Dos de octubre con el bloque negro
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Dos de octubre con el bloque negro

No es necesariamente ejercer la violencia, ya que la violencia se ejerce únicamente contra las personas, no contra las cosas.
03 Octubre 2016, 2:53pm

Fotos por Ernesto Álvarez

Bandera anarquista durante la manifestación por el 48 aniversario luctuoso de la matanza el 2 de octubre.

Este texto fue publicado en octubre de 2016.

Hubo varias convocatorias para despistar a la policía. Moverse en grupos más pequeños que se reunieran en un momento para marchar. Un grupo de unas treinta siluetas vestidas de negro y la cara tapada hizo el recorrido de la marcha oficial. Al llegar al Zócalo, el Comité 68 ofrece su discurso desde un escenario montado para la ocasión. Están las huellas de anoche de Roger Waters y la estación de metro sigue cerrada. Decenas de granaderos esperan en las calles laterales y en las proximidades del metro Allende. También están en otros metros de la zona, donde se reunió gente.

En la explanada de piedra el sol azota con fuerza contra los normalistas parados en fila, algo desganados con la hueva del domingo. Los anarquistas están decidiendo qué hacer hasta que finalmente se disgregan. Una parte se queda ahí, porque ya no quiere reunirse con el resto del bloque negro, y otros salen en búsqueda de los demás. Tres van con nosotros, quienes antes de salir de entre la gente se descubren las caras jóvenes. Tienen 21, 20 y 17 años. Son estudiantes, conversan. El primero explica que para él lo clave del anarkopunk es que logra llevar la anarquía al barrio, algo que a veces los anarquistas más intelectuales no logran. Dice que hace poco que jala con el bloque, pero que siente que le han abierto las puertas. ¿Son todos tan jóvenes como ustedes? "No, hay mucha gente, de muchas edades, de muchas partes". ¿Y cómo deciden de qué marchas participan? "No somos reformistas, no vamos a movilizaciones que le plantean ese tipo de cuestiones al Estado. Pero nos sumamos a una lucha si sufre la represión, si tiene presos o muertos". La entrevista es rauda mientras se checan las rutas. Por Brasil hasta Cuba. En la plaza de Santo Domingo giramos hacia el Eje Central y los encontramos.

Uno de los anarquistas en el contingente que llegó al Zócalo espera resolver como se van a juntar con los demás contingentes en la manifestación por la matanza de 1968 (son tres contingentes: Zócalo, Anti-monumento y Tlatelólco).

Vienen cantando. "Negras tormentas agitan el aire / Nubes oscuras nos impiden ver / Aunque nos espere el dolor y la muerte / Contra el enemigo nos llama el deber". Al frente una sola bandera, casera, con la a dentro del círculo pintada en blanco sobre fondo negro. El segundo grupo de anarquistas viene marchando sobre el carril del metrobús por el Eje Central hacia nosotros. Nos sumamos al contingente. Una fila de policías de tránsito les lleva una marca personal que envidiarían las defensas de muchos cuadros de fútbol. No van sobre la calle, sino entre los manifestantes y los negocios. No los cuidan a ellos, cuidan de mantenerlos separados de las veredas y la gente. Los acordonan. "¡Pinches puercos vienen con nosotros desde que salimos!", se queja uno de los manifestantes para que lo escuchen. El clima es tenso mientras el contingente, que tendrá unas treinta personas, avanza por el centro de la ciudad. Al girar en Juárez, la presencia policial se intensifica y aparecen los granaderos. El bloque negro libera la tensión trotando y avanzando, haciendo correr a los policías que no se les despegan.

En la corrida entre los autos que circulan por ahí, el jefe de operaciones del cuerpo de granaderos, Álvaro Sánchez, el policía a cargo del operativo, alcanza a uno de los manifestantes al tiempo que lo trastoca y lo avienta hacia un coche. Los tránsitos vienen corriendo en fila detrás y también se caen. Llegan otros anarquistas y se arma una bola de barullo. En el malón, dos grupos de policías descargan puñetazos sobre uno de los jóvenes que logran aprehender, hasta que lo sueltan. No va a haber ninguna persona detenida en esta marcha. Pero para ellos, los presos, es hacia quienes se dirigen las palabras y las canciones de los marchantes. Para Ayotzinapa. Contra los policías que cada vez son más.

Bota frente a la bandera del contingente que está en el Zócalo durante la manifestación.

A la altura del Hemiciclo, aparece de frente el tercer grupo del bloque negro, que viene marchando desde el Antimonumento a los 43 de Ayotzinapa, en Reforma y Juárez. Para cuando los contingentes se reúnan, el cerco policial se habrá completado a su alrededor. Cientos de policías se cierran en torno a los manifestantes. Una fila de granaderos se les coloca a las espaldas para que ya no puedan avanzar hacia el Zócalo. La sensación es asfixiante y la presencia policial actúa como amenaza. Algunos intentan romper el cerco y se produce un segundo momento de tensión. Integrantes de la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta, que venía con el grupo del Antimonumento, intercede con la policía. No a todos les gusta la idea y lo hacen saber. "No vamos a negociar nada; vamos a ir por Reforma", grita uno de los manifestantes. "Pues no vas a pasar", le responde Sánchez, el policía que no negocia. Uno de los Marabunta indica que abran Balderas. Los policías escoltan a la marcha por el carril del metrobús, ante la mirada de la gente que está en el parabús.

