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La guía Noisey para entrarle a Grace Jones

Con su estética andrógina, su musicalidad revolucionaria y sus 50 años de carrera, Jones rompió barreras incluso antes de supiéramos que estas existían.

por Daisy Jones; ilustración de Laura Backeberg; traducido por Giacomo Stefanini, y Thiago “Índio” Silva, y Sergio Ávila
30 Agosto 2018, 5:00pm

Ilustración por Laura Backeberg

Este artículo apareció originalmente en Noisey UK.

En el mundo de la música hay artistas, hay estrellas, y hay súper estrellas. La mayoría de la gente clasifica en la primera categoría. Algunos otros en la segunda. Pero se requiere de alguien realmente especial para clasificar en la tercera, y solo unos pocos lo logran. David Bowie. Prince. Patti Smith. Kurt Cobain. Madonna. Beyonce. Tal vez algunos más. Y luego tenemos a Grace Jones —una súper estrella en su propia galaxia— quien a sus 70 años tocó en Bestival el fin de semana pasado, cubierta de pintura y cantando sus más grandes éxitos.

Aunque Grace Jones sea considerada un ícono —y es icónica, con su estética andrógina, su musicalidad revolucionaria y su carrera de 50 años— su discografía no es tan conocida como la de otros artistas de su calibre. Su nombre conjura colaboraciones visuales entre ella y Jean-Paul Goude, Andy Warhol o Keith Haring, en las que usa su cuerpo como pintura abstracta en un lienzo. O tal vez tu mente la recuerde por sus canciones más famosas de mediados de los 80, como "Slave to the Rhythm" o "Pull Up to the Bumper". Pero, a menos de que seas fan de ella, Jones es más conocida por la envergadura de su influencia cultural que por los detalles y matices de sus diez álbumes de estudio y sus 53 sencillos desde 1976 hasta 2008. Lo cual es una lástima, en realidad, porque hay mucho que rescatar y mucho de lo que uno podría enamorarse.

Jones, quien nació y creció en un hogar profundamente religioso en Spanish Town, Jamaica, tuvo una infancia definida por límites y disciplina. Lo que podía y no podía hacer. Lo que debía reprimir. Cómo debía vivir su vida. Más adelante, en su adolescencia, terminó escapándose a París para volverse súper modelo de marcas como Kenzo e Yves Saint Laurent, y luego llegó a Nueva York para convertirse en actriz y música de culto; pero para realmente entender el trabajo de Grace Jones, es necesario reconocer de dónde vino. Porque lo mejor hace ella es romper fácilmente las reglas de alguien que apenas nota que están allí. Lo cual es extraño, considerando su crianza; aunque tal vez por eso tenga todo el sentido del mundo.

"Esconderse, los secretos, y no poder ser uno mismo es lo peor que le puede pasar a una persona", me dijo cuando la entrevisté en 2015. "Le da a uno una baja autoestima. No alcanza uno ese pico en la vida. Siempre deberías poder ser tú mismo y estar orgulloso de ti mismo". Mucho del trabajo de Jones está enfocado en este principio; de hacer lo que uno quiere, y disfrutar al máximo mientras lo hace. Su material es extraño, brillante y progresivo. A lo largo de los años ella ha tejido el disco, el new wave, el post punk, el art-pop, el industrial, el reggae y el gospel en un sonido unificado que es distintivamente propio, juntándolo todo con voces poderosas. Su estilo vocal es igual a su estética: física, llena de movimiento, color y vida.

Básicamente no hay nadie como ella. Y si todavía no tienes idea de nada de esto, pues aquí te enseñamos todo lo que debes saber:

Así que ¿quieres entrarle a la Grace Jones de clubes gays y disco de los 70?

Imagínate esto. En un momento estás en un pequeño pueblo a las afueras de Spanish Town, en sesiones de oración y lecturas de la Biblia todas las noches. Al siguiente instante estás en finales de la década de los 70 —estás en el centro de Manhattan, Nueva York— y te ganaste el título de "reina de los clubes gays" entre los locales. Fotos de esa época muestran a Grace Jones en discotecas legendarias como La Sept, Studio 45 y Area, tomando cocteles en vestidos de seda, montada en motos en su cumpleaños junto con la legendaria drag queen Divine, o simplemente irradiando cantidades ilegales de big dick energy.

Menciono esto porque los primeros trabajos musicales de Jones —el material de finales de los 70— consisten en tres álbumes de disco que realmente encapsulan las vibras de discotecas queer de grandes ciudades de la época. Portfolio (1977), Fame (1978), y Muse (1979) fueron lanzados por Island Records en un lapso de tres años, y se consumen mejor como un trío. Estos álbumes, que fueron creados junto al productor de disco Tom Moulton —que a su vez ya había trabajado con Gloria Gaynor y The Trammps—, estaban pensados para ser interpretados bajo la luz reflejada en una bola de disco, bajo el efecto de quaaludes con Benedictine y para una audiencia de chicos queer, estrellas de la moda y marginados culturales.

