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Este artista recrea imágenes icónicas con basura, juguetes y jarabe de chocolate

El fotógrafo brasileño Vik Muniz quiere que la gente vea el mundo de manera diferente.

por Miss Rosen; traducido por Laura Castro
21 Julio 2018, 3:00pm

Vik Muniz, Double Mona Lisa (crema de cacahuate y mermerlada), de la serie After Warhol, 1999 ©Vik Muniz/Galerie Xippas, París.

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

El artista brasileño Vik Muniz no es como la mayoría de los fotógrafos, que intentan capturar los momentos extraordinarios tal como aparecen en la vida real. Es conocido por hacer imágenes icónicas con materiales completamente absurdos, como la Mona Lisa hecha con mantequilla de maní y gelatina o el A Bar at the Folies-Bergére de Manet hecho con un collage de recortes de revista, y luego fotografiar el producto final. Se trata de obras de arte que Muniz describe como "ilusiones fotográficas" que lúdicamente juegan con nuestros recuerdos sensoriales e inspiran una sensación de asombro.

Su trabajo puede ser entretenido y conmovedor, como vemos en su serie Pictures of Garbage del galardonado documental Waste Land (2010), que sigue a Muniz mientras trabaja con los catadores, o recolectores de basura, de Jardim Gramacho, un relleno sanitario de 130 hectáreas cerca de Río de Janeiro, que era el vertedero más grande del mundo antes de que cerrara en 2012. Muniz convirtió su basura en retratos fotográficos a gran escala de los recolectores, los cuales luego vendió en una subasta por $250,000 dólares, y le dio la mayor parte de las ganancias al sindicato de catadores para construir una biblioteca y capacitar a los trabajadores para otro empleo una vez que el vertedero se cerrara.

Una retrospectiva de la producción artística masivamente diversa de Muniz, Vik Muniz: Photography and the Rebirth of Wonder , acaba de inaugurarse en el Museo Chrysler de Arte en Norfolk, Virginia. La exposición y la monografía que le acompaña, Vik Muniz (videotext), celebran las deslumbrantes maravillas que Muniz construye a partir de cosas como diamantes, juguetes, jarabe de chocolate y arena.

VICE se encontró con Muniz mientras el artista viajaba por Italia para conversar sobre cómo la tecnología ha liberado a la fotografía y cómo las imágenes inesperadas pueden subvertir y cambiar la forma en que vemos el mundo.

VICE: ¿Cómo influye tu producción artística el haber crecido en Brasil?
Vik Muniz: Cuando era adolescente, no podías reunirte a discutir sobre política. La forma de expresión más conocida de nuestra cultura durante la dictadura militar fue la música, con compositores como Caetano Veloso y João Gilberto. Son de una generación arriba de la mía, y hacían mucha crítica política disfrazada de canciones de amor y canciones pop.

No fui una víctima directa de la dictadura militar, pero sí fui un producto de ese entorno. Como resultado, comencé a ser muy suspicaz. La mayoría de mis amigos leían a Karl Marx y crítica política. Yo estaba mucho más interesado en Marshall McLuhan, la información y los medios de comunicación. Había muchas metáforas por doquier. Me encontraba expuesto a un lenguaje muy dúctil, y era evidente cuánto se podía manipular la información para satisfacer los intereses propios. Eso dejó una huella en mi forma de pensar y hacer arte.

Izquierda: Christophe Simon/AFP/GettyImages. Derecha: Vik Muniz (Brasileño, nacido en 1961) Marat (Sebastião), de la serie Pictures of Garbage, 2008-11. Impresión cromogénica digital, 76 x 61 centímetros © Vik Muniz/Sikkema Jenkins & Co.

¿Cómo crea la fotografía un espacio para que desarrolles y pruebes ideas que sólo se pueden crear con una cámara?
La fotografía ha sido el medio que ha desarrollado las conexiones más profundas entre mi mente y el mundo exterior. Para alguien que nació en Brasil, tuve acceso a mucha información, pero no a productos materiales; y uno se alimenta con el contenido de las imágenes. No viajas, pero ves National Geographic. Ves cosas que te encantaría tener. Por encima de todo, aprendes sobre el arte viendo las reproducciones.

Tengo la fortuna de poder trabajar con la fotografía en este momento de la historia. La fotografía, durante casi 200 años, fue el lugar elegido para depositar nuestros recuerdos. Con las imágenes digitales, la fotografía ya no puede garantizar una relación mecánica directa e imparcial con la realidad. Se puede manipular cualquier cosa, y por esa razón en específico, la imagen digital liberó a la fotografía de tener que describir la realidad de la misma manera en que la fotografía liberó a la pintura de su relación con el mundo fáctico.

Para mí, el arte es una interfaz en evolución entre la mente y la materia. Estamos tratando de descubrir una técnica que nos permita entender al mundo. Comprender el mundo nos humaniza; nos hace conscientes de la basta realidad que nos rodea, de otras culturas y otras personas. Es una paradoja que, en un momento en que tenemos toda la información, muchas personas se estén encerrando —concentrándose en sus familias, sus hogares, sus países, sus ciudades— y no vean a todo el planeta como un [ecosistema] unificado en el que vivimos.

