La masculinidad a través de la lente de una legendaria fotógrafa callejera

Jill Freedman

Este portafolio es la culminación del estudio de décadas que hizo la fotógrafa Jill Freedman sobre todo tipo de hombres.

Esta serie hace parte del Especial de fotografía 2016.

Jill Freedman tomó prestada una cámara en los sesenta y la usó como boleta de entrada a todos los clubes de hombres que pudo encontrar: bares, partidos, estaciones de bomberos y de policía. Pasaba tanto tiempo como fuera necesario con los hombres para que dejaran de intentar impresionarla y poder observarlos en sus estados naturales: cómodos entre los suyos, contando chistes y mentiras, jugando o peleando y, a veces, simplemente en silencio.

En los setenta y ochenta, la fotógrafa publicó libros que retratan las vidas de aquellos que ella consideraba "los tipos buenos". Firehouse es un registro de los hombres que apagaban incendios en el Bronx o en Harlem, que para ella eran héroes. Street Cops, por su parte, explora la policía de la ciudad de Nueva York. Durante ese proyecto, Freedman descubrió que los hombres que retrataba no encajaban en el imaginario popular de una institución corrupta ni eran los "tipos malos" que le hacían daño a la gente. Pero este portafolio inédito se sale de estos exclusivos clubes de hombres y examina una identidad más amplia de la masculinidad. Es la culminación de su estudio de décadas sobre todo tipo de hombres, vistos desde los ojos de una mujer. Los fotografió con mujeres, con niños, con otros hombres, así como en solitario, para entender cómo son ellos en realidad: graciosos, desagradables, adorables, crudos.

"Un minuto los amas y al siguiente los quieres matar", dice. "Pregúntale a cualquier mujer".

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