Rock al Parque 2017

Rock al Parque: Panteón Rococó tu papá

Sí, Robi Draco estuvo hermosamente nostálgico. Pero estos mexicanos definitivamente la rompieron. Estas son las razones.

por Sebastián Narváez Núñez; fotos por Mateo Rueda, y Santiago Sepulveda
04 Julio 2017, 4:03pm

Foto: Mateo Rueda | NOISEY Colombia

Solo algunas horas han pasado desde que terminó la edición 23 de Rock al Parque. Fueron tres días en que cabeceamos, pogueamos, vibramos, sudamos, gritamos, terminamos afónicos y, seguramente muchos, totalmente satisfechos. Aunque las críticas tempranas al cartel amenazaban con sepultarlo, hay que decir que lo que vivimos en el Simón Bolívar fue épico y memorable.

El tercer día, a pesar de que el cansancio ya se notaba en los cuerpos, no dio espera para aquellos que desde temprano atravesaron el escenario Plaza corriendo para llegar a los pogos de 2 Minutos o Los Suziox. La cosa desde temprano se fue llenando, y aunque teníamos en la cabeza tres o cuatro actos para coronar como los campeones absolutos del día, nos inclinamos por los mexicanos de Panteón Rococó: no solo porque a las 5:30 de la tarde, y sin haber arrancado el show, ya habían llenado el escenario al tope, sino porque su presentación, aún con una falla que los dejó en silencio unos tres minutos, fue sencillamente gloriosa.

Y eso que esta era su tercera vez en el cartel. Ya en 2003 y 2008 habían calentado las tarimas y el público con su descarga de ska latino de culto.

Foto: Mateo Rueda | NOISEY Colombia

A este punto deben estar pensando no solo que ya es la tercera vez de los mexicanos en el festival, sino también que hace menos de dos semanas se presentaron en el Festival Jamming. Podrían, también, decir que el show de Robi Draco Rosa fue la cereza del pastel. Y lo fue. Su presentación estuvo a la altura: la gente coreó, lloró, gritó, encendió sus linternas, y el sufrimiento colectivo fue visceral. Él, por su parte, habló de su primera vez en Rock al Parque en 1998, cuando vino a presentar Vagabundo, y se refirió también a su crisis existencial que casi lo lleva al borde de la muerte. En sus pocas intervenciones se presentó con "amor y gratitud" ante su público, que lo elogió con gritos.

Aún así, los mexicanos pusieron a temblar, literalmente, el piso del Simón.

Foto: Santiago Sepúlveda | NOISEY Colombia

No solo canciones como 'Vendedora de caricias', 'La rubia y el demonio', 'Acábame de matar', 'Estrella roja' o 'Esta noche' conectaron un coro a lo largo y ancho del público. También convocaron a "un círculo de paz" en vez de a un pogo; hicieron un llamado a la unidad de la juventud, a esta generación y la que los sigue desde hace 20 años, y también nos recordaron que Rock al Parque es el escenario perfecto para reivindicar nuestro derecho a la fiesta, a la diversidad, a bailar y gozar todos, como si fuéramos uno.

Foto: Mateo Rueda | NOISEY Colombia

Supieron manejar cada momento de su presentación. Nos dedicaron cumbias, invocaron al dios rock que nos une bajo su manto, nos dijeron de frente que no tenemos razón para odiar y en ese mismo acto político rechazaron el racismo y el fascismo, en un momento en que toda la atención la tenían ellos y nosotros, desde el público, aceptamos su mensaje como si se tratara de una prédica empoderadora.

Luego de rematar con la acostumbrada intro de 'Lágrimas negras', que le da paso a 'La dosis perfecta', y después un cierre épico con 'La carencia', el parque entero solo pudo despedir a estos altos referentes del ska latino con un largo y poderoso: "Oeee, oeee, oeeeee. Panteóooon, Panteóooon".

Por todo eso y porque dieron un show absolutamente impecable, Panteón es el papá del día tres.

Foto: Mateo Rueda | NOISEY Colombia