¿Siempre es así? ¿Siempre los escoltan? "Siempre". Una de las manifestantes, Yaz, explica que el bloque negro se consolidó en México unos años después de la aparición del movimiento Black Block en Seattle, en 1999, en las marchas antiglobalización. El movimiento, que en realidad es una táctica, apunta a atacar ciertos símbolos del capital financiero y trasnacional y sostiene que eso no es necesariamente ejercer la violencia, ya que la violencia se ejerce únicamente contra las personas. No contra las cosas.

Los manifestantes del Contingente Anarquista se dividen en opiniones para alcanzar a los demás contingentes, algunos de disiparon entre la gente para encontrarse con el contingente que salió de Tlatelolco.

Para ella, que menciona la Biblioteca Social Regeneración como un espacio ácrata que ha sobrevivido en la ciudad buen tiempo —y que tiene una amplia colección sobre el anarquismo fundado a partir de la donación recibida de un anarquista español venido a estas tierras, Ricardo Mestre Ventura— el movimiento ahora es más amplio. Ya no sólo hay anarkopunks, sino muchos tipos de anarquistas.

Eso se ve al llegar a Tlatelolco. La marcha es recibida por un micrófono en que un orador encapuchado da la bienvenida de parte de la Coordinadora Combativa Dos de Octubre. Menciona a Ayotzinapa y a los 49 estudiantes de las Normales de Michoacán, que estuvieron casi cuatro días presos esta semana, y a los ocho que siguen en Mil Cumbres, la prisión de máxima seguridad de ese estado. "Nosotros no marchamos negociando rutas ni hablando con la policía. No comulgamos con el Comité 68, ni con el Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MTS), ni con los cubículos de filosofía ni con la facultad de contaduría. Nuestra forma siempre ha sido sincera, siempre ha sido honesta".

Cuatro días antes de la marcha, Luis Fernando Sotelo fue sentenciado a 33 años y 5 meses por el delito de ataques a la paz pública, ataques a las vías de comunicación y daños. Él y otros dos presos anarquistas —Luis Fernando Bárcenas y Abraham Cortés— iniciaron una huelga de hambre indefinida en rechazo a la condena, que apuntan es excesiva y al proceso amañado que los mantiene a todos en la cárcel.

"Lanzaron la huelga el 28 de septiembre, en solidaridad con la huelga de presos en Estados Unidos y con las revueltas de Charlotte. Y porque es un momento de reapropiarse de su vida. Hay un médico solidario que los visita, han perdido algo de peso, pero leve. Bárcenas es el que tiene una situación más difícil porque hace algunos meses ya mantuvo una huelga de hambre de 60 días", explicó uno de los presentes.

Uno de los anarquistas corre en la manifestación.

El cuarto que se sumó a la medida es Miguel Peralta. Su hermano y su compañera leyeron una carta que él envió. Explicaron que Miguel está preso en el penal de Cuicatlán, en Oaxaca, con otras dos personas acusadas en su misma causa. En total, hay 34 personas acusadas del mismo asesinato, de las que 12 están presas.

Habla su compañera: "Miguel es originario de Eloxochitlán de Flores Magón, una comunidad en la sierra mazateca que se rige por usos y costumbres pero que desde buen tiempo sufre el asedio de los partidos políticos para reinstaurar el sistema electoral y consolidar la explotación de sus recursos naturales. Miguel estudiaba en el DF, dónde se definió libertario; participaba de la asamblea comunitaria del pueblo. El 15 de diciembre de 2015 hubo un enfrentamiento entre los partidarios y la asamblea y ellos retuvieron a un chavo armado del otro bando. Lo entregaron a la policía municipal y apareció muerto. Por eso los acusan de homicidio calificado a los 34 de la asamblea".

El contingente del Zócalo se logra unir con el que bajaba de Tlatelolco y así es como reciben a los anarquistas que vienen del Anti-monumento.

Su hermano explica que el juicio está detenido porque quienes los acusan no se presentan a las audiencias, por lo que no avanzan a desagotar las pruebas que podrían liberarlos. Él también es mazateco. Eloxochitlán es el pueblo en el que nació Ricardo Flores Magón, uno de los anarquistas principales de México.

En Tlatelolco sigue pegando el sol a las cinco de la tarde. El ambiente es distendido, tanto que la gente apenas nota el cambio de la bandera en el mástil, que deja de ser tricolor para convertirse en roja y negra. Allí dónde otros fueron abatidos en 1968, víctimas de la represión y los balazos, los anarquistas lograron por fin despegarse de la policía que los siguió todo el camino y hacer su acto en paz.

Los anarquistas comienzan a trotar y reciben empujones por parte de Álvaro Sánchez, jefe de operaciones del cuerpo de granaderos y sus elementos de tránsito.

Álvaro Sánchez impide el paso al Bloque Negro al Zócalo, por lo que marabunta logra negociar una nueva ruta con dirección a la Plaza de las Tres Culturas.

Elementos de Tránsito de la Secretaria de Seguridad Pública impiden el paso a los anarquistas que comienzan a trotar en la Avenida Juárez.

Anarquista corre de los jalones puñetazos por parte de elementos de Tránsito la Secretaria de Seguridad Pública.

Uno de los anarquistas habla en un mitin en la Plaza de las Tres Culturas sobre la liberación y atención a Luis Fernández Sotelo, Luis Fernando Bárcenas, Abraham Cortez y Miguel Peralta, presos políticos que actualmente están en huelga de hambre y ayunos solidarios.

Una carta que Miguel Peralta envió para la conmemoración de los 48 años tras la matanza de 1968.

El Bloque Negro bajó la bandera mexicana que estaba en la Plaza de las Tres Culturas y subieron la bandera rojinegra.

El contingente Anarquista sube la bandera rojinegra en la Plaza de las Tres Culturas.