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Discriminación

“Soy latina, no puta”: la vida de las mujeres latinoamericanas en España

El estereotipo de latina caliente sigue estigmatizando a las latinoamericanas en España. Ellas nos lo cuentan.

por Sara Rosati
17 Julio 2017, 5:40pm

Todas las fotografías por Sara Rosati

Este artículo fue publicado originalmente en VICE España.

Marcela Tovar tuvo su primer novio a los 18 años. En aquel momento, sentía que su relación era como cualquier otra, pero al madurar se dio cuenta de que aquel chico salió con ella por ser colombiana. "El quería tachar de la lista haber estado con una colombiana y comprobar si era cierto lo que se rumorea de nosotras", dice ahora que ya ha cumplido los 25.

Esos rumores a los que se refiere eran más bien estereotipos. "Las mujeres estamos divididas en ciertas categorías y a las colombianas nos ven como prostitutas, calientes y aprovechadas". Esta filóloga, que también tiene nacionalidad española, confiesa que ha ido aprendiendo a reaccionar ante los gestos y comentarios discriminatorios.

La colombiana Marcela, en el centro de Madrid

Marcela señala como culpables de esta imagen del país a las series y telenovelas colombianas y al cine internacional, que retratan a Colombia de la mano con el narcotráfico. "El narco está inevitablemente ligado a las llamadas prepago. Son prostitutas de alto rango, que se acuestan con narcotraficantes y se relacionan con la élite. Son mujeres voluptuosas, operadas y objetos sexuales".

La especialista en temas de género y migraciones internacionales, Pierina Cáceres, explica que las telenovelas terminan por crear en el imaginario colectivo una imagen de las latinoamericanas como femmes fatals vistas por las mujeres europeas como una amenaza y por los hombres como una invitación al sexo.

Las telenovelas crean en el imaginario colectivo una imagen de las latinoamericanas como 'femmes fatals' vistas por las mujeres europeas como una amenaza y por los hombres como una invitación al sexo

"Tuve un grupo de amigos que clasificaban sexualmente a las latinas según su nacionalidad. Las colombianas siempre estaban en lo alto del ranking", cuenta Marcela desde una plaza del centro de Madrid. Cuando algún chico se le acerca suele preguntarle por el narco y las mujeres, por eso ya no contesta. "Ahora soy súper cerrada. Es una coraza que me he puesto para no tener ese tipo de conversaciones con nadie".

Carolina es mexicana y está cansada de que le pregunten por El Chapo

Algo similar le ocurre a la periodista Carolina Mireles: "Cuando los hombres españoles se enteran de que soy mexicana, primero se burlan de mi acento y luego me preguntan por El Chapo". La mexicana lleva nueve meses residiendo en Madrid, y confiesa que le ha sorprendido la imagen que tienen algunos españoles de las latinoamericanas. "Cuando salgo siento que me miran y creen que por ser latina, digo a gritos: "Soy latina y me puedes follar porque eso es lo que hacemos las latinas", cuenta con cierto tono de resignación. "Ser latina no es una invitación para que te acerques, me toques y me acoses. Soy latina, no puta", sentencia.

Cáceres afirma que existen diversos estereotipos asociados a la mujer latinoamericana en España y varían según la nacionalidad. En general, las sudamericanas son consideradas amables, cariñosas, cercanas y más propensas al contacto corporal. "El hecho de ser abiertas y sociables se premia, por ejemplo, para ser camareras o cuidar de ancianos pero se castiga cuando se juzga a estas mujeres por ser lanzadas", dice la investigadora peruana-española.

"Cuando salgo me miran y siento que creen que por ser latina, digo a gritos: "Soy latina y me puedes follar porque eso es lo que hacemos las latinas" - Carolina

Además, añade que existe una concepción generalizada de que las latinas tienen una vida social más activa, pero salen como lo hacen las españolas. "Las juzgan con un doble rasero: por un lado, se les pide que se adapten e incorporen el estilo de vida europeo, pero cuando lo hacen son vistas como una amenaza y se las tacha de fiesteras".

"¿Si eres brasileña, por qué no bailas?, ¿Por qué no sonríes?, ¿Por qué no llevas bikini?". Estas preguntas las responde con demasiada frecuencia Manuela Ramos, una abogada brasileña residente en España. Desde que puso un pie en Madrid siente que la han tratado de manera diferente por ser de Brasil. Durante la semana trabaja en una firma internacional de consultoría donde nunca ha tenido ningún problema. La situación cambia por completo en su vida social.

Manuela es brasileña y no hace falta que le preguntes si baila

Manuela viajó con unas amigas a la Feria de Sevilla con las que alquiló una habitación en AirBnB. La casera las invitó a su caseta y al llegar, la mujer las presentó con un "aquí tenéis a las brasileñas". "Inmediatamente se nos acercaron hombres a regalarnos flores y ofrecernos copas. Solo el hecho de ser brasileñas tiene para ellos una connotación sexual".

"Se ha exportado el carnaval y las modelos brasileñas, pero no tenemos carnaval todo el año ni todas las mujeres brasileñas somos modelos". Manuela admite que los brasileños tienden a mostrarse como personas positivas y felices, pero que a veces les juega en contra. "Siento que tengo la obligación de estar siempre alegre".

