11 álbumes electrónicos divinos que se dejan escuchar de principio a fin

Reunimos algunos de los LPs electrónicos de tintes experimentales que nos cuentan una historia hipnotizante.

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06 Junio 2017, 11:03pm

Se supone que uno debería tomarse el trabajo de escuchar todos los álbumes completos, pero sabemos que a veces no estamos seguros si apostarle mínimo una hora al trabajo de un artista o que uno no conoce o al que no le tiene tanta fe. También pasa seguido que algunos álbumes no dan ganas de oírlos de corrido porque no siguen ninguna línea narrativa o conceptual, o simplemente porque del largo solamente se rescatan un par de temas. Pero existe el caso de álbumes que son una obra de arte y que vale la pena escuchar de principio a fin con los ojos cerrados porque logran envolver la mente y el cuerpo en un telar sónico.

En la siguiente lista reunimos algunos de los álbumes electrónicos de tintes experimentales y no comerciales que tienen un hilo melódico hipnotizante. Si no los ha oído, se los recomendamos. Si ya conocen alguno de estos largos, seguro ya hasta se los saben de memoria porque tienen la habilidad de convertirse en un must hear con una cuota mensual como mínimo.

1. Jon Hopkins, Immunity (2013)

Este álbum es genialidad pura. El Immunity tiene la facultad de encajar con cualquier estado anímico: Es atemporal, sabio y omnipresente. De alguna manera, Hopkins logró crear un largo que te escucha mientras tu lo escuchas a él. Una vez se llega al track 2, "Open Eye Signal", uno puede darse por perdido, la mente ya está tanto presente como ausente, y cuando llega "Collider" el corazón ya está en un inexplicable estado de perplejidad. Sin embargo el álbum es tan simétrico que empieza suave y se va suave, casi como una caricia.

2. Moderat, Moderat I (2009)

La ilustración del álbum le hace completa justicia: es un puño directo en la cara, pero es tan placentero que uno decide dárselo solito. El Moderat I no espera, no da introducción ligera, no acondiciona al usuario para lo que se viene: entra golpeando los huesos inmediatamente con "A New Error." Y no para, no perdona, seguiditas llegan "Rusty Nails" y Sea Monkey" cuyos síntes se sienten como las secuelas de una avalancha que atrapan bajo un frío que eriza la piel. No existe posibilidad de respiro hasta que llega "Les Grand Marches", que deja el cuerpo el realidad suspendida para comenzar un descenso ligero lleno de ritmos golpeados.

3. Four Tet, Pink (2012)

El Pink entra como caballo de paso fino con "Locked", galopando en ritmos a destiempos que logran armonizar entre ellos a la perfección. A medida que progresa el álbum, nuestro corcel nos lleva por una jungla llena de cuerdas, xilófonos y vientos pertenecientes a una jungla espacial, comenzando a cabalgar cada vez más profusamente desde "Jupiter" hasta "Pyramids". A partir de "Peace for Earth" el caballo de paso fino recobra la calma y la elegancia, como si nos hubiese llevado a la ciudad perdida del Dorado pero en otra dimensión.

4. Aphex Twin, Selected Ambient Works 85-92 (1992)

El Selected Ambient Works es una escala cromática asimétrica pero sumamente estética al oído. Aphex nos lleva de lo claro y pastel a lo oscuro y borroso de canción en canción, logrando hilar los colores sónicos con la destreza de un pintor erudito. Por ejemplo, empieza dando pinceladas limpias y suaves con un "Xtal" tranquilizante, sigue por colores más vibrantes con "Tha" y "Pulsewidth", y se vuelve colorido y neón entre el "Ageispolis" y el "Green Calx". En "Heliosphan" Aphex se pone juguetón y sube los agudos y los platillos, y cuando nos tiene estallados de color se vuelve oscuro de golpe con "Schottkey 7th". En fin, este álbum es toda una obra de arte experimental, vale la pena ponerla en loop.

5. Mount Kimbie, Crooks and Lovers (2010)

Crooks & Lovers es ese amigo con el que uno siempre está feliz, así estén compartiendo matices armónicos con dejos nostálgicos. "Television" y "Would Know" son esas memorias lejanas y compartidas de infancia, llenas de risas pero también llenas de rodillas raspadas y mascotas que se mueren. Cuando terminan de rememorar la melancolía, entran "Before I Move Off" y el "Blind Night Errand" con sintetizadores juguetones y aleatorios, que asemejan a las anécdotas de todas las primeras veces de las que fueron cómplices. Cuando aterriza "Carbonated" se marca un antes y un después entre la infancia y la adultez, con una velocidad más agresiva y a la vez contenida. De ahí hasta el "Between Time", la madurez rítmica llega a la historia, con beats más nítidos y bajos envolventes.