Sin embargo, y a pesar del mundo del que vienen, estos primeros álbumes son algunos de los trabajos más controlados de Jones. Su voz es más ligera y más femenina que en su trabajo más maduro, y la música misma consiste de ritmos de bombo en negras y figuras orquestales típicas del género. Aun así, hay algo mágico en estas canciones porque lo transportan a uno a esa era dorada tan influyente. Basta con escuchar "I Need a Man", por ejemplo, y uno puede imaginar a Jones contándola en una discoteca completamente llena, con un público muy bien vestido, con sudor en las paredes, y con ella cantando sobre ella misma, así como un grupo de hombres homosexuales cantándole sus palabras de vuelta.

Playlist: “Fame” / "Do or Die" / “Autumn Leaves” / "La Vie en rose" / “I Need a Man” / "Send in the Clowns" / "Sorry" / "What I Did For Love" / “Sinning”

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Así que ¿quieres entrarle a la Grace Jones de New Wave Reggae?

Ahora sí entramos en materia. Es difícil saber dónde uno debería empezar con esta era tan especial de la carrera de Jones, así que empecémosla en 1980, cuando el disco de repente se había vuelto anticuado y aburrido —en parte gracias a que gringos blancos y heterosexuales lo atacaron en hordas. Inspirada en la necesidad de sacudir las cosas creativamente, así como en el éxito relativamente modesto de sus tres primeros álbumes, Jones voló a Compass Point Studios de Island Records en las Bahamas y procedió a sumergirse en una sus transformaciones más radicales.

Fue en este momento, junto al productor Alex Sadkin y el presidente de Island Records Chris Blackwell, en el que ella forjó un sonido y estilo que influyó a la mayoría de tus estrellas pop favoritas. Esta "nueva" Grace Jones era una parte post punk, dos partes new wave, y todas las partes sabor reggae-pop, todo mezclado armónicamente, de alguna manera. Y fue de esta explosión creativa que salió Warm Leatherette (1980), Nightclubbing (1981) y Living My Life (1982), otra serie de álbumes que se disfrutan mejor si se escuchan como trilogía, cada uno con algunas de sus canciones más conocidas y excepcionales hasta la fecha.

También fue en esta época que Jones empezó a colaborar con el artista, y su novio de entonces, Jean Paul Goude. La portada de Nightclubbing, por ejemplo —que contiene el tema sexual de post-punk "Pull Up to the Bumper"— es una pintura hecha por Goude de Jones con una chaqueta Armani con hombreras, un cigarrillo colgando de su boca, y su pelo en el estilo andrógino que terminaría definiéndola. Para poder apreciar completamente la calidad del trabajo que estos dos producían, vale la pena ver The One Man Show, un video musical de 45 minutos dirigido por Goude, en el que Jones puede ser vista desde todos los ángulos. Ella está cubierta de colores primarios, y la visión angular y atrevida de Gouge converge con la musicalidad de Jones para crear una pieza de arte clásica y singular.

En términos de su música, este periodo puede ser mejor descrito por el pionero de los sintetizadores Wally Badarou en su libro The Story of Island Records, de 2010: "No creo que nada pueda definirlo, así como nada puede definir el sonido de Motown o Stax", dijo, en referencia a la era dorada de Compass Point. "El estudio mismo, los ingenieros, los productores, los artistas, la energía de la época y, solo la combinación específica de todos esos elementos lograban hacer ese trabajo".

Playlist: "Warm Leatherette" / "Private Life" / “Love is the Drug” / "Pull Up to the Bumper" / "Nightclubbing" / “Demolition Man” / "My Jamaican Guy" / "Nipple to the Bottle" / The Apple Stretching”

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Así que ¿quieres entrarle al ícono accesible de art-pop, Grace Jones?

He pasado mucho tiempo tratando de poner en palabras lo que significa el éxito de 1985 de Grace Jones, "Slave to the Rhythm", pero no es fácil. No hay nada parecido. La canción comienza con unos acordes brillantes de piano electrónico, con sutiles ritmos go go al fondo, y el actor Ian McShane leyendo extractos de la biografía de Goude, Jungle Fever. Luego la presenta diciendo en inglés, "Damas y caballeros… la señorita Grace Jones… esclava del ritmo", justo antes de que la batería se acople con un beat estable, una línea de bajo aplastante, y la voz sedosa de Jones diciéndole al oyente: "solo estoy jugando, bebé".

