Todas las fotografías por Zak Krevitt y Thomas McCarty. Estilismo por Cale Hughes.

¿Por qué usar un cinturón de castidad?

Tres hombres nos hablan sobre orinar sentados, la emoción que produce la sumisión y otros detalles de los cinturones de castidad.

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10 enero 2017, 10:57pm

Todas las fotografías por Zak Krevitt y Thomas McCarty. Estilismo por Cale Hughes.

La castidad masculina consiste en encerrar el pene en una jaula especialmente diseñada para evitar que tengas erecciones completas o que uses el pipí para tener sexo. Cuando lo tienes puesto no puedes masturbarte ni tener orgasmos, y solo te lo puede quitar la persona que "guarda la llave". Uno pensaría que cualquier hombre se caga del susto de solo escuchar esto, pero no: hay unos cuantos que gimen de entusiasmo. Estar enjaulado puede ser sumamente excitante y satisfactorio. Algunas personas dicen que la privación del orgasmo aumenta el apetito sexual y mejora la concentración. También mejora la relación entre la persona dominante y la sumisa. 

Obviamente este fetiche no es algo que se pueda tomar a la ligera. No solo cambia la vida del enjaulado sino que implica una gran responsabilidad por parte del protector de la llave. Aunque quienes encierran sus penes en cinturones de castidad tienen claro que tendrán que lidiar con un poco de incomodidad, en casos más serios un dispositivo mal puesto puede causar graves daños y, en caso de que pase, la persona que tiene la llave debe retirar el cinturón de inmediato.

Para saber más sobre qué motiva a las personas a participar en este fetiche, hablamos con tres hombres sobre sus experiencias con cinturones de castidad y les pedimos consejos para los que quieren iniciarse en este mundo. Dos de estos hombres son gays y uno es bisexual, lo cual no significa que los hombres heterosexuales no tengan este fetiche, sino que todos los heterosexuales que contactamos se negaron a participar por vergüenza. 

Travis, 29, gay

La pajarera y la cárcel.

VICE: ¿Cómo fue la primera vez que usaste un cinturón de castidad?
Travis: 
Fue una experiencia que me enseñó mucho. Aprendí cómo andar con él todo el día y cómo dormir sin sentirme incómodo. La primera vez que lo probé fue solo por un día y usé el CB-300. Necesitas que te lo ajusten. Aunque solo lo usé un día, me costó mucho trabajo dormir, así que me lo quité, esperé un rato y con el tiempo me fui acostumbrando. Todos tenemos erecciones cuando estamos dormidos, es normal, pero estas cosas están hechas para que no se te pare. Entonces te despiertas y tienes que buscar la forma de que se te baje. Yo no sabía cómo. Traté de darme un baño con agua fría pero después me di cuenta de que se te baja si haces pipí.

¿Qué es lo que más te gusta de esos dispositivos?
Que no me puedo venir. Es como si estuvieras renunciando a algo. Me gusta que alguien más tenga un cierto nivel de control sobre mí. Que me digan "ponte esta camisa" o "usa esto", esas cosas me excitan. Los cinturones de castidad sirven para lo mismo. Le estoy cediendo el control a una persona. Le permito que decida por mí. Recuerdo que en el colegio usaba Converse altos porque era una forma muy leve de esclavitud que podías usar todos los días porque restringía tu tobillo. Para mí, lo mejor es tener puesto algo sexy sin que la gente se de cuenta.

¿Qué es lo que más te sorprendió de estos dispositivos?
Implica mucho trabajo. Cuando lees una historia o ves un video porno, se ve sexy todo el tiempo pero tienes que limpiarlo todos los días y cortarte los vellos para que no te jalen. También debes ser muy cuidadoso cuando vas al baño. Una vez, cuando estaba empezando, dejé todo el baño manchado. No sabía que tenía que orinar sentado. Fue un caos muy sexy… manché mis pantalones, mi chaqueta, todo.

