crimen

La historia de una asesina serial y los motivos detrás de sus crímenes

Joanna Dennehy cometió tres homicidios e hirió a otras dos personas en 2013, en la ciudad inglesa de Peterborough.

por Adam Forrest
13 Enero 2017, 11:56pm

(Fotografía superior de Joanna Dennehy: SWNS)

Este post apareció originalmente en VICE UK.

Una casa no debería darte miedo. Las casas en realidad no están embrujadas. A menos de que se estén incendiando, no pueden hacerte daño. Sin embargo, al estar parado frente a una pequeña y descolorida vivienda en las afueras de Peterborough —la ciudad de Inglaterra en la que la asesina serial Joanna Dennehy cometió su primer y tercer asesinato— no pude evitar sentir escalofríos.

La gente de la zona residencial de Welland no tenía ningún deseo de hablar de Joanna Dennehy y de las cosas terribles que hizo en este lugar. Dos adolescentes en una moto, que paseaban por una zona verde junto a la casa, se preguntaron por qué me interesaba en la mujer o sus asesinatos.

"Era una psicópata", dijo uno.

"Una maldita asesina psicópata, ¿no?", me dijo su compañero. "Fin de la historia".

Joanna Dennehy y los asesinatos de Peterborough de 2013 todavía evocan una fascinación sombría: ¿cómo es posible que esta mujer viviera como todos, haciendo las cosas normales que hace la gente, y luego a los 31 años apuñale a tres hombres hasta matarlos, sin que hubiera ninguna razón discernible? La gente no puede —con seguridad— nacer de esta manera. Entonces, ¿hay algo en la historia de Joanna Dennehy —o en sus extrañas acciones desde que entró a la cárcel— que nos ayude a entender cómo un ser humano puede pasar de la tranquilidad aparente a la crueldad absoluta?

Dennehy no ha dejado de figurar; incluso después de que la sentenciaran a cadena perpetua en 2014 y la encerraran en HMP Bronzefield, una prisión de categoría A en el área rural de Surrey. La foto donde sale con un cuchillo que parece salido de Final Fantasy está grabada en la mente de todos en el Reino Unido, y ella ha hecho un trabajo notable para mantenerse en los titulares de la prensa desde las rejas de la prisión.

En marzo de 2014, con apenas un mes cumplido en la cárcel, comenzó a intercambiar cartas con la exesposa de uno de sus cómplices, en las que decía que había aceptado la culpa por un asesinato que no cometió. El detective Martin Brunning, un oficial de investigación que ayudó a llevar a Dennehy ante la justicia, me dijo que revisaron las cartas, pero no había "evidencia que respaldara su afirmación". Más tarde, en 2014, Dennehy inició un romance con un constructor de West Sussex, un hombre que le dijo a un periódico sensacionalista que se había enamorado de ella. Luego, en 2016, se dieron a conocer los detalles de un plan de escape: Dennehy había planeado matar a una oficial de la prisión y usar sus huellas digitales para abrir las puertas biométricas de la prisión. Como castigo, fue enviada a confinamiento solitario. Posteriormente, en 2016, intentó, sin éxito, ganar una demanda por daños contra el Ministerio de Justicia, alegando que recibía "tratos o castigos inhumanos o degradantes".

Demasiadas formas de llamar la atención después de solo unos años en la prisión HMP Bronzefield, y sin duda habrá más en los próximos años.

Los psicólogos están cada vez más cerca de entender la naturaleza de la psicopatía y de la necesidad por llamar la atención de esta manera. Varios estudios han estimado que los psicópatas carecen de empatía y tienen la necesidad de engrandecerse a sí mimos al ganar poder sobre otras personas, mientras que otros sugieren que en su búsqueda por estímulos, algunos psicópatas tienen capacidad para un comportamiento riesgoso.

"La mayoría de los psicópatas no son asesinos, no tienen la necesidad de hacerlo", explicó la doctora Elizabeth Yardley, directora del Centro de Criminología Aplicada de la Universidad de la Ciudad de Birmingham. "Y la mayoría de los asesinos no son en realidad psicópatas, tienen algo de sensibilidad y son un poco conscientes de lo que han hecho. Pero a veces hay una superposición de ambos, lo que puede producir casos muy extremos, como el de Joanna Dennehy. Este tipo de psicópatas son como científicos locos, y consideran a las otras personas su experimento. Llegan a pensar cosas como: "Me pregunto qué sucederá si hago esto". Si no tienes empatía por las otras personas, no hay nada que pueda evitar que reacciones a la curiosidad —incluso actuando de manera violenta— bajo ciertas circunstancias".

