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La ayahuasca podría ayudar a la gente con trastornos alimenticios

¿Podría un té poderosamente alucinógeno contener la clave para tratar los trastornos alimenticios? En un nuevo estudio se entrevistó a pacientes con TA que han experimentado con esta droga herbal de la Amazonia.

por Erin Hiatt; traducido por Laura Castro
10 Diciembre 2017, 1:00pm

Un hombre recibe un tazón de ayahuasca, una planta medicinal tradicional usada para curar en Perú. Foto de  Brian Van Tighem / Alamy Stock Photo.

Anorexia nerviosa. Bulimia nerviosa. Trastorno por atracón. Estos tres trastornos alimenticios afectan a personas de todas las edades, etnias y géneros, y se estima que alrededor de 30 millones de estadounidenses padecen algún tipo de desorden alimenticio para controlar sus problemas aparentes con el peso y la imagen corporal.

Los trastornos alimenticios también son notoriamente difíciles de tratar, con índices estimados de recaída de aproximadamente un 40 por ciento después del tratamiento tradicional, el cual puede incluir asesoramiento nutricional, psicoterapia, hospitalización y medicamentos. De hecho, los trastornos alimenticios tienen la morbilidad más letal de todas las enfermedades mentales, matando a una persona cada 62 minutos. Pero algunos investigadores estudiosos de las drogas psicodélicas están considerando métodos de curación no occidentalizados para tratar los trastornos alimenticios, y piensan que la ayahuasca, un té amazónico psicoactivo que muchos creen que tiene beneficios para la salud mental, podría proporcionarnos algunas respuestas.

"La medicina psicodélica es realmente antigua y ha sido la piedra angular de muchas culturas del continente americano y de las medicinas nativas americanas; medicinas del alma con fines culturales, religiosos y terapéuticos", dice la Doctora Anja Loizaga-Velder, miembro fundador y directora de investigación y psicoterapia del Instituto de Medicina Intercultural Nierika en México.

Loizaga-Velder ha estado estudiando el potencial terapéutico de las plantas psicodélicas en los últimos 20 años. En octubre pasado, estuvo en la ciudad de Nueva York en el Congreso Horizons: Perspectivas de los Psicodélicos para presentar algunos hallazgos sorprendentes descubiertos por un estudio exploratorio canadiense sobre ayahuasca y trastornos alimenticios, que fueron publicados en el Journal of Psychoactive Drugs. El informe, llamado "Nourishing the Spirit: Exploratory Research on Ayahuasca Experiences Along the Continuum of Recovery from Eating Disorders" [Nutrir el espíritu: investigación exploratoria sobre las experiencias con ayahuasca a lo largo del continuo de la recuperación de trastornos alimenticios], reveló algunos descubrimientos convincentes.


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La ayahuasca es un poderoso té y enteógeno psicodélico sudamericano, los etnobotánicos y mitólogos aplican el término enteógeno a las plantas sagradas como la ayahuasca para denotar su santidad cultural. El botánico inglés Richard Spruce observó por primera vez el uso de la ayahuasca en ceremonias chamánicas a mediados del siglo XIX, aunque se cree que su uso se remonta mucho más atrás.

Para el estudio, los autores encontraron a 14 mujeres y dos hombres con diagnósticos de trastorno alimenticio y una edad media promedio de 33.5 años. Diez de los participantes tenían anorexia y los otros seis, bulimia. Todos habían participado previamente en al menos una ceremonia de ayahuasca, algunos lo habían hecho varias veces, con un promedio base de 11 ceremonias. La mayoría de los participantes del estudio, encontrados a través del boca a boca, las listas de servicios específicos, las redes sociales y el sitio web del proyecto, habían sido tratados previamente por sus trastornos alimenticios, por lo regular repetidas veces con poco éxito.

Los investigadores del estudio contactaron a los participantes por teléfono para hacerles una extensa entrevista, los cuales luego informaron sus experiencias previas con la ayahuasca y le dieron a los investigadores sus evaluaciones personales sobre si la ayahuasca había sido de valor terapéutico para su trastorno alimenticio.

Los hallazgos fueron intrigantes. Loizaga-Velder le dijo a la audiencia de Horizons que varios de la población base reportaron una mejor conexión con la comida y la imagen corporal, aunque no citó cifras exactas. La mitad de los participantes también reportó una reducción en la ansiedad, la depresión, las lesiones autoinfligidas, las tendencias suicidas y el uso problemático de sustancias. La superación de los patrones disfuncionales se sintió más al alcance, y el grupo expresó su motivación para continuar el tratamiento de su trastorno alimenticio.

Un participante le dijo a los investigadores: "Diría que [los elementos terapéuticos más importantes fueron] la confianza terapéutica en los curanderos y, también, el seguimiento. El seguimiento de la psicoterapia fue crucial. No sé si alguna vez recomendaría una ceremonia de ayahuasca sin ese [seguimiento terapéutico], al menos la primera vez".


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El grupo también describió una sensación de paz interior y significado, y reveló que sintió una conexión espiritual, algo que aparece con frecuencia en otros estudios psicodélicos. "En la investigación psicodélica contemporánea que lideran Johns Hopkins y NYU, quienes investigan fármacos como la psilocibina para el tabaco y el alcohol, los resultados terapéuticos se correlacionan con las experiencias de tipo místico", dice el investigador del estudio, el Dr. Kenneth Tupper, director de colaboraciones y asociaciones en el Centro del Uso de Sustancias de Columbia Británica, y profesor adjunto en la Escuela de Población y Salud Pública de la Universidad de Columbia Británica.

"Tal vez el enfoque secular en torno a la ciencia moderna no alcance a comprender todas las dinámicas en juego tanto en la adicción como en los trastornos alimenticios", continúa. "Y ciertamente vimos eso en los informes con los encuestados. Reportaron sentir una conexión espiritual".

"Después de haber probado la ayahuasca, no es que ahora vaya a decir: 'Ay, debido a que probé la ayahuasca, ya no haré dieta nunca más...'. Fue algo, bueno, me siento más capaz de estar conmigo mismo".

Sin embargo, los investigadores sí tenían algunas preocupaciones. El que la muestra que se utilizó en el estudio (16 personas) fuera tan pequeña fue una limitante. Además, las ceremonias de ayahuasca no son un paseo por el parque. Muchos de los efectos físicos que puede tener incluyen frecuencia cardíaca acelerada, agitación y pérdida de control muscular. Los psicodélicos también pueden inducir una sensación de desplazamiento físico, paranoia, y miedo y ansiedad intensos, ya que los estados emocionales profundamente enterrados pueden salir a flote.

La ayahuasca, a veces referida como "la purga" puede inducir diarrea y vómito, comportamientos que perpetúan los sistemas de la patología del trastorno alimenticio. El aspecto purgativo de la ayahuasca ciertamente parece incompatible con aquellos que buscan alivio para su trastorno alimenticio, y los autores del estudio, de hecho, sí tenían reservas en cuanto a los rituales alimenticios que acompañan a las ceremonias tradicionales, incluida la abstinencia de ciertos alimentos. "Ésta es una de las preguntas que nos hicimos desde un principio", dice Tupper. Pero a pesar de que reavivó patrones familiares para algunos participantes, muchos piensan que no exacerbó su comportamiento, sino que se sintió más bien como una "purga" emocional en el camino hacia el bienestar.


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Otro participante explicó: "Después de haber probado la ayahuasca, no es que ahora vaya a decir: 'Ay, debido a que probé la ayahuasca, ya no haré dieta nunca más', o 'debido a que probé la ayahuasca, ya no haré ejercicio compulsivamente'. No fue así, fue algo, bueno, me siento más capaz de estar conmigo mismo. Me siento más capaz de experimentar mis emociones. De modo que me alejo de los comportamientos que estimulan esas emociones que ya no quiero experimentar".

Loizaga-Velder señala que la ayahuasca no es la panacea, sino una herramienta terapéutica que puede tener resultados positivos o negativos dependiendo de cómo se usa y en qué contexto. Hasta que se puedan realizar estudios más concluyentes con una muestra más grande, advierte, "es importante no alentar a las personas con trastornos alimenticios a que tomen psicodélicos". En este momento, los investigadores no tienen planes de seguir adelante con sus hallazgos, citando los desalentadores cercos reglamentarios como barreras para el estudio de las sustancias controladas.

Sin embargo, Tupper cree que los hallazgos del estudio son prometedores. "Dada la morbilidad y mortalidad [de los trastornos alimenticios], sin duda existe la necesidad de herramientas adicionales en la caja de herramientas de los médicos y las personas que buscan tratamiento", dice. "Nuestros hallazgos demuestran que deberíamos hacer más investigación en esta área".