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¿Por qué emborracharte te provoca diarrea?

"Expulsé aproximadamente media taza de un líquido herrumbroso antes de cerrar de golpe mi esfínter, y lograr llegar al baño a tropezones para terminar lo que ya había comenzado".

por Grant Stoddard; traducido por Laura Castro
01 Marzo 2019, 11:00pm

Eldad Carin/Stocksy.

Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

Rara vez bebo en exceso en estos días porque cuando lo hago, suceden cosas malas. En una ocasión memorable, pero no digna de ser recordada, en 2013, me aproveché descaradamente de una fiesta de cumpleaños en un bar abierto al público. Unas nueve horas más tarde, me desperté con un fuerte dolor de cabeza, un esguince en el tobillo, el mensaje de voz de una mujer a la que aparentemente le había dado mi número telefónico afuera de un Dunkin 'Donuts a las dos de la mañana, y sin recuerdo alguno de cómo había llegado a casa. Debo haber estado hecho un desastre, pues un completo extraño me llamó para asegurarse de que me encontraba con vida.

Cuando llamé a un amigo para contarle lo que había sucedido, me dijo que lo había llamado a las 2 AM y me había estado riendo histéricamente durante 25 minutos seguidos. Me preguntó si había vomitado porque parecía natural que vomitar fuera parte de la historia. Hasta donde yo sé, no lo hice. Lo cual fue respaldado por la falta de marcas de salpicaduras en mis zapatos.

Luego, mientras intentaba juntar los pocos fragmentos de información que había reunido, cagué toda mi cama. Expulsé aproximadamente media taza de un líquido herrumbroso antes de cerrar de golpe mi esfínter, y lograr llegar al baño a tropezones para terminar lo que ya había comenzado. Volver a la normalidad me llevó todo un largo y desafiante día.

Este incidente fue solo un ejemplo de las docenas de sesiones de consumo excesivo de alcohol que hicieron que aventurarme a más de diez pasos de distancia de un inodoro se haya convertido en una decisión peligrosa. En el imaginario colectivo, la diarrea no parece estar tan estrechamente vinculada a una noche de borrachera como lo está el vómito, pero para mí, es justo así como termina invariablemente una noche de diversión salvaje. Así que decidí averiguar la razón.

Lo primero que debes saber es que el alcohol es una de las pocas cosas que el estómago puede absorber fácilmente, dice Arthur Beyder, gastroenterólogo de la Clínica Mayo y portavoz de la Asociación Estadounidense de Gastroenterología. "Por eso es bueno haber comido algo previamente si vas a consumir alcohol", dice. Esa comida reducirá la velocidad a la que el alcohol se absorberá a través de la pared estomacal y pasará a tu torrente sanguíneo.

Al tener el estómago lleno, dice Beyder, disminuyes la velocidad a la que te emborrachas y disminuyes también la posibilidad de hacer desastres. Esto se debe a que las personas que ya están ebrias tienden a seguir bebiendo, y una mayor cantidad de alcohol solo hace más probable un escenario con una situación potencialmente explosiva. Lo cual es resultado, al menos parcialmente, del efecto inflamatorio del alcohol sobre el revestimiento del tracto gastrointestinal, un estado de incomodidad que comienza en el estómago.

"Incluso después de un atracón, es posible desarrollar algo de inflamación o ulceración del epitelio intestinal", me dice Beyder, refiriéndose al tejido que recubre los órganos y los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. El alcohol puede estimular la producción de más ácido estomacal, lo que puede conducir a la alteración de la delgada barrera del tracto digestivo y, por lo tanto, estimular la diarrea. Aunque el colon está más cerca del punto de salida, hay menos alteración del epitelio ahí porque el alcohol ya ha sido absorbido por el estómago y luego por el intestino delgado para cuando llega a ese punto, dice Beyder. Sin embargo, para entonces, todo el sistema gastrointestinal, incluido el colon, ya está trabajando en conjunto para deshacerse de lo que lo altera.

Este proceso acelerado culmina con una contracción de los músculos del colon mucho más frecuente, lo que reduce el tiempo de expulsión de tus heces de unos minutos a una expulsión inmediata. Los músculos de este órgano se mueven en una compresión ordenada y coordinada para expulsar las heces. Estas presiones se llaman ondas peristálticas y también ocurren en el esófago, el estómago y el intestino delgado, me explica Niket Sonpal, gastroenterólogo y profesor neoyorquino de medicina en el Touro College. Y es la aceleración de las ondas peristálticas en el colon lo que te alertará audazmente del hecho de que definitivamente debiste haberte detenido varias horas antes de lo que lo hiciste.

Pero aquí viene el punto realmente importante en todo esto: la función principal del intestino grueso es absorber el líquido de tus desechos antes de expulsarlo en la forma habitual, en forma de cigarro, o a lo que los expertos en gastroenterología se refieren como Tipo 3 o Tipo 4 según la escala de heces de Bristol. El aumento del tempo de la peristalsis disminuye la oportunidad del colon de absorber los líquidos, lo que significa que la situación rápidamente puede ponerse húmeda e incontrolable, y puede arruinarte el día, me dice Sonpal.

Aquí un ejemplo: una vez rechacé la clara invitación por parte de una mujer a tener sexo en su casa porque intenté tontamente seguirle el paso con sus bebidas, y yo sabía que estaba a solo unos cuantos minutos de crear un Jackson Pollack monocromático en su presencia. El riesgo era tan claro y evidente que ni siquiera podía permitirme tomar el tiempo necesario para inventar una excusa menos vergonzosa para salir de ahí. Me despedí bruscamente y salí rumbo a casa a toda velocidad.

La forma más obvia de evitar que una noche de sofisticación se convierta en un espectáculo de mierda es, ¡sorpresa!, reducir la cantidad de alcohol y beber a un ritmo más lento. Pero dado que incluso el más resuelto de nosotros puede comenzar a beber de manera imprudente una vez que el alcohol empieza a afectar la parte del cerebro que separa las buenas ideas de las malas, esa no siempre es una opción.

Una solución más realista es comer antes de comenzar a beber, minimizando así el contacto directo que el alcohol tendrá con la pared estomacal. Además de comer antes de beber, puedes intentar minimizar la gravedad de la diarrea inducida por el alcohol tomándote un suplemento de fibra soluble previo a la ingesta alcohólica, sugiere Sonpal. "Los suplementos de fibra soluble absorben el agua en el intestino y se adhieren bien a él", dice, y agrega que esto debería ayudar a asegurar que las heces estén más formadas de lo que lo estarían normalmente después de beber algunos tragos.