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Sexo

Si alguna vez has enviado una foto de tu pene sin que te la pidan, eres un narcisista

Un estudio académico revela que los hombres no entienden por qué las mujeres no quieren ver sus penes.

por Tiffy Thompson; traducido por Álvaro Alarcón Bermejo
24 Octubre 2019, 4:20am

Imagen cortesía de Adobe Stock

Artículo publicado originalmente por VICE Canadá.

Las dick pics: tan difundidas en las redes y tan odiadas universalmente. Cuántas conversaciones habrán acabado de inmediato después de que, involuntariamente, uno de los implicados se encontrara de golpe con un pene mirándole fijamente desde la pantalla del celular. Pareciera que el deseo de enviar fotos de penes es tan atractivo que muchos se dejan llevar, incluso cuando las implicaciones personales, sociales y políticas pueden ser devastadoras. Recordemos el caso del famoso demócrata estadounidense Weinergate o el de Jeff Bezos, fundador de Amazon.

El envío de estas imágenes se salió de control (la mitad de las mujeres de entre 18-36 años admite haber recibido alguna), pero aquellos que reconocen abiertamente haberlas enviado son más bien pocos. Y mientras que muchas mujeres ven esto como acoso, los que comparten su pene con el mundo no parecen verlo del mismo modo. ¿Están tan desesperados? ¿Lo hacen para sentirse mejor? ¿Para asustar? ¿Para reírse un rato? ¿O es que hay un motivo más oscuro detrás? Aparte de carecer de empatía, ¿qué les pasa? ¿Por qué ciertos hombres hacen esto?



Por suerte, un estudio reciente presentado en la Sociedad para el Estudio Científico de la Sexualidad en Montreal sugiere algunas respuestas. Se trata de la primera investigación empírica de su tipo sobre el fenómeno de las dick pics, pues examina a fondo las razones por las que los hombres heterosexuales envían fotos de sus penes a personas que no han pedido verlas.

Más de 1.000 hombres heterosexuales voluntarios de entre 16 y 75 años fueron reclutados a través de varias redes sociales, listas de participantes de estudios universitarios y el Amazon Mechanical Turk. Se midieron sus niveles de narcisismo, exhibicionismo, sexismo hostil y benevolente, y su aprobación frente a ciertos comportamientos sexuales (básicamente para verificar si estaban obsesionados con el sexo). Se les preguntó sobre sus motivaciones para enviar las fotos y sobre cuál pensaban que sería el resultado. Casi la mitad (48%) admitió haber enviado alguna foto no deseada de su pene en el pasado. La mayoría de estos eran hombres blancos, casados o en relaciones serias, y habían superado algún nivel de educación superior; la media de edad era de 31 años (la media de los que no las habían enviado nunca era 33, por lo que no parece que la edad sea un factor importante).

“En resumen”, dice la doctora Cory Pedersen, quien dirigió el estudio, “los hombres que admitieron haber enviado fotos sin petición previa mostraron niveles más altos de narcisismo en relación con los hombres que nunca lo habían hecho. Además, mostraron niveles más altos de sexismo hostil (opiniones abiertamente negativas sobre las mujeres) y benevolente (visión de la mujer como un ser frágil e indefenso que debe ser protegido)".

El estudio también midió las opiniones de los hombres sobre la sexualidad, partiendo de la idea hipotética de que quienes envían fotos de sus penes están obsesionados con el sexo. “No hubo ninguna diferencia entre los dos grupos sobre la medida en que veían porno, o se masturbaban o fantaseaban”, dice Pedersen. “Los remitentes de las dick pics no tenían una naturaleza más ‘sexual’”.

Finalmente, se evaluaron tres categorías: misoginia (¿Envías esas fotos porque odias a las mujeres?), exhibicionismo público (¿Alguna vez has mostrado tus genitales a alguien que conocías pero que no te lo había pedido en un contexto público?) y satisfacción sexual (Envío esas fotos para masturbarme pensando que una mujer está viendo mi pene). “Hubo cierta adhesión a todas las categorías”, dice Pedersen, “pero fue muy baja”.

Pedersen llegó a dos razones principales que explican lo que motiva a los hombres a enviar estas fotos. La primera es la idea de trueque: ellos mandan la foto y a cambio esperan recibir fotos de la misma naturaleza. O, con suerte, acabar teniendo sexo en la vida real. “La segunda razón más popular es lo que llamamos la caza de pareja”, dice Pedersen. “Creen que enviar dick pics es una forma apropiada de coquetear con alguien, que es así como le haces saber a alguien que estás interesado, que te sientes atraído. Que quieres tener un vínculo”.

Cuando se les preguntó qué esperaban conseguir al enviar las fotos, un 82% de los encuestados dijo que esperaba que la persona que recibía la foto se sintiera “sexualmente excitada”. “Esto se aleja bastante de la opinión popular de que los hombres envían esas fotos para molestar al receptor”, dice Pedersen. “Creen que van a excitar a alguien. Las tres razones principales fueron positivas: excitar al destinatario de la imagen, hacerlo sentir atractivo y hacerlo sentir valorado”. En medio del ambiente #MeToo en el que nos encontramos, esta inconsciencia es desconcertante. A los individuos que envían estas fotos no les vendría mal una dosis de empatía (y de contexto).




Pedersen piensa que es probable que haya algún tipo de proyección en juego: así es como se sentirían ellos si una mujer les enviara una foto desnuda. “Yo diría que tan sólo haría falta un par de refuerzos positivos (tipo, ‘¡Eh, bonito pene!’) para que siguieran con la misma estrategia”, dice. “Los humanos tendemos a prestar atención a cosas que ya consideramos verdaderas e ignoramos aquellas que desmienten nuestras ideas. Si recibimos un solo refuerzo positivo pensamos '¡Eh, funciona!', pero ignoramos al resto de mujeres que responden 'das asco'”.

“Aunque nosotros no disputamos o negamos que el consentimiento es sexi y que es una parte importante de toda interacción sexual, nuestros datos sugieren que la gran mayoría de hombres no envían estas imágenes porque odien a las mujeres, o porque quieran poder o control”, dice Pedersen. “Esto va en contra de muchos discursos feministas que afirman que los hombres lo hacen porque odian a las mujeres; eso no es lo que descubrimos”.

Esto, de por sí, es bastante esperanzador. “Contradice la opinión popular que existe sobre el tema. Sin embargo, no importa las conclusiones que alguien pueda sacar de esta información: el consentimiento es sexi. Si alguien quiere ver tu pene, probablemente te lo dirá.”

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