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Europa

Grecia: más deuda, más IVA y Syriza más dividida

La reapertura de los bancos coincide con la subida del IVA, que afecta a una gran cantidad de productos básicos, y un nuevo paquete de reformas que el Parlamento griego deberá aprobar mañana en medio de la división que sufre el partido de Alexis...
21 Julio 2015, 9:40am
Imagen por Thanassis Stavrakis/AP

El 20 de julio se reabrieron al público los bancos griegos, tras permanecer cerrados durante tres semanas. La medida había sido adoptada por el gobierno heleno el 29 de junio, para evitar la fuga de capitales. Según datos del Banco Central de Grecia, sólo el fin de semana del 27 y 28 de junio, fueron retirados cuatrocientos millones de euros, lo que motivó el control de capitales.

A pesar de la reapertura, se mantienen algunas restricciones. Sigue habiendo un límite de 60 euros diarios por cuenta bancaria, aunque ahora será posible retirar 420 euros de golpe por semana. Así mismo, los poseedores de depósitos a largo plazo y cajas fuertes podrán acceder a ellos y se permitirá cobrar cheques, incluidos los emitidos durante el periodo de clausura de las entidades bancarias.

También se podrán llevar a cabo operaciones que hasta ahora no se podían realizar, como el pago de cuotas y créditos de fondos de pensiones estatales o seguros privados. Pero, para evitar fugas de capital, las operaciones al extranjero seguirán estando limitadas. Sólo se consentirá que los progenitores que tienen hijos estudiando en el extranjero envíen 5.000 euros por trimestre y quienes deban abonar gastos médicos en otros países lo hagan por un valor máximo de 2.000 euros.

La reapertura de los bancos se ha acordado tras la decisión del Banco Central Europeo de ampliar el fondo de liquidez extraordinario para los bancos griegos, conocido como ELA.

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También el lunes 20 de julio, entró en vigor la reforma del IVA exigida por el Eurogrupo. Los ministros de Finanzas de la zona euro impusieron como condición para la negociación del tercer rescate la reforma de las pensiones y del IVA. Los medicamentos, libros y entradas de teatro se gravarán a partir de ahora con el tipo súper reducido del 6 por ciento. Los alimentos, hoteles, la luz y el agua tributarán en el tipo reducido del 13 por ciento. El resto de productos se gravarán al 23 por ciento, incluido el sector de la restauración, que verá aumentado diez puntos porcentuales el impuesto sobre el valor añadido.

Según cálculos del gobierno griego, dicha reforma fiscal permitirá recaudar 795 millones de euros más en 2015 y 2.400 millones adicionales a partir de 2016.

Mijalis sirve un espresso freddo, una botella de agua fría para acompañar el café y se enciende un cigarro en una esquina de la barra. "Las cafeterías pequeñas vamos a notar mucho la subida del IVA. El alcohol no sube, pero un 10 por ciento en cada café es mucho. Yo no voy a subir los precios, así que la subida repercutirá en mis beneficios, que ya son muy bajos", dice a VICE News.

Junto a él, al otro lado del mostrador, Páris, Lambis y Fotis apuran sus cafés fríos. Se unen espontáneamente a la conversación. "Tsipras es un capullo", dice Páris "votamos en masa por el 'No' y nos ha colado un 'Sí' como una casa". "¿Qué podía hacer?" alega Lambis "no le quedaba otra alternativa. Irnos del euro habría sido peor".

"Nadie quería irse del euro, lo que no queríamos era más austeridad. Con este nuevo memorándum estamos jodidos", replica Páris. En la permanencia en el euro coinciden los cuatro. "Jodidos pero en el euro" dice Fotis. "Pero jodidos", insiste Páris. "Pero en el euro", recalca Lambis. "Esto es lo único que mantenemos de los griegos antiguos. Preguntas algo a un grupo de griegos y te montan una asamblea. Nos encanta hablar de política", dice desde el otro lado del bar un quinto parroquiano.

A renglón seguido, como cada vez que reconocen a un español, la conversación gira en torno a Podemos. Todos saben que en noviembre hay elecciones en España. Todos creen que las últimas decisiones de Tsipras perjudicarán a las opciones "del cambio" en España. Tres ellos están convencidos de que las diferencias internas de Syriza precipitarán un adelanto electoral. "Acabaremos votando griegos y españoles a la vez" zanja Fotis.

