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Music by VICE

El futurismo ancestral de Fidel Eljuri: El primer artista visual de ZZK

Las asombrosas instalaciones del ecuatoriano revelan los misterios de la selva sudaca. Pura magia hi tech.

por Nicolás Vallejo-Cano
04 Agosto 2016, 5:25pm


Fotos por Marko Bizarro

Desde el 2008, el sello argentino ZZK Records ha abanderado el futurismo musical latinoamericano. Desde su concepción, este sello mestizo ha logrado agrupar una serie de proyectos que miran la tradición del continente pero con un filtro de ciencia ficción, formando una mezcla ideal para el dancefloor contemporáneo del continente. Un mandala de sonido que poco a poco se ha ido esparciendo por el mundo con nombres como Chancha Vía Circuito, Frikstailers y Nicolá Cruz.

Hoy, 3 de agosto, al catálogo de artistas del sello se suma su primer artista visual: Fidel Eljuri.

Fidel nació en Guayaquil, una calurosa ciudad de la costa de Ecuador y su puerto principal, pero está radicado en Quito, capital anclada en el corazón de los Andes y resguardada por un volcán activo, el Pichincha. Inspirado en las cosmovisiones de ciertas tribus indígenas de Sudamérica, (como los shipibo de la amazonía peruana o los yumbos de Cotocollao, nativos de la sierra ecuatoriana, con quienes ha convivido e intercambiado conocimiento), sus instalaciones de luz y color imitan trances rituales y viajes chamánicos, convirtiéndose en experiencias ceremoniales que unen la tradición con las máquinas para generar reflexiones profundas acerca del ser humano y su relación con la naturaleza.

Fidel, quien también ha trabajado de cerca componiendo los paisajes que acompañan los sonidos de algunos de los artistas que encabezan esta nueva ola de talento ecuatoriano como Nicolá y Quixosis, ha presentado sus obras en la Bienal de Cuenca, el encuentro de arte más importante de Ecuador, y el festival Selvámonos de Perú. DUAL (Ceremonia Digital), el trabajo que ahora lanza con ZZK, es una instalación audiovisual compuesta por cantos ancestrales y coloridas figuras geométricas, una trama fractal que de fondo revela las profundidades de la mente de la selva y el cosmos. Pura magia sudamericana, fractal y de neón.

Nos comunicamos con Fidel para hablar de todo esto.

¿Cuáles dirías que son tus principales inquietudes como artista?
En la cosmovisión de los pueblos originarios, es posible encontrar alternativas y respuestas fundamentales frente a problemáticas actuales, comenzando por la convivencia con nuestro entorno, ya que indudablemente vivimos inmersos en un sistema que en nombre del progreso no respeta la vida y la naturaleza. Esa es la esencia de todo mi trabajo. Desde los Neo Rituales que exploran la importancia de territorios específicos, sean estos los páramos indispensables para el agua y para la vida o las montañas que son vestigios vivos de tecnología ancestral, hasta llegar a las colaboraciones con comunidades y su concepción de la vida y el entorno por medio de sus rituales. Por mi parte y desde mi contexto abordo estos temas desde lo digital, desde lo audiovisual, buscando estas posibilidades y relaciones entre la tecnología ancestral y la contemporánea, buscando esa reciprocidad con el territorio.

¿Dirías que el ser ecuatoriano es una variable determinante en tu arte? ¿Por qué?
La nacionalidad es un concepto ajeno a mi vida, lo uso simplemente como un formalismo. Creo en una región integral que responde directamente a las características geográficas del territorio que ocupa, es fácil darse cuenta de las similitudes que hay en las tradiciones, culturas y la historia de Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Por otro lado no puedo negar el concepto de globalización que para mí empieza desde la conquista. Actualmente es posible estar tan "conectados" que estos límites imaginarios se vuelven aún más borrosos.

Lo tuyo no es precisamente una apropiación cultural de lo ancestral, como al parecer está de moda, sino que has trabajado de manera íntima con comunidades indígenas, participando con tu trabajo en sus ceremonias rituales. ¿Cómo han sido estas experiencias?
He trabajado en torno a territorios y comunidades, lo sustancial de mis proyectos justamente está en el proceso, ya que cada una de las diferentes experiencias ha desembocado en diversas formas de abordar la relación que tiene el hombre con su entorno. Cuando he trabajado en torno a un territorio específico, comienzo una investigación sobre su significado e importancia a través del tiempo y materializo la investigación en forma de una ofrenda digital. Por otro lado, cuando trabajo con comunidades, igual entro en un proceso pero mucho más colaborativo, siempre busco que los proyectos sean sustanciales para ambas partes. El momento en que se encuentra un enlace mutuo es cuando el proyecto en verdad comienza a nacer. Por ejemplo cuando colaboré con los Yumbos de Cotocollao, encontramos algo en común, ninguna de las partes estaba tratando de hacer algún "homenaje folclórico" si no mas bien de mantener vivo y perpetuar el ritual de agradecimiento a las montañas como una respuesta a problemáticas actuales.



