Ahorro Presentado por Bancolombia

“Gangazo”: Una palabra para cautivar…

Estamos constantemente bombardeados con publicidad y promociones que llegan directo a nuestros sentidos, se vuelven una tentación y terminamos gastando la mitad del sueldo en cositas innecesarias. ¿Qué se puede hacer al respecto?

por Lina Ruiz
10 Abril 2019, 7:25pm

Ilustración de Emily López

Artículo presentado por Bancolombia.

Sí, ese precio tachado con un antes y un después y una cifra que resalta en rojo un 30%, 50%, 0 70% de descuento, se mete directamente por nuestras pupilas, llega al cerebro liberando una descarga de dopamina y endorfinas y se vuelve irresistible. “¿Por qué no comprarlo?”, “Tengo que aprovechar que está en promoción”, “Después repongo la plata”, “¿Qué hay de malo en darse un gustico?” son algunas de las razones con las que intentamos justificar la compra, y de acuerdo no hay nada de malo, lo que sí no puede pasar es que nos volvamos tan adictos a las compras innecesarias que a final de mes no tengamos ni para los chicles y ese propósito de ahorro que nos pusimos a principio de año quede en el olvido.

Para Carlos Vaca, experto y asesor en finanzas personales, las compras compulsivas son motivadas por conductas que van ligadas a la personalidad del comprador y que, en la mayoría de los casos, ocultan carencias, problemas, inseguridad, ansiedad o depresión. “Cuando comprar se convierte en un comportamiento que afecta seriamente el bolsillo se considera una enfermedad llamada Oniomanía, una conducta que padece entre el 3% y 6% de la población mundial”.

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Según el experto, no todos los compradores ocasionales padecen de esta conducta. “Los compradores compulsivos son más comunes de lo que creemos, solo que no se dan cuenta y en ocasiones son difícil de detectar, pero también están los compradores ocasionales que no entran en ese pequeño porcentaje de la población, pero que sus gastos desmedidos, aunque no sean para llenar una carencia, sí les trae serios problemas de dinero”.

Otro aspecto, según Vaca, es la cultura “el comercio nos envía todo el tiempo señales y nos estimula a consumir, un patrón que va muy ligado a la sociedad actual. El internet, la facilidad de comprar y los días y maratones de descuentos también son otro factor relevante para no medirnos con los gastos”.
Agrega que las compras para la mayoría de personas generan placer, y cuando son recurrentes, indica que no son por necesidad. “Van muy ligadas a las emociones, dan felicidad y a la final sentimos que es como un premio por trabajar duro, engañamos a nuestro cerebro convenciéndonos que lo necesitamos por alguna razón. Estos impulsos, en algunos casos, llevan a un sentimiento de culpa, creando problemas familiares o de pareja. Acá es más de control, de saber manejar el dinero, de hacer un presupuesto y ser responsable con el bolsillo”, asegura Vaca.

La batalla de la emoción y la razón

“Últimos días”, “Los mejores descuentos”, “Última oportunidad”, “No lo deje pasar”, “No te quedes sin el tuyo”, son solo algunas de las frases que llegan a nuestro cerebro y hacen clic. De acuerdo con Marcela García, coach personal, cuando estamos ante una decisión de comprar o no comprar el cerebro entra en una “batalla” de recompensa por la satisfacción que sentiremos al comprarlo o de rechazo por la pérdida que tendríamos, cuando es una decisión que afecta nuestra bolsillo.

“Hay liberación de dopamina y neurotransmisores que estimulan comportamientos de satisfacción y recompensa. Al ver que lo que vamos a comprar está barato, también hace pensar que es una compra racional, además los avisos de promoción y cómo nos venden esos productos afectan la parte emocional”, dice García.

Por otro lado, Vaca asegura que la sociedad actual y el consumismo nos lleva a imitar ciertos patrones. “El querer lo que el otro tiene, estar a la moda, no quedarse atrás con lo último en tecnología lleva a que compremos de más. “Algunos se obsesionan comprando cosas para la casa, otros para el carro, otros lo hacen con música, ropa. Por lo general tienen una categoría en la que más invierten, aunque otros simplemente compran de todo, dejándose llevar por las promociones que llegan de todo lado. Acá hay que actuar racionalmente y si no funciona buscar ayuda profesional, pues sin control puede convertirse en un gran problema”.

