La psicología detrás del miedo al compromiso

Esta es la razón por la que la idea de estar en una relación te aterroriza.

por Nick Keppler; traducido por Paola Llinás
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18 noviembre 2018, 3:00pm

Eugenio Marongiu/Getty Images 

Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

Mi última relación amorosa fracasó después de cuatro meses y no tengo que preguntar si fue debido, parcialmente, a los problemas de compromiso de mi ex. Me dijo ella. "Escogí a la persona equivocada y me costó seis años", dijo Emily*, una divorciada. "No quiero cometer el mismo error".

Nuestra relación había comenzado a sentirse como si fuéramos más negociadores que amantes. Habíamos discutido sobre cosas abstractas: espacio emocional, estar "presente" cuando estaba con ella, estilos de comunicación. Me metí con ella al abismo un par de veces, la convencí de que la relación merecía salvarse, pero eso empezó a sentirse humillante: ¿por qué debería suplicarle a alguien para que acepte mi amor y devoción? Estaba exhausto y no tenía más distancia por recorrer, en palabras de una canción de Britpop.

Los conceptos de "fobia al compromiso" y "disposición para el compromiso" han sido útiles para psicólogos clínicos, quienes los ven como motivadores para que las parejas salgan de relaciones o impidan la intimidad. "Mi experiencia es que las personas no son conscientes de su comportamiento, y la forma en la que actúan es un síntoma de sus verdaderos sentimientos hacia el compromiso", dice Racine Henry, un terapeuta licenciado en matrimonio y familia en el Sankofa Marriage and Family Therapy en Nueva York. "Su vacilación es [usualmente] miedo a ser abandonado o trauma en su familia".

Las batallas internas de "fobias al compromiso" usualmente son complicadas o agitadas por el estigma que gravita alrededor de una vida soltera o una relación casual en una sociedad que ha preferido —y hasta muy recientemente insistido en— la monogamia amorosa, a largo plazo, como el único final feliz. "Creo que puede ser vergonzoso decir 'Yo no quiero un compromiso'", dice Henry. "No sé si existe un espacio en nuestros modelos de relación para decir eso. Creo que existen muchas formas de tener una relación, [y] muchas personas que no necesitan estar en una relación".

Sin embargo, si las personas reacias al compromiso tienen una corazonada de que estarían igual de bien solas, hay evidencia que lo soporta, como también una necesidad creciente de estudiar el subcampo de la fobia al compromiso debido al crecimiento de la población soltera en países occidentales, dice Yuthika Girme, una profesora de psicología de la Universidad Simon Fraser en British Columbia, Canadá.

Los estadounidenses, por ejemplo, están aplazando cada vez más el matrimonio para priorizar aspiraciones personales y profesionales. El sexo casual se está volviendo más normativo, y aumentos en las tasas de divorcio a lo largo del siglo XX ha significado una población en aumento de personas mayores solteras.

"Creo que las cifras hablan por sí mismas", dice Girme. "Muchas más personas están buscando avanzar en sus carreras que en otras generaciones y existe una necesidad de evitar ser amarrado". Esta área de estudio ha requerido que los psicólogos analicen quién es reacio al compromiso y quién lo adopta, y a separar a esos que tienen "propósitos de evasión" y "propósitos de acercamiento". Para esto, ellos se apoyan en una antigua herramienta: la encuesta.

Para un estudio de 2016, Girme y varios coautores se propusieron descubrir si las personas que manifiestan ansiedad sobre problemas de relaciones eran más felices o solos en pareja. Los sujetos fueron encuestados y aceptaron o negaron afirmaciones que indicaban que tenían "propósitos de evasión" —afirmaciones como, "Intento evadir desacuerdos y conflictos con personas cercanas a mí" e "Intento asegurarme de que nada malo le pase a mis relaciones cercanas". Los investigadores también incluyeron afirmaciones que indicarían que un sujeto tiene "propósitos de acercamiento"—como, "Intento potenciar la unión y la intimidad en mis relaciones cercanas". A lo largo de este proceso, separaron su muestra en esos que tenían "personalidad evasiva" y los que tenían "personalidad de acercamiento".

