Noisey

Canción x canción: ‘Buitres’, el regreso groovero de Diamante Eléctrico

Para su última placa, el trío bogotano le bajó a la velocidad y exploró nuevos horizontes sonoros con mucho sample y groove. En el día de su lanzamiento, Juan Galeano nos dio un recorrido por todo su tracklist.

por Eduardo Santos
07 Septiembre 2018, 4:23pm

Foto: Nicolás Caballero.

Chaquetas de cuero, gafas oscuras, solos de guitarra afilados, líneas de bajo profundas y una batería a todo dar. Ese es el Diamante Eléctrico al que nos hemos acostumbrado desde que Juan Galeano anunció el comienzo de su proyecto junto a Daniel Álvarez y Andee Zeta por allá en el 2012. Desde entonces han conquistado escenarios por Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, la Academia los ha premiado en varias ocasiones y se han movido siempre de la mano de ingenieros top que han sido claves para consolidar la visión ecléctica, pop y distorsionada del rocanrol que ha tenido el Diamante desde sus inicios.

Pero aunque en sus últimos tres discos esa fórmula sonora estaba más clara que nunca, su cuarto álbum fue el momento preciso para probar con nuevos elementos. “Nos dimos cuenta que en los últimos años se están escuchando cosas como Marvin Gaye, Childish Gambino o Anderson Paak, mucho soul nuevo y viejo”, comenta Galeano, que en su rol como productor quiso buscar algo “más groovero, mucho más llevado hacia el ritmo y que suene diferente pero siga siendo nosotros”. De esa manera nació Buitres, su último larga duración que vio la luz hoy, 7 de septiembre.

A diferencia de sus antecesores, que fueron grabados en cuestión de días con la banda tocando en vivo y grabando directamente en cinta de manera análoga, Buitres demoró ocho meses en cocinarse. Un trabajo arduo de exploraciones sonoras y experimentos que se hizo entre los estudios Nebula en Bogotá y los Electric Lady Studios en Nueva York, donde la mezcla estuvo a cargo de Brandon Borst y la masterización de Gavin Lurseen, conocido por trabajar con artistas de la talla de Queen of the Stone Age, Eric Clapton y Elton John.

A lo largo del álbum prevalece la nueva propuesta de la banda con una batería y un bajo con motivos grooveros que se complementan constantemente con samples de discos de soul de los sesenta y setenta en beats y percusión. Pero aún así, mientras que esa influencia se nota sobre todo en temas como “Hacia la noche”, “Rotos” o “El Naufragio (Salvavidas)”, tracks como “Oro” y “Nefertiti” muestran un lado mucho más cercano al pop y al funk. También cabe resaltar “No me lo pidas”, el tema que cierra el disco y viene con la participación del mariachi femenino Flor de Toloache en donde se encuentran la ranchera y el rocanrol con mucha finura. También “Casino”, con Anna Bulbrook de The Airborn Toxic Event en el violín.

Por su parte el arte de portada, un trabajo conceptual de unos rostros coloridos, fue obra de Alison Mosshart, cantante de The Kills y de The Dead Weather que aportó para el álbum desde su faceta como pintora. Aprovechando este nuevo lanzamiento hablamos con Juan Galeano, que está próximo a establecerse en México en busca de nuevos horizontes para Diamante Eléctrico, y quien nos dio una vuelta por todo el tracklist de Buitres.

“Hacia la noche”

Fue la primera experimentación que hicimos con beats y es que en general el disco viene con muchos samples, especialmente de beats y percusión. En un principio era una canción muy diferente, mucho más rápida y furiosa, pero en un momento escuchando a Lianne La Havas pensamos mejor en hacer una canción que tuviera un groove así, esa era la referencia. Así nació y al final quedamos muy contentos, es la primera muestra de lo que queríamos comenzar a mostrar del disco. Representa muy bien este trabajo y en lírica habla de las cosas buenas que pasan en la noche, y es que en la oscuridad uno se puede ocultar y hacer mas cagadas jaja.

“Rotos”

Sin lugar a dudas es la canción que más queremos del disco nuevo y sabíamos que iba a ser un sencillo fuerte. Creo que es el lanzamiento más exitoso que hemos tenido y estamos bien contentos con la recepción de la gente. También viene de otra canción que ya teníamos y la llevamos a ese groove mucho más lento, mucho más sexy y con la voz casi rapeada que era algo que no habíamos hecho. Cortamos samples de discos de soul de los sesenta y setenta para hacerla además de una conversación y unas bolas de billar golpeándose que sacamos de la película Los Viajes del Viento.

“El Naufragio”

Fue un sencillo que sacamos hace más o menos un mes y que hicimos durante el Estéreo Picnic cuando vino Billy Gibbons a tocar con nosotros. Es la canción más Diamante de lo que veníamos haciendo en todo el disco, una canción groovera con un beat medio hiphopero pero también con esa guitarrita muy Diamante. Se parece mucho más a lo que veníamos haciendo antes y a la gente le ha gustado muchísimo. También es con la que comenzamos los conciertos en la nueva gira y está sonando bien chévere.

“Casino”

Nos gusta mucho porque realmente es algo bien diferente a lo que hemos hecho hasta ahora. No tiene ni siquiera batería, es solo un beat y desde ahí comenzamos a construir. También tiene muchos teclados Juno, el groove del bajo y tiene el único solo de guitarra que va en el disco que es como medio Pink Floyd. Habla de apostarle el todo por el todo a una relación y ver a la vida y al destino como una gran casa de apuestas donde uno lo deja todo. En esta canción toca violín Anna de The Airborn Toxic Event que es una dura y hace parte de este primer featuring del álbum.

“Nefertiti”

Es otra canción bien distinta, más llevada hacia el funk. Definitivamente la guitarra es bien representativa y en lo que más nos tardamos porque fue una catarsis grande ahí con Daniel poderle buscar exactamente lo que queríamos hacer. No era sonar culo ni muy diferente a lo que veníamos haciendo sino tratar de evolucionar y seguir haciendo lo mismo. La canción habla de una gran heroína, esta gran reina de Egipto y como la comparamos con el efecto del opio y la heroína. En la mitad tiene un sample de un poema de Jaime Sabiñes que es un poeta mexicano que admiramos muchísimo.

“Oro”

Es la canción más pop que tiene el disco y la última canción que metimos. Fue una canción que nos costó mucho en cuestión de producción y en los sonidos de la guitarra porque no queríamos que fuera muy obvio o muy popero. Obviamente es la canción más pop que hemos sacado pero definitivamente una de las letras más chimbas que he escrito desde que inicié Diamante. Seguramente va a ser uno de los siguientes sencillos el próximo año. Creo que es una canción que tiene mucho para dar con un groove bien interesante y una guitarra que está flotando por encima, además que la letra también la da un significado bien especial. Definitivamente esa canción es bien importante y lo será en el futuro.

“Buitres”

Esta es la canción que le da nombre al disco. Yo la llamo como ese tema medio Alabama Shakes medio Eagles y habla un poco de que todos somos carroñeros de la vida, del amor, del destino y a veces le damos muchas vueltas a las cosas, como los buitres. También tiene ese sello muy de Dani en la guitarra y ese groovecito como hiphopero. Al tema le tenemos mucho cariño y quisiéramos que fuera un sencillo a futuro.

“Mérida”

Tal vez es la canción más personal del disco, especialmente en este momento. Habla de unas ruinas así como las que hay en Mérida en la península de Yucatán en México. Metafóricamente habla del amor como si fuera las grandes ruinas de una civilización y el vestigio que deja en el alma. Tiene dos baterías grabadas al tiempo, un groove así medio soul de los setenta, en el bajo también el groove es bien bacano y tiene un significado muy especial a nivel personal. Es oscura, con un matiz de dolor que ha sido recurrente en nuestras canciones.

“No me lo pidas”

Este tema es con colaboración de Flor de Toloache, un mariachi de chicas de New York que han trabajo con The Black Keys, The Arcs y otra gente muy tesa. Son unas duras, las conocimos el año pasada en Las Vegas y ahí me enamoré, dije que tenían que estar en el disco. Les propuse, dijeron que de una, nos volvimos re panas y la grabamos en New York en el Electric Lady Studios que fue donde grabó Hendrix y que tiene una historia bien cabrona. Es la canción más diferente al disco, tiene una vaina bien ranchera pero también bien rocanrolera y cuando empezamos a grabarla yo tenía una idea de lo que quería hacer, incluso ya tenía guitarra, batería y bajo pero cuando llegamos, ellas hicieron un arreglo tan increíble que cambiamos la canción. Lo que propusieron en términos de arreglos fue clave para la canción.

Sigan todos los movimientos de Diamante Eléctrico aquí y aquí.