Para Julián Gutiérrez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad El Bosque, el comportamiento a la hora de comprar se da con la recepción de un estímulo externo en los receptores sensoriales los cuales pueden ser visuales, auditivos, táctiles, olfativos, gustativos o propioceptivos, los cuales se transforman en señales eléctricas que viajan por los nervios hasta el cerebro y los centros sensoriales ahí ubicados, para los cuales el cerebro les da una interpretación llamada percepción, dicha percepción está dada en términos de la publicidad para generar 4 reacciones en cadena: persuasión, convicción, confirmación y concientización.

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Para evitar que el impulso de comprar destroce tus finanzas, la primera medida debe ser hacer un presupuesto personal de gastos e ingresos y hacerle seguimiento a medida que vayamos incurriendo en gastos, explica el experto.

Y agrega que es por eso que los consumidores al ser seres emocionales deben tomar comportamientos que les permitan mantener unas finanzas sanas, mediante una serie de estrategias que determinen si deben o no comprar algo.

Si quieres lograr ese plan de ahorro, antes de comprar algo piénsalo dos veces aunque el impulso te seduzca, pues como lo afirman los estudios desarrollados por Hans-Georg Hänsel y recogidos en su obra Brain View: Warum Kunden kaufen, las personas solo toman la decisión de adquirir un producto de forma consciente y racional en un 15% de las ocasiones.

La idea no es dejar de comprar, es hacerlo de una manera responsable y controlada. Si crees que las compras te están consumiendo y tu dinero se va directo por una canaleta, no te agobies y sigue estas recomendaciones:

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1. Planear las compras

No te dejes llevar por los impulsos. Sabemos que un aviso de descuento es tan tentador como ver tu postre favorito y cuando lo compras es tan emocionante como ver tocar a tu banda. Haz una lista y reflexiona si de verdad lo necesitas y si es una oferta que vale la pena.

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2. Consulta la compra con alguien

Espera, antes de desenfundar la tarjeta, como en Quién quiere ser Millonario, llama a un amigo o busca la ayuda del público, deja que ellos sean la voz de tu conciencia, el mismo que te escucha las penas amorosas y te hace el cuarto será de gran ayuda. Pídele su opinión sobre lo que vas a comprar. Un consejo nunca está de más y nos hará reflexionar sobre el impulso y las emociones. Compara con otras tiendas y averigua si el artículo que vas a comprar suple la necesidad que tienes.

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3. Destina un monto específico

No es privarse de las compras, es comprar algo que realmente necesitemos. Por eso destina un presupuesto específico para gastar, después de pagar tus obligaciones y ahorrar, lo que evitará que te emociones y saques la excusa clásica de “para eso trabajo”.

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4. No compres cuando la crisis existencial te agobie

Salir de compras también puede ser una escapada a los malos días. Reconforta y alivia, pero puede enfermar el bolsillo sino se controlan. Lo mejor es distraer la mente en otras actividades y mantenerse alejado de las tiendas online y físicas. De esta manera se pondrá en perspectiva la verdadera necesidad de la compra, compensando la intención de gastar con el tiempo en que realizas otras cosas.

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5. Identifica las tiendas tentación

Cuando el plan es ahorrar, identifica de las páginas, plataformas y tiendas físicas que sabes que te tientan a gastar de más. Si necesitas algo específico de ellas, lleva el dinero justo, y si lo haces online, ve justo a la categoría que necesitas, si te pones a explorar tal vez termines agregando de más al carrito.

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6. Detecta si eres adicto a las compras

Si tienes muchas cosas de la misma categoría y nos las usas, pero aún así sigues comprando, probablemente eres un comprador compulsivo. Por ejemplo, cuando tenemos apetito vemos las cosas más provocativas, apetitosas, y es muy probable que lo que ordenemos en un restaurante lo dejemos en el plato, puesto que la perspectiva cambia cuando ya se ha saciado el hambre.

Disclaimer:

¡Ahhh!, el placer de comprar; ¡Ayyy!, el dolor cuando llegan las cuentas ¿Es posible encontrar un balance? ¿Cómo disfrutar y a la vez mejorar las finanzas personales? Esas son las preguntas, entre el ¡Ahhh! y el ¡Ayyy!, que VICE y Bancolombia buscan resolver para ampliar el conocimiento financiero entre todos.