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Preguntas que te haces a ti mismo cuando estás drogado en una fiesta

Recopilamos algunas de las frases que seguramente te has hecho o te harás estando loco en una fiesta.

por Thump Colombia
04 Agosto 2017, 10:19pm

Ilustración por Sara Pachón

Sí, remitámonos a ese momento en el que nos ponemos trascendentales. Siempre llega ese punto de la noche en el que la fiesta también es interna, y empezamos a filosofar con nosotros mismos. Percibimos, por algunos instantes, que somos capaces de resolver toda nuestra vida a punta de baile, cuando la realidad es que, lo que sea que nos metimos esa noche, está empezando a hacer efecto. Lo empiezas a sentir, una curva de sentimientos que va cambiando conforme al periodo del viaje. Unas veces nos da por ser más dadivosos que la Madre Laura, repartiendo besos y abrazos a diestra y siniestra, y en otras tantas nos ponemos más paranoicos que nuestras mismas madres. Sin embargo siempre tenemos algo por indagar.

Pero el viaje depende mucho de lo que hayamos fumado/comido/esnifado/inyectado. Por ejemplo, si te fumas un porro en la terraza del lugar o antes de entrar, el THC va a actuar casi de inmediato y vas a estar riéndote como un idiota buena parte de la fiesta, sintiéndote medio imbécil porque no coges ni medio chiste, o porque te estás riendo de absolutamente todo lo que oyes, y de seguro vas a terminar comiendo a la salida del lugar perro con gaseosa a dosqui. Diferente es si te comes una pepa, porque vas a estar en ascuas por más de media hora hasta que, sin darte cuenta, el MDMA te va a hacer cerrar los ojos, vas a empezar a bailar cada vez más lento mientras intentas controlar los movimientos en tu mandíbula, y de repente, vas a tener unas ganas incontrolables de decirle a tus amigos que los amas, al tiempo que vas a querer sobarte con todos los desconocidos que puedas. O quizá lo tuyo sea lo esnifable, y te hayas echado unos pases en el baño que en cuestión de minutos te hayan dejado pegado al techo, listo para bailarte hasta un tiroteo.

Sin importar la sustancia, las reacciones y el viaje, podemos asegurarte que en algún momento de la noche te vas a encontrar hablándote a ti mismo. Sin más preámbulo, vamos de lleno a esos interrogantes que nos hacemos mientras tenemos la mirada perdida en el infinito, que normalmente es contra un strober o una luz roja empotrada en una esquina alta del club.

"Agh, ¿por qué no venden Vive 100 en este chuzo?"

Esta aplica para cuando te fumaste un porro del tamaño de un poste. La modorra te ganó, y en vez de pegarte el bailoteo que habías planeado desde inicio de semana, terminaste sentado en una esquina del lugar mirando a todos tus amigos sudando la gota, emocionados, mientras a ti la traba no te deja ni pararte, y lo que tienes en el bolsillo no te alcanza para un Red Bull.

"¿Será que me dejan llenar la botella de agua en el baño?"

Es probable que te hayas comido una pepa, ya hayas comprado una o dos botellas de agua en la barra y aún así no se te ha pasado la sed. La encrucijada entonces llega: ¿Guardar para el taxi o comprar más agua? Como sabes que en algún momento vas a tener que devolverte a tu casa, intentas ser sabio y llenar tu botella vacía en el baño del lugar. En el peor de los casos vas a tener que vértelas con la persona que cuida los baños, quien muy seguramente te va a quitar la botella.

"¿Cuánto me irá a durar esta vuelta?"

Ya sea porque sigues viviendo con tus papás y debes volver a casa, o porque tienes mucho trabajo que hacer al otro día, siempre vas a hacerte esta pregunta, con ese miedo escondido que te va a hacer pensar que te quedarás para siempre en el viaje.

"¿Quién me dará un poquito de Bon Bon Bum para chuparlo bien rico?"

La gente que alguna vez ha estado extasiada (en todo el sentido de la palabra) va a entender esto. Tus mandíbulas como que cobran vida propia, y necesitas morder algo ur-gen-te. Qué mejor que un Bon Bon Bum para quitarte el aliento a cigarrillo y lo mejor: te va a dejar un chicle para que puedas seguir mascando toda la noche.

"¿Por qué la vida es tan chimba?"

Estás rodeado de tus mejores amigos, el artista que esperaste por semanas para ver acaba de tocar tu track favorito, tu novio/a te coge de la mano y te da un beso, y decenas de personas están bailando frenéticamente alrededor tuyo. La vida a veces sí es una chimba, drogado o no.

"¿Dónde será ese remate?"

Esta pregunta no respeta droga, raza ni clase social. Sea la hora que sea, muchos cuando se meten alguito, quedan listos para el remate cuando se acabe la fiesta en el lugar. Esta pregunta puede ir acompañada de "¿cuánta plata me queda?", "¿hasta qué hora iremos a rematar?" y "¿Será que llamo a avisar en mi casa?". Mejor no llamar, de seguro va para largo.

"Jueputa, ¿qué se hicieron todos?"

La persona que se haga esta pregunta por lo general se emborrachó antes, lleva dando tumbos como un trompo por todo el lugar y ha entrado al baño como cinco veces. En el peor de los casos perdió también su celular. En el mejor de los casos, hizo amigos nuevos esa noche.

"¿Será que estoy haciendo el oso y no me estoy dando cuenta?"

Esta es una regla de oro cuando te drogas: si estás pensando que estás haciendo el oso, muy probablemente estás haciendo el oso.


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"Me siento raro, ¿será que esta vaina está mala? Me voy a morir".

¿A quién no le ha pasado? Compraste una vaina diez mil pesos más barata que su precio original, el dealer te repitió tres veces que era pura calidad, pero el dealerte diría eso así vendiera bicarbonato de sodio. No te sientes como las anteriores veces que te has drogado, o de pronto es tu primera vez en esto. Te empiezan a sudar las manos, te dan ganas de vomitar y te empieza una tembladera rara: todo mal.

"No me siento el bultico, ¿dónde está mi billetera?"

Esta va para los paranoicos. De repente dejas de sentir todo lo que llevabas en la chaqueta o el pantalón: billetera, celular, llaves... Te esculcas una y otra vez, y nada. Le dices a tus amigos y te agachas a mirar desesperado el piso, palpando con las manos entre los pisotones de la gente. Minutos después cuando ya lo das todo por perdido, te das cuenta que tu amigo tenía tus cosas, o peor aún, esculcas de nuevo y resulta que las cosas nunca se movieron de tu pantalón.

"¿Por qué estoy haciendo esto?"

Te fumaste un porro muy grande, comiste más MD del que debías o te ensañaste con el perico. Quizá andas entusado, y solo saliste por salir. En el momento del estalle, en vez de gritar eufóricamente, te estás arrepintiendo de haber metido, no entiendes por qué lo hiciste. Relájate y disfruta amigo mío, porque ya no hay vuelta atrás.

"¿Será que alguna vez podré farrear sin drogarme?"

Esta le queda perfecto a todos aquellos zombies de la farra, que no son capaces de salir sin echarse algo encima. Si hace tiempo que no sales sin nada, toca replantear, de pronto lo tuyo no es la música, sino las drogas.

"¿Qué pensarán mis papás si me vieran así?"

Tú sabes la respuesta y nosotros también. Paila.

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