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Cultura

Los ‘dreamers’: de bebés indocumentados a estudiantes deportados

Entrevistamos a la periodista Eileen Truax sobre la situación tan jodida de los jóvenes en EU que no tienen papeles.

por Xitlalitl Rodríguez Mendoza
19 Julio 2013, 3:00pm

En Estados Unidos hay 11 millones de indocumentados. Algunos de sus hijos son parte de los 1.7 millones de dreamers, es decir, de estudiantes universitarios que tienen que trabajar para pagarse una educación carísima, y que además tienen que preocuparse por estar huyendo de la policía para no ser deportados. Son personas que no saben si es verdad que en México sólo hay desierto, nopales y borrachitos (porque llegaron de bebés a EU con sus padres); que no conocen a nadie acá y que ven en el Gabacho su país, lo cual es perfectamente lógico si tu primeros veinte años de vida los has pasado en ese lugar.

Sin embargo, casi nadie se ha ocupado de contar estas historias, y es por eso que buscamos a la periodista mexicana Eileen Truax. Ella dedicó una investigación a los dreamers; dice que quiere darles rostro y dejar de tratarlos como una cifra más en la historia de la reforma migratoria. Además nos permitió publicar un adelanto de Dreamers. La lucha de una generación por su sueño americano, publicado por Océano. ¡Gracias, Eileen!


Eileen Truax, foto por Rosie Martínez Avilés.

VICE: ¿Hace cuánto tiempo iniciaste con este proyecto?
Eileen Truax: Yo tengo nueve años viviendo en Los Ángeles, soy originaria de la Ciudad de México y casi desde que llegué empecé a trabajar para el diario La Opinión, estuve ahí siete años como reportera cubriendo el tema de migración. Durante ese tiempo me tocó cubrir todo tipo de historias de migrantes, y siempre que cubres familias está ahí el tema de los hijos de estas familias. Los hijos que llegan muy chiquitos a Estados Unidos, que estudian aquí, que crecen con esta identidad. Me di cuenta de que estábamos cubriendo esas historias muy poco y con poca profundidad; sólo cuando había una situación escandalosa, muy noticiosa… Decidí que era preciso dar un vistazo más profundo a las historias de estos chicos. Tomé la decisión de hacer este libro en 2011, ahí fue cuando empecé a hacer las entrevistas ex profeso para el libro, y éste se terminó a finales del año pasado.


Nancy Landa.

Además de las personas que dan su testimonio en este primer capítulo, ¿a quiénes más incluiste en el libro? ¿Hay opositores?
Mira, el libro son nueve crónicas, y lo que buscan estas crónicas es ponerle un rostro ponerle un nombre al asunto de estos jóvenes. Entonces el capítulo uno es un planteamiento general para hablar de los jóvenes. Uno de los entrevistados en este capítulo es un dirigente; el otro es simplemente un chico más, un dreamer promedio… Pero bueno, algunas de las crónicas son un vistazo a profundidad al caso de algunos de ellos. Está el caso de Nancy Landa, esta joven que habiendo llegado de niña a EU, a los 29 años es deportada a México sin nada, con la ropa que llevaba puesta y con 20 dólares. Es dejada en Tijuana a las ocho de la noche un día, sin tener familia, sin tener amigos, sin dominar bien el español… Además en 2009, que Tijuana es una de las ciudades más peligrosas de México… Y bueno, ahí hablamos un poco de lo que es perder toda la vida que conoces y de regresar a un país que se supone que es tuyo pero que en realidad no conoces y que no te reconoce a ti.


Joaquín Luna.

También tengo la historia de Joaquín Luna, un joven que a los 19 años decide quitarse la vida porque se da cuenta de que no va a poder estudiar, no va a poder trabajar ni hacer nada y no encuentra más opciones.