6. Burial, Untrue (2007)

El Untrue parece haber sido creado por Burial para todas aquellas personas solitarias que solamente encuentran compañía en medio de las noches lluviosas y las calles vacías. Este largo parece un espejo de almas perdidas, dándoles un espacio para que puedan anidar su vulnerabilidad. Desde los beats y sampleos de voces poderosos de "Archangel" hasta los de "Ghost Hardware" uno deja de sentirse solo, sólo para recordar una tristeza a flor de piel con el abrazo desolador de los cantos en "Endorphin". Desde "Etched Headplate" hasta "Shell of Light" las melodías suspendidas asemejan a esa etapa de una aceptación de un estado inevitable de oscuridad, y desde el "Shell of Light" hasta el "Raver" comienza una autodestrucción silenciosa e iracunda tanto del álbum como del oyente...

7. Nicolas Jaar, Space Is Only Noise (2011)

Seductor, misterioso, estilizado y son tres adjetivos que le van bien a la descripción del Space Is Only Noise. En este álbum, Jaar logra contener toda esa tonalidad y ritmo latino en un frasquito lleno de voces, ecos y bajos tan implosivos que lo tropical se invierte en tonalidades oscuras, profundas y desiertas. Es imposible no dejarse seducir por los pianos hipnóticos, los vientos precisos y las castañas derramadas de "Too Many Kids Finding Rain In the Dust", "Keep Me There", "Problem With the Sun" y "Space Is Only Noise If You Can See". El bandido logro cometer todos sus crímenes bajo este largo embelezador...

8. Andy Stott, Faith in Strangers (2014)

Faith in Strangers es todo aquello que sucede cuando uno se conecta de forma inevitable e inmediata con un ser del mundo inesperado. El calmado "Time Away" y su lógica transición sonora a "Violence" marcan el ritmo perfecto del cruce de miradas y palabras lo suficientemente potentes como para crear ese vínculo poderoso. De "On Oath" hasta "Damage" se genera el habitat sonoro perfecto para generar ese ambiente preciso que da pie a las confesiones más reveladoras, profundas y placenteras para el alma, con armonías tipo ambient y beats pausados pero impulsivos. Desde "Faith In Strangers" hasta "Missing" la noche llega a su fin, bifurcando nuevamente los caminos de ambos personajes, que quedan exorcizados pero inquietos por haberle confiado una parte visceral de su historia a un extraño.

9. Boards of Canada, Geogaddi

Si hay un álbum que logre reconstruir la sensación de la niñez es el Geogaddi. Los sampleos de voces de niños, el ritmo pausado, los xilófonos metálicos y los apuntes de padres y profesores son los elementos perfectos para hacer un flash back a mejores épocas. Desde el "Ready let's Go" hasta el "sunshine Recorder" se puede intuir el asombro de la inocencia, y la luz eterna que brilla en aquellos recuerdos. "In The Annexe", "Julie and Candy" y "The Beach at Red Point" ambientan memorias más concretas, teñidas con la confusa llegada de emociones más oscuras. A partir de "The Smallest Weird Number" hasta el track final, "Corsair", las melodías confusas y atonales dejan intuir ese momento en el que llega el entendimiento de las cosas, y el niño deja de ser inocente.

10. Amon Tobin, Adventures In Foam (1996)

Este álbum por no decir más es perfecto para derretirse en un sofá una noche lluviosa entre el humo de cualquier cosa. El "Adventures In Foam" es casi un álbum que tiene la habilidad de hacer que el tiempo se despliegue cada vez más lento. Desde "Cat People" hasta "Paris Steatham", las melodías arabescas dispersas, los bajos densos y las cuerdas de una cítara serpenteante hacen que todo se mueva despacito. A partir de "A Vida" los redoblantes, cuerdas gruesas y trompetas acompañan una súbito despegue de velocidades rítmicas, creando una especie de drum and bass jazzero. El ritmo continúa ascendiendo para compensar el tiempo que detuvo en un principio, y para cuando llega el épico cierre junto a "Cruzer" y sus pianos y platillos eclécticos, la taquicardia es inminente.

11. Shed, Shedding The Past (2008)

Algunos puristas de la electrónica opinan que este clásico del techno es un must hear. Shedding The Past tiene un juego narrativo particular: es como el "Memento" de los álbumes, te lleva por muchos tiempos, cada uno conectándose con el otro por claves particulares. Acaba convirtiéndose en una tensión confusa que no puedes dejar de escuchar. Va desde la velocidad y la tensión rítmica con "Intro" y "Flat Axe", para estallar en la calmados y vaporosos sintetizadores en "Lower Upside Down". Luego vuelve a galopar desbocado con "That Beats Everything" al tiempo de los beats imponentes. A partir de este punto, el álbum no empieza a despedirse progresivamente, sino que por el contrario, hace su retirada dejando la puerta abierta y de vaivén.

Si conoces más álbumes que se dejen ir de principio a fin, cuéntale a Daniela por acá

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