Entonces, ¿qué fue lo que hizo actuar a Dennehy? ¿Qué circunstancias la llevaron a convertirse en una asesina en serie?

Joanna Dennehy (Foto SWNS).

Joanna Dennehy creció en Harpenden, una pequeña ciudad en Hertfordshire. El lugar donde se crió es tranquilo y cómodo, aunque un poco sombrío. Su hermana María le dijo a la BBC que sus padres —su papá era guardia de seguridad y su madre comerciante— trabajaban duro para mantenerlas, e insistió en que su infancia fue completamente normal. "Fue una chica a la que amamos y (que) se convirtió en un monstruo", dijo.

Los problemas de Dennehy comenzaron en la adolescencia. A los 13 años se escapó de su casa, brevemente, con un joven que su hermana creía era mucho mayor: tendría 18 o 19 años. Comenzó a robarle a sus padres, y luego huyó un par de veces más, para irse definitivamente de su hogar a los 16 años con un hombre cinco años mayor que ella, John Treanor.

Treanor y Dennehy se trasladaron a Luton, luego a Milton Keynes y luego a Wisbech, en Cambridgeshire. Tuvo dos hijos antes de los 21 años. Era violenta con Treanor, lo golpeaba y pateaba cuando estaba borracha. Se iba de la casa por días enteros sin explicación alguna. Se acostaba con otras personas. Se hacía daño a ella misma. Y, como un psiquiatra de la prisión descubrió más adelante, tenía tendencias sadomasoquistas: la necesidad de dar y recibir dolor mientras tenía sexo.

Treanor se marchó en 2009 después de que Dennehy lo amenazara con una daga de 15 centímetros. Se mudó al norte y se llevó a sus dos hijos con él. Dennehy vagó de localidad en localidad en Cambridgeshire y en East Anglia. En 2012, un año antes de los asesinatos, recibió una sentencia suspendida de 12 meses por agresión. El mismo año también pasó unos días en el hospital de la ciudad de Peterborough, donde la diagnosticaron con un trastorno de personalidad antisocial.

Después de salir del hospital, Dennehy se puso en contacto con Quicklet, una pequeña agencia inmobiliaria en Peterborough, donde encontró una habitación para mudarse. El copropietario de Quicklet, Kevin Lee, le consiguió trabajos ocasionales y le pidió que la ayudara a desalojar inquilinos, lo que le dio acceso a varias casas del barrio. Su primer asesinato ocurrió en Welland, en el extremo norte de Peterborough, en una de estas casas. Dennehy conoció al empleado de un almacén polaco, Lukasz Slaboszewski, en el centro de la ciudad. Él les contó a sus amigos sobre una "novia inglesa". El 19 de marzo de 2013, Dennehy le envió un mensaje de texto y le pidió que se vieran en el domicilio de Welland. Cuando llegó, lo apuñaló hasta matarlo; apenas había atravesado la puerta principal y le enterró un cuchillo de bolsillo en el corazón.

Evidentemente, el asesinato no la perturbó. En absoluto. De hecho, le mostró el cadáver de Slaboszewski —que había metido en una caneca— a una niña del barrio de 14 años.

Diez días después, Dennehy volvió a matar. Apuñaló a su jefe, Kevin Lee, en la misma casa en Welland. El hombre de 48 años había iniciado un romance con Dennehy después de haberla contratado. Antes de morir, supuestamente le informó a un amigo que ella había expresado el deseo de "ponerme un vestido y violarme".

(Foto: SWNS).

Más tarde ese día, Dennehy cometió su tercer asesinato. Ocurrió en la vivienda compartida donde se quedaba en el lado sur de Peterborough, una zona aislada llamada Orton Goldhay. Aquí atacó a John Chapman, un exmarino de 56 años que vivía en el primer piso del edificio. Lo apuñaló seis veces.

Después, Dennehy llamó a Gary "Stretch" Richards —que conoció gracias a su trabajo con Kevin Lee— y le cantó: "Oops I did it again". Extrañamente, Stretch y otro hombre, Leslie Layton, que vivían en la casa de Orton Goldhay con Dennehy, no fueron a la policía. Layton, de hecho, le mintió a las autoridades, y Stretch la ayudó a deshacerse de los tres cuerpos en las zanjas de algunas fincas cercanas.

Dennehy y Stretch, que ahora actuaba como su conductor, huyeron. Dennehy le dijo a Stretch que quería matar de nuevo: "Quiero divertirme… necesito divertirme", le dijo, presuntamente. En Hereford, Stretch paró el carro para permitir que Dennehy bajara y apuñalara repetidamente a dos hombres al azar: Robin Bereza, de 64 años, y John Rogers, de 56 años. Ambos sobrevivieron a los ataques con cuchillo.

La policía capturó a Dennehy y a Stretch un par de días más tarde, y en febrero de 2014, Stretch fue hallado culpable de ayudar a Dennehy en los dos intentos de asesinato, mientras que a Leslie Layton le imputaron el delito de desviar el curso de la justicia. Dennehy fue condenada a cadena perpetua por los tres homicidios y los dos intentos de asesinato. Ella es una de las dos mujeres que viven en Reino Unido que morirán en prisión. La otra es Rose West.

El juez le dijo a Dennehy que tenía un "deseo sádico de sangre". Y si los asesinatos no fueron una prueba suficiente de esto, lo que Dennehy dijo más tarde a un psicólogo de la prisión sí lo fue: "Maté para ver cómo me iba a sentir, para ver si era tan fría como pensaba que era. Luego se volvió adictivo".


La casa en el barrio de Orton Goldhay, donde ocurrió el tercer asesinato. (Foto: Adam Forrest).

Han pasado casi cuatro años desde los asesinatos, pero algunos residentes de Peterborough todavía no se han recuperado por completo.

Toni-Ann Roberts compartió brevemente la casa de Orton Goldhay con Dennehy, el lugar donde mató a John Chapman. El tiempo que coincidieron fue corto; Roberts se fue una semana después de que Dennehy llegara. Pero también recuerda varias semanas en las que Dennehy llegaba a cobrar la plata de los arriendos, tomaba y socializaba con los otros inquilinos.

Roberts no ha regresado a Orton Goldhay desde el asesinato de su antiguo compañero de vivienda. "John era un hombre encantador", recuerda. "Era un alcohólico, pero era una persona muy dulce y gentil, me recordaba al tío Albert de Only Fools and Horses porque se sentaba y contaba historias sobre la Marina. No podía haber ninguna razón para hacer lo que ella le hizo".

Roberts describió a Dennehy como "alguien intimidante", pero dijo que tenía la habilidad de hacer que los desconocidos se pusieran de su lado rápidamente. "Le coqueteaba a la gente de manera extraña", dijo Roberts. "Ella era muy directa en su manera de acercarse y quería saber quién eras, y qué ocurría contigo. Tenía la astucia para saber quién tenía poca autoestima y sabía cómo manejarlos. Los hombres solían caer a sus pies, como perros. Tenía un extraño control sobre los ellos".

Dennehy era como un camaleón cuando se trataba de manipular al sexo opuesto. Esto fue algo que el escritor sobre temas criminales Christopher Berry-Dee, autor de Love of Blood  —un libro sobre la vida y los crímenes de Dennehy—, notó cuando le escribió a la cárcel y recibió de vuelta un par de cartas.

"Cambia de colores para adaptarse a su entorno", dice Berry-Dee. "Por ejemplo, se dio cuenta de que su casero quería tener sexo con ella. Y con el tipo polaco, parece que lo encantó rápidamente para que pensara que había conocido a una chica buena [...] Cuando me escribía, su caligrafía era hermosa, y su ortografía y vocabulario eran perfectos. Era un personaje tranquilo y contenido. Quería impresionarme. Pero tuve la oportunidad de ver las cartas [de Dennehy] a Gary Stretch, y eran completamente diferentes, como si perteneciera a un barrio bajo. Se identificaba por completo con la persona a la que le estaba escribiendo".

Gary "Stretch" Richards (Foto: SWNS).

Si esto sugiere que Dennehy era una persona con una astucia fría, no fue el tipo de astucia que la ayudara a llevar una vida exitosa. No mantuvo ninguna relación. Ni siquiera con sus propios hijos. No supo rodear las reglas de la sociedad para adquirir riqueza material ni comodidad. No funcionaba bien en ningún lugar durante mucho tiempo. Dennehy pudo haberse jactado de ser fría, pero sus continuas agresiones a su propia persona son indicios de una mente torturada.

Elie Godsi, un psicólogo clínico, está convencido de que ella sufrió algún tipo de abuso —probablemente sexual— relativamente temprano en su vida. "Es una joven extremadamente perturbada, a la que sin duda le ocurrió algo horrible en su pasado. Apostaría mi hipoteca a que es cierto", dijo Godsi.

"Es violenta y sexualmente violenta. Eso no aparece de la nada. No tengo ni idea de si ocurrió en su familia o no, o si era una niña o una adolescente, pero las mujeres no terminan así sin una historia detrás", añadió. "Las víctimas se convierten en perpetradoras porque sentirse poderoso y en control es el antídoto para la impotencia y la sumisión. Normalmente, las mujeres sienten su angustia, mientras que los hombres actúan como consecuencia de su angustia, pero no en este caso".

La doctora Elizabeth Yardley no está tan segura. "He conocido a psicópatas que han sufrido abusos o abandonos terribles cuando eran niños y que han entrado en un estado parecido al de un robot para sobrevivir", explicó. "Pero he conocido a otros que tuvieron una crianza normal, que socializaron de una manera aparentemente normal, y que aún así hicieron cosas horribles sin remordimiento".

¿Podría la neurociencia decirnos algo más que la historia familiar? Ahora hay un pequeño compendio de investigación que sugiere que la manera de pensar de los psicópatas puede ser distinta, ya que la falta de empatía es visible en las imágenes de una resonancia magnética. Esto es intrigante, pero no exactamente esclarecedor: la actividad o la falta de actividad en una parte del cerebro no parece decirnos mucho acerca de la psique, ni sobre la disposición de alguien a actuar como consecuencia de sus pensamientos sin empatía. Parece más probable, como sugiere Yardley, que la violencia psicopática sea "una combinación caótica de genes y crianza".

"En el caso de Dennehy, tienes la falta de empatía, y luego se da con el tiempo un aumento del comportamiento agresivo, lo cual va derrumbando fronteras progresivamente", aclaró. "Podemos tratar de acercarnos a entender, pero no estoy segura de que podamos saber en un 100% de dónde proviene el elemento que desencadena este tipo de asesinatos sin objetivo".

Dos de las víctimas de Dennehy: Lukasz Slaboszewski (izquierda) y John Chapman (derecha) (Foto: SWNS).

Además de las familias de las víctimas, los habitantes de Peterborough que de alguna forma se relacionaron con Dennehy ahora sufren de una ansiedad constante, según dijo Toni-Ann Roberts. Parte de ese malestar radica en el fracaso para encontrarle sentido al asunto. "Fue tan horrible", dijo. "He tenido problemas para entenderlo. nos afectó a muchos de nosotros que conocíamos a la gente de esa casa; no es algo que sea fácil de olvidar. No soy la única que se mudó de Orton Goldhay".

"Todavía recuerdo la forma en que miraba en ocasiones. Era… aterradora", explicó. "Lo extraño es que fue como un torbellino, llegó y se fue muy rápido, y dejó tras de ella cosas terribles. Perturbó muchas vidas".

Un viejo en la parada del bus de Orton Goldhay me dijo algo que ya había oído antes de los lugares en los que se han cometido crímenes terribles: "Es una zona tranquila, no puedo imaginar que ocurriera aquí".

Los seres humanos pueden ser verdaderamente aterradores. Lo sabemos, pero todavía nos sorprendemos cuando hacen cosas tan atroces. Los horrores que hay dentro de la cabeza de alguien pueden esparcirse hacia el mundo, en una calle ordinaria en un día ordinario, sin ningún patrón o lógica que podamos reconocer.

Vemos a un asesino en serie y buscamos una señal de algo que podamos reconocer, así que tal vez deberíamos sentirnos aliviados cuando nos damos cuenta de que no hay nada que podamos hallar.

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