Hay capítulos que son vistazos a casos límite, un poco para ilustrar la magnitud del riesgo que estos chicos enfrentan. Hay otros capítulos que son más bien crónicas de acciones específicas, como las acciones de desobediencia civil que realizan estos jóvenes, por ejemplo en Alabama, en Arizona, arriesgándose a ser arrestados y hasta deportados. Y esto para llamar la atención de los medios, de la comunidad…

¿Quién la tiene más difícil: un estudiante de escasos recursos en México o un dreamer?
Bueno, una persona de escasos recursos en México tiene el reto de cómo va a sobrevivir mientras va a la escuela. A lo mejor entra a la UNAM, tú sabes que la educación no es muy costosa, su reto sería ver cómo su vivienda, su manutención, sus alimentos... La educación en sí no representa un costo elevado. El caso de un joven indocumentado en Estados Unidos tiene que preocuparse de las mismas cosas pero aparte tiene que pagar la escuela. Es decir: en Estados Unidos, la escuela —pública o privada— no es gratuita, ni siquiera la pública. El asunto es que el gobierno federal da apoyo a los jóvenes para que estudien, y luego estos jóvenes tienen que pagar. Pero para tener acceso a estos apoyos, los jóvenes tienen que comprobar que son residentes permanentes o ciudadanos. Entonces si tú no lo eres, que es el caso de los indocumentados, no tienes acceso a esos apoyos financieros y tienes que pagar la totalidad de tu colegiatura. Una colegiatura en promedio de escuela pública puede estar entre los 30 y los 60 mil dólares al año, y en universidad privada, puede rozar hasta los cien mil dólares al año. 

Son 1.7 millones de chicos en esta situación. Lo relevante es darnos cuenta de dos aspectos que hacen que estos jóvenes sean diferentes con respecto al resto de los migrantes indocumentados: el primero es que ellos están en una situación que no eligieron. Alguien tomó la decisión por ellos, ellos fueron llevados a EU por una decisión familiar de la que no tomaron parte y muchos de ellos de meses de edad. Entonces EU es el único lugar que ellos conocen y su situación es esa, sin haberla elegido.

La segunda gran diferencia es que una persona que emigra siendo adulta ha tenido ya una vida en el país de origen, y puede ser que quiera volver o no, pero tiene a dónde volver, tiene un lugar de referencia, tiene un lugar al que ha pertenecido. Estos jóvenes no, si llegaron muy pequeños no recuerdan cómo se ve México, no tienen ni idea; no tienen familia, no tienen lazos… Entonces la civilidad de ser deportados —que es un riesgo que enfrentan todos los días a partir de que cumplen 18 años— a un lugar que no conocen, que no recuerdan y que se supone que es su país… eso es muy fuerte, te estás arriesgando diario a perder la única vida que conoces.

¿Cuál es la próxima fecha importante en el tema?
El Dream Act se presentó por primera vez en 2001. Desde entonces se ha presentado varias veces en el Congreso, en todas ha sido rechazada. La última fue en 2010, en esa ocasión pasó en la Cámara Baja se fue al Senado y ahí fue rechazada por cinco votos. Luego los jóvenes logran que en 2012, el presidente Barack Obama anuncie un programa que se llama Acción Diferida, que les da protección temporal, permiso de trabajo temporal, número de seguridad social temporal que les permite trabajar y los protege contra la deportación, aunque no les da estatus legal, es decir: no son residentes, no son ciudadanos. Pero este programa se acaba en 2014.

Lo que pasa a principios de 2013 es que se presenta una reforma migratoria más amplia que protege no solo a los chicos, sino a sus papás, a sus amigos, a toda la población indocumentada. Ya fue aprobada por el Senado y ahora está en la Cámara Baja. Se espera que sea un proceso largo porque la Cámara Baja tiene más resistencia, hay más posiciones antimigrantes.

¿Qué es lo que más extrañas de México?
[Risas] La lluvia. En Los Ángeles nunca llueve.

¡Gracias!