Izquierda: Vik Muniz (Brasileño, nacido en 1961) 'Action Photo after Hans Namuth,' de la serie Pictures of Chocolate, 1998. Impresión en Cibachrome, 155 x 125 x 5 centímetros ©Vik Muniz and the estate of Hans Namuth, VAGA Derecha: 'Medusa Marinara,' de la serie After Warhol, 1997. Impresión en Cibachrome, exhibición, 31 centímetros de diámetro ©Vik Muniz.

¿Podrías ahondar en la idea de los "ilusiones fotográficas"?
La fotografía es la ilusión por excelencia. Crea un vórtice que te lleva a otra realidad, a otro momento en el tiempo. Es casi como si estuviéramos mirando algo que está sucediendo frente a nuestros ojos; eso es problemático. Cuando comienzas a jugar con eso y trasplantas otra capa de significado o implicación técnica, obligas al espectador a repensar su relación con el medio.

Una imagen que es artística te inspira a pensar acerca de las imágenes: sobre lo que está frente a ti y lo que estás mirando, sobre tu relación con eso y con el mundo. El arte conceptual normalmente se trata sólo de ideas, pero me encanta la idea de ser un artista conceptual involucrado en la creación de materiales artísticos. El proceso requiere mucha mano de obra. Me gusta porque atrae tu atención a todos los detalles retinianos, en su mayoría de naturaleza perceptual. Eso es lo que inspirará al espectador en una experiencia significativa. Convertir la experiencia en un ritual es lo que los artistas deberían estar haciendo.

Algo verdaderamente político es esto: quiero que la gente comprenda el mundo que la rodea a través de la forma en que ve/percibe las imágenes. Quiero que sean más claras

Vik Muniz (Brasileño, nacido en 1961) Izquierda: 'Valentina, The Fastest,' de la serie Sugar Children, 1996. Impresión con la técnica Gelatin silver, 56 x 49 x 3 centímetros. Derecha: Marlene Dietrich, de la serie Pictures of Diamonds, 2004. Impresión digital C, 166 x 131 x 5 centímetros ©Vik Muniz/Galerie Xippas, París.

¿Cómo seleccionas las obras que planeas reproducir? Intento mantener un tipo de apertura. Elijo imágenes que sean muy familiares para el espectador, y trabajo con materiales que la mayoría de la gente tiene en su cocina y que son fáciles de encontrar. Cuando juntas estas dos cosas obtienes algo que es muy mágico. Creo que el trabajo artístico sólo se completa cuando hay alguien frente a él que nunca antes lo ha visto.

Me atrae la iconografía del tipo de tienda de posters: has visto esto tantas veces que al verlo ni siquiera le prestas atención porque tienes la arrogancia de decir: "Ay, ya he visto esto antes"; pero al mirarlo, de pronto, te das cuenta de que no es exactamente lo que crees que es, por lo que te ves obligado a mirarlo de nuevo y esta vez con mucha más atención. Esa es principalmente la reacción que intento provocar con la mayor parte de mi obra.

Buscas usar materiales y procesos diferentes. Si hago dibujos con lombrices de tierra, chocolate o diamantes, eso me pondrá en una situación en la que tendré que aprender mucho sobre otras cosas para poder realizar esa obra. He hecho cosas de gran tamaño y cosas que son invisibles a simple vista. Siempre estoy tratando de ampliar este atlas de diferentes métodos de lo que puede ser una presentación.

Me encanta hacer una retrospectiva porque aprendo mucho sobre lo que trato de hacer, lo cual no suele ser muy claro. En gran medida se trata de algo instintivo, y comienzas a darte cuenta de tus motivos para hacerlo después, una vez que has terminado el trabajo.

Vik Muniz (Brasileño, nacido en 1961) 'A Bar at the Folies-Bergère' inspirado en Edouard Manet, de la serie Pictures of Magazines 2, 2012. Impresión digital C, 180 x 250 x 5 centímetros ©Vik Muniz/Ben Brown Fine Arts, Londres.

En tu libro, dices "Hacer arte, para mí, es una búsqueda de la cordura". Esto coincide con la creación de Waste Land. ¿Cómo te inspiró este proyecto para reimaginar cómo lidiamos con problemas sociales de esta magnitud?
Hice varias restrospectivas, y me di cuenta de que realmente quería entender la verdadera importancia del arte: ¿qué le hace realmente a la gente? Existe la idea de que el arte te humaniza; las personas expuestas a experiencias artísticas inspiradoras tienden a desarrollar más empatía y una mejor comprensión de los demás y del mundo que los rodea. Realmente creía eso, pero tenía que demostrármelo a mí mismo.

Quería hacer un proyecto que comenzara con un entorno muy controlado: estar cerca de personas que no tuvieran experiencia en el arte y exponerlas a una experiencia artística que no implicara nada ajeno a su realidad para que pudieran hacer arte con cualquier cosa que tuvieran a la mano. Estaba tratando de trabajar en un basurero. La idea de hacer fotos que la gente no quiera ver me resulta muy interesante.

Fue algo muy afortunado. El hecho de que el proyecto requiriera varios años para completarse le dio las herramientas para la transformación de estas vidas individuales; te hace sentir muy atraído. Más que eso, quería retratar cuán similares y sensibles son, y cómo responden al arte.

Hice Waste Land para demostrarme la importancia de lo que hago como profesional. Realmente necesitaba, en ese punto, pensar en el arte y reforzar mi creencia en el arte, para probarme a mí mismo que es todo lo que pensé que sería.

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