Semana del Orgullo

Personas trans nos cuentan qué les parece que la OMS deje de considerarles enfermos

La OMS sí que cree que tienen una "incongruencia de género".

por Ana Iris Simón
26 Junio 2018, 4:01pm

Fotos cedidas por los protagonistas a VICE

Artículo publicado por VICE España.

La transexualidad ya no será considerada un trastorno mental por la OMS según se anunció el pasado 18 de junio. Sin embargo, no saldrá de la Clasificación Internacional de Enfermedades en su próxima actualización, que será publicada durante este año. Simplemente cambiará de epígrafe. Pasará de formar parte del capítulo dedicado a "trastornos de la personalidad y el comportamiento", en concreto en el subcapítulo "trastornos de la identidad de género", a engrosar la lista de "condiciones relativas a la salud sexual" y a llamarse "incongruencia de género". Una victoria que, según algunos miembros de la comunidad trans, además de llegar tarde sabe amarga.

"Llega tarde", opina John, un activista trans de 19 años, "y además de llegar tarde creo que, desde luego, no debería pasar a formar parte de la lista de condiciones relativas a la salud sexual. Siempre tenemos el mismo problema y es que se piensa que las personas trans (no me gusta el término transexual ni transgénero, trans es más abierto e inclusivo) tenemos "algo" relacionado con el sexo o la sexualidad cuando no es así. Tiene que ver con el género, que está en la cabeza y no en los genitales. Tampoco me gusta en absoluto que pase a llamarse incongruencia de género. Pero bueno, al menos es un paso", concluye.

Yara, una joven trans de 20 años que utiliza su canal de Youtube para darle visibilidad a la comunidad trans a través de sus propias experiencias comparte este sentimiento. "Ahora en lugar de una enfermedad tenemos un desorden. Y a mí personalmente no me gusta nada, pienso que es cambiarle el nombre para que no quede tan feo pero seguir pensando que tenemos un problema porque estamos 'hechos un lío' con nuestro género".

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John

África Pastor, creadora de la Fundación Daniela y madre de una menor trans está de acuerdo. "Las personas trans no tienen un desorden de identidad de género, son personas que, como todas, tienen una identidad. Y según mi humilde opinión, mientras sigan existiendo declaraciones como estas, hablando de desorden o de incongruencia, ese estigma nunca desaparecerá de las mentes de las personas", comenta.

Sin embargo, este movimiento por parte de la Organización Mundial de la Salud tiene un porqué. "Este aspecto es muy relevante para que esta medida no suponga una merma en la prestación de los servicios sanitarios públicos que el colectivo recibe en muchos países", explica el psicólogo y psicoterapeuta Jorge Merino Tamayo. "De ahí que así lo haya manejado dicha institución. En muchos países la atención psico-sanitaria a la que tiene derecho una persona depende de si su condición está o no incluida en los listados diagnósticos de la OMS. Por este motivo, la organización ha decidido seguir contemplando la transexualidad en sus directorios, pero ya no como enfermedad mental".

Aquí también entra en juego el DSM (Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría), la llamada "Biblia de la psiquiatría". Va por su quinta edición y en ella se refieren a la transexualidad con la denominación de "disforia de género".

"La palabra disforia es el opuesto etimológico a euforia", explica el psicoterapeuta, "y hace referencia a una emoción o experiencia desagradable", añade. "Este manual entiende la transexualidad como una experiencia de 'incongruencia', desagrado y sufrimiento en relación al género sentido y el sexo asignado al nacer, una catalogación, desde mi punto de vista, un tanto reduccionista y poco sensible a la diversidad de la condición trans. El DSM-5 parte del supuesto de que hay algo 'incorrecto' en el funcionamiento psicológico de las personas transexuales, susceptible de ser modificado. Esta concepción supone en sí misma una percepción de la persona transexual como inherentemente 'incongruente' y en conflicto psicológico, sin pararse a analizar si la fuente de la potencial 'disforia' radica en la naturaleza psicofisiológica de la persona o en las estructuras sociales. Considero que este tipo de definición no contribuye a otra cosa que a la patologización del colectivo", remata.

