FYI.

This story is over 5 years old.

Las cumbres del pop andino: Así fue el Festival Neutral México 2015

La primera versión de Festival Neutral en la Ciudad de México trajo a los más altos y pegajosos exponentes pop del cono sur.
07 Julio 2015, 8:40pm

Vigente desde el año 2004 y realizando versiones en España como en Argentina, aterrizó en México el Festival Neutral organizado por el sello Quemasucabeza. Neutral es un hito en la música chilena, no sólo por haber contado con míticas bandas como Familea Miranda, Mostro, Congelador y Fredi Michel, haber impulsado la práctica —antes casi inexistente— de ir a conciertos en la capital sureña, o haber sumado a su cartelera el Mini Neutral, sesión musical para niños melómanos, sino que también por ser un festival que permite tomarle el pulso y conocer la posición de la música latina en el contexto iberomericano. Una posición incluso geográfica que años atrás el Diario El País describiera como el paraíso del pop. Hoy, el sello se ha consolidado, sabe que la industria se mantiene vendiendo boletos y cuenta con artistas como Anita Tijoux, Pedro Piedra, Gepe y su proyecto junto a Álex Andwanter: Alex & Daniel.

No es curioso que Rodrigo Santis, cabeza de Quemasucabeza, sea también el timón de Congelador, banda perteneciente a una generación musical de vanguardia en los 90 en Chile. No es curioso porque es la experiencia de autogestión vía Internet de los dosmiles y la inauguración de una escena indie local lo que le permite a esta plataforma musical, exhibir, hoy por hoy, su catálogo en festivales internaciones como Sonar, LAMC o el mismo Vive Latino. Por ello, el evento que años anteriores llenase el Centro GAM de Santiago de Chile se levanta en plena Colonia Roma como una sensible apuesta por generar un corredor latinoamericano que no sólo comparta la adoración al picante, sino también por las historias difíciles y apasionadas que terminan en piscola, mezcal o canción.

Día uno: Se abren las apuestas

El nerviosismo y la expectativa se sentían desde la boletería del Foro Indie Rocks en la Colonia Roma. Prehistöricos abrió el show inundando el espacio de una atmósfera que mezcla dulzura, daño y nostalgia. Temas como “Invéntame un final” y “Con tu cuerpo el huracán” resonaron en el pecho de los asistentes, trayendo al presente desencuentros y melodías pegajosas, conflicto dramático que culminó con una impecable puesta en escena de “Distintos”. Luego de cubrirse la cabeza con unos mantos de tristeza, inaugurar ritmos nortinos y preguntarle al público: “¿Quieren sufrir un poquito más?”, Tomás Preuss (vocalista) anuncia que la banda se vendrá a vivir a México, y el público lo aclama.

De la “música para chavas tristes” —como algún rapero desorientado esbozara en la barra—, llegó el turno de Vaya Futuro (ex- Celofán). La banda tijuanense cuyo sonido experimental conjuga piezas de rock, noise pop y un halo futurista opera como tónico para las melenas tomadas en chongo, brazos tatuados y playeras húmedas de los varones del local. Luciéndose como un verdadero anfibio sobre la batería, Miguel Ahuage contagió a la banda de una adrenalina que mantuvo a los asistentes hundidos bajo el riff de “Dinobaby” y “Sombras”. La noche terminaría con una fiesta inaugural comandada por el electro-blinblineo del DJ Set de Gepe y de Algodón Egipcio.

Día dos: Los niños quieren verse bien

Para el segundo día la lluvia ya nos encontraría en Sala. Protistas toca por primera vez en la ciudad, por lo que engalana el escenario con una energía arrolladora y canciones como “En mis genes” y “Hospital Salvador”, donde la letra no sólo fue coreada sino que también acompañada con saltos y dedos índices mirando al cielo. Los menores problemas de sonido no impidieron que su frontman, Álvaro Solar, se lanzara al público exhibiendo no sólo las ganas de invadir las cabezas mexicanas, sino que también conquistar los sentires del pop bucólico del continente.

Luego fue el turno de Ases Falsos, una banda que ya posee fanaticada propia en el hemisferio norte. Sus fans guardan la misma estética que sus pares chilenos —salvo por el gel capilar—: son numerosos, desgarbados, contundentes en sus jeans y medio serios. Su performance sobre el escenario es correcto, pues tienen un show ensayado y mucha confianza, y todo eso traducido en música da igual a una presentación lúcida que comparte una intimidad fría, pero —al contrario de lo que se pueda pensar— altamente íntima. Canciones como “Información Sentimental”, “Pacífico” y “Simetría” fueron entonadas palabra a palabra como si se tratara de una canción eterna, sin quiebres ni finales, produciendo algo así como una hipnosis colectiva de la que sólo saldríamos con el “¡Chela a 13!” de los chicos del bar.

Luego de que Cristóbal Briceño anunciara la venta del merchandising para sicópatas (fans), llegaría el turno de Pedro Piedra, un volante de Quemasucabeza que juega como local. Acompañado de Jorge Delaselva, Mariel Mariel, Andrés Landon y Cristóbal Tobar, se puso en pie una lista de canciones pensadas para el baile y la alta energía de la noche. “La balada de J. González”, “Las niñas quieren”, encendedores prendidos, brazos que aplauden sobre la cabeza y una dinámica en la que Pedro tirotea a su banda, terminó con saltos y chela por el aire con “Vacaciones en el más allá”. El show cómodo, ajustado al espectador mexicano y con propuesta multi-instrumental merecen que éste fuese uno de los puntos altos de Neutral. Como dijeran un chavo (medio adulto, medio joven): “cada uno de los cuates (del escenario), valen por sí solos”. Así de bien.

Día tres: Hacia la cima

Es el día tres y ya se hizo costumbre seguir el trayecto completo de Insurgentes para llegar a calle Puebla, sólo que esta vez el trayecto es más sabroso. Es el sábado 5 de julio y Chile se corona como el campeón de la Copa América 2015. Como Chile nunca ha ganado nada, asistir al Neutral ya no sólo trata de música, sino también de celebración.

Abrió el show Coiffeur quien, en su primera presentación en Ciudad de México, demostró que un sonido limpio y una ejecución simétrica permite entablar conversaciones nuevas y movidas con el público. Así ocurrió: acompañado de DePlasticoVerde en la electro-percusión, resonó en el recinto “Mientras tanto” y “Damero” con una alegría tímida y seductora a la que los presentes respondieron con globos, gritos y silbidos. El artista argentino destacó por una cuidada propuesta estética y musical que estrecha el electropop a un Indie folk de antaño que le permite no sólo herir al público con una grieta en el corazón, sino que luego ponerlo a bailar.

Pronto es el turno de la única mujer del cartel de Neutral Mx. Fakuta viene cosechando éxitos desde Chile, por lo que arriba a un aeropuerto azteca que no sólo la espera con gritos, rosas y libros dedicados, sino que también con una ola de energía tan potente como su “Tormenta Solar”. Acompañada de Dementira, DePlasticoVerde y Zota, una atiborrada Sala recibe a Pamela Sepúlveda, quien con su temple de chica tímida y precoz opera con estrategia sus canciones, comenzando con la conmovedora “Guerra con las cosas”. Acompañada de Coiffeur puso en escena “Domesticar” y con Mon Laferte, algo así como una versión goth-queer de “Invisible” (que originalmente grabó con Cristóbal Briceño), para llegar pronto a “Despacio”, sencillo que contó con el street dance de Yeimi Navarro. Sin dudar, el hit de la noche fue “Tormenta Solar”, donde la pista de baile se inauguró por unos devotos fans que no podían creer lo que bailaban.

El show fuerte del festival es Gepe y casi todo el mundo lo sabe. El recinto termina de colmarse, las niñas están ansiosas, así como los lentes de las cámaras profesionales, los celulares y tablets rebotan el brillo del escenario. Daniel Riveros abre su fiesta con “En la naturaleza” en compañía de Pedro Piedra –quien también lo acompañaría en “Por la ventana”—; pronto rompe corazones con “Un día ayer” y pone a prueba a su docta fanaticada que no sólo se sabe de memoria “Namás” —una de sus primeras canciones— sino que también le exige otras. Entre canción y canción, Gepe esboza anécdotas de cómo se han gestado sus hits, haciendo patente la década de trayectoria así como el carácter mestizo de su proyecto.

La presentación avanza, los rostros se relajan y Daniel crece en el escenario. Da la impresión de que el público canta convencido de estar haciendo algo importante, algo como reescribir sus propias historias; se ve en sus ojos llorosos, en los chavos agarrándose el pecho al corear, en el tímido flaco que graba con su celular una canción completa y la guarda satisfecho en el bolsillo, así como en el entusiasta que prende un encendedor y se lo ofrece al escenario. El silencio aparece por primera vez con “Melipilla”, sencillo perteneciente su nuevo disco Estilo libre, evidenciando las giras, ensayos y entrega en una correcta administración del escenario y la sorpresa.

Así, la noche acaba con una “Bomba Chaya” multicolor y un somero “cé-ache-í” (C H I) que alimentó los oídos y pechos de la población flotante de chilenos que asistió al evento y a la nostalgia (o no) de las pichangas, los asados y la Cordillera de los Andes. Pienso en el afiche oficial e intuyo un festival bajo esa lógica geográfica, un festival que expuso sus cumbres más altas, cóndores y nuevos valles, luciendo en su última noche la más contundente travesía: un Gepe que evidencia el trabajo y expansión de un sello independiente del cono sur que arriba para abrir puente, oficina y casa en México.

Sigue a Andrea Ocampo Cea en Twitter — @andreiii