¿Cómo trasladas esto luego a tu Ceremonia Digital?
En DUAL (Ceremonia Digital), luego de estar en la comunidad shipiba y entender sus procesos rituales, encontré muchas relaciones en su forma de concebir la naturaleza por medio de la fractalidad, ya sea en los patrones repetitivos de sus textiles pintados a mano o hasta en sus mismos cantos. De mi parte tomé esta fractalidad desde una perspectiva diferente, desde los números, la data, por ende desde lo digital. Utilicé imágenes de plantas nativas en microscopios en donde también se evidencia esta geometría natural y reconstruí digitalmente fractales vistos bajo el uso de dimetiltriptamina. En resumen, es una mixtura de cómo se entiende la fractalidad de la naturaleza desde dos perspectivas muy distintas, una más apegada a la ancestralidad y otra más apegada a la ciencia, pero que a la vez se relacionan y se conectan.

En el contexto indígena que has trabajado, el arte aparece más como consecuencia de una magia visionaria que de una expresión individual de un artista. ¿A qué reflexión has llegado sobre tu trabajo en esta línea? ¿Crees en el arte como magia? ¿Qué nos revelan estas visiones?
La verdad ni siquiera pienso en hacer "arte" o mucho menos "magia" cuando ejecuto mis proyectos, sólo me enfoco en expresarlo y plasmarlo con lo que sé hacer o sea con mis herramientas y medios. Utilizo bastante los gráficos generados por computadora y la luz en todas sus formas.

Tu arte tiene mucho de alucinatorio. De hecho, es un poco una alusión a este tipo de paisajes fractales y cósmicos. ¿Cuáles han sido algunas de las visiones más reveladoras que has tenido y a través de qué tipo de viajes?
De hecho, en DUAL veo por medio del DMT los mismos patrones kené de los shipibo, que a la vez son inspirados en sus visiones de ayahuasca y que a su vez guardan tantas similitudes geométricas como las de ver cualquier planta por medio de un microscópio.



Junto con nombres como Nicola Cruz y Quixosis, haces parte de una nueva camada de artistas ecuatorianos que, a través de sus trabajos, están buscando intersecciones entre lo ancestral y el futuro. ¿Tiene que ver esto con una necesidad de repensarnos desde la identidad y el territorio?
Completamente, estamos en un punto como región de reencontrarnos y esto se ve plasmado en la música también, creo que lo interesante de esto es lo natural del proceso, cómo ha ido emergiendo y cómo toma forma desde diferentes puntos de vista, lo importante aquí es mantener un nivel de respeto con toda esta herencia cultural.

¿Qué te han traído estos años de trabajar, tocar y viajar con alguien como Nicola?
Con Nicola siento que es algo que se ha dado de la manera más natural posible donde prima antes que todo la amistad y la coherencia en cuanto a los temas que abordamos. Ya son casi seis años de trabajar en conjunto. Ya sea yo traduciendo visualmente su música o él componiendo sonidos para alguna instalación mía.

Pocos lo saben, pero eres daltónico. ¿Cómo ha influido esta condición en tu trabajo como artista visual?
Ahora para mí es más una virtud que una deficiencia, ya que he llegado a "comprender" a mí manera algunas gamas que inconscientemente se han ido repitiendo en mi trabajo visual a través del tiempo.

¿Qué hay de esta generación de creadores que está despertando en el Ecuador? ¿Qué otros artistas y músicos ecuatorianos debemos tener en la mira y por qué?
Dentro de la música joven de Ecuador hay muchos proyectos interesantes algunos ya conocidos y otros en etapa de gestación, al parecer se avecina un futuro muy próspero para la nueva música ecuatoriana. Personalmente me gustan diferentes proyectos musicales como Quixosis o Lascivio Bohemia, es importante también lo que están haciendo las mujeres de Luna, en la experimentación sonora otros como Damballah o Mauricio Proaño. En arte contemporáneo hay también una extensa lista que la pueden revisar aquí: https://artecontemporaneoecuador.com.

También tienes un pie metido en el universo de los sonidos. ¿Qué exploras como músico y DJ? ¿Dónde podemos escuchar tu material?
La mayoría de los sonidos de mis instalaciones son colaboraciones en las cuales también compongo mi parte ya sea con sintetizadores, grabaciones de campo o instrumentos tradicionales, me gusta participar activamente de la experimentación sonora. Aparte de eso también he estudiado música más académica desde los seis años, toqué violín y batería por 10 años y bueno mi padre y abuelo son melómanos por naturaleza. Mezclar música es algo que disfruto mucho y aún más ahora que a mi colección de vinilos se sumaron 1500 de la "Discoteca Particular Eljuri" de mi abuelo. Entonces para mí descubrir música es algo de todos los días. Ahora estoy haciendo selecciones musicales que poco a poco aparecerán en mi Soundcloud.

Eres guayaquileño, pero en tu obra existe mucha influencia de la sierra y los Andes y para Ceremonia Digital trabajaste con la tribu shipibo de la Amazonia Peruana. ¿Cómo dialogan estas tres cosmovisiones en tu trabajo y en tu vida personal?
Creo firmemente en los Andes como una matriz, una columna vertebral que articula tanto vertical y horizontalmente, desde el mar hasta la Amazonía. Son tres factores que interactúan entre sí y funcionan como uno solo, algo que por ende es multiétnico y pluricultural. Creo que en la vida podemos descubrir esta relación con el entorno desde una mínima acción como plantar tu propio alimento y darte cuenta que las papas no vienen de la tienda de la esquina o que el agua no viene de los grifos.


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