¡Taz, taz, taz!

20 años de 'El Bogotazo': "Somos los mismos que cuando empezamos"

Uno de los compilados más icónicos del punk colombiano cumplió dos décadas de ruido y resistencia.

por Juan Sebastián Barriga Ossa
10 Abril 2017, 11:32pm

Fotos por Mateo Rueda.

En 1996 se organizó una especie de festival de dos días llamado el Concierto de La Casa Monster en la 19 con Caracas, justo en pleno centro de Bogotá. Allí nació una idea que empezó a materializarse poco a poco en varias reuniones de jóvenes amantes del ruido, que se oponían a la violenta y opresiva sociedad colombiana, y que se juntaban en salones comunales o en casas ubicadas en barrios del sur de la capital como El Perdomo, La Concordia, Villa Ximena y San Vicente. Una idea que se convertiría en un vinilo de 16 canciones llamado El Bogotazo… Gritos de dolor y rabia que quedaría grabado la historia del punk nacional.

Desarme, Eskoria y Demencia Libertaria fueron los tres grupos que con las uñas, y mucho corazón, crearon este compilado del que se imprimieron 500 copias que dieron la vuelta al mundo y mostraron la fuerza del punk hardcore bogotano. 20 años después, y contra todo pronóstico, aquellos que vieron nacer este compilado, se juntaron para celebrar la historia del LP y corear cada canción con la misma pasión y furia de hace dos décadas.

El concierto organizado por Zurdos Eventos, se hizo el sábado 8 de abril en la Sala Cadillac, ese pequeño venue de piso de baldosa ubicada en la Caracas con 55, que ya es icónico para la escena underground de la capital. Mientras en la tarima se hacían los últimos preparativos para el evento, me junto por unos minutos con Daniel (Desarme), Robert (Eskoria) y Beto (Demencia Libertaria), todos miembros fundadores de la bandas que han tenido varias formaciones (excepto por Eskoria que mantiene sus miembros originales) y periodos de inactividad pero que ahí siguen dándole a la música. Los tres se encontraban muy emocionados de poder juntarse para charlar, tomarse una pola y tocar después de tanto tiempo.

Tras 20 años las barrigas crecen y las canas afloran, pero el espíritu combativo nunca mengua. Al contrario se hace más fuerte. Por eso esa noche era especial. Como comenta Daniel: "Es bacano ver que los proyectos no se han caído". Mientras sonríe, con un tono incrédulo Beto agrega: "Nunca me hubiera imaginado que después de 20 años estaríamos aquí dando un concierto para celebrar el compilado".

Así lo quiso el destino. Esa noche, y como aseguraron ellos, por primera vez se juntaron las tres bandas para tocar los temas del Bogotazo. Junto a las tres bandas estuvo como invitado Sobibor - un dúo que tocaba una brutal combinación de de thrash y death metal que sonaba rapidísimo y oscuro como la fría noche bogotana -, y antes de los toques se proyectó un adelanto de la segunda parte del documental Bogotá Punk.

Daniel, Robert y Beto me cuentan que el compilado casi se cae varias veces, pero con el apoyo de los amigos y el esfuerzo de las bandas se logró grabar el LP en un estudio llamado Sonivoces, ubicado en San Fernando, que estaba manejado por un hombre llamado Jorge Medina. De repente Beto interrumpe la charla y dice: "A lo bien ese man era un pirobo", todos se cagan de la risa y después cuenta que junto con Rocío, vocalista original de Demencia Libertaria, llevaron la cinta maestra a un lugar cerca de la Plaza de la Mariposa para cuadrar la mezcla final y el prensaje.

En 1997, el CD estaba entrando con fuerza y el vinilo era algo de lo que ya casi no se hablaba. Pero ellos decidieron sacarlo en ese formato para que quedara un algo más que un simple disco. El Bogotazo fue un objeto que condensó el sentimiento de denuncia y frustración que recorría el país durante los violentos 90. Los temas están inyectados de un saturado ruido y una constante crítica a la guerra, a la falsa democracia, a la hipocresía y los vacíos de está podrida sociedad.

Vacíos que después de 20 años parece que no se han tapado. Como dice Robert "Esto ha sido una lucha", una lucha en la que las bandas no han peleado solas. Esa noche llegó un buen número de la vieja escuela para acompañar a sus camaradas de toda la vida. Esa gente con la que compartieron tragos, madrugadas en los andenes, tropeles con la policía, tristezas, partidas y felicidades. Llegaron a pesar del frío y la lluvia para saltar en el pogo y rociar cerveza por todo el auditorio. Para brindar y golpearse como una hermandad que nunca morirá.

El encharcado piso de la Sala Cadillac se llenó de una emotiva euforia. Sonrisas, puños y cantos le dieron a está fiesta un aura única. Una energía que solo se siente con el punk, una fuerza que a uno le trae a la memoria las palabras de Eskorbuto: "Cuidado, somos los mismos de cuando empezamos".

Y así fue.

En una época en la que se dice que el punk está vacío y adormilado, una noche como la del sábado demuestra lo contrario. A esto no lo para nadie ni nada.

Aquí les dejamos unas imágenes de los 20 años del Bogotazo ... Gritos de dolor y rabia.