¿Cuáles son los beneficios?
Siempre he tenido un apetito sexual más bajo que mis parejas y descubrí que esto me ayuda a subirlo un poco. Cuando estaba haciendo mi posgrado, me masturbaba sólo para dejar de pensar en eso. Los dispositivos de castidad hacen que sea más divertido y que esté fuera de mi alcance. Esta jaula hace que salga tu lado sumiso y que solo quieras quedarte arrunchado con tu pareja esa noche.

Jerry, 27, gay

La pajarera.

VICE: ¿Cómo fue tu primera experiencia con un dispositivo de castidad?
Jerry:
La primera vez que estuve con alguien fue a los 19 años, y lo primero que él hizo fue ponerme el dispositivo de castidad. Era una jaula de metal y yo estaba tan excitado que no podía bajar mi erección para poder ponerme el dispositivo. De hecho, era la primera vez que hacía cosas con un hombre, más allá de besar a alguien o jugar con sus pies. Estuve encerrado cinco horas la primera vez… fue un 24 de diciembre. Cuando regresé a la casa, tuve que esconder las marcas de las esposas en mis muñecas.

¿Qué es lo que te atrajo del fetiche?
Me gusta mucho jugar con los sentidos de formas kinky. Con la castidad, te sientes atrapado, tu pene está totalmente encerrado. Refuerza mi idea de que soy inferior, un marica, una persona que no merece un orgasmo y que necesita disciplina. En mi caso, ese es mi mayor deseo, mi fantasía sexual. La castidad es perfecta para eso porque no te permite tener relaciones sexuales con penetración. Para mí, es muy excitante ser impotente en ese aspecto. También me gusta el aspecto de feminización. Me gusta que no puedas orinar parado. De cierta forma, estás combatiendo al heteropatriarcado. Cuando voy al baño y tengo que orinar sentado por mi dispositivo de castidad, es como decir "Para su información, no soy uno de ustedes", cosa que me fascina. En la vida real soy muy abierto y ambicioso. Por eso tengo un lado inverso. Ese lado inverso quiere que me contenga y que sea servil.

Kevin, 26, bisexual

CB6000

VICE: ¿Cuándo probaste la castidad por primera vez?
Kevin:
Hace casi dos años. De hecho, fue casi al mismo tiempo que empecé con el fetiche de cachorro.

¿Con qué empezaste?
Con el CB6K, y me lo puse para una fiesta de cumpleaños. Lo usé por unas horas esa noche. Después de la fiesta, se lo puse a otra persona y fui guardia de la llave durante un mes. Nunca lo he traído puesto más de unas cuantas horas. Mi piel se desborda por los agujeros y me salen ampollas porque roza con mi ropa interior. Además, una vez tuve una erección tan firme que se salió por el agujero de en medio y se atoró. Esa vez me salió mucha sangre y desde entonces no me lo he vuelto a poner.

¿Qué otros modelos has usado?
Probé el Bon4, que está hecho de pura silicona. Me queda mejor pero igual tengo otras complicaciones. Por ejemplo: no lo puedo mantener lubricado y después de una hora siento como si alguien hubiera cubierto mi pene con cinta pegante para arrancármelo. Compré una jaula de metal bastante barata en una tienda que se llama Purple Passion, que parece un set de anillos que soldaron juntos. Lo puedo usar todo el tiempo que quiera sin que me irrite. Aunque es muy pesado. Por eso uso una cuerda delgada de nylon como cinturón para soportar el peso.

¿Cuánto es lo máximo que has usado un dispositivo?
Cuatro días, que es poco comparado con otros hombres que conozco. No tengo una persona que guarde mi llave y tampoco parejas estables, así que cuando lo hago, es por voluntad propia. Mi consejo para los que desean probar uno de estos dispositivos es que pregunten a sus amigos si tienen uno y que lo pidan prestado porque no son nada baratos. Úsenlo un par de días y busquen a alguien que guarde su llave. En la mayoría de los casos, tienen que quitarse el dispositivo una vez a la semana para limpiarlo y asegurarse de que no tengan heridas, abrasiones, salpullidos o cosas así en los genitales.

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