"La identidad, quien uno es, no se diagnostica, se respeta" — África Pastor

"Es un problema tener que demostrar a alguien quién eres y estar años y años en manos de personas que piensan que tu identidad puede que cambie, que duden de ti", comenta África. "Es un problema que tengas que pasar por humillaciones para poder conseguir que un ser humano igual que tú decida si realmente eres quien dices ser. Una tortura, una falta de respeto y una violación constante de los derechos humanos fundamentales. La identidad, quien uno es, no se diagnostica, se respeta, para que esa persona pueda vivir tal y como es, no como el mundo quisiera que fuera", concluye.

Pero, más allá de las críticas, este gesto de la OMS supone un paso. Un paso quizá demasiado pequeño y que quizá llega demasiado tarde, pero paso al fin y al cabo. "Estar dentro de aquella lista tan sólo servía para arraigar más la estigmatización de una minoría de por sí incomprendida como somos las personas trans", opina la periodista, escritora y activista trans Valeria Vegas.

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Valeria. Imagen vía Juan Gatti

"Creo que haber sacado la transexualidad de la lista de enfermedades ayuda a que podamos presentarnos como cualquier otra persona, hombres y mujeres igual de competentes y con un montón de problemáticas que también puedes tener tú como persona cis. Ahora quizás nos aproximemos más a poder luchar por cierta igualdad", considera.

Sobre los comentarios que dicen que esta medida llega a deshora, demasiado tarde, Valeria opina que no podía ser de otra manera. "¡Si hace tan sólo 10 años que se aprobó la ley que permitía el cambio de nombre en DNI y otros documentos!", comenta. "Hasta el año 82, bien entrada la democracia, todavía estaban en España penalizadas las cirugías de reasignación sexual y muchas debían irse fuera para lograrlo. En nosotras todo va más lento, somos la minoría de la minoría", afirma Valeria.

Virginia, quien además de trans es una joven artista y modelo asexual no binaria, opina que "tarde es poco" para referirse al momento en el que la OMS ha rechazado considerar la transexualidad como trastorno, pero que "es mejor que nunca". "Este gesto es importante debido a que, durante mucho tiempo, las personas escudaban su transfobia en el hecho de que en teoría las personas trans éramos o estábamos “enfermas” y lo usaban cómo excusa para tratarnos como inferiores", argumenta.

"Además, yo nunca me he sentido una persona enferma", dice. "Me he sentido una persona enferma por otras razones. Sufrí un desorden alimenticio durante años y fue una batalla dura, por eso mismo puedo ver la diferencia entre una enfermedad y un estado. Mi género nunca me ha hecho sentir enferma". A John sí. "Hubo varias ocasiones, por no decir la mayoría de mi vida, en las que me consideré una persona enferma y sentí que lo era", cuenta. "Pero todo fue a raíz de la sociedad y de que me hicieron pensar que yo era una persona con una enfermedad mental. Cuando empecé a desarrollarme y a empezar a creerme a mí mismo me di cuenta de que eso no podía estar más lejos de la realidad", detalla John.

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Virginia

"Aunque sí que es verdad que muchas personas trans, a raíz de serlo y por la discriminación social, pueden tener enfermedades mentales de verdad, como puede ser la depresión y la ansiedad, esto no quiere decir que ser trans sea una enfermedad, o que venga necesariamente en un pack con enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad", argumenta. El propio director del departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, Shekhar Saxena, lo apuntó cuando anunció que la transexualidad ya no sería considerada un trastorno. Y el psicólogo Jorge Merino lo suscribe:

"Efectivamente es muy frecuente que la persona trans presente sintomatología ansiosa o depresiva en alguno o varios momentos de su desarrollo. En la mayoría de los casos los problemas psicológicos que sufren están relacionados con los problemas personales, familiares, sociales y laborales que el colectivo enfrenta diariamente. La persona trans es víctima de discriminación, de falta de oportunidades o de violencia entre otras muchas lacras. ¿Quién, en un contexto así, no desarrollaría algún conflicto psicológico? Además, en muchos casos, las personas transexuales tienen poco o nulo apoyo social y familiar, lo que no hace otra cosa que agravar su sufrimiento", explica.

