Hay una ola de mujeres secuestradas en Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México

Las desapariciones e intentos de secuestro en Jalisco se han disparado, generando una preocupación generalizada entre la ciudadanía; mientras, las autoridades miran impotentes este fenómeno.

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29 Marzo 2016, 9:20pm

Imagen Duncan Tucker/VICE News

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Jóvenes mujeres están siendo secuestradas en las calles Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México. Cuando Denisse Velasco, de 19 años, salió de la escuela a principios de este mes en Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México, caminó hacia la parada del autobús como lo hace todos los días sobre la avenida Américas. Eran las 11 de la mañana de un 7 de marzo, y nadie más se encontraba cerca cuando un taxi se detuvo frente a ella.

"Súbete, me mandaron para recogerte", le dijo el conductor. Escéptica de que alguien había llamado a un taxi sin avisarle, Denisse prefirió ignorarlo.

"Entonces empezó a decirme de groserías y me dijo que me subiera", recuerda. "En ese momento escuché una voz en el radio del taxi decir, 'salte y agarra a esa cabrona'".

El conductor era delgado, de tez clara, ojos azules, cabello gris y medía cerca de 1.70 metros. Cuando ella vio que se bajó del auto, Denisse huyó y se refugió en una farmacia cercana.

'En ese momento escuché una voz en el radio del taxi decir, 'salte y agarra a esa cabrona'.

"Estaba en shock pero cuando le expliqué a las personas del lugar lo que había pasado me dijeron que el taxi ya no estaba ahí", dice.

Fue uno de muchos intentos de secuestro de jóvenes mujeres en semanas recientes en toda Guadalajara, la capital del estado de Jalisco. Sin embargo, las autoridades locales han restado importancia al problema, y muchas de las víctimas han encontrado dificultades cuando intentan reportar a la policía lo que les ha pasado.

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Los intentos de secuestro destacan un patrón preocupante en Jalisco, donde el número de mujeres reportadas como desaparecidas ha incrementado a un ritmo constante en los últimos cuatro años, alcanzando su máximo nivel en 2015 con 1.161 desapariciones. En los primeros dos meses de este año, 187 mujeres más fueron reportadas como desaparecidas, previo al surgimiento de los casos en marzo que han llamado más atención.

Después de este intento de secuestro, Denisse llamó a una línea directa de emergencia de la policía para reportarlo. A punto estuvo de convertirse en una estadística más. El oficial a cargo, sin embargo, le dijo que tal vez ella había malinterpretado la situación, y que seguramente un familiar había llamado al taxi para recogerla.

Ella insistió, pero cuando admitió no saber la placa del taxi, el oficial le respondió que no sería posible presentar la queja. Además, recuerda que le dijo que "un intento de secuestro no es un crimen".

Incrédula e indignada, Denisse Velasco acudió a la oficina del fiscal general para presentar una queja formal dos días después.

Después de llenar un formulario y esperar casi cuatro horas, la policía le dijo que la persona que supuestamente atendería su caso no se presentaría. Le dijeron que contaba con suficiente evidencia para meter un reporte, y que debería regresar en quince días para estar al pendiente de cualquier actualización.

Un día después del incidente del taxi, en el Día Internacional de la Mujer, Velasco leyó un estado en Facebook del alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, en el cual descarta los recientes reportes de advertencia por los intentos de secuestro de mujeres. Alfaro dijo que las historias circulando en las redes sociales eran simples "rumores" esparcidos por "aquellos que buscan generar miedo". Afirmó que las autoridades locales no habían recibido "reportes recientes de casos de intentos de secuestro de mujeres".

El mismo día, la fiscalía de Jalisco hizo un anunció por Twitter exhortando al público a ignorar "los falsos mensajes" sobre mujeres desaparecidas en la ciudad, ya que tienen la intención de "crear psicosis".

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Molesta, Denisse respondió al estado de Alfaro. Si las víctimas no podían presentar reportes ante la policía, dijo, continuarían hablando de sus casos en las redes sociales y ningún caso jamás sería resuelto. No recibió respuesta.

La avalancha de desapariciones e intento de secuestros en Jalisco se da en una etapa de preocupación por el alza en la violencia, de todo tipo, hacia las mujeres. El año pasado, las autoridades estatales reportaron que 1.161 mujeres — la gran mayoría menores de 18 años — habían desaparecido oficialmente. Las autoridades dicen que sólo 158 permanecen sin explicación alguna, pero un número no especificado de las 1.003 restantes, que supuestamente había sido "localizadas", fueron encontradas sin vida. De las 187 mujeres que han sido reportadas como desaparecidas en los primeros dos meses de 2016, aún no hay rastro de 70. Además, no queda claro cuántas de esas mujeres desaparecidas han sido asesinadas.

Juntando todas la cifras, 150 mujeres fueron asesinadas en el estado el año pasado —la segunda cifra más alta registrada — de acuerdo al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses. En total, 1.344 mujeres fueron asesinadas en Jalisco entre 1997 y 2015, y la mitad de dichos asesinatos se llevaron a cabo en los último cinco años.

Exposición de arte con 1.600 pañuelos que resalta las desapariciones y asesinatos de mujeres en la ciudad de Guadalajara. (Imagen por Ulises Ruiz Basurto/EPA).

En todo marzo, docenas de casos similares al de Denisse Velasco han sido subidos a las redes sociales, incluyendo varios que detallan intentos de secuestro en plena luz del día en el centro de Guadalajara, o en el moderno barrio Americana. Los reportes atrajeron la atención de los medios locales, y la presión acumulada finalmente obligó a las autoridades a cambiar su postura.

El 17 de marzo, nueve días después de descartar las versiones de secuestros como rumores maliciosos, el alcalde sostuvo una conferencia de prensa para ratificar que su gobierno está tomando el problema en serio. "Actuaremos firme y responsablemente", dijo Alfaro. "No podemos y nunca ignoraremos un problema que está afectando claramente la calidad de vida de los habitantes de la ciudad, en particular a las mujeres".

Alfaro dijo que la oficina de la fiscalía había recibido cuatro reportes formales sobre mujeres que habían desaparecido en semanas recientes, y afirmó que tres de las víctimas habían sido encontradas. Ni Alfaro, ni el fiscal, han revelado las circunstancias bajo las cuales desaparecieron las mujeres, o si se realizaron arrestos.

'Estaba en shock pero cuando le expliqué a las personas del lugar lo que había pasado me dijeron que el taxi ya no estaba ahí'.

Alfaro dijo que otros cinco intentos de secuestro han sido formalmente presentados en las últimas dos semanas, y que su equipo tiene presente reportes informales en redes sociales de intentos de secuestro de otras 19 jovencitas en toda el área metropolitana.

Agregó que las autoridades municipales proveyeron a siete de las víctimas con apoyo psicológico, médico y legal, añadiendo que de ahora en adelante, todas las mujeres víctimas de crimen recibirán asistencia para presentar los reportes con las autoridades estatales.

En una conferencia de prensa por separado, el fiscal general Eduardo Almaguer dijo que no hay evidencia de que una sola banda de secuestradores esté detrás de este fenómeno, aunque sí resaltó las similitudes entre los casos.

La mayoría de los incidentes involucran a uno o dos agresores manejando camionetas que intentan capturar jovencitas en las calles y subirlas a los vehículos. Cuando los transeúntes han intervenido, los atacantes han retrocedido y huido, comentó.

Darwin Franco, periodista independiente de investigación que ha pasado los últimos cinco años documentando desapariciones en Jalisco, cree que la ola actual de secuestros podría estar vinculada a la inestabilidad dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación, el cual ha crecido rápidamente como una de las organizaciones criminales más poderosas de México en los últimos cinco años.

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Franco especula que los recientes arrestos de los líderes del cártel tal vez hayan causado la separación del grupo en pequeñas células criminales que buscan nuevas formas de ingresos a través de la trata de personas. Otra posibilidad, dijo, es que distintos grupos de tráfico de personas se mudaron a la región para sacar ventaja del vacío de poder.

Recientemente, Franco publicó una serie de entrevistas con varias víctimas de intentos de secuestro y dijo a VICE News que la mayoría de las mujeres atacadas han sido de baja estatura, delgadas, de tez morena, cerca del final de su adolescencia o cercanas a los 20 años. Franco asume que los secuestradores pensaron que sería más fácil forzarlas dentro de los autos.

En uno de los casos, Ana Karen, estudiante de 19 años, quien logró escapar cuando dos hombres intentaron forzarla dentro de una Ford Windstar negra a medio día el 5 de marzo, comentó a Franco que escuchó a uno de los agresores decir, "es como lo que estamos buscando".

Una jovencita más que pudo evadir el secuestro en Guadalajara esa misma semana, fue Daniela Martínez de 20 años. Luego de salir de su trabajo en la agencia de bienestar familiar del estado de Jalisco poco después de las 3 de la tarde el 11 de marzo, se quedó dormida de regreso a casa en el autobús y se despertó un par de cuadras más allá de donde suele bajar.

Daniela había caminado tan solo media cuadra sobre la avenida María Guadalupe cuando una camioneta azul se paró a su lado. El conductor, un hombre robusto de barba, quien ella calcula que tenía alrededor de 30 años, le preguntó por una dirección.

Asustada, le contestó que no podía ayudarlo y siguió caminando. Otro hombre robusto, calvo y con barba, quien parecía tener 50 años, bajó de la camioneta y la sujetó del brazo, al mismo tiempo que le decía, "Súbete al carro ahora cabrona".

'Cruzaron la calle corriendo y gritando, '¡desgraciados, suéltenla!'

Daniela Martínez comenzó a gritar, pero sus gritos fueron ahogados por las estridentes bocinas de un anuncio de una tienda de empeño al otro lado del camino. Forcejeó y gritó más fuerte, pero su agresor cubrió su boca con su mano. Entonces los trabajadores de la tienda de empeño se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo.

"Cruzaron la calle corriendo y gritando, '¡desgraciados, suéltenla!', y uno de ellos golpeó al hombre que me tenía agarrada de ambos brazos", dijo Martínez. "Opuso resistencia pero en cuanto me soltó le pegué en la cara y corrí al otro lado de la calle".

Los dos agresores se alejaron manejando, pero Daniela, quien seguía en shock, no pudo ver el número de la placa. Los trabajadores de la tienda se negaron a declarar formalmente en la fiscalía, y no hubo más testigos.

Como empleada del gobierno estatal, ella dice que está consciente del nivel de impunidad y las dificultades que las víctimas enfrentan al reportar crímenes de este tipo. Llamó a un amigo que trabaja en la fiscalía, pero él le dijo que con tan pocas pruebas no podría presentar un reporte formal de lo acontecido.

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Martínez dijo haber sentido una "gran impotencia" cuando leyó los comentarios del alcalde donde descarta los incidentes similares al de ella. Decidió que su única opción real era reportar lo sucedido en Facebook, con el propósito de avisar a sus amigas que transitan por el mismo lugar.

En febrero, el gobierno del estado declaró una alerta de género en ocho municipios, incluyendo el área metropolitana de Guadalajara, provocando la liberación de fondos federales y la adopción de protocolos de seguridad más estrictos. Se supone que estas medidas incluyen operaciones de búsqueda para mujeres y niños desaparecidos, y más patrullajes en zonas de riesgo.

'En lugar de negar, criminalizar o estigmatizar a las mujeres, deberían al menos acercarse y escuchar lo que les sucedió'.

Las autoridades declararon la alerta por el alto nivel de violencia hacia las mujeres. Sin embargo, en cuestión de semanas, el fiscal general de Jalisco y el alcalde de Guadalajara restaron importancia a los intentos de secuestro de mujeres en la región.

La situación ha orillado a Franco, el periodista local de investigación, y a otros a señalar una cultura de condena hacia las víctimas por parte de la policía y los oficiales del gobierno.

El 16 de marzo, luego de que tres mujeres adolescentes fueran apuntadas con una pistola por dos hombres mayores, la policía de Guadalajara enfatizó repetitivamente que ellas habían "decidido saltarse las clases" y salir de fiesta "bajo su propia voluntad".

Franco dijo que es difícil imaginar que la situación mejore hasta que las autoridades cambien su actitud. "Lo primero que deberían hacer es muy simple: deberían escucharlas", comentó. "En lugar de negar, criminalizar, o estigmatizar a las mujeres, deberían al menos acercarse y escuchar lo que les sucedió para ver qué se puede hacer para ayudar".

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