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Noisey

Hablamos de todo con Quincy Jones

Desde 2Pac hasta Miles Davis pasando por su amistad adolescente con Clint Eastwood y trabajar con Michael Jackson.

por Jeff Weiss
20 Marzo 2015, 5:49pm


Nobody can touch Quincy's ear. Ilustración de Brad Beatson. Imagen en alta resolución aquí.

Quincy Jones no necesita más deificación, pero se la merece. No me pregunten por referencias. No soy una fuente más confiable que Miles Davis, quien alguna vez dijo de su amigo y colaborador de toda la vida: “Ciertos repartidores de periódico pueden ir a cualquier casa con cualquier perro y no los morderán. Así es Quincy”.

Bono afirma que Quincy Jones es la persona más cool que ha conocido. Oprah lo describe como “así es el amor”. Si alguna vez te has preguntado como Oprah se transformó de una oscura periodista de la ciudad de los vientos a una marejada cultural que regala coches, es porque Quincy la descubrió mientras cambiaba los canales de la televisión de su cuarto de hotel en Chicago. En la vida real, Quincy llevó a Will Smith del oeste de Philadelphia a esa casa en Bel-Air cuando fue el productor ejecutivo de The Fresh Prince. El tipo podría meterse en una perrera con los ojos cerrados y salir de ahí con Buddy Superestrella.

¿Han visto Ray? ¿Recuerdan la escena en la que Quincy Jones se negaba a salir de gira al sur regido por las leyes Jim Crow por sus principios? Desde que era joven, Jones ha balanceado ese tipo de conciencia social con composiciones elegantes y una visión estereoscópica. Fue la primera persona afroamericana en ser nominado al Óscar por “Mejor Canción Original”. Produjo “We are the World”. Antes de que Dre se volviera el primer rapero billonario, el futuro magnate quería ser Quincy, quien tenía el camino probado. Incluso su bigote fue tan influyente que Billy Dee Williams se lo copió. No tengo evidencia, pero estoy dispuesto a apostar que él es la razón de que Schoolboy Q se haya llamado Quincy.

En los 50, Jones era el trompetista y arreglista de Dizzy Gillespie. En los 60, hizo los arreglos de Sarah Vaughan, Frank Sinatra, Ella Fitzgerald, Peggy Lee y Dinah Washington. En los 70 y 80, frodujo Off the Wall, Thriller y Bad. Pueden basarse en esos hechos sólidos o simplemente escuchar “Summer in the City”, un cover tan musicalmente complejo que sirvió de médula para “Passing Me By” de The Pharcyde, “Clones” de The Roots y “You May Die” de Outkast. Es tan poderoso que le dio a Joe un hit #1 en 2001—un artista tan inocente que en realidad creyó que Joe era un nombre apropiado para el escenario.

Y esto es apenas el tres por ciento de la biografía de Quincy Jones. Él hace ver al hombre más interesante del mundo como un alcohólico mentiroso. Puede que Gob haya codiciado a Starla, la “modelo de negocios” de la Bluth Company, pero ella estaba irremediablemente enamorada de los encantos de Quincy. Él estaba establecido medio siglo antes de que Lil B hubiera nacido. Actualmente es un hombre de 81 años con la energía de uno de 18. Hace unos meses hablé con Jones respecto a su aparición en el documental The Distortion of Sound, un polémico trabajo de 22 minutos acerca del descenso en la fidelidad del audio. La conversación fue de 2Pac a Miles Davis, de su amistad adolescente con Clint Eastwood a trabajar con Michael Jackson. Esto es lo que tenía que decir.

The Distortion of Sound se centra en cómo la tecnología ha arruinado la fidelidad del audio. ¿Crees que facilidad para producir tecnología ha dañado la calidad de improvisar en la creación?

No creo que sea tanto de esa forma con los raperos. Algunas veces ellos tienen problemas encontrando a un músico que les pueda dar lo que ellos necesitan. Nunca olvidaré cuando conocí a Russel Simmons en el 85. Mi hijo era un bailarín de hip-hop adolescente en ese tiempo y el conocía a esos tipos locos. Los mejores raperos en el mundo—Russel los tenía a todos.

Y entonces tu hijo comenzó a producir para LL Cool J, Ice Cube y 2Pac…

Él era un chico talentoso y todavía lo es. Se volvió vegetariano y está en excelente forma. Nació cuando yo estaba en Londres en 1968 haciendo The Italian Job con Michael Caine. Michael Caine y yo descubrimos que eramos gemelos celestiales—nacimos en la misma semana, mes y hora. Nos voló la cabeza. Acabamos de festejar juntos nuestro cumpleaños 80 en Las Vegas. Fue increíble. Estuvieron Bono, Stevie Wonder, todos estaban ahí. Es increíble volverse viejo con gracia. Pero no me siento viejo, me siento de 24.

No hay ninguna ventaja en crecer - los viejos se toman demasiado en serio a sí mismos. Justo estaba hablando de esto con Johnny Mandel [compositor y arreglista de jazz]. Debe de tener 88 años ahora y hemos sido mejores amigos por medio siglo, desde que teníamos 18 años y tocábamos con Count Basie y Lionel Hampton.

Johnny me dijo: ‘Q, tú y yo seremos los primeros tipos que pasen de la infancia al Alzheimer sin haber crecido nunca’.

¿Crees que esta alegría infantil sea la que tantos artistas dicen que es importante para la creatividad?

Absolutamente—especialmente los músicos de jazz. Comencé a tocar en clubes nocturnos con Ray Charles. Tocábamos en cinco clubes por noche cuando eramos adolescentes. Tenía un gran maestro llamado Parker Cook. Él me dijo, ‘estás haciendo lo que Dios te enseñó a hacer’. Tocábamos todo desde swing a Sousa y luego terminábamos la noche tocando bebop hasta las 3 de la mañana en el Elks Club. Nunca pensamos en la fama o el dinero. Sólo queríamos ser buenos.

¿Sientes que eso actualmente se ha perdido con el deseo contemporáneo de ser rico y famoso?

Nunca he entendido esa mentalidad, pero parece ser la ruta que muchos toman hoy en día—no todos por supuesto. Eso nunca pasó por nuestra mente. Conocí a Ray Charles cuando tenía 14; él tenía 17. Y pasamos toda nuestra vida juntos. Cuando empezamos, él sonaba como Nat King Cole combinado con Charles Brown y tocaba como Charlie Parker. No perdió su vista hasta que tenía 6 años así que sabía leer música y me enseño a leer en Braille. Esas primeras sesiones de improvisación que tuvimos en Seattle fueron los mejores días de mi vida.

¿Qué aprendiste de Duke Ellington?

Entre Duke y Sarah Vaughn—que eran como el santo grial de los arreglos y la composición. La era del Big Band fue mi Vaticano. Solía ver a todas las bandas cuando tenía 12 o 13 años hasta que mi oídos explotaban. Vi a Count Basie, a Duke Ellington, Woody Herman, cada noche. Cuatro trompones y 4 saxofones, la batería, el piano y la guitarra.

Pero yo quería ser un mafioso hasta que tenía 11 años. Soy originalmente de Chicago. Ahí mi padre era el carpintero de los Jones Boys, que eran la mafia negra más grande del medio oeste. Solía construir todas sus casas. En 1941 hicieron $110 millones de políticas de estafa en las tiendas. Todo lo que veía eran cuerpos muertos, ametralladoras, cigarros y montones de dinero. No creo que alguno hiciera algo más para vivir hasta que Al Capone se enteró de cuánto dinero hicieron en 1941. Entonces los corrió a México.

Entonces mi padre nos llevó a Seattle y entró a trabajar a los astilleros Bremerton. Y mi banda de mafiosos de 11 años controlábamos el vecindario completo. Entramos en una tienda y robamos pasteles y helado e hicimos una guerra de comida. Pero entonces vi un clavicordio en uno de los cuartos de los supervisores y una voz en mi cabeza me dijo, ‘Idiota, regresa a ese cuarto’. Entré ahí y toqué una sola nota y eso cambió mi vida completa y mi estilo de vida. Cada célula de mi cuerpo sabía que eso era lo que tenía que hacer.

Entonces empecé a practicar el piano y el saxofón y el trombón—porque los trombones iban hasta delante en las bandas de música. Y entonces eventualmente llegué a la trompeta.

Y mientras eras adolescente en Seattle también te volviste amigo de Clint Eastwood, ¿no?

Lo conocí en la sala de baile Trianon. Sus amigos acababan de moverse de Oakland a Seattle para trabajar para Boeing y hemos sido amigos desde entonces. Lo llamo ‘Albino Red’. El toca el piano y ama el jazz. De hecho, contraté a su hijo Kyle para tocar en algunos shows conmigo en Montreaux.

Ha sido una vida increíble. He sido bendecido con la oportunidad de trabajar con casi cualquier músico maravilloso de los últimos 60 años. Louis Armstrong, Billie Holliday cuando tenía 14, Ray Charles, Simon and Garfunkel, Michael Jackson. Pero no es como que yo haya tenido algo que ver con eso; ha sido el destino.

De hecho conocí a los Beatles antes de que vinieran a Estados Unidos. Paul no ha cambiado nada desde que lo conocí en Londres en 1962, cuando llevé a Leslie Gore para allá. En ese viaje conocí a los Beatles, a los Stones y a Elton John, cuando tenía sólo 17 años.

¿Cuál es tu historia favorita de Miles Davis?

Conocí a Miles Davis en 1950. Acababa de dejar Berklee en Boston para ir a trabajar en una beneficencia de Nueva York. Nunca había estado en Nueva York y fue como el paraíso para mí. Miles me llamó para hacerle unos arreglos.

Una noche salimos al Blue Note. Oscar Peterson me llevó para que conociera a todos esos grandiosos músicos. Entonces él terminó conmigo borracho en el asiento trasero de su coche, y Al Hibler, el cantante ciego, está al frente con Art Tatum, el pianista, que también era ciego.

De repente, escucho que el coche enciende y Art Tatum y Hibler estaban al frente conduciendo. Entonces Oscar Peterson salta al asiento delantero y empieza a manejar, pero estaba tan borracho que puede que estuviera peor que los dos ciegos.

Terminamos en un club y atrás de mí, caminando con tres de sus novias, escuché a alguien gritar, “Escuché que algunos de ustedes hijos de puta están intentando sonar como yo”. Y era Miles Davis. Le gustaba intimidar a la gente, pero solo ladraba, no mordía—justo como Sinatra. Y se volvieron dos de mis mejores amigos. En su libro él dijo que yo era uno de sus cinco amigos más cercanos y estaba realmente feliz de escuchar eso porque a Miles no le caía bien cualquiera.

Compartimos muchas de nuestras novias, incluyendo a Juliette Greco en París. Conocí a su esposa Frances Davis cuando tenía 2 y él siempre estuvo un poco celoso porque ella dijo que yo era tierno.

Has hecho algunos discos grandiosos con excelentes músicos que nunca se volvieron famosos y has trabajado con íconos. ¿Qué separa a un artista dotado de alguien que se convierte en una estrella pop?

No puedes comparar a la gente. Desde que tenía 14 he trabajado con Billie Holliday y Ella Fitzgerald y Sarah Vaughn y Aretha Franklin y Leslie Gore—son muy diferentes.

Ellos siempre me están diciendo que no puedo hacer discos de rock and roll, pero yo les digo que he estado haciendo rock and roll desde que tenía 12—cuando se llamaba rhythm and blues. Fui a Francia a estudiar por dos semanas y me quedé cinco años. Mi maestro ahí decía, ‘Dios sólo nos dio 12 notas. Beethoven, Bird Parker, Bach, Basie, sólo usan 12. Hasta que Dios nos de 13, quiero que ustedes así lo hagan’.

Hice de todo desde orquestas sinfónicas hasta metales, alientos y percusiones—tocando 28 años sólo para encontrar mi sonido. Nada me espantaba.

Frank Gehry solía decirme, ‘si la arquitectura es música congelada, la música debe de ser arquitectura líquida’. Y yo digo que es ‘arquitectura emocional líquida’. Mi papá siempre quiso que yo fuera un arquitecto porque él era un carpintero, pero de alguna forma, ser músico es una forma de arquitectura.

¿Hay un secreto para esto?

Es extraño cuando ves hacia atrás a todas estas cosas que me han pasado. No he sentido miedo. El único miedo que he tenido fue que me pusieran una tarea que no pudiera entregar.

Cuando te encargan un Sinatra o un Ray Charles, mejor que estés preparado para la tarea—pero yo estaba listo para ella. Y me siento orgulloso de haber tenido este tipo de desafío en el que nada me podía tirar, y fue un placer hacerlo.

Ser un productor es difícil. Tienes que conocer el rango y como un artista piensa y cómo pedirle a alguien una toma más o cuando es tiempo de dejar que el artista se tome un descanso. Si la canción está en el tempo equivocado, usaste a los cantantes equivocados o al ingeniero equivocado, es toda la culpa del productor. Si es un hit, el cantante tiene todo el crédito. Pero está bien para mí. Es sólo la naturaleza humana.

Marvin Gaye quería que trabajara con él en What’s Going On y yo también quería, pero no sucedió. Cuando se suponía originalmente que iba a trabajar con Michael Jackson, la gente de Epic me dijo que yo sonaba mucho a jazz como para hacerlo funcionar.

¿Qué representó para la evolución del alcance conceptual y la experimentación sónica el cambio entre Off The Wall y Thriller?

En ese tiempo, yo escogía las canciones y Michael las grababa. Para Off The Wall, estábamos trabajando día y noche y él escribió dos canciones y media incluyendo “Don’t Stop Till You Get Enough”. Él escribió cuatro canciones en Thriller y para Bad yo le dije, ‘¿por qué no haces el álbum completo menos dos canciones?’. Trajimos a uno los 13 escritores que tenía en mi compañía para que hiciera "Man in the Mirror", que terminó siendo uno de sus más grandes éxitos.

Mucho tiempo durante la grabación de Thriller, Michael estaba de gira. Él ni siquiera sabía lo que estábamos haciendo hasta que era el momento de que lo supiera. Pero todo funcionó bien. Mi esposa en ese tiempo, Peggy Lipton, conocía a Vincent Price, así que lo llamamos. Hicimos cualquier cosa que sentíamos que teníamos que hacer, Nadie podía predecir que ese tipo de éxito iba a pasar. Si dicen que lo hicieron, están mintiendo. Has lo que amas y cree en ello. No creo en las encuestas. Si haces música en la que no crees sólo porque a la gente le gustará, estás haciéndolo por las razones incorrectas.

Para Michael y para mí, lo hicimos hasta que a ambos nos dieron escalofríos. Y si sentíamos escalofríos por una canción, sabíamos que estábamos en el camino correcto. Nunca pensé en el aspecto de la fama hasta Thriller y “We are the World”, y ahí ya no pude evitarlo.

¿Cómo evolucionó tu relación con 2Pac desde que lo conociste por primera vez hasta que fue asesinado?

Al principio, antes de que nos conociéramos, él había escrito algunas cosas raras de mis hijos—y luego él se enamoró de mi hija y ahí cambió todo. Recuerdo la primera vez que lo conocí. Estábamos en un restaurante en LA. Yo estaba con mis hijas Rashida y Kidada y caminé hasta su mesa y le dije, “Oye, Pac, tenemos que hablar”. [Risas]. Podría hacer recibido un disparo.

Entonces le dije que no me había gustado lo que había dicho y entonces lo resolvimos inmediatamente y en verdad nos enamoramos. Él era un tipo grandioso. Una vez, él vino al Hotel Bel-Air a verme y yo tenía una junta formal, entonces fue a su casa a ponerse una corbata. Eso es un hombre dulce.

¿Tuvieron alguna conexión por su interés mutuo en el activismo comunitario y la justicia social?

Exactamente. De hecho íbamos a adaptar Pimp de Iceberg Slim y él y Snoop Dogg iban a ser los protagonistas. Solía hablarme todo el tiempo para hablar de eso. Ese era un tiempo diferente para el rap. Recuerdo cuando hicimos The Fresh Prince of Bel-Air en 1989. Inicialmente, las televisoras estaban espantaban a muerte con Will Smith. Yo le decía que Will era la persona de la que menos miedo debía de tener alguien. Era impresionante. Pero 2Pac murió en los brazos de mi hija en Las Vegas. También perdimos a Aaliyah y a Biggie Smalls para el tiempo en que ella tenía 21. Dolió muchísimo.

Tenía seis hijas y todas sin muy listas y no aceptan ninguna mierda. Tienen de los 21 a los 61 años y las amo con todo mi ser. Pero tengo que decir que el estrés de tener seis hijas significa que me sea muy difícil mantener mi cabello. [risas]

Rashida de hecho le escribió una carta a The Source para defenderte de las cosas que 2Pac había dicho de ti, ¿cierto?

Estaba impactado y orgulloso de ella cuando hizo eso. Era muy joven. Yo insistía en que todos ellos tenían un poco de calle en ellos, aún cuando no venían de la calle. Yo vengo de la calle y todo lo que necesitaba aprender, vino de ahí.

Jeff Weiss es un hombre paciente. Es el autor de 2Pac Vs. Biggie: An Illustrated Guide of Rap's Greatest Battle, y lleva la publicación sobre música Passion of the Weiss. Síguelo en Twitter.