Estudios como estos han evidenciado algunas diferencias agudas en la forma en que los tipos de "evasión" y "acercamiento" interpretan sus emociones y relaciones. Por ejemplo, investigaciones muestran que esas personas que evitan el apego tienden a sobrestimar la intensidad de las emociones negativas de sus parejas. En un estudio, mostraron mayor incomodidad corporal como respuesta a un vídeo clip emocionalmente intenso. Algunos investigadores han sugerido que las personas que evaden los compromisos responden mejor a muestras "suaves" de seguridad y afecto, como escuchar y mostrar dependencia, que a grandes muestras de amor. Llamar después de un día difícil de trabajo o conducir al aeropuerto podría posicionar a una pareja mejor que una sorpresa épica de San Valentín.

La disposición al compromiso, sin embargo, no está comprobada en las etapas tempranas de una relación o incluso en la decisión de ser exclusivo. Está comprobada cuando aparece el conflicto, cuando parejas románticas tienen que decidir como la relación debería proceder o cuando alguno tiene problemas con el estilo de comunicación del otro. Las personas con aversión al compromiso "se enojan y exageran", dice Henry. "No les gusta tener responsabilidad. Se ponen a la defensiva cuando [su pareja] tiene un punto".

Los dedicados a la relación arrojarán a su pareja un salvavidas, incluso si están enojados. "Le van a decir a sus parejas lo que necesitan", dice Henry, "y dirán, 'Necesito x, y z para reparar esto'". Los que son más adversos al compromiso permanecerán estupefactos y no ofrecerán un camino hacia adelante, dice ella.

"Las fobias al compromiso" están actuando frecuentemente, bien sea consciente o inconscientemente, provenientes de traumas de relaciones pasadas, familiares o románticas. "Sus padres pudieron haber sido negligentes o no estuvieron cerca", dice Benjamin Hadden, un profesor asistente de psicología en la Universidad Florida Atlantic, quien ha estudiado la evasión al compromiso. “Muchas relaciones pueden haberlos decepcionados. Han aprendido que no pueden apoyarse en otros. Estar cerca de otras personas es peligroso".

Las personas reacias al compromiso tienden mantener muchas relaciones cortas o casuales y a exagerar sus fallas de sus parejas, dice Henry. Suelen no verse a sí mismos como el problema. "Puede que digan, 'Oh, he tenido mala suerte en las relaciones'". Mientras que algunos son rápidos para terminar relaciones, otros dejan que se estanquen o nunca profundizan en los vínculos emocionales. Evitan los "pasos siguientes" naturales, como la convivencia o el matrimonio. Las personas que le temen al compromiso y se quedan en relaciones vacías tienden a "no crecer en la relación", dice Henry. "Simplemente están juntos en perpetuidad".

Si un tipo evasivo decide que ese esfuerzo no vale la pena, puede que tengan razón: en el estudio de Girme, ella y sus coautores utilizaron encuestas de satisfacción hacia la vida diaria para determinar qué tipos de personalidad eran más felices, dentro y fuera de una relación. Las personas que manifestaron más satisfacción en la vida diaria eran las que tenían mayores objetivos de apego y estaban en una relación comprometida. Sin embargo, notablemente, para las personas con altos objetivos de evasión, la felicidad no estaba vinculada, ni positiva ni negativamente, a estar en una relación. Girme dice que esto indica que las personas con ansiedad en las relaciones son igual de felices sin una. "Para las personas solteras, hay mucha presión para 'arreglar la situación'", dice, "especialmente entre las personas mayores".

Obviamente, las ideas sobre "sentar cabeza" y “felices por siempre”, han sido vendidas por siglos—desde el arquetipo de Cenicienta, pasando por Jim y Pam en “The Office”, hasta tu mamá molestándote sobre tener nietos. Permanecer soltero es incluso desalentado en las leyes de impuestos estadounidenses y las políticas de salud, que ofrecen beneficios para las parejas casadas. La estigmatización de la soltería puede crear conflictos internos para los "fóbicos al compromiso". Pero las reglas están cambiando.

Juntarse con alguien de forma permanente y criar una familia solía ser la única idea de una vida exitosa, dice David Ezell, director clínico de Darien Wellness, una clínica de psicología en Connecticut. "Ese era el único futuro que las personas percibían para sí mismas, [pero] ahora eso no es cierto. Hay algunas opciones además de la dependencia", dice Ezell. Incluso, esas opciones pueden ser vertiginosas. Si bien elegir entre una relación y una carrera puede ser un cliché (especialmente para las mujeres), Ezell dice que sus clientes lo hacen y se sienten conflictuados al respecto. En un mundo apresurado, uno elige qué priorizar. También existe la convivencia, el sexo casual y el poliamor como alternativas a la vida estilo Phil y Claire Dunfy.

