Según algunos científicos, en 2050 puede haber más plástico que peces en el océano

Estudios hechos en Canadá revelan que nuestro uso irresponsable del plástico puede acabar con la vida marina más pronto de lo que creemos.

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feb. 28 2017, 4:56pm

Fotos por el autor.

Cuando vas manejando por la autopista de West Coast en la Isla de Vancouver, es difícil no sorprenderse con el maravilloso paisaje que hay alrededor. Los 100 kilómetros de la autopista que va desde Victoria hasta Port Renfrew está bordeado por el extenso Océano Pacífico de un lado, y un exuberante bosque tropical del otro. Entre los árboles y el océano hay un sinfín de playas donde la gente camina, surfea y acampa: es el paraíso para la gente que le gusta estar afuera.

Pero debajo de las salvajes prístinas hay un epidemia global que se está infiltrando lentamente en los océanos y playas canadienses. Esa epidemia es la basura. 

En una tarde típica de invierno, manejé hacia la Playa Sombrio, ubicada 20 kilómetros al sur de Port Renfew, para ver de primera mano el impacto que tiene la basura en nuestro ecosistema. Me pasé toda la tarde con un grupo internacional llamado Surfrider Foundation cuyo mandato "es dedicado a la protección y el disfrute de los océanos, olas y playas a través de una red poderosa de activistas".

Surfrider comenzó como un pequeño movimiento en California durante los ochentas y ahora tiene entre sus filas a más de 50.000 miembros diversificados en 80 grupos alrededor del mundo, incluyendo tres en Canadá. Cada mes el grupo de la Isla de Vancouver limpia la playa, donde los voluntarios usan guantes, botas de caucho y un recogedor de basura. 

En este día en particular, hay una docena de voluntarios alrededor de la playa, recogiendo botellas, colillas de cigarrillos, pitillos, latas de cerveza, sandalias y cualquier tipo de basura que encuentran. El grupo bota todo en una lona azul gigante que es llevada en un camión a un lugar donde pueda ser debidamente depositada. Después de que la basura sea reunida y pesada, los voluntarios de Sombrio habrán recogido unas 650 libras de residuos y un gran paquete de alambre que es lavado en la tierra.

Es un problema que obligó a los locales a actuar.

"He venido a esta playa desde que soy un niño", dice Jamie McKay, presidente del grupo de Surfrider de Vancouver y líder de la limpieza de Sombrio. McKay agregó que él empezó a ayudar en las limpiezas y sin darse cuenta terminó liderando el grupo. 

Surfrider tiene una variedad de iniciativas y campañas que se enfocan en el acceso a la playa, preservación de la costa, limpieza del agua y polución plástica. La basura y la polución plástica se han convertido en una epidemia global, eso es lo que Surfrider está combatiendo. 

En septiembre del año pasado, más de 40 toneladas de basura fueron sacadas de la playa de Vancouver. Una gran parte puede venir del tsunami japonés de 2011. Sin embargo, el problema no se limita solo a la Isla de Vancouver; en 2015 un estudió estimó que el océano contiene 5.25 trillones de piezas de basura y sigue aumentando. Algunos estiman que habrá más plástico que peces en el océano para el año 2050.

Ha habido reportes alrededor del mundo sobre el impacto que ha tenido la polución plástica en el ámbito marino y la vida salvaje que habita estas regiones. Recientemente, una ballena de la costa noruega fue hallada con más de 30 bolsas plásticas en el estómago. En Canadá, los investigadores han advertido que el plástico está afectando los pájaros y la vida marina. Para un país que tiene una costa de tal magnitud, es un problema que no está mejorando.

"La cantidad de plástico en las playas está empeorando", dice Gillian Montgomery, el administrador del grupo de Surfrider en la Isla de Vancouver. Montgomery asegura, de acuerdo con lo que ha visto, que la polución plástica ha empeorado en los últimos años. Es una frustración compartida por su colega Mckay, "El gobierno no dice públicamente que el plástico es un problema porque hemos reciclado, ellos asumen que el reciclaje se encarga de todo".

 El gobierno de BC no ha respondido a muchos reclamos que se han hecho.

Una buena parte de la polución plástica se le atribuye a la "cultura de arrojar todo". Envases de café, botellas de agua y bolsas de plástico son solo algunas de las cosas que terminan en el océano y en la playa. Algunos de estos plásticos, una vez que están en el océano, se rompen y se vuelven microplásticos. De esta forma, los plásticos desgarrados en partículas pequeñas pueden terminar siendo ingeridos por los animales marinos.

"La mayoría de los océanos ahora contienen microplásticos", cuenta Marcus Eriksen, co-fundador y director investigativo de 5 Gyres Institute, un grupo sin ánimo de lucro "que empodera la acción contra la crisis de salud global que causa la polución plástica a través de la ciencia, el arte, la educación y la aventura".

La investigación del impacto de los microplásticos es relativamente nueva; como resultado, los datos están incompletos. Sin embargo, la Dra. Marie Noel, mánager del Pollution Research Program at the Vancouver Aquarium, dijo en un estudio que encontraron "...3.000 partículas de microplásticos por cada metro cúbico de agua marina... la cual es una cantidad significante". Han sido publicados unos cuantos ensayos sobre el impacto de los microplásticos, pero Noel espera tener un reporte completo publicado próximamente. 

Noel agregó que el programa de polución también estudia los efectos del plástico y de la basura en ballenas asesinas, almejas, plancton y está monitoreando la polución en la costa.

Localmente, Surfrider está trabajando en la ciudad de Victoria para tratar de establecer tiendas que no usen bolsas plásticas, con la esperanza de que la gente use bolsas reusables. En Tofino, un pueblo costero al occidente de la Isla de Vancouver, esta iniciativa de Surfrider ha logrado que varios negocios locales hayan aceptado dejar de usar pitillos plásticos.

Montgomery dijo que la gente puede hacer otras cosas como parar de usar botellas de agua desechables, no usar pitillos en los restaurantes y, en vez de usar bolsas plásticas, llevar algunas propias que sean reusables y tener tu propia taza de café.

Muchos creen que las políticas actuales son necesarias para que la gente cambie sus hábitos de consumo. 

"Es un esfuerzo a largo plazo para deshacerse de la cultura donde se usan las cosas solo una vez", dice Eriksen. Agregó que la legislación ayudaría a los consumidores a ser más responsables. Pero, al final, el cambio puede empezar con los hábitos individuales y conscientes de lo que están comprando. 

"El primer gran paso que la gente puede hacer es pensar en lo que están comprando", dice McKay.

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