Hay tantas capas sobre lo que significa esto, que deberías escucharlo por ti mismo. Está la letra ("Build on up, don't break the chain / Sparks will fly, when the whistle blows") que ha sido interpretada como un comentario frente a la raza y el capitalismo. Está el video, que consiste de retazos de otros materiales audiovisuales, como un extraño collage en movimiento. Está la música misma, un tema perfectamente construido que mezcla el R&B, el funk y la música go go. Se ha dicho que el productor Trevor Horn gastó unos 385.000 dólares en el álbum Slave to the Rhythm, donde sale esta canción —y se nota. Cada momento del disco es perfecto, pulido e increíble, como si alguien hubiese esculpido con maestría el mármol para por fin revelar la estatua escondida.

Muchos consideran que esta es la época más popular de Jones. Ya se había establecido a finales de los 70 y comienzos de los 80, así que para mediados de esta década, ella ya se había consagrado como una megaestrella muy particular. Después de Slave to the Rhythm sacó su compilación de grandes éxitos llamada Island Life, seguida de Inside Story, producido por ella y por Nile Rodgers de Chic. Estas son algunas sus creaciones más accesibles, pero también son algunas de las más desafiantes y conceptuales. Para mí, la energía de esta era llega a su pico con "I'm Not Perfect (But I'm Perfect For You)", una canción de pop en la que ella marca cada coro con cantos feroces, una vez más llevando los sonidos del pop a límites extraños y desconocidos.

La era del pop mainstream de Jones culminó con el lanzamiento de su noveno álbum Bulletproof Heart, en 1989, pero en este punto ella ya se había desviado hacia la actuación, apareciendo en la película de fantasía Conan the Destroyer junto a Arnold Schwarzenegger, y luego en el film de James Bond, A View To a Kill, entre otros. Nadie lo sabía en ese momento —además de Jones, probablemente—, pero pasarían casi 20 años para que volviera a sacar otro álbum.

Playlist: "Slave to the Rhythm" / "The Fashion Show" / “Jones the Rhythm” / "I’m Not Perfect (But I’m Perfect For You" / “Hollywood Liar” / "Victor Should Have Been a Jazz Musician" / “Party Girl” / "Inside Story"

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Así que ¿quieres entrarle a la Grace Jones que vuelve a sus raíces?

En 2008, lo último que esperaba la gente era un nuevo álbum de Grace Jones. Ella había permanecido inactiva por muchos años, viajando a París, Nueva York, Londres y Jamaica, criando a su hijo Paulo, pasando tiempo con su familia. Pero en algún momento ella decidió cambiar de parecer y trabajar en su décimo álbum, Hurricane. Y así, la cantante enlistó a algunos de los colaboradores más talentosos que conocía —Brian Eno, Tricky, Sly y Robbie, Tony Allen (literalmente uno de los fundadores del Afrobeat), Antony Genn de Pulp— y escribió su álbum más explícitamente autobiográfico y, en mi opinión, subestimado de su carrera.

No es necesario haber escuchado nada del catálogo de Jones para apreciar Hurricane, es otro tipo de fenómeno. Ella junto el dub, la electrónica, el industrial, el reggae y el gospel. Escribe sobre su madre, quien se casó con un reverendo a los 17. Canta sobre su hermano, su hijo, algunos de sus amados. Su voz es más oscura y, en partes, es hasta masculina. En "Corporate Cannibal" —una obra maestra que debería tocarse siempre en Halloween por la atmósfera que provoca— su voz es como la de un robot: "I'll give you a uniform, chloroform / Sanitize, homogenize, vaporize you". Esta es la Jones más extraña y más maravillosa; el resultado reluciente de la eterna musa que se convierte en su propia musa.

Sin sonar como una aduladora, podría escribir por toda la eternidad sobre Grace Jones; hay mucho más que decir sobre esta artista que ha derribado barreras incluso antes de que la gente pudiese verlas. Pero tal vez simplemente baste con leerla en sus propias palabras. En la introducción a su autobiografía de 2015, I'll Never Write My Memoirs, ella escribió: "Si me quieres, esta soy yo. No la caricatura de mí. Este es mi yo profundo, mi otro yo, y hay otros muchos yos que ni siquiera he imaginado. Pero llegaré a ellos. Seguiré el rastro que dejé para saber a dónde dirigirme luego. Tengo una sola vida para trabajar y le sacaré todo el jugo antes de terminarla".

Playlist: "This Is" / "Williams’ Blood" / “Corporate Cannibal” / "I’m Crying (Mother’s Tears)" / "Well Well Well" / “Hurricane” / “Love You to Life” / “Sunset Sunrise” / Devil in My Life”

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