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Este artículo se publicó hace más de cinco años.
Lo sexy y lo cruel

Condones futuristas que no tienen futuro

Algunos diseños que probablemente no formen parte de la nueva generación de condones, pero que nos gustaría probar.

por Mariana Hernández-Urías
12 Junio 2014, 3:00pm

Como muchos de ustedes ya saben, mis caritas de popó, la Fundación Bill y Melinda Gates lanzó en marzo del año pasado una convocatoria para el diseño de un condón de nueva generación. El razonamiento es simple: si a la mayoría de la banda no le pone usar condón la culpa es de este último porque hace mella en el placer sexual, entonces, si se crea un preservativo que no sacrifique sensación, las personas lo van a usar con mayor frecuencia.

Por eso el buen Bill apoyó con cien mil dólares los proyectos que proponían nuevos materiales o diseños que alivianen al usuario en términos de placer, sean baratos y fáciles de distribuir y, claro, que sigan cumpliendo una función anticonceptiva y de protección contra ETS; además ofreció un millón extra para los que pasaran a una segunda ronda después de evaluar el progreso de las investigaciones.

Para noviembre del año pasado habían aprobado once proyectos que incluían un condón hecho de colágeno que facilita la transmisión de calor, uno de talla universal que se ajusta a tu pito envolviéndolo (ajam, como los tenis de Volver al futuro 2), el Rapidom, un condón que incluye un aplicador para que puedas ponértelo en un solo movimiento (por cierto, ya existe una versión sudafricana de éste, se llama Pronto), y un condón hecho de grafeno —una sustancia que viene del carbón puro y es extremadamente ligera y flexible, tiene una conductividad bastante alta y es turboresistente— que sería estúpidamente delgado (vale la pena decir que los condones promedio tienen un grosor de 0.06 mm, y ya hay unos en el mercado japonés de 0.01 mm, se llaman Sagami Originals, por si ocupan).

En febrero de este año, Bill Gates dijo que seguían en eso del desarrollo de los proyectos así que, mientras tenemos noticias, pensé que estaría jocoso mostrarles algunos diseños que de plano no parecen tener madera para formar parte de la nueva generación de preservativos.

Látex en lata

Empecemos con uno que definitivamente no lo logró. El condón en spray se propuso entre 2006 y 2008, en Alemania, pero no llegó al mercado. Se trataba de un tubo de plástico que rociaba látex en la verga que se le introducía, así aseguraba un ajuste perfecto, evitando rasgaduras y el famosísimo “Iiih… se me salió”. Suena muy bonito pero el problema es que no dejaba espacio para guardar el semen, además de que tenías que esperar tres —no muy cómodos— minutos para que el látex se secara.

La tapita galáctica

Fue inventada por Charlie Powell y ya le andan haciendo bastante promoción y llamándolo “el preservativo del futuro” aunque, curiosamente, los condones que se usaban por ahí del siglo 15 también cubrían sólo la punta del pene.

La Galactic Cap consiste en una película de poliuretano que se pega al glande y que puedes traer puesta días antes del coito porque… no, la neta no sé por qué eso es un plus. Encima de ella, pegas una tapita que es donde se guarda el semen. A la gente le ha resultado una idea muy atractiva porque, como el tronco del pito queda descubierto, la sensación plasticosa se reduce al mínimo.

La cosa es que, por muy futurista que suene, el preservativo no ha sido aprobado, o sea, no hay pruebas de que realmente funcione como anticonceptivo, y definitivamente no protege contra las ETS que se transmiten por el contacto de la piel como el herpes y el VPH.

La tanga de látex

Fue diseñada por Kong Yongxiang, una estudiante china que de plano se fue en la dirección opuesta a lo que se suele buscar en un condón y probablemente pensó: ¿Por qué cubrir sólo el pene si puedo hacer una versión contemporánea y plastificada de un cinturón de castidad para hombres?

Como ven en el diagrama, esta joyita guarda y tapa toda la masculinidad del macho que la porte —hasta tiene una bolsa especial para guardar los testículos— y está cerrada de modo que previene escurrimientos. También cuenta con un dispensador de condones especiales que se fijan al frente de la tanga enroscándolos como la tapa de una botella; como plus los preservativos traen unlubricante herbal que ayuda a mantener balanceado el pH de la pussy.

La parte realmente sorprendente es que Yongxiang consiguió un patrocinio de 300 mil dólares por parte de una empresa china para desarrollar su proyecto.

La anguila eléctrica

Lo inventaron un par de estudiantes de posgrado de la Universidad de Georgia que de hecho sí aplicaron a la convocatoria de Gates (y sí, en serio lo nombraron “la anguila eléctrica”).

Digamos que este preservativo es como sacarte la reata en la cantina cuando el señor de los toques llega a tu mesa. El prototipo es una manga de tela con electrodos distribuidos a lo largo que sueltan pequeñas descargas eléctricas para provocar sensaciones “estimulantes” que prometen aumentar el placer sexual que los condones normales reducen.

Los creadores dicen que la electricidad usada es muy poca como para preocuparse por ondas de seguridad y ellos mismos han hecho las pruebas personalmente. Si confían en su palabra y su morra está dispuesta a meterse una funda de tela en la panocha, pueden adquirir un ejemplar aquí.

Así las cosas, mis caritas de popó, hemos usado condones desde hace 12 o 15 mil años (lo sabemos por una pintura rupestre en la Cueva des Combarelles en Francia), sabemos lo necesarios que son pero a muchas personas les siguen estorbando y, después del látex —creado alrededor de 1920—, no hemos sido capaces de desarrollar una nueva tecnología que los popularice un poco más. Anima saber que ya hay banda trabajando en eso pero bueh, mientras el preservativo de nueva generación sale a la luz, seguimos contando con los casi cien años de garantía de las fundas de plástico.

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