La Comisión Europea propuso a los Veintiocho [estados miembro de la Unión Europea] la concesión de un crédito puente de 7.000 millones de euros a Grecia para un plazo máximo de tres meses. Mientras se negocia la totalidad del tercer rescate. Dicho préstamo estaba condicionado a que el parlamento griego aprobara las reformas que se le pidieron en la cumbre de líderes del euro. La cámara de representantes griega adoptó las medidas exigidas el pasado miércoles 15 de julio, por lo que el lunes 20 fue concedido el crédito.

Para ello se ha utilizado el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera (MEEF). El MEEF es un fondo que se nutre del presupuesto de la UE — por eso requiere el acuerdo de los Veintiocho, no solamente de los estados miembros de la Eurozona — que ya se utilizó en los rescates de Portugal e Irlanda. En esta ocasión, contará con dos mecanismos para garantizar que Grecia devuelve el dinero prestado.

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Con el objetivo de cubrir las pérdidas que podrían sufrir los países que no forman parte del euro en el caso de que Grecia no retornara el crédito, se han transfiriendo los beneficios de las operaciones realizadas con bonos soberanos helenos a manos del Banco Central Europeo (BCE). La otra garantía será que, en caso de que Atenas incumpla con la devolución del préstamo, no recibirá fondos comunitarios estructurales hasta compensar las pérdidas.

Gracias a esta nueva vía de financiación, Grecia abonó, el 20 de julio, 4.200 millones de euros al BCE, 2.050 millones al FMI y 600 millones al Banco Central de Grecia. En realidad, se trata de lo que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha calificado en numerosas ocasiones como "el círculo vicioso de la austeridad". Es decir, créditos que no van destinados a realizar inversiones que garanticen crecimiento económico, sino que se trata de nuevas deudas que se utilizan exclusivamente para pagar los intereses de deudas anteriores.

Remodelación de gobierno y crisis en Syriza

El próximo miércoles 22 de julio, el pleno del parlamento griego deberá aprobar un nuevo paquete de nuevas reformas dictadas por el Eurogrupo. Será el momento de comprobar si los 40 diputados de Syriza que una semana antes votaron en contra de la propuesta del gobierno siguen amenazando la estabilidad parlamentaria del gabinete de Tsipras.

Uno de los que votó en contra fue ministro de Energía, Panagiotis Lafazanis, lo que motivó su cese. Lafazanis es el líder de la Plataforma de Izquierdas, la principal corriente crítica dentro de Syriza. Con su destitución, Tsipras solucionó la crisis de gobierno, pero no la crisis de partido, que sigue dividido.

Tsipras nombró a Panos Skurletis, hasta ahora ministro de Trabajo, en el lugar de Lafazanis. Otros de los que votaron en contra de las reformas fueron los ministros adjuntos de Seguridad Social, Dimitris Stratulis y de Defensa Kostas Ísijos. El cargo de Ísijos lo asumió Dimitris Vitsas, Pavlos Jaikalis el de Stratulis y el de Juntís Sia Anagnostopulu.

Tsipras ha sustituido además a una docena de viceministros, secretarios de estado y altos cargos que han dimitido por estar en desacuerdo con el tercer rescate. También ha reemplazado a los portavoces de Syriza en el parlamento.

En el partido gobernante, la crisis interna que ha provocado la aceptación del tercer rescate está lejos de cerrarse. El gobierno se ha visto obligado a aprobar las reformas con los votos de la oposición, tras la votación en contra de 32 diputados de la coalición de izquierdas y la abstención de otros ocho.

Tsipras ha sido muy duro con los diputados que no respetaron la disciplina de voto. Consideró que era un gesto "desleal" que se apartaba de la "la responsabilidad para con el primer ministro y el partido", lo que constituye una "violación de los principios de solidaridad y una brecha en el interior" de la formación.

"Después de lo que soporté durante los últimos seis meses, no puedo permitir que nadie considere que sus dilemas morales son más importantes que nuestros principios, valores y posiciones ideológicas", afirmó el primer ministro.

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