"La principal razón por la que pasé por una depresión en la que presenté incluso intentos de suicidio fue el bullying y la presión social de la gente que no tiene respeto ni educación" — John

"Pero ¿está en la naturaleza de la persona transexual el conflicto psicológico?", continúa. "Me atrevería a decir que no. Más bien señalaría que la persona transexual va formando el conflicto a partir de factores externos, generando otros posibles desordenes psicológicos a partir de la mirada estigmatizante de su sociedad de origen y de fuertes dosis diarias de discriminación, rechazo, incomprensión y burla".

Precisamente esa incomprensión y esa burla fueron las que llevaron a John a sufrir depresión en su adolescencia. "La principal razón por la que pasé por una depresión en la que presenté incluso intentos de suicidio fue el bullying y la presión social de la gente que no tiene respeto ni educación", cuenta el joven trans. "Ni la sociedad ni las instituciones enseñan lo suficiente, ni a los chavales ni a los adultos, sobre el tema. Si hubiera sido así, yo, desde luego, no habría tenido los problemas que he tenido".

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Yara

Yara también sufrió depresión y opina lo mismo. "Nunca he considerado que estuviera enferma por ser una persona trans, siempre he considerado que el problema lo tiene la sociedad. Y precisamente por culpa de la sociedad, de la incomprensión y de la desinformación he tenido depresión, he estado encerrada en mi casa y he tenido problemas", comenta.

"Ahora en lugar de una enfermedad tenemos un desorden. Y a mí personalmente no me gusta nada, pienso que es cambiarle el nombre para que no quede tan feo pero seguir pensando que tenemos un problema" – Yara

Yara, John, Virginia y Valeria están de acuerdo en que, a pesar de que no ser considerados enfermos es un avance, aún quedan mucho que reclamar. "Creo que es importante reformar la ley para que reconozca los géneros no binarios, que deje de ser necesario el tratamiento hormonal para cambiar el género, una educación de sexo y género en la escuelas, leyes de igualdad de empleo... La verdad es que es un momento extraño porque a pesar de tener más visibilidad, las personas trans seguimos viviendo acoso y desigualdad", comenta Virginia.

A Yara le gustaría que se investigara más en el terreno hormonal. "Nos dan lo que pillan por ahí. ¿Por qué me tengo que tomar la píldora de una chica cis o la medicación de una mujer de 60 años? Yo he terminado dejando el tratamiento hormonal porque, además de ser malo para la salud, no paro de preguntarme cuándo harán uno exclusivo para las personas trans", dice. "Además, creo que es necesario visibilizar que los menores trans existen. Yo soy trans desde que nací, no desde que cumplí los 18", añade.

A John le preocupa que, en nuestro país, la atención médica dependa incluso del hospital al que vayas dentro de una misma ciudad, a pesar de estar amparados por la misma Seguridad Social. "En el Hospital Ramón y Cajal de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, tienen una unidad de identidad de género pero lo llevan mucho peor que en el Clínico, en el cual no tienen una unidad como tal, te tratan en endocrinología", opina. Y también incide en los menores. "En España si eres menor no puedes solicitar el cambio de sexo en el DNI, aunque sí que puedas cambiarte el nombre".

Valeria cree que es necesario terminar con la exclusión laboral a las personas trans, "sobre todo de aquellas que no pudieron formarse o cuyo aspecto las hace encontrase con las puertas cerradas de manera constante", comenta. "Tiene que haber un programa efectivo para eso. Ya cada vez ocurrirá menos porque llega una nueva generación preparada, que disfruta de aquello por lo que lucharon muchas décadas atrás. Cuando yo estaba en la universidad, hace 12 años, era el primer caso que se encontraban de transexualidad, tanto entre los alumnos como en rectorado", cuenta la periodista y escritora.

Queda mucho por andar, mucho por reclamar y mucho por cambiar aún para el colectivo trans. Pero ni Yara ni John ni Virginia ni Valeria piensan rendirse. Por ellos, por lo que sufrieron los que vinieron antes y por los que vendrán después.

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