“En cada retrato se esconde un autorretrato del fotógrafo”

Con sus retratos de adolescentes, Sung Jin Park nos recuerda eso que perdemos cuando nos volvemos adultos.

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abr. 10 2015, 4:46pm

"En cada retrato se esconde un autorretrato del fotógrafo". Así me respondió el fotógrafo Sung Jin Park cuando le pregunté por qué se decidió a hacer Kid Nostalgia, un proyecto de retratos sobre adolescentes en Seúl.

Una simple frase como esta me hace entender casi todo de su proyecto, pero sobre todo me habla de él, de quién es o de quién fue, más allá de una hoja de vida que diga que nació en Seúl, Corea, o que se graduó en 2011 de Pratt, donde estudió arte y fotografía Obviamente esta no es un frase literal, si así lo fuese se convertiría inmediatamente en algo terriblemente aburrido. Hoy en día Sung no es un adolescente que deambula por las calles de Seúl, es un fotógrafo hecho y derecho y además con mucho talento.

Probablemente este proyecto es una proyección de sí mismo, de algo que hubo en él o algo hacia lo cual se siente increíblemente atraído. Es una atracción que tiene que ser profunda y pasional, no hay ninguna otra forma de que una persona retrate de esa manera, por tantos años y con tanta intensidad. Seguramente ve y entiende algo sobre estos adolescentes, algo que para el resto de los mortales pasa completamente desapercibido. Me cautiva cómo el filtro de una mirada genio puede cambiar la perspectiva de todo lo que vemos y llevar la cotidianidad a ser algo extraordinario. Sung dice sentirse atraído por esa sensación de libertad que transmiten estos chicos, libertad (y añadiría originalidad) que la gran mayoría de personas pierde al crecer. De aquí intuyo que viene la nostalgia de esa frescura, de ese rock'n roll que poco a poco se va disolviendo en todos nosotros o en este caso específicamente de él.

La belleza, cuando es injustificada, me parece banal e inapetente, se evapora rápidamente porque no tiene sentido. En cambio cuando hay tema, cuando hay sentimiento y podemos justificar la belleza, todo cobra vida y esta no se vuelve un punto central sino algo que complementa y aporta. En este caso, la belleza de estos retratos me sedujo desde el primer momento en el que me topé con ellos hace un par de meses.

Sin embargo lo que más me gusta de estas imágenes es la tensión, pero no solo la de la imagen, sino la del sentimiento inevitable de ese periodo de adolescencia, donde siempre hay algo ligeramente incomodo en nuestro ser. En los jóvenes retratados en esta serie hay mucha energía, como en casi todos las personas de esa edad y en muchos casos es una energía contenida que casi ninguno comparte con el mundo exterior. ¿No se acuerdan cuando éramos adolescentes? ¿Cuando nos encerrábamos en nuestros mundos y pensábamos que solo podíamos ser realmente nosotros cuando estábamos solos o compartiendo con nuestros amigos? Y aun así en estas fotografías estos chicos aparecen naturales, se destapan, conversan con la cámara y en consecuencia se descubre que hay una gran conexión con el fotógrafo. De hecho, conversando con Sung, confirmé mi teoría, él simplemente caminaba por las calles de Seúl, los encontraba, los conocía y escogía a los chicos con los que se sentía conectado de alguna manera. Dice que a veces tenía la sensación de que eran ellos mismos los que pedían ser fotografiados, como si supieran lo que él estaba buscando y luego simplemente se lo daban. Es ahí cuando pasa la magia.

Antes que reseñar fotógrafos para VICE, Daniella es una de las más talentosas fotógrafas de su generación. Puedes corroborarlo aquí.

Sung Jin Park Texto: Daniella Benedetti

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