Identidad

La fobia hacia la gordura existe y es especialmente nociva en la alcoba

"Una chica de la universidad me preguntó si quería recrear la escena de Bruce Bogtrotter de 'Matilda', donde es obligado a comer un enorme pastel de chocolate".

por Marie Southard Ospina; ilustración de Josh Crumpler; traducido por Álvaro García
15 Mayo 2020, 8:54pm

Artículo publicado originalmente por VICE Reino Unido.

Cuando las personas escuchan el término "fobia contra la gordura", es probable que muchos piensen en los chistes y bromas tan comunes dirigidos a personas de cuerpos grandes ("qué ballena"; "es un cerdo gordo"). Otros podrían remitirse a los innumerables tabloides, anuncios, listas o programas televisivos de pérdida de peso que enaltecen la delgadez como el pináculo de la belleza y el mérito, mientras relegan la gordura a la deslucida y miserable imagen del "antes" en el camino hacia la pérdida de peso y la supuesta felicidad.

La fobia hacia la gordura es todo eso, claro, pero también es mucho más. Se presenta cuando les diagnostican conductas alimentarias desordenadas a las personas gordas, cuando en el caso de las persona delgadas son vistas como señales de enfermedad. O cuando las personas gordas se preparan para abordar un avión, sin saber si terminarán junto a alguien que los regañará por "ocupar demasiado espacio". Aparece cuando no podemos encontrar ropa que se ajuste a nuestras tallas o cuando ni siquiera nos consideran para un trabajo debido únicamente al tamaño de nuestro cuerpo.

También puede presentarse en la alcoba. Desde la persona con que la que casi acabo ligando, que me preguntó: "¿Es cierto que a las chicas gordas les huele como hamburguesa con queso allí abajo?", hasta el tipo que le dijo a mi amigo que lo guiara porque "no creo que pueda encontrarla a través de tanta grasa", no hay duda de que el sesgo a causa del peso puede penetrar incluso los entornos más íntimos. Las personas gordas tienen que navegar por un mar de posibles candidatos con los que salir que a menudo se siente saturado de personas que creen que se están "conformando con nosotros", que quieren fetichizar nuestros cuerpos de manera no consensuada, o que asumen que debemos estar agradecidos por cualquier atención que recibamos y abusan de nosotros porque creen que están en su derecho de hacerlo.

Por supuesto, muchas personas gordas pueden tener sexo y relaciones maravillosas, gratificantes y gloriosas. Yo misma lo conseguí eventualmente. Aún así, las siguientes historias demuestran que la fobia contra la gordura no discrimina en cuanto a situación o lugar.

"Es un nivel completamente diferente al de la misoginia común y corriente"

"Una vez recibí un mensaje en Tinder de una pareja que buscaba específicamente a una chica gorda para burlarse de ella y humillarla en un contexto sexual. Básicamente me enviaron un mensaje y dijeron: 'Estamos buscando una chica gorda para pasar el rato con nosotros. ¿Te atrae la humillación?'. Yo les dije: '¿Quién va a ser humillado?' Y ellos respondieron: 'Tú'. Ambas personas en la pareja eran delgadas. Obviamente los rechacé.

Sin embargo, este tipo de gente abunda. Como una persona con la que estuve saliendo a ratos durante un año y dijo: 'Algunas chicas te gustan por sus tetas y otras por su trasero, en tu caso es ninguno'. Además, hubo una vez en que un tipo de OKCupid escribió un poema completo sobre lo desagradable que me encontraba. Le indiqué que era algo sumamente extraño de hacer y me dijo: '¿Por qué eres tan seria? ¿No se supone que los gordos son alegres? Es un nivel completamente diferente al de la misoginia común y corriente". - Mary, 31 años

Fatphobic poem
Capturas de pantalla de los mensajes de Mary de OKCupid. Foto: Mary

"Al menos estaba teniendo sexo, ¿cierto?"

"Alguien que me gustó durante años me dijo que estaba 'demasiado gorda' pero me dejaría hacerle sexo oral. Cuando estaba soltera una persona con la que tuve sexo solo una vez me dijo que se sentía "más seguro" arriba de mí. Otra de mis parejas me pidió que lo hiciéramos por detrás para no tener que ver la gordura de mi cuerpo o mi rostro. Acepté todo eso como algo normal.

¿Cómo podría olvidar al imbécil que me violó y no creía que era virgen en ese momento, ya que era negra y gorda, así que lo habría estado 'pidiendo a gritos'?. Lo conocí en Match.com, intercambiamos mensajes, hablamos durante una semana por teléfono y sucedió la primera noche que nos conocimos, en la que insistió en que fuéramos a su casa. Todavía no he sanado por completo, pero en verdad me sorprende cómo la gente trata a otros humanos y cómo me hicieron sentir que era un hecho aceptable. Una mujer de mi familia incluso me dijo que no había problema porque 'al menos estaba teniendo sexo'.

