¿Qué pedo con los cómics finlandeses?

¡Fríos pero sabrosos!

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oct. 18 2012, 3:00pm

En Finlandia es fácil encontrar artistas. La mayoría de los habitantes disfrutan de dibujar y escribir, probablemente por la necesidad que tienen de realizar la mayoría de sus actividades en interiores durante los meses de frío. No es casualidad que Vuodatus, una plataforma de blogs específica para publicar cómics, sea uno de los sitios más populares en este país. Aquí los usuarios suben páginas de sus diarios, y comparten experiencias de su vida cotidiana entre sí.

Esta tendencia autobiográfica la podemos encontrar en otros cómics publicados, pero no por amateurs. Amanda Vähämäki, que es parte del colectivo Kutikuti, hace cómics sobre sus sueños y recuerdos, en donde las dos cosas parecen mezclarse intrínsecamente.

Amanda ha formado parte de Kutikuti desde 2010, y en una entrevista comentó que aunque no le gusta trabajar en equipo, prefiere estar dibujando en un cuarto con muchas personas que sola en su casa. El estudio de Kutikuti se puede encontrar en el sótano del Sarjakuvakeskus(que se traduce literalmente como “centro de cómics”) de Helsinki. Se enfocan en la producción, publicación y enseñanza del medio de los cómics. Publican libros individuales y una antología anual titulada Glömp. También publican un periódico gratuito llamado Kuti, que sale cuatro veces al año.

Kutikuti ha existido desde 2005, y aunque han pasado muchos artistas por él, actualmente se compone por Sami Aho, Heta Bilaletdin, Roope Eronen, Jarno Latva-Nikkola, Soren Mosdal, Tommi Musturi, Pauliina Makela, Aapo Rapi, Heikki Ronkko, Anna Salaimaa, Jari Vaara, Amanda Vahamaki y Mikko Vayrinen.

En sus cómics retoman temas típicos de Escandinavia como el bosque o la nieve, transformándolos en ambientes completamente extraños y psicodélicos. Sobre sus dibujos se amontonan colores saturados. Estos colores, de las cuales parece estar desprovisto el entorno Finlandés, aparecen como espejismos en las páginas de sus publicaciones, en particular en las de Tommi Mutsuri, Aapo Rapi y Benjamin Bergman.

En un país donde la nieve cubre las calles por varios meses y el sol sólo aparece por algunas horas al día, me resulta evidente que necesiten hacer dibujos donde el color desborde las páginas. Eso que proyectan en sus historias es producto de todas las horas que pasan encerrados en su casa, inventando y creando.

Otro de los más conocidos de Kutikuti es Tommi Musturi, aunque sus narrativas nada tienen que ver con lo autobiográfico. En Samuelin matkassa (Caminando con Samuel) utiliza a un personaje anónimo e inexpresivo que camina por un paraje tropical, encontrándose con diversas situaciones. El entorno es totalmente ajeno al del contexto finlandés, y el mismo Musturi explica que esto se debe a que está inspirado en lo que vio cuando visitó Ghana. Es interesante el proceso que describe para la elaboración de este cómic: parte de una palabra abstracta (como “amor”, “amistad” o “arte”) y trata de deconstruirla a partir de una narrativa gráfica totalmente silenciosa.

Varios de los artistas de este colectivo trabajan con narrativas silenciosas. Esta preferencia por hacer cómics mudos es una característica interesante y lógica en el contexto de los cómics europeos. En este continente existen un gran intercambio de publicaciones y se realizan diversos festivales al año, donde conviven muchos artistas y aficionados, de los cuales el único idioma que comparten es el de los cómics.

Pueden ver más sobre Kutikuti en su página.

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