Paola Cerviño supo que el hecho de haber nacido en Uruguay la iba a condicionar cuando un día una amiga española le dijo "a ver si tu chico va a creer que lo que buscas son los papeles". Esta psicóloga de 28 años, que tiene la doble nacionalidad uruguaya e italiana, se indignó al escuchar esa insinuación. "Se nos ve como cazahombres que quieren conseguir los papeles o quitarle el dinero los españoles".

"A las uruguayas se nos ve como cazahombres que quieren conseguir los papeles o quitarle el dinero los españoles" - Paola

Según la experta Cáceres, la idea de que la tasa de matrimonios mixtos –mujer latina con hombre español– ha aumentado significativamente en los últimos años está muy extendida. Nada más lejos de la realidad: del total de matrimonios que se contrajeron en España en 2016 (172.243), solo en el 15,2% de los casos uno de los cónyuges era extranjero, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Las telenovelas producidas en Venezuela, Colombia y México llegaron a los hogares españoles a comienzo de los años ochenta. Normalmente muestran mujeres latinoamericanas voluptuosas, atractivas, sensuales, que buscan el provecho propio a cualquier precio. Con el boom de la inmigración latinoamericana a finales de los ochenta, se empezaron a incorporar papeles de mujeres latinas a la parrilla televisiva.

Paola es de Uruguay y le dijeron "a ver si tu chico se cree que buscas los papeles"

En la serie 'La que se avecina' Tatiana Astengo, una actriz peruana, hace el papel de Manuelita, una mujer colombiana cuyo único fin es arrebatarle el dinero a un hombre español, Antonio, y aprovecharse de él para que traiga a su hermano a España. Cáceres afirma que estos personajes reafirman el prejuicio que se tiene contra las mujeres latinoamericanas. "Reproducen y potencian el estereotipo mediante la gracia. Pero son consecuencia de un sentimiento de desprecio, especialmente hacia las mujeres", explica.

Los medios de comunicación tampoco ayudan. Solo en el 4% de las noticias han cuestionado los estereotipos de género durante el 2015, según el último informe del Monitoreo Global de Medios (GMMP, por sus siglas en inglés) que analiza la desigualdad de género en los medios de comunicación en 114 países.

La periodista mexicana Carolina Mireles admite que se ha hecho un avance pero muy leve. "Las mujeres seguimos apareciendo en los medios como el complemento del hombre". La visibilidad de las mujeres en los periódicos, la televisión y la radio se ha incrementado en apenas un 7% desde que se inició el estudio en 1995. Ahora equivale a un 24%, la misma cifra que en 2010, según el GMMP.

"Se nos asocia a Jennifer López, Eva Méndez y Sofía Vergara ¿Por qué no se nos compara con Berta Cáceres –líder indígena hondureña, feminista y activista del medio ambiente– o con las Madres de Plaza de Mayo?"

El informe también apunta a las temáticas donde se incluyen las historias de mujeres. Tienen mayores posibilidades de aparecer en noticias sobre ciencia y salud, temas sociales y legales, crimen y violencia; una tendencia que se mantiene estable durante los últimos veinte años.

El acento también es utilizado para cosificar a las mujeres y esto lo sabe muy bien Paola Cerviño. Cuando empezó a salir a sus 15 años, decidió ocultar su acento uruguayo. "Me decían que les excitaba mi acento. Me di cuenta que condicionaba la imagen que tenían los hombres de mi. Siempre había una connotación sexual en mi manera de hablar", explica.

Según Cáceres, los acentos uruguayo y argentino están aceptados porque se consideran sensuales. "También gusta que una mujer colombiana diga papi y use diminutivos. Viene bien para que cuide a un anciano, porque esas expresiones son más cercanas, pero no se acepta cuando la cuidadora habla con el marido de la empleadora", analiza la investigadora, y añade: "'Habla bien que estamos en España', es una frase que se repite mucho pero es discriminatoria".

"Con la crisis económica los estereotipos sobre las latinoamericanas que estaban latentes en la sociedad han resurgido", cuenta Cáceres. Así, la población migrante y, en especial, las mujeres, se ha convertido en un chivo expiatorio perfecto para ciertos sectores de la población han visto mermado su estado de bienestar. Según la investigadora, la mujer inmigrante latinoamericana recibe una triple discriminación: por ser mujer, por su clase social y por su raza. "Las más afectadas son las mujeres de centroamérica, las paraguayas, y aquellas que tienen rasgos indígenas", dice.

La psicóloga uruguaya explica que el prejuicio viene del estereotipo ya que nuestro cerebro tiende a agrupar por características lo que ve. Al agrupar, clasificamos y etiquetamos a las personas, y con ello, justificamos el prejuicio. Para Paola la clave está en esa clasificación: "Creo que tiene más que ver con la clase social porque, al final, ser rico o pobre es lo que hace que los demás te respeten o creen un prejuicio con el que juzgarte". En otras palabras, no es lo mismo ser una famosa actriz latina, que una migrante indígena.


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Y concluye: "Se nos asocia a Jennifer López, Eva Méndez y Sofía Vergara ¿Por qué no se nos compara con Berta Cáceres –líder indígena hondureña, feminista y activista del medio ambiente–? ¿Por qué no se nos compara con las Madres de Plaza de Mayo?".