Mi prima me animó a regresar con él después del incidente. Ella siempre fue mejor tratando con el sexo opuesto, o eso pensaba. ¿Quién sabe más sobre hombres que mi prima de senos grandes que asegura haber estado con 100 hombres y algunas mujeres? Entonces, la escuché, en contra de todo buen juicio, me reuní con él en su casa, y me presenté ante él como una vaca ganadora de un concurso y procedimos a tener sexo consensuado, aunque en el fondo sabía que no quería hacerlo con él. Me llenó de insultos, llamándome 'apestosa', diciéndome que 'no me parecía en nada a su antigua novia' y me escupió, diciendo que era 'demasiado gorda y aburrida' mientras estaba dentro de mí... pero al menos estaba teniendo sexo, ¿cierto?" - Gaby, 31 años

"Me hizo preocuparme por años de que no se sintiera atraído por mí"

"Cuando perdí mi virginidad, le dije al chico que estaba nerviosa de que me viera desnuda por primera vez. Él respondió: 'No te preocupes. No voy a mirar'.

Mi pareja de cuatro o cinco años también me dijo 'te veías mejor cuando eras más delgada' después de haber aumentado de peso. Ambos me hicieron sentir como una mierda absoluta. Con este último, no recuerdo exactamente mi reacción, pero sé que me hizo preocuparme por años de que no se sintiera atraído por mí, y eso se agravó por el hecho de que él tenía disfunción eréctil, lo que nos tomó años hablar y todo el tiempo pensé que era porque estoy gorda. Tenía disfunción eréctil desde que lo conozco, pero no fue diagnosticado hasta muchos años después de que nos juntamos. Siempre pensé que era yo la del problema". - Stella, 32 años

"¡Es como tener sexo con Boo!"

"Cuando tenía 19 años, me hice un lindo corte de hada y luego, mientras estaba teniendo sexo con un chico, de perrito, comenzó a reír. Le pregunté qué era tan gracioso y me dijo: "Es como si estuviera teniendo sexo con Boo de Orange Is The New Black". Para ser honesto, no es un insulto para mí. Ella es una chica andrógina. Pero el hecho de que se estuviera riendo de mí me hizo sentir muy mal. Nunca tuvimos sexo de nuevo.

En ese momento, estaba pasando por una fase andrógina, así que me gustaba la forma en que me veía, pero él nunca me había visto con el pelo tan corto, así que fue una sorpresa para él. Tal vez si hubiéramos estado más involucrados emocionalmente no lo habría tomado de forma tan personal, pero era solo alguien con quien tenía sexo, así que a pesar de que él no estaba tan atraído por mí como antes, aún me seguía cogiendo para poder usar su pene. - Noemi, 24 años

"Una de mis parejas no quería encender las luces"

“Una de mis parejas no quería encender las luces por miedo a que nos vieran juntos y que él me viera desnuda. Me dijo: 'Por como lucimos los dos, no creo que nadie prefiera las luces encendidas'.

Estaba perpleja y sorprendida, porque no había salido ni tenido sexo con nadie tan tímido. Además pensé que mi pareja era ridículamente atractiva de manera sexual, así que me dejó muy confundida.

Más tarde noté que también tenía otros hábitos similares. Se negaba a estar completamente desnudo en cualquier circunstancia, siempre tenía algo que le cubría la parte superior o inferior, y cuando yo caminaba desnuda en su apartamento, me decía 'no hagas eso'. Probablemente se estaba proyectando". - Remi, 37 años

"Me preguntó si quería recrear la escena de Bruce Bogtrotter de Matilda"

"Soy pansexual y he estado con personas de todos los tamaños, pero definitivamente he tenido experiencias menos agradables con personas delgadas. Había una chica en la preparatoria, la única chica queer que conocía, y la primera vez que nos quitamos la ropa una frente a la otra, me dijo que nunca había visto un cuerpo como el mío. "Creo que cambié de opinión", dijo. "No sé qué hacer con todo eso". De hecho, seguí intentando salir con ella por un tiempo, porque mi autoestima como persona gorda y queer era muy baja.

Otra chica de la universidad me preguntó si quería recrear la escena de Bruce Bogtrotter de Matilda, donde es obligado a comer un enorme pastel de chocolate. Habíamos tenido sexo algunas veces, pero su comentario salió de la nada. No juzgo a las personas que tienen fetiches de feeding, pero esto no parecía tener nada que ver. Más bien le excitaba la idea de humillarme, o perpetuar la noción de que cualquiera que sea gordo obviamente debe querer 'meter el rostro en un plato de comida'. Siempre sentí que ella pensaba que era superior a mí debido a su cuerpo delgado. Entonces dejé de involucrarme con personas realmente delgadas después de eso". - Courtney, 29 años

"Me hacía sentir que mi única razón de existir era complacer a alguien más"

"Había un chico con el que solía tener sexo, con el que salí en forma por un tiempo, quien me dijo que las chicas gordas eran mejor en la cama porque no tienen nada que ofrecerle a un hombre, así que hacen todo tipo de cosas sucias y aventuradas porque son feas y nadie las quiere. Además decía que tenemos vaginas más apretadas porque nuestros muslos se tocan. Me hacía sentir que mi única razón de existir era complacer a alguien más.

Tenía unos 19 o 20 años cuando me sucedió. Realmente me sentía bastante mal en ese punto, como si no importara lo que me gustara o lo que representara, nadie me vería por quién yo era. En cambio, solo sería vista como un objeto sexual. Muy pronto aprendí que había hombres que se acostaban conmigo en secreto, pero que nunca salían conmigo, y entonces supe que mi precio a pagar era ser fácil.

Realmente merecemos más. Desearía haber aprendido antes que solo querían usarme, pero está bien. Aprendí de esas experiencias y nunca volveré a repetirlas". - Rose, 38 años

@mariesouthardospina

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