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Conozca las drogas que nacen y crecen en Latinoamérica

Civilizaciones enteras que existieron antes que nosotros, encontraron en las plantas la respuesta.

por Nathalia Guerrero Duque
27 Septiembre 2016, 3:46pm

Hace cientos de años, cuando los que deambulaban eran nuestros ancestros, la respuesta siempre estaba en la tierra y en el verde. Así, civilizaciones enteras encontraron en las plantas la cura y la solución a muchos de sus males, e incluso encontraron la ventanita a otros universos que no habían sido descubiertos.

Plantas sagradas, plantas de poder, plantas de los dioses o plantas maestras les decían, varios brotes que salían de la tierra en forma de liana, de cactus, de hongo o de flor y que, por sí solos o en reacción con otras plantas, generaban en el cerebro de nuestros ancestros el efecto de un gancho que los agarraba y los arrancaba de este mundo para trascender en lo que ellos sentían era el más allá.

De esta manera, la botánica se convirtió no solo en el medio para curar sino en un catalizador espiritual que solo podían utilizar chamanes, brujas, taitas o sacerdotes, quienes velaban por el camino espiritual de su comunidad. Así es como los Olmecas enterraban sapos bufos en las tumbas de sus sacerdotes, los Mayas y los Huicholes de México usaban las setas, el peyote y la ayahuasca, los Incas levantaron un imperio a punta de hoja de coca y en el amazonas colombiano el yagé (que es la misma ayahuasca) era muy popular, y lo sigue siendo en varias partes del país en el día de hoy.

Y a diferencia de ellos, nuestros usos de la droga son, en su mayoría, recreativos. Nuestro proceso de colonización y por ende nuestra manía de mirar hacia arriba y hacia los lados también nos ha llevado a consumir y apropiarnos de otras drogas, olvidando lo que crece de manera natural en nuestras tierras. Y lo que crece no es algo para disfrutar de una noche de fiesta. Estas son plantas enteógenas, una palabra que lo resume todo: theos es la raíz griega de "dios" y el sufijo gen traduce "que despierta o genera". Es decir, "el que revela a dios en mi interior".

Por esto, con ayuda de páginas especializadas como Erowid e imaginaria.org, quisimos hacer un homenaje a nuestras drogas, y enlistar las plantas más sagradas y reveladoras de Latinoamérica, que después de milenios muchos siguen consumiendo.

Ayahuasca

El hogar de la ayahuasca, que es una liana, es la cuenca amazónica. Esta planta sagrada influenció en las culturas previas de Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil y nuestro país, y su preparación depende de la comunidad de cada población, cada una con sus secretos, sus usos y sus recetas. Solo para aclarar, la ayahuasca es el mismo Yajé, solo que este es un brebaje a partir de ella. Lo curioso es que esta planta por sí misma no es psicoactiva, solo cuando entra en reacción con ciertos vegetales que contienen DMT, pero que ingeridos normalmente no producen ningún efecto. Al unir el DMT de estos vegetales o de plantas como la chacruna con la ayahuasca se potencia un efecto enteógeno muy poderoso, algo que descubrieron las tribus de la Amazonía hace mucho tiempo.


Salvia

La salvia, o Salvia Divinorum, es procedente de la región de Oaxaca, en México, y se conoce como "la hierba de los dioses". La hierba tiene características visionarias, y fue utilizada por los chamanes del pueblo maya para la adivinación. La salvia tiene efectos muy fuertes: produce alucinaciones visuales, alteraciones que pueden resultar en psicóticas y episodios amnésicos. Fisiológicamente la salvia puede descender la temperatura corporal, sudoración y producir dolores de cabeza.


Peyote

El peyote es un cactus endémico de México, y a lo largo de la historia ha sido utilizada por los Mexicas, los Huicholes y los Navajos, en Norteamérica, para uso terapéutico y para ceremonias rituales. Esta es la especie que más contiene mescalina, una poderosa sustancia enteógena que también se utiliza en psicología y psiquiatría. La mescalina no es tan visual como la ayahuasca o incluso el LSD, pero sí produce un brillo constante en la visión, y la aparición de patrones geométricos en algunos casos. Sin embargo, el efecto principal de esta sustancia es alterar la forma de pensamiento a través de la introspección.


Cactus San Pedro

Después del peyote el cactus San Pedro es la especie de mayor concentración de mescalina. Aún hoy, los indios Huicholes, en México, caminan cientos de kilómetros hasta llegar al desierto de Wiricuta, en San Luis Potosí, el lugar donde, según ellos, empezó el mundo y donde también se puede encontrar este cactus que les facilita la psicoexploración. Sin embargo este cactus lleva una historia de más de 2000 años, época en la que se preparaba en brebajes llamados "aguacoya" o "cimora", las cuales mezclaban más plantas enteógenas.


Hongos

Shrooms, hongos mágicos, hongos sagrados o teonanácatl. Los hongos con propiedades psicoactivas abundan en más de 180 especies alrededor del mundo, incluidas unas 53 especies solo en el país manito y unas 50 en Suramérica y el Caribe. Comunidades pasadas en México y Guatemala tuvieron una conexión muy grande con los hongos, cuyos componente principales son la psilocibina o psilocina.


Hoja de Coca

La planta de coca es quizá una de las drogas más sagradas y más ultrajadas de nuestro continente. Desde siempre esta hoja ha tenido un papel fundamental en las culturas latinoamericanas, ya sea como sustancia agente de trances en medio de la ceremonia, como energizante mágico para el trabajo, como moneda para el trueque de productos entre comunidades y como cura para muchos dolores y enfermedades. Hoy tristemente la hoja se asocia casi que de inmediato con el clorhidrato de cocaína, y por ende con el narcotráfico latinoamericano, la guerra contra las drogas, la violencia y la muerte, todo lo opuesto a lo que esta planta sagrada significaba para nuestros antepasados.

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