crimen

Conoce al periodista que entrevistó al asesino Ted Bundy durante meses

"Quería que él mismo se mostrara como era. Era un pedazo de mierda".

por Noel Ransome; traducido por Álvaro García
08 Febrero 2019, 5:30pm

Stephen Michaud, de 31 años, y Ted Bundy | Imágenes cortesía de Stephen Michaud / Netflix.

Artículo publicado originalmente por VICE Canadá.

Si estás interesado en Ted Bundy, deberías estar interesado en Stephen Michaud, el entrevistador principal de Conversations with a Killer: The Ted Bundy Tapes. Es el hombre que engañó a Bundy para que revelara los elementos clave de sus propios crímenes durante meses. También es el autor de la novela de crimen verdadero, The Only Living Witness, que detalla los eventos que llevaron a la ejecución de Bundy. Pero pregúntenle a Stephen Michaud cuál es su principal interés y les dirá que convencer al mundo de que Ted Bundy era una mierda.

"No le tenía miedo", admite Michaud, de 70 años, en una llamada telefónica. "Cometió varios delitos cobardes al acechar mujeres indefensas y golpearlas en la cabeza. Eso no es un héroe".

Como periodista de 31 años, Michaud apenas conocía a Bundy de la forma en que la mayoría de nosotros lo conocemos hoy en día: el niño socialmente inseguro que se convirtió en un asesino en serie, tendiendo trampas a por lo menos 30 mujeres para asesinarlas y violarlas en los años 70. Luego de su captura, logró escapar dos veces de prisión, cautivó a Estados Unidos para que lo calificara como una persona atractiva e inspiró al FBI a examinar a los asesinos en serie de una manera diferente.

Durante meses, Michaud escuchó a Bundy hablar en detalle sobre los asesinatos de los que fue acusado en tres estados separados (Colorado, Florida, Utah), encendió los cigarrillos de Bundy y le compraba sus almuerzos. Después de esos seis meses, Michaud estaba mentalmente agotado.

Hay mucho que decir sobre la glorificación innecesaria de Ted Bundy, pero me pregunto si esa idolatría es posible cuando convives cara a cara con ese monstruo durante meses. Al hablar con la única persona que lo sabe, Michaud dejó en claro que no era posible.

VICE: Obviamente estás conectado a la historia de Ted Bundy. ¿Cuáles son tus pensamientos acerca de la continua obsesión por su nombre a lo largo de los años? Estoy bastante seguro de que a Bundy le hubiera encantado esto.
Stephen Michaud: Bundy ha estado conmigo por mucho tiempo, así que déjame contarte algo sobre mi amigo Bundy. Era un narcisista. Actualmente, todo Estados Unidos sabe lo que eso significa, pero como sociópata, también tuvo que lidiar con la paranoia. El narcisista en Bundy respondió a la atención de la prensa y las groupies, claro. Pero también anhelaba ser libre, si entiendes mi punto. Que lo pudieran identificar hacía más difícil que Bundy pudiera conseguir víctimas y eso alimentaba su paranoia. No estoy diciendo que estuviera dividido entre los dos. Ambas eran dos fuerzas muy poderosas en su desordenado mundo interior. Condujeron a su éxito y fracaso final. En estos momentos, Ted está en un anuncio espectacular en Times Square, en Nueva York. Eso le hubiera encantado, pero al mismo tiempo habría deseado estar en un pueblo pequeño para poder llevarse a una chica de un bar, por así decirlo.

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Stephen Michaud en Conversations with a Killer. | Cortesía de Netflix.

No hacías perfiles para el FBI. Eras un periodista de 31 años que iba a entrevistar al asesino en serie más famoso de Estados Unidos. ¿Cuándo pensaste que podías engañarlo?
Ted Bundy casi siempre fue descrito como un muchacho guapo, con una sonrisa jovial. Entonces me di cuenta, mientras comía una hamburguesa con queso y bebía whisky, que realmente era un niño. Fue un caso de desarrollo detenido, y me di cuenta de que en realidad estaba tratando con un niño de 12 años en un cuerpo de un hombre de 30. Por ejemplo, pensé en un escenario hipotético en el que una pelota de béisbol rompía la ventana de una sala de estar. Así que vas afuera, ves a un niño con un bate, y tienes la información necesaria para entender lo que sucedió. Pero si le preguntas al niño, lo negará. Sin embargo, pregúntale cómo cree que pudo haber sucedido, donde retiras el carácter confesional de la pregunta, y le has dado una ruta para comenzar a hablar.

Así que le digo a Bundy, eres licenciado en psicología, has sido sospechoso en todos los casos y has visto los hallazgos. Sabes más sobre esta saga que nadie. Dime lo que crees que sucedió. ¿Qué fuerzas crearon a este hombre? ¿Cómo procedió? ¿Y cómo veía el mundo? Entonces comenzó a hablar, y así transcurrieron los próximos seis meses en que Bundy me contó cómo ser un asesino en serie.

¿Estabas nervioso?
Estaba nervioso en muchos niveles, pero no le tenía ningún temor y no le tenía miedo. Cometió varios delitos cobardes al acechar mujeres y golpearlas en la cabeza. Eso no es un héroe. En realidad estaba nervioso por el engaño. La prisión no iba a permitir que un periodista viera al asesino en serie más famoso de Estados Unidos. Así que tuve que ir bajo el disfraz de un investigador en nombre de su equipo de apelaciones. Y estaba seguro de que me iban a descubrir en algún momento y me darían mi propia celda. Lo pensaba constantemente. A lo largo de los seis meses, estaba seguro de que me atraparían.

Sin embargo, en el contexto de nuestras conversaciones, me dio razones para sentirme terrible. Tuve que vivir con esas historias enfermas que lo involucraban sin traicionar el hecho de que lo odiaba. Si me descubría, la dinámica se hubiera derrumbado. Fue muy estresante.

Creo que es fácil pasar por alto el hecho de que pasaste meses con este hombre que muchos consideraron malvado. ¿Qué tipo de secuela emocional tuviste?
Ciertamente no fue fácil. He logrado enterrar una gran parte. Pero recuerdo que el otro día conversé con una de mis hermanas, quien estuvo presente durante todo el asunto. Me recordó que lucía como una mierda en todo ese proceso. No dejaba de hablar sobre el hecho de que no quería tener una hija en ese momento. Pero es curioso, tengo una hija ahora, que tiene 25 años y está tan bien educada como cualquier mujer en este país debido a mis experiencias. Tampoco estoy solo en este aspecto. Hay mucha gente que conoció a Bundy, desde simpatizantes, policías y abogados, y todos están de acuerdo en que Bundy deja una mancha permanente en todo lo que toca. Nunca logras olvidarlo. Se queda contigo. No es todo el tiempo, pero nunca te deshaces completamente de él. Es una de las recompensas imprevistas de convivir con mi amigo Ted Bundy.


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Más allá de su supuesta buena apariencia, ¿viste el lado oscuro de Bundy?
En vista de lo que hablamos, la oscuridad nos envolvió naturalmente. Bundy tuvo un comportamiento más plano cuanto más nos adentramos en algunas de las cosas más sangrientas y locas. Pero una de las cosas que lo mantuvo hablando conmigo fue que disfrutaba reviviendo los asesinatos. Le di una oportunidad, ya que no tenía que hablar en primera persona, aunque lo hacía de vez en cuando. Podía revivir lo que hacía. A estos sujetos les encanta hacer eso, y aquí estaba él, con alguien que encendía sus cigarrillos, le compraba el almuerzo y lo escuchaba mientras contaba sus historias. Bundy cerraba los ojos y yo sabía que estaba reviviendo las escenas de los crímenes, a manera de recuerdos. Así que sí, me contó una gran cantidad de cosas extrañas. No hay duda de eso.

Por supuesto, nos dicen que Bundy era carismático y guapo. Algunas personas que he escuchado mencionan que tienen un conflicto emocional cuando hablan con personas como él. ¿Cómo se relaciona esto con tu experiencia?
Honestamente, en aquel entonces no tenía conciencia de todo y mucho lo descubrí a medida que las conversaciones avanzaban. Mentiría o torcería la verdad si dijera que realmente estaba a cargo de las conversaciones. El plan era estar un paso delante de él, aprender de mis errores. Créeme, cometí muchos. Algunos días lo hacía enojarse y ni siquiera sabía qué había pasado, otros días ocurría lo contrario. Lo que realmente me salvó fue que Bundy era una criatura fruto de su propia aberración, la cual abordó porque le brindaba emoción, incluso si se negaba a aprender de sus errores. En sus historias llegaba tan lejos que parecía incriminarse ante una persona con la que no debería haber hablado en primer lugar.

Si piensas en la forma en que lo engañé, tendría que haber sido muy estúpido para caer. Pero te da una idea de cuán obsesionado estaba con sus propias obsesiones. Sus errores fueron parte de la emoción.

¿Qué te sorprendió más de él?
Que podía llegar a ser muy agradable. Soy consciente de que tenía puesta una máscara, y llamaron a esa máscara locura. Pero Bundy llegaba a ser muy divertido y espontáneamente ingenioso a veces. Recuerdo que se detuvo en medio de una descripción espantosa y me dijo: "¿Sabes qué, Stephen? Creo que también podrías ser un buen asesino en serie, creo que lo llevas dentro de ti".

¿Cuál fue tu respuesta?
Me limité a mirarlo. Pero, en otra ocasión, lo estaba molestando y lo insulté diciendo: "Ahora eres una celebridad, Ted, deberías de salir en comerciales, tal vez de barretas". Entonces frunció el ceño y sonrió antes de decirme: "no, quiero que sean de calcetines". Tenía un fetiche por los calcetines. Así que describió un comercial con la cámara enfocada en él parado en un marco, con las manos en los barrotes de la celda, y me dijo: "Hola, soy Ted Bundy, voy a usar mis calcetines Burlington para mi ejecución". Nunca más compré calcetines Burlington's después de eso.

Existe un argumento de que el documental de Netflix no hizo nada para acercarnos a comprender qué motivaba a Ted Bundy. Prácticamente oliste al hombre. ¿Qué piensas que motivó a Bundy?
Voy a responder eso en dos niveles. Bundy y yo hablamos sobre su comportamiento, y un argumento fue que el factor determinante era el medio ambiente. Específicamente, a esa vida estadounidense moderna le faltaba demasiada estructura. Era demasiado imprevista, demasiado llena de sorpresas. A partir de eso, vi a Bundy como un hombre temeroso de su entorno. Como cualquier depredador, no le gustaban las sorpresas. El mundo parecía un lugar hostil y aterrador, y esa combinación lo asustó y lo enfureció. Pero no ignoremos el hecho de que también hubo una gran cantidad de misoginia detrás de sus acciones.

¿Por qué deberíamos seguir hablando de Bundy después de todo lo que sabemos? Algunos dicen que deshumaniza a las víctimas como resultado de su fama.
Bundy dijo una vez que en un entorno moralmente restringido, una persona puede convertirse en un coleccionista de estampillas de demonios sin que nadie lo sepa. Sí, Bundy estaba traumatizado cuando era niño, las historias están ahí, pero Bundy prosperó alrededor de personas que no estaban preparadas para su tipo de trauma. Operó en un momento en que la población estadounidense se enfrentaba a un mundo de caras nuevas. Él lo llamó el factor del anonimato. Y pudo aprovechar esa falta de atención crítica. Las personas ya no se leen unas a otras, solo pasan de largo. Así que en ese momento, las mujeres y hombres jóvenes no habían sido educados para saber acerca de ese tipo de peligros, y murieron a causa de ello.

No sé si esta generación necesita volver a tener a Bundy como un ejemplo de la clase de personas que todavía existen, porque Bundy no era, de ninguna manera, único. Es solo uno de los pocos asesinos en serie realmente exitosos que hemos tenido. Pero si Bundy siguiera vivo actualmente, estaría en una laptop trabajando. Si se le enseña a la gente —incluso a las generaciones que no crecieron al tanto de los crímenes de estos hombres— a tener cuidado con lo inesperado, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Si Bundy tiene que convertirse en un boogeyman que puede resultar defectuoso para algunos, que así sea. Si es necesario, usen un nuevo boogeyman.

Mencionaste que estabas harto de Bundy en un momento dado. Décadas más tarde, seguimos hablando de Bundy. ¿Cuáles son tus pensamientos de tener que revivir a este hombre.
Debo admitir que no me siento cómodo al volver a caer en este período. Ir a la televisión o lo que sea, hablar sobre este tipo, no me parece apropiado. Pero no me avergüenzo de nada de lo que he dicho en mi libro. No romanticé a Ted Bundy. Hice todo lo contrario. Cada detalle desagradable que pude encontrar sobre él, lo usé. Intenté retratarlo como el gusano que era. Que él sabía que era. Mirar más allá de esa sonrisa perfecta, y verlo por lo que era se convirtió en mi meta. Entonces, si el público en general quiere convertirlo en una especie de genio malvado, o en un héroe, bueno, entonces no puedo evitarlo. Uno de mis puntos fue decir que que el asesinato en serie es un crimen simple que puedes cometer y salirte con la tuya. Involucra extraños en lugares remotos.

Probablemente sea más difícil ser un ladrón de tiendas y salirte con la suya que matar mujeres y extraños desprevenidos. Hice lo mejor que pude para demostrar eso, sin faltarle el respeto a las personas que fueron asesinadas, e intenté afirmar que Bundy no era un genio malvado en lo más mínimo. Quería que se mostrara a sí mismo por lo que era, un pedazo de mierda, y me quedo con eso.

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