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Estas son las razones por las que el Estéreo Picnic cambió de locación

Indagamos sobre cuáles fueron los motivos para que en su décimo aniversario, uno de los festivales más importantes del año decidiera mudarse del Parque 222.

por Sebastián Narváez Núñez
06 Febrero 2019, 9:08pm

Foto por Cesilio |Noisey en Español 

La mañana del martes 5 de febrero, 58 días antes de arrancar la celebración de su décima edición, el Festival Estéreo Picnic hizo un anuncio que sacudió las redes sociales:

De inmediato la respuesta de los fieles seguidores no se hizo esperar, como tampoco el arsenal de memes como Kendrick Lamar usando una ruana o el alcalde Peñalosa resbalándose en un bosque, recordando el episodio en el que se perdió en los cerros bogotanos. Asimismo, comentarios de preocupación por el green, pues la nueva casa del festival será el Campo de Golf Briceño 18, en el Kilómetro 19 vía Tunja, unos 15 minutos más alejado del ya acostumbrado Parque 222.

El cambio, según el festival, tiene la intención de seguir mejorando la experiencia del evento y, en ese sentido, habían varios puntos por mejorar. Varios de los cuales siempre hicieron parte de algunos de nuestros análisis, año tras año, al final de la jornada en nuestra columna de “Ganadores y perdedores”, donde fue constante el tema de la movilidad, la salida a pie por una trocha eterna con un río de gente ebria, drogada y mamada; donde el lodazal obligó a que se pusiera de moda ir de fiesta en bota pantanera… en fin.

Tras el anuncio de la nueva casa del FEP, decidimos hablar con Gabriel García, CEO de Páramo, para resolver algunas dudas frente a este tema y todo lo que está detrás de este cambio ad portas de celebrar la décima edición de uno de los festivales más esperados del año en el país.

***

Lo primero es obviamente saber, ¿qué motivó el cambio de sitio, más allá de lo obvio –el tema de los lodazales y las trochas–, y desde cuándo se estaba planeando esta nueva locación?
Lo estábamos pensando hace mucho tiempo, lo que pasa es que no habíamos conseguido el lugar que nos funcionara y nos cautivara. Por cosas de la vida conocimos este Campo de Golf Briceño 18 el año pasado y quedamos enamorados de una del lugar, no solo porque nos permitía tener las condiciones en tamaño y disposición del lugar, sino que además era súper lindo. De hecho, le faltaba una de las condiciones que necesitábamos que era una vía de acceso adicional para camiones de producción y la estamos construyendo.

¿Esta ya es una locación definitiva donde ustedes quisieran tener el festival de aquí en adelante?
Eso esperamos. Hay una condición y es que depende de cómo quede el campo después del festival, pero después de analizarlo mucho con los administradores del terreno, con especialistas en construcción y mantenimiento de campos de golf, dieron un parte de tranquilidad y dijeron que el lugar podría resistir el impacto y que las partes más delicadas del campo se van a cerrar. Además, se sembró un semillero para hacer el pasto de repuesto para las zonas que queden más afectadas.

Con respecto a eso, desde el anuncio del line up, la gente ya se iba imaginando bailando "Gotas de lluvia"de Niche en medio del lodazal y el barro, que se ha convertido casi que en parte de la experiencia. Con esta nueva locación, ¿cómo tienen previsto este tema en temporadas de lluvias?
El campo de golf tiene un sistema de drenaje que ha sido mucho más trabajado que donde hacíamos el festival antes, así que esperamos que eso funcione un poco mejor en términos de barro. No es que todo el festival fuera un barrizal, nos tomó un par de años descifrar cuáles eran los lugares específicos y, si recuerdan, en 2018 nosotros ya habíamos cubierto los lugares más críticos y nos anticipamos a eso y lo manejamos. Acá tenemos en principio el tema del drenaje y vamos a ver qué zonas logramos identificar, pero pues obviamente será un proceso de ver cómo reacciona el campo ante la gente.

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Campo de Golf Briceño18 | Foto vía Facebook de Festival Estéreo Picnic.

Dentro del anuncio hay cuatro objetivos que se tienen con este cambio y quisiera que habláramos de cada uno:

El primero es "un lugar que potencialice la magia del evento". Teniendo en cuenta que la lluvia es un constante y que cada vez se está alejando más de Bogotá, ¿no se han planteado hacerlo en una zona más calientica? ¿Un Melgar, quizá?
Eso lo hemos debatido bastante y hay varios factores ahí. Si uno se aleja mucho de la ciudad tiene que pensar en una infraestructura hotelera y no solo para los asistentes, sino para los artistas, la producción, las 4.000 o 5.000 personas que trabajan en el festival, los logísticos, la gente que trabaja para los restaurantes… y puede que la cifra se quede corta. Y luego tendría que ver con el cómo se acomoda a toda la cantidad de asistentes y cómo se moviliza todo a dos horas de la ciudad. Sí lo hemos pensado, pero se enfrenta uno a todos esos retos que no sé si se lograrían si se hiciera en un lugar más caliente.

Otro los puntos es "un lugar que mejore la experiencia de movilidad", y este ha sido un punto crítico cada año por el caos que significa el tránsito en Bogotá en la llegada y la salida. ¿Cómo un lugar que queda más lejos, y por lo tanto requiere de más tiempo de viaje, puede "mejorar la experiencia de movilidad"?
Primero sí quisiera hacer una aclaración con respecto a la llegada al festival, y es que quedó como un imaginario gracias al festival del 2016 que llegar era caótico, pero uno miraba los tiempos de 2017 y 2018 y habían mejorado notablemente. En algunos casos, más allá de haber sido culpa del festival, fueron problemas de la infraestructura de la ciudad, problemas climáticos totalmente ajenos, como la vez cuando se cayó un árbol que bloqueó la carrera séptima y mandó a todo el mundo a la autopista; otra vez, fue una inundación. Pero la movilidad había mejorado tanto que hasta nos ganamos un problema con Deadmau5 porque previendo que fuera caótica la llegada, el tipo llegó una hora antes de lo estimado y estaba histérico porque "cómo no éramos capaces de decirle a qué hora debía salir del hotel para llegar justo a tocar y no tener que aguantarse una hora más".

Puntualmente hablando de este nuevo lugar, hay varias formas de llegar: por la Calera, por la Autopista Norte, por La Conejera y salir por Cajicá, y pues eso puede ayudar a que no todo el mundo tenga que ir exactamente por la misma ruta. Por otro lado, en temas de la salida que es lo más traumático, la infraestructura es un poco mejor, se evita la congestión de la 222 que es donde sale el tráfico pesado de la ciudad hacia el norte del país y que dificulta la movilidad; también hay tres carriles más amplios a la altura del nuevo sitio y dos bermas que evitan que cualquier incidente en la vía sea traumático.

Lo otro en lo que uno piensa en términos de movilidad es que, por ejemplo, un Uber tomado en la 222 hasta Bogotá salía carísimo, y ahora va a ser aún más caro por ser una distancia más larga. ¿Cuáles son las alternativas que han tenido con el cambio de locación?
El año pasado hicimos un cambio muy importante en los buses y es que pusimos varios paraderos: en Unicentro, el Parque Nacional y Gran Estación, y este año vamos a repetir esos mismos puntos. Entonces yo creo que la mejor alternativa para llegar al festival es esa. Antes los buses lo dejaban en la 170, pero ahora lo estamos acercando aún más a la ciudad, lo cual hace que sea menos traumático conseguir otro transporte público hasta su casa. Entre más gente sea consciente que el bus es el mejor medio, mejor va a ser la movilidad, porque además en un bus cabe la misma cantidad de gente que va en 10 carros y eso nos puede ayudar mucho. Otra solución son las van de parche que son para 10, 12 personas y que los recoge a la salida del festival y los deja en dos direcciones donde pueden llegar más fácil a sus casas. Todo esto ayuda porque entre menos carros, menos congestión a la llegada y a la salida, y pues hemos mejorado la oferta de transporte público porque consideramos que es la mejor alternativa.

Otro de los puntos es "un lugar más confortable", y aquí sí quisiera que nos detuviéramos un momento para pensar en esa trocha eterna que toca atravesar en la madrugada con gente mamada y vuelta mierda. ¿Cuál es la diferencia en este sentido con la nueva locación?
Cuando hablamos del tema de comodidad es porque planteamos un espacio más grande que nos va a permitir implementar algunos servicios del festival y algunas cosas que ya se estaban quedando apretadas en la locación anterior. En cuanto al tema de la trocha, pues vamos a tener varias opciones de parqueadero y acceso a los transportes públicos y esperamos que funcionen mejor. Obviamente vamos a seguir teniendo largos recorridos a pie sobre zonas de pasto, que no están asfaltadas, pero en terrenos que están en mejor estado que los que teníamos antes.

Alguna vez creo que fue Robi Draco el que terminó un show de la nada porque se le colaba el sonido de otro escenario, y digamos que en la distribución sí se sentía el impacto de los shows que estaban en paralelo. ¿Cómo va a funcionar esto acá?
Los escenarios van a estar un poco más separados en este lugar, así que esperamos que mejore bastante esa situación. Nosotros ya hemos venido trabajando un poco en temas acústicos y con los ingenieros desde que sucedió lo de Robi Draco. También veníamos trabajando en cuidar esos detalles, así que es una mezcla de los ingenieros con la distancia que van a tener las carpas. Creo que nos van a ayudar en ese sentido.

¿Los escenarios se mantienen como estaban o todos van a ser cubiertos?
El escenario principal no va a ser cubierto porque es demasiado grande. Pero los otros dos se mantienen como estaban.

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Foto: Julián Gallo | Noisey en Español.

Esta pregunta tiene y no tiene que ver con el festival, y es que si bien ya es difícil tener locaciones para la música en vivo en Bogotá, desde el punto de vista de Páramo y con el Estéreo Picnic –que es un festival que acoge tanta gente–, ¿qué tan difícil es pensar en un escenario dentro de la ciudad para estos eventos, ¿cuáles son las posibilidades de encontrar una locación que se adapte a las necesidades del público?
Digamos que los dos retos principales para poder organizar el festival dentro de la ciudad son el horario y el tema del alcohol, que en lugares así de grandes, se nos ha ocurrido que el Parque Simón Bolivar podría funcionar, pero tendríamos que acabar el festival más temprano y no podríamos vender alcohol. Habíamos tenido conversaciones donde posiblemente se daba, pero digamos que no se han logrado concretar. Lo analizamos con la gente y quitarle el elemento de fiesta al evento y acabarlo a media noche y con muchas restricciones sobre el alcohol perjudica mucho la experiencia, entonces por eso decidimos mantener el festival fuera de la ciudad.

Un último comentario que se ha leído en redes sociales con respecto a esta nueva etapa del festival, es que la gente que viene de otras ciudades o países le parece que si ya tienen que venir a Bogotá y antes tenían que ir hasta la 222, este nuevo trayecto afecta la experiencia de alguna manera. ¿Cuál sería para ustedes la mejor manera de venderles este cambio como algo bueno?
Lo mismo que le decía de las soluciones de transporte, y es que por ejemplo mucha gente viene desde afuera y se queda en casa de amigos u organiza todo el plan por su lado. Pero, por ejemplo, la gente que compra los paquetes que nosotros tenemos en la página del festival, los hoteles que escogimos en esos paquetes quedan cerca de alguna de las salidas de los buses del festival, justamente para que la gente tenga más facilidad de tomar los buses y que cuando el festival se acabe, ese bus lo regrese a un lugar muy cerca de su hotel.

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