Álex Anwandter no cree en Michelle Bachelet

Es el músico chileno más talentoso hoy en día. Hablamos con él sobre su rol como vocero de las diferencias sexuales y su debut como director en la pantalla grande.

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may. 21 2014, 5:13pm

Hubo una época en que Álex Anwandter no era Álex Anwandter. En aquel tiempo era el vocalista de la banda chilena Teleradio Donoso y respondía a esa denominación. Él, por cierto, escribía, componía, tocaba, producía y dirigía los videos. Todavía lo hace como solista. La diferencia es que antes pertenecía a un mundo que, de algún modo, le resultaba extraño. Incompatible. Algo asomaba, acaso, desencajado. Puede que hayan existido límites de forma y contenido. Entonces Álex no tuvo otra que ponerle fin a Teleradio en 2009. De este modo comenzó su carrera como solista (si es que no lo había hecho desde que se subió por primera vez a un escenario). La verdad, quizá, fue otra. Pero esta es la historia que, hoy por hoy, más sentido adquiere con la distancia que da el tiempo.

Lo cierto: Álex Anwandter es actualmente uno de los músicos más talentosos y prolíficos de Chile.

El primer registro de su etapa solista fue Odisea (2010): un disco que recordaba a Juan Antonio Labra y Ace of Base. A Michael Jackson y a Prince. A Los Prisioneros y Javiera Mena. Un año después apareció Rebeldes (2011): una suerte de manifiesto en contra de la represión que viven las minorías homosexuales. