Identidad

Sexo y nudismo, así empezó la historia de Miconos

Bienvenidos a la utopía hedonista de Grecia.
30 Octubre 2017, 5:00pm
Todas las llamas por Antonis Macrantonis.

Este artículo apareció originalmente en VICE Grecia.

De 1967 a 1974, Grecia estuvo gobernada por una dictadura militar. Mientras gran parte de Europa y de Estados Unidos se abrían camino hacia las revoluciones culturales de los años 60 y 70, el país del sur de Europa mantuvo su ideología conservadora. Esas frivolidades liberales como fumar mariguana, las playas nudistas y el adulterio se consideraban delitos, mientras que la homosexualidad y las relaciones sexuales antes del matrimonio eran grandes tabúes.

No obstante, había una pequeña isla griega del mar Egeo en la que ninguna de esas normas parecía tener validez. La gente de Miconos se decantó por un estilo de vida que daba la bienvenida a todos los visitantes y a sus placeres personales, creando así una utopía hedonista. La junta militar estaba encantada de recoger los ingresos que generaba el turismo y, por tanto, hacía la vista gorda a lo que se estaba trajinando en una isla predominantemente llena de turistas. Miconos parecía un estado autónomo, un universo paralelo al resto del planeta Grecia.

Los turistas europeos y estadounidenses invadieron una isla que guardaba muy pocas similitudes culturales con el resto del país. Por aquel entonces, pocos griegos sabían cómo era la vida real en Miconos y dejaban a otros disfrutar de los encantos del lugar.

Turistas en la playa de Paraíso, en Miconos, 1982

Justo después de que el ejército fuera derrocado, el nombre de la isla empezó a extenderse entre los jóvenes griegos que buscaban su primera dosis de contracultura. El DJ residente Antonis Makrantonis fue uno de aquellos desesperados por vivir emociones fuertes. Aburrido de la lentitud con la que la sociedad de su ciudad natal progresaba, se trasladó a Miconos y permaneció allí 20 años. Toda esa experiencia la describe en su libro Mykonos — A Mythology.

En verano de 1974, Antonis, que por entonces tenía 24 años, aceptó la invitación de una chica que había conocido una noche y fue a verla a Miconos. "La primera vez que visité Miconos me enamoré del lugar", me cuenta Antonis, hoy de 67 años, en su casa de Atenas.

Antonis decidió trasladarse a Miconos justo después de su primera visita

Para Antonis, la isla tenía todo lo que le faltaba a Grecia. "El paisaje, el aire, el mar, los colores… todo era mágico durante el día, y tan único y divertido por la noche", explicaba él. "La isla lo tenía todo: playas de arena, de piedras, playas familiares, gay y nudistas.

Las discotecas estaban siempre a rebosar, teníamos que ponernos casi unos encima de otros". Aparte de la diversión infinita, había otra gran diferencia con el resto de Grecia, y es que "los miconianos nunca juzgaban a nadie por su estilo de vida, ni mucho menos por con quién te acostabas. Eran gente muy cálida y acogedora".


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La oportunidad se presentaba demasiado buena como para dejarla escapar, así que Antonis se quedó allí y trabajó de DJ en el legendario bar gay Pierros. "Quería trabajar en ese bar porque en Atenas no había ninguno igual", confiesa él. "En aquella época, si un hombre que se consideraba gay abiertamente caminaba por las calles de Atenas, la gente le tiraba cosas y le pegaba. A mí me escupían solo porque llevaba el pelo largo. Tenía que hablar en inglés para que pensaran que era turista y me dejaran en paz".

Para los jóvenes, la isla era una vía de escape del conservadurismo de Grecia en los años 70

Con el tiempo, Miconos empezó a llamar la atención de celebridades de todo el mundo. Antonis sonríe satisfecho mientras cuenta la noche en que vio a Sinead O'Connor en una discoteca. Cuenta orgulloso que tuvo el coraje de acercarse a ella y entablar una conversación. En su libro, Antonis recuerda que conoció al músico Bryan Ferry y a su banda Roxy Music: "Iba conduciendo de camino a casa y vi un grupo de gente a lo lejos, arrastrando con dificultad todo el equipaje colina arriba, bajo el sol abrasador", dice su libro. "Entonces, paré y les ayudé a llevar las maletas al hotel donde se alojaban". En muestra de agradecimiento, la banda se presentó en el Pierros aquella misma noche a última hora con regalos, entre los que había recuerdos firmados por ellos, camisetas de sus giras y cintas de su siguiente álbum.

Por supuesto, no todo el mundo en Miconos aceptaba ese estilo de vida; algunos funcionarios locales no estaban tan contentos con todo lo que provocaban los encantos de la isla como los residentes. En 1979, Antonis bajó una noche al Pierros y se lo encontró cerrado. Había una orden policial en la puerta que decía que se revocaba la licencia del bar durante doce días porque "al local acudía un gran número de homosexuales y borrachos".

Una fiesta en playa de Paraíso en 1982

A pesar de estos momentos tan desalentadores, las actitudes progresistas en Miconos parecían prevalecer siempre sobre el prejuicio. Al día siguiente, la comunidad gay de la isla organizó una protesta en la puerta del bar. Algunos de los residentes con más contactos consiguieron que algunos periódicos internacionales publicaran la noticia del cierre del local. La protesta funcionó y dos días después, la policía anunció que el bar reabriría la noche siguiente.

Como resultado, la isla parecía una fiesta, más grande de lo habitual. Lugareños y visitantes de toda Europa celebraban una gran victoria por los derechos igualitarios. "Creo que nunca había visto la isla tan llena como aquella noche en que el Pierros volvió a abrir", se ríe Antonis. "Hasta un canal de televisión alemán que vino solo para cubrir la noticia me entrevistó".


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Antonis finalmente se marchó de Miconos a principios de los 90 y estuvo viviendo en varios países de Europa antes de establecerse en Atenas. Pero a dondequiera que fuese, Miconos parecía perseguirle. "Ser DJ en la isla me hizo famoso", dice él con orgullo. "Allá donde fuese después de instalarme en Atenas, la gente me paraba por la calle y me preguntaba, '¿Te acuerdas de mí? ¡Nos conocimos en el Pierros!'".

Actualmente, Miconos ha pasado de ser un punto de contracultura a un popular destino turístico que atrae a todo el mundo, desde millonarios a jóvenes de 18 años que celebran el fin de curso. "Las cosas empeoraron cuando empezaron a llegar los primeros cruceros", dice Antonis, triste. "La espontaneidad fue sustituida por el estilo de vida falso de Facebook e Instagram. En su día, simplemente éramos nosotros, no intentábamos crear personas. Ese es el Miconos que me gusta. Lo echo mucho de menos".

Antonis ya no suele ir a Miconos, pero su amor por la isla, que le cambió la vida, sigue intacto. "Yo era un simple visitante que acabó viviendo allí porque me fascinó el lugar y su gente", explica él. "No tenía ni familiares ni conocidos allí, pero me daba la sensación de que era el momento perfecto de vivir al máximo ese lugar tan encantador".