Cultura

Traté mi depresión con hongos mágicos

"Los antidepresivos no me funcionan pero las micro-dosis sí. No puedo explicarlo y honestamente no me interesa, porque es la primera vez en años que me siento como yo, como una nueva y contenta yo".

por Claire Colley
09 Septiembre 2015, 3:00pm

Hongos mágicos (Foto por Zinnmann vía).

Cuando Sandra* me saluda, se ve muy animada y feliz. Sacude mi mano con firmeza, se sienta y habla con gusto acerca de la carrera que se echó de la oficina a nuestra reunión. "Hace años que no tenía esta energía", dice. "De hecho, era todo lo contrario. Pero ahora, mi ánimo, mi energía y mi forma de ver la vida han cambiado para bien. Todo gracias a los hongos mágicos. Suena demasiado bello para ser cierto, pero lo es".

Sandra tiene 35 años de edad pero experimentó su primera depresión seria a los 25. En ese entonces, no tenía idea de por qué se sentía deprimida. "Desde la adolescencia me sentía decaída", cuenta Sandra, "pero no se compara con el golpe de ese dolor nuevo e inesperado. Es difícil explicar cómo se siente estar deprimido. Me sentía muerta. Todo era oscuridad". Sandra dejó de dormir y le costaba trabajo estar en su oficina y terminar sus pendientes. "Iba al baño a llorar", dijo.

Su primer ataque de depresión duró un año y tras su recuperación siguió sintiéndose desanimada la mayor parte del tiempo. "Podía fingir y no le decía a nadie más que a mi doctor", dijo Sandra. Como a muchas otras personas, le recetaron antidepresivos. "Hacían que dejara de llorar y que me sintiera adormecida. Era como si pusiera parches en las grietas con los ISRS (medicamento que se utiliza comúnmente para tratar cuadros depresivos intensos y trastornos de ansiedad)".

A principios de año, a pesar de haber tomado una alta dosis de ISRS, la depresión de Sandra se hizo más fuerte. "Tenía pensamientos negativos y obsesivos todo el tiempo", explicó. También dijo que intentó tratarla con meditación y terapia, y que sí le funcionaron —un poco— pero que el dolor "seguía ahí".

Sin embargo, un día buscando en internet, Sandra encontró una investigación innovadora que trataba sobre "micro-dosis", es decir, tomar psilocibina —alucinógeno activo en los hongos mágicos— en cantidades pequeñas para aliviar la depresión. "Leí un artículo sobre una investigación que utilizaba el MDMA para tratar la depresión. En mis años de fiesta solía consumir drogas con fines recreativos pero tenía años sin tocar hongos mágicos", dijo Sandra.

El doctor James Fadiman.

Los foros que visitaba Sandra estaban repletos de personas que hablaban sobre la micro-dosis y fue así como encontró a Jim Fadiman. El doctor James Fadiman tiene un CV amplio y variado: ha trabajado como asesor de negocios, es autor de La guía para los exploradores sicodélicos y cofundador de la Universidad Sofía en California. Fadiman, de 76 años de edad, dedicó su juventud a trabajar en Menlo Park, un equipo de investigadores que estudiaban el uso de sicodélicos en la década de los 60.

"Solíamos dar altas dosis de LSD a la gente con fines terapéuticos y para fomentar la resolución creativa de problemas, algo que funcionaba muy bien con dosis pequeñas de LSD", me dijo. "A la gente le emocionaba el LSD porque se parece mucho a la molécula de la serotonina, que se encarga de regular el humor".

En esa época, el LSD era la droga siquiátrica más investigada en el mundo, ya que realizaron más de mil estudios sobre ella. Sin embargo, en 1968, cuando el gobierno estadunidense colocó el LSD dentro de la Clasificación I en la Ley de Sustancias Controladas —que significa que no tiene ningún uso médico y tiene alto potencial para el abuso, lo cual la vuelve ilegal— tuvieron que pausar 60 proyectos y el equipo de investigación Menlo Park quedó totalmente proscrito.

Cuatro décadas después, Fadiman sigue interesado en los usos terapéuticos de los sicodélicos.

"Hace casi cinco años, un amigo dijo que estaba consumiendo micro-dosis", explicó Fadiman haciendo referencia a la ingestión de una sustancia sicodélica en cantidades mínimas. "Albert Hoffman, el químico sueco que descubrió el LSD, era partidario e insinuó haberlo probado pero no tenía ni la menor idea de lo que hablaba. La investigación sicodélica en la que se encontraba trabajando estaba llena de flashes sicodélicos y experiencias espirituales, y me dio mucha curiosidad esto de las micro-dosis. Ya no hago 'investigaciones' sino 'búsquedas', y ya no publico artículos científicos arbitrarios, ahora simplemente le pregunto a las personas que sé que han probado sicodélico si estarían dispuestos a tomar una dosis pequeña. Ése es mi método".

El protocolo de Fadiman consiste en sugerirle a los participantes con materiales sicodélicos propios que ingieran una micro-dosis cada cuatro días para ver cómo se sienten y tomar notas cada mes. El rango de una micro-dosis va desde la décima parte, hasta la vigésima parte de una dosis normal. "Si la gente dice que nota los efectos sicodélicos, le recomiendo que baje la dosis. Las piedras no deben brillar, ni siquiera un poco", dijo Jim.

Más personas supieron de esto y comenzaron a buscar a Fadiman para pedirle información acerca de las micro-dosis. "La gente me escribe y dice que está interesada. Un chico quería ver si podría ayudarle a tartamudear menos y funcionó", dijo Fadiman. "Otro dejó de fumar".

Hasta ahora, Fadinam ha acumulado cerca de cien informes y todos los días le llegan nuevos resultados. "Después hago seguimiento otro mes", dijo. "Lo que dice la gente es que la micro-dosis mejora todas las actividades, aunque sea un poco. Uno de los participantes lo llamó 'potenciador de chacra' en su informe. La gente dice ahora trabaja mejor y que como la dosis es tan pequeña, tiene un impacto en el estado de animo sin cambiar el comportamiento".

Aunque no se enfocó en estudiar la depresión como tal, muchos participantes le dijeron a Fadiman que las micro-dosis habían mejorado su estado de animo. En los foros abundaban este tipo de testimonios y así fue como Sandra encontró a Fadiman. "Le escribí y me envió el protocolo. Me dio curiosidad y le pedí a un amigo que me diera un poco de sus hongos", dijo Sandra.

Una de las micro-dosis de Sandra.

Sandra molió los hongos y se tomó un cuarto de una cucharadita el primer día. "El efecto fue mínimo, una mejora apenas perceptible en mi humor, nada más", recordó. "Como tenía energía, me mantuve despierta toda la tarde, algo que no pasaba muy seguido".

Lo que sorprendió a Sandra fue el efecto que tuvo durante el segundo día. "Estaba asombrada. Mis pensamientos negativos se fueron. Aún cuando trataba de pensar algo negativo, me resultaba imposible. Todo lo malo se había ido".

Sandra no es la única participante que experimentó efectos marcados. Una persona que padece de Parkinson informó que un mes después de tomar micro-dosis de LSD, sus síntomas de Parkinson no mejoraron pero su depresión sí. "Uno de los participantes dijo que su depresión era tan fuerte que lo había incapacitado", contó Fadiman. "Empezó a tomar micro-dosis y después de algunas semanas, se sintió funcional y capaz de controlar su vida. Después huyó y tuvo una recaída. El protocolo sirve para una depresión leve pero el caso de esta persona dice algo más".

Hasta ahora, la investigación indica que la micro-dosis puede tener resultados benéficos. Sin embargo, algunos pacientes de Fadiman han presentado efectos secundarios desagradables. Por eso aclara que este método no es apto para todos. Sandra tuvo una experiencia que dice que la hizo ser más cuidadosa con sus dosis: "Probé unos hongos diferentes y me tomé la misma cantidad pero eran más fuertes y me malviajé", dijo. "Esto no se trata de consumir drogas por placer".

A pesar de que los sicodélicos no son adictivos, le pregunté a Fadiman si los que tomaban micro-dosis corrían el riesgo de volverse adictos. "Es poco probable que alguien se vuelva físicamente dependiente a los compuestos que por naturaleza no son adictivos", explicó. "Si tomas el mismo sicodélico todos los días, deja de funcionar".

Fadiman no es el único que se interesa en las propiedades terapéuticas de la psilocibina. Como las restricciones culturales empiezan a desaparecer, se han empezado a lanzar nuevos estudios sobre dosis más grandes y depresión. Un estudio nuevo reveló que el cerebro bajo el efecto de la psilocibina tienen una conectividad diferente entre algunas regiones corticales, las cuales pueden hacer un corto circuito químico y crear patrones de pensamientos negativos. Además, en la actualidad hay un equipo dirigido por el profesor David Nutt en la Escuela Imperial de Londres que estudia los efectos que puede tener la psilocibina en la depresión resistente al tratamiento.

¿Es posible que las micro-dosis sean un remedio eficaz para aliviar la depresión a largo plazo igual que como lo son a corto plazo? Fadiman no tiene forma de saberlo con la información a la que tiene acceso por el momento. Se necesitan más estudios científicos formales sobre las micro-dosis antes de poder deducirlo con certeza. Sin embargo, así como un amigo recomienda un remedio casero para problemas estrictamente médicos, las micro-dosis se suman a la tradición en lo que respecta a la mente.

Sandra recién terminó su primer mes de micro-dosis y ya está compartiendo su experiencia con sus amigos que padecen depresión. "Me ha ayudado mucho", dijo Sandra y aseguró que va a seguir tomando micro-dosis tanto como pueda.

"No es posible comparar las micro-dosis con los antidepresivos", dijo Sandra y añadió que aunque no va a dejar de tomar sus ISRS hasta que lo haya platicado con su médico que cabecera, está segura de algo: "Los antidepresivos no me funcionan pero las micro-dosis sí. No puedo explicarlo y honestamente no me interesa, porque es la primera vez en años que me siento como yo, como una nueva y contenta yo".

*El nombre se cambió para mantener su anonimato.