Publicidad
Drogas

Así consume cannabis el 1 por ciento

Los marihuanos adinerados están dejando de lado los bongs de 750 dólares en favor de asesores de cannabis y hierba de ultra alta calidad.

por Cole Kazdin; traducido por Álvaro García
11 Junio 2019, 3:00am

Ilustración por Cathryn Virginia

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

La consultora de cannabis Amy Robertson compara el mundo de la marihuana de lujo con la compra de un traje a la medida. "No se trata solo del producto final, que es asombroso", dijo. "También se trata de la experiencia de que hagan ese traje solo para ti".

Robertson no vende hierba, sino que ofrece orientación tanto a los novatos curiosos como a las personas que han fumado durante años. La autodenominada geek de la botánica, que ha estudiado la planta por su cuenta y ha contribuido al libro Cannabis Pharmacy, les preguntará a sus clientes sobre su estilo de vida y qué quieren obtener de la droga. "¿Estás tratando de mejorar algo? ¿O estás tratando de aliviar algo?" preguntará. Robertson los educará acerca de las dosis y las cepas, y abordará cualquier inquietud sobre seguridad, todo por un precio. Ella se negó a hablar de sus tarifas, pero está claro que apunta a una clientela particularmente acomodada.

“El mercado de alta gama quiere consistencia; son conscientes de la salud", dijo. "Se trata de alcanzar la experiencia que desean tener". Robertson ha trabajado con pacientes con cáncer que desean tratar las náuseas inducidas por la quimioterapia, tipos estresados de la industria del entretenimiento que buscan aliviar la ansiedad y una gran cantidad de usuarios privilegiados. Ella enfatizó que no es una doctora y no da consejos médicos, y que no todos sus clientes usan cannabis por razones médicas. "El mercado de alta gama; ellos pueden tener cualquier cosa", dijo. Si no están buscando resolver una dolencia en particular, "se trata de qué tipo de experiencia transformadora pueden tener".


Relacionados:


La legalización del uso recreativo de la hierba en estados como California, donde vive Robertson, ha traído consigo una ola de excesos para los marihuanos que pueden costear los mejores productos, aun cuando fumar es un delito en muchas partes de Estados Unidos. En Georgia, tener más de una onza de cannabis conlleva un mínimo obligatorio de un año en prisión, pero en otros estados puedes comprar vaporizadores con diamantes y contratar chefs privados de cannabis. Incluso puedes hacer una excursión centrada en el cannabis en algunas partes de Canadá, donde la droga fue legalizada recientemente. En el Barneys de Beverly Hills, no puedes comprar hierba, aunque hay un "encargado" disponible para organizar la venta y entrega de cannabis en otra ubicación. No obstante, puedes derrochar tu dinero en ceniceros artesanales, papeles enrollados hechos por la antiquísima papelería parisiense Devambez, así como joyas increíblemente caras inspiradas en el cannabis, como aretes de diamante con forma de hoja de 7,000 dólares y productos de belleza como una infusión de cáñamo y un gel de baño con aroma a cannabis por 12 dólares.

Pero el emergente mercado de lujo del cannabis no se trata de papel enrollado de hoja de oro o bongs de cristal de 950 dólares. En lo que respecta a la marihuana, los conocedores adinerados buscan las mismas cosas por las que pagan en cualquier otro ámbito: productos artesanales bien elaborados; servicios de conserjería; y personalización. El mundo de la hierba se ha cruzado con la cultura de los alimentos especializados y de bienestar para engendrar una cohorte de geeks del cannabis que desean variedades raras, métodos de cosecha tecnológicamente avanzados y al menos la impresión de un control total sobre su experiencia con el cannabis.

En cuanto a los diamantes y el oro... "Cualquier conocedor se preguntará, bueno, ¿a quién le importa un carajo?" dijo la entusiasta del cannabis Lisa Eisner. "Es como el vino. ¿A quién le importa la etiqueta o la botella? ¿Qué tan bueno es el vino?" Eisner, una diseñadora de joyas con sede en Los Ángeles y exeditora de Vogue, se enfoca en educarse acerca de los diferentes cultivadores, cultivar ella misma, leer libros sobre el tema y experimentar con diferentes variedades. Si alguien le ofrece marihuana en una fiesta, generalmente contestará: No, gracias. Traigo la mía.

Robertson a menudo aconseja a las empresas sobre cómo atender a los consumidores ricos del cannabis que "tienen más probabilidades de comprar en Saville Row que de ir a algún dispensario", dijo, comparando muchos dispensarios (no los mencionó por su nombre) a Walmart. “Lo que carecen estos mercados mainstream es que están dirigidos a los marihuanos. Eso no es realmente de alta gama. Los verdaderos bienes de lujo están hechos a mano. No se trata de la potencia y pureza en términos de su concentración; se trata de un conjunto de factores completamente diferente".

Muchos artículos costosos que se venden en otros lugares llegan a los encabezados de la prensa, pero sirven más para apantallar que cualquier otra cosa, como el puro de marihuana de 11,000 dólares que fue vendido en Las Vegas en diciembre pasado. "Creo que tenía una lámina de oro", adelantó Robertson. Era cierto, le dije, y se echó a reír. "¡Por supuesto! Pero, ¿qué te dice eso sobre lo que hay dentro? ¿El contenido sigue ahí? ¿Se conservó correctamente?".

En lugar de centrarse en el exceso, las personas como los clientes de Robertson buscan un producto de calidad, ya sea un extracto o un producto comestible, que se sienta altamente controlado y cuidadosamente elaborado. 710 Labs, con sede en Colorado, usa una resina fresca, un tipo de concentrado de cannabis que se obtiene al congelar la flor una vez que se cosecha. Se supone que este proceso preserva mejor los "terpenos", las sustancias químicas que dan sabor y olor al cannabis.

Las formas más baratas de procesar la planta a menudo emplean productos químicos y disolventes, y es "como beber Crystal Light en lugar de una verdadera limonada", dijo Robertson. Esto plantea problemas de salud para ella y para muchos de sus clientes.

La ciencia detrás de cómo el cannabis afecta a los usuarios es enormemente complicada y aún no se comprende del todo. Incluso la sabiduría popular más básica, que señala que el CDB es mejor para calmar la ansiedad que el THC, todavía se está estudiando. Y por supuesto, diferentes personas en distintos entornos pueden responder a diferentes cepas de maneras muy diversas. Aquellos que están obsesionados con obtener ciertos efectos del cannabis tienen que realizar sus propios estudios ellos mismos.

"Por supuesto, cuando realmente te conviertes en un fetichista, querrás que tu cannabis sea puro, orgánico, sin aditivos. Ahora es tan artesanal que puedes especificar un efecto", señaló Eisner. Ella tiene amigos que están intentando dejar de usar productos farmacéuticos para dormir, así que experimentan con varias cepas con la esperanza de cambiar el Ambien por la marihuana. "Tienes que ser el conejillo de indias y tienes que probar cosas. A veces funciona y otras no, pero tienes que seguir intentándolo. Vale la pena".

Así como las cervezas artesanales locales cuestan más que una Budweiser, este tipo de consumo es costoso. Los precios al por menor dependen de la rareza. Por ejemplo, el cannabis tradicional (es decir, una cepa que se preserva de generación en generación, en lugar de un híbrido recientemente inventado), cultivado con cero pesticidas o adulterantes y podado a mano, puede oscilar entre los 100 y los 400 dólares por siete gramos en tiendas especializadas. (En comparación, puedes comprar siete gramos de hierba barata por 40 dólares en un dispensario de California).

Sin embargo, no todos los clientes adinerados recurren a esas tiendas especializadas: algunos aficionados aún confían en los muchos concesionarios sin licencia de California que pueden proporcionar productos de alta gama y hacer visitas a domicilio. Para estos clientes, vale la pena infringir la ley para obtener exactamente lo que están buscando.

"Mientras más personas se educan, más quisquillosos son sobre lo que consumen", dijo Scott Campbell. El famoso artista visual y tatuador es el cofundador de Beboe, una línea de lujo de pastillas, vaporizadores y paquetes de regalo con precios desde 25 dólares por 20 pastillas, y de hasta 120 dólares por una Beboe Box, que incluye dos plumas vaporizadoras: una sativa, una índica; y una lata de pastillas. El cannabis de Beboe se cultiva sin pesticidas u otros productos químicos.

"Hay una gran superposición del cannabis de lujo y el movimiento del bienestar", dijo Campbell. "Las personas son cada vez más cuidadosas con lo que ponen en sus cuerpos y están dispuestas a gastar más dinero en ello".

"Nuestros dulces son como el jugo prensado frío del cannabis", agregó.

Eisner es una fan de Beboe y celebró una fiesta de aniversario para la compañía el año pasado, a la que asistieron celebridades como Lake Bell (que es la esposa de Campbell), Alicia Silverstone y Dita Von Teese. Eisner ama sus plumas vaporizadoras de oro, que cuestan 60 dólares. Dice que son un éxito entre sus conocidos.

"Parece un delineador de labios. Por cierto, no puedo decirte cuántas veces intenté fumar un delineador de labios, es algo muy marihuano que hacer", se rió. "Son ligeros y no huelen. Prácticamente, podrías estar en la sala de un tribunal y dar una bocanada".

Tagged:
Cannabis
California
Los Angeles
oro
hierba
mercado
lujo
clientes
cultivar
cultura de drogas
dispensario
drugs culture