas para que podamos estar preparados y lograr eso.
Es muy importante. Tenemos que estar listos para el momento en el que eso suceda.

De cierta manera su película es optimista.
¿No cree que mis otras películas también lo son?

Pues creo que si las hizo es porque realmente cree en que las cosas pueden cambiar.
¡Sí, creo que la película hará que las cosas cambien!

Escogió el entretenimiento para servir a la causa.
No voy a regresar al seminario a dar sermones. No me estoy postulando a ningún cargo de elección pública. No estoy creando una organización política para dar discursos y liderar marchas. Escogí ser un realizador de cine. Por la misma naturaleza de este oficio, escogí el entretenimiento para dar a conocer mi mensaje. Y esto significa que antes que nada debo concentrarme en hacer una buena película y no en hacer buena política. Creo que mis posiciones políticas están bien, pero si hago una película regular les haría un gran daño.

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