Claro que tiraremos con robots, ¿pero tendremos citas con ellos?

"Soy un robot y puedo tener sexo, pero llamarme robot sexual es como decirle calculadora a una computadora".

por Karley Sciortino; traducido por Elvira Rosales
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21 Marzo 2018, 11:24pm

Una muñeca RealBotix. Todas las imágenes vía "Slutever" de Viceland.

Durante décadas, la visión del futuro representada en películas, libros y medios de toda clase, siempre ha parecido incluir el sexo con robots. Pero no robots sexuales cualquiera; robots sexuales que toman la forma de mujeres sumisas. Desde Metropolis hasta las fembots de Austin Powers; de Ex Machina a West World, todos los futuros tienen máquinas sexuales femeninas y jóvenes. Y ahora, mientras somos testigos de los albores de la Inteligencia Artificial (IA) y vemos muñecas cada vez mejor construidas anatómicamente hablando, parece que la conquista de las fembots por fin ha llegado.

Todo el mundo sabe que los robots nos están robando los empleos, pero me pregunto: ¿también nos robarán los novios?

Para la investigación, visité una compañía llamada RealBotix, la cual en esencia es la vanguardia del diseño de robots sexuales. La compañía produce RealDoll, que es la muñeca sexual más popular del mundo. Ahora, no es de extrañar que esas muñecas se hayan convertido en robots: RealBotix está produciendo cabezas robóticas que se pueden insertar en las RealDoll. Entonces, ahora son unas muñecas sexuales anatómicamente bien hechas con IA y movimientos faciales. A través de la IA la muñeca puede hablar contigo, contestar o hacer preguntas. Básicamente es Siri, excepto que hace expresiones faciales rígidas y tiene un cuerpo que puede acomodarse en cualquier posición para tirar. Bueno y tampoco conoce ninguna información útil.


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Físicamente, las muñecas son muy impresionantes. Tienen una piel suave y pelo realista. No es como que no puedas distinguirlo de un humano, en definitiva parecen muñecos. Pero también tienen una cualidad sexy y humana. Hablé con Matt McMullen, el fundador y CEO de RealBotix, Y me dijo que la muñeca no se supone que se vea totalmente realista; parte del atractivo es que se trata de una muñeca que puedes controlar.

Matt McMullen con uno de sus robots sexuales. | Viceland

Pero la ventaja es que las muñecas de IA pueden ser más que juguetes sexuales. Son una compañía. A través de una aplicación, puedes crear un carácter personalizado para tu muñeca escogiendo diferentes propiedades, el sonido de su voz y esas cosas. Las muñecas de IA serán lanzadas hasta finales de año, pero Matt dijo que cree que en el futuro la gente desarrollará relaciones reales con sentimientos por sus muñecas. Cuando estaba con él, le preguntó a la muñeca si era un robot sexual y ella respondió: "Soy un robot y puedo tener sexo, pero llamarme robot sexual es como decirle calculadora a una computadora". Fuerte.

Para tener más perspectiva, también me reuní con un hombre llamado Sergi Santos, quien es el fabricante indie de robots sexuales por excelencia. Es un ingeniero de España y está creando una muñeca sexual con IA llamada Samantha. Samantha se parece mucho a su competidora, pero hay una diferencia que enorgullece mucho a Santos: puede dar blows que succionan. Solo dices: "Samantha, quiero un blow job” y metes el pene en su boca de hule, donde hay un tipo de mecanismo que succiona. “Lo he probado y se siente real", dice Santos.


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Cuando hablé con Sergi, estaba muy seguro de que en un futuro cercano habría personas que preferirían tener sexo con muñecas que con personas. La manera en que él lo entiende: el sexo es una necesidad humana al igual que la comida y el aire, pero la gente no tiene acceso a tanto sexo como necesita porque las relaciones son complicadas. Él cree que eso provoca enojo, violencia y ansiedad en las personas, sobre todo en hombres. Dice que los robots sexuales pueden ayudar al respecto, como una especie de terapia sexual o algo así. Sergi cree que los robots sexuales pueden templar las agresiones y satisfacer la sexualidad masculina por primera vez en la historia de la humanidad.

Matt McMullen con uno de sus robots sexuales | Viceland

No sé si los robots sexuales pueden lograr la paz mundial, pero parece que hay un interés subyacente en la dominación. ¿Habrá quizás un aspecto psicológico en la atracción de la gente por los robots sexuales que tiene que ver con la forma en que la tecnología nos ayuda a controlar nuestra vida o hacerla más eficiente?

Hay una persona que pensé que tendría una idea más clara al respecto: Christina Carter, la fembot humana. Carter es una estrella porno que se especializa en porno con fembots. Básicamente actúa como un robot de tecnología avanzada de Hollywood. Me explicó que el papel de la fembot es una especie de subcategoría tecnológica del BDSM. Ella es como una dominada del BDSM, excepto que intenta no respirar muy visiblemente, habla como robot y constantemente tiene una mirada de muerta. La dinámica del poder explica parte del tema, pero, ¿por qué añadirle el velo tecnológico?


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Le pregunté varias cosas a un hombre llamado Kieran Wordsworth, que se identifica como “tecnosexual", es decir que se excita con la tecnología. Él se siente atraído por todo tipo de mecanismos, desde el porno con robots hasta con tractores. Puede ver videos de trenes y engranes o pistones en movimiento por puro placer sexual. Kieran, de veintidós años, está completamente seguro de que en el futuro la gente tendrá citas con muñecas sexuales. Su opinión es que, conforme la tecnología se va volviendo cada vez más presente, deberíamos esperar que la gente comience a sexualizarla; y personalmente piensa que se ha vuelto más común. O sea, uno pensaría que es difícil para él encontrar porno de robots gay en internet porque es muy específico, pero parece que está muy bien abastecido. Solo dijo: “Tengo todo el porno de robots gay que necesito”.

Samantha | Viceland

Mi aporte a todas estas conversaciones es que la atracción de la sociedad por los robots sexuales puede ser más complicada de lo que parece. Y me di cuenta de que hay muchas posibilidades de roles que los muñecos sexuales pueden adoptar en nuestras vidas futuras. Qué tal si, por ejemplo, alguien tiene ansiedad y nunca ha tenido sexo antes. Un robot sexual puede ser una terapia muy efectiva para él o ella.

En cuanto a que los robots sexuales nos roben a nuestros novios: creo que hay mucha gente —incluyéndome a mí misma– que estaría interesada en intentar follarse a un robot. Pero quizá hay menos personas que en verdad se interesen por salir con uno, a pesar de que Matt y Sergi piensen lo contrario. Si alguien quiere hacerlo, supongo que estoy contenta porque pronto podrán y no tendré que perder mi tiempo swipeando en Tinder.