Si estás buscando—aunque sea tácitamente—una pareja, las aplicaciones de citas crean la percepción de que existen localmente opciones ilimitadas de parejas. Si uno tiene intereses más exóticos, esos también son permitidos en un mundo hiperconectado. "Las personas que eran renegadas solían guardar [esos pensamientos] para sí mismos", dice Ezell. "Ahora, pueden conectarse y unirse a otros renegados". Comprometerse con la persona con la que uno está, ya no parece ser un camino inevitable o la mejor opción.

Otra forma es estar voluntariamente sin pareja. Glynnis MacNicol, una escritora en la ciudad de Nueva York, dice que sintió temor al cumplir 40 años, especialmente cuando sus amigos de toda la vida se casaron y fueron raptados lejos del grupo de apretados amigos y terminaron en vidas donde sus parejas e hijos ocupaban gran parte de su tiempo. Ella recordó su historia reciente de citas como una serie de errores: "no hay narrativas para mujeres, aparte de casarse y tener hijos", dice MacNicol. "Se supone que los cuarenta son una fecha límite. Se supone que uno debe marchitar y morir".

Ella detalla su propia relación en evolución con la soltería de la mediana edad en sus memorias recientemente publicadas, No One Tells You. (Spoiler alert: descubrió que se siente bien con una vida fuera una asociación de pareja). MacNicol no se llamaría a sí misma "sola", dice. Ella vive arriba de un amigo que conoce desde la universidad y tiene un amplio círculo de otros amigos. Fotos de ellos y sus hijos adornan su nevera. Pero, ¿si se trata de una pareja comprometida? Ella puede puede estar bien sin una. "Disfruto mucho estar sola", dice.

Hadden, el profesor de psicología de Florida Atlantic, fue coautor de un estudio sobre la disposición auto-reclamada de adultos en edad universitaria, y el impacto de ese "factor de disposición" teniendo en cuenta si buscaron o no una relación en un período de cuatro a siete meses.

"Se trataba probar la idea de que eso 'simplemente sucede'", dice. La conclusión: no sucede, según descubrieron. Los sujetos mantuvieron diarios de su comportamiento. Aquellos que dijeron que estaban "listos" y tenían objetivos de apego actuaron de manera diferente a los que dijeron que no estaban listos y tenían objetivos de evasión. Comprometían a las posibles parejas en conversaciones más a menudo, se vestían y se arreglaban más conscientemente, y tenían más probabilidades de iniciar citas.

"La gente puede juzgar de manera significativa si está o no está lista", dice Hadden. "Puede que no sea del todo exacto, pero tiene implicaciones reales". La autoestima y los sentimientos positivos hacia la intimidad, como es lógico, eran rasgos asociados con el comportamiento de búsqueda de relaciones, pero el mayor predictor era el miedo a estar solo, dice Hadden. Las personas que estuvieron de acuerdo con afirmaciones como: "Me asusta pensar que podría no haber nadie para mí" y "Me siento ansioso cuando pienso en estar soltero para siempre" mostraron altos niveles de comportamiento de búsqueda de pareja y satisfacción con las relaciones una vez las encontraron. Las personas que evitan el apego pueden ser identificadas como "fóbicos al compromiso", pero el miedo impulsa ambos tipos de personalidad.

Esto aplica en mí. Emily y yo parecíamos estar bastante bien en teoría: estábamos interesados en el trabajo del otro. Íbamos en excursiones y cocinábamos juntos, y habíamos memorizado el mismo diálogo en los episodios de Buffy. Pero teníamos una discordancia de miedos: a mí me aterroriza estar sola y ella se sentía ansiosa por estar con la persona equivocada. Buscamos diferentes garantías—yo, que la relación continuara, y ella que siempre estaba segura y tranquila. Yo tenía una "personalidad de acercamiento" y ella tenía una "personalidad de evasión". Buscábamos problemas en todos lados para evitar esa desconexión esencial.

"Creo que hablamos de las cualidades de la persona que queremos", Henry me dijo después. "Hablamos sobre querer a alguien educado, alguien que quiera viajar, pero no hablamos sobre lo que queremos de una pareja".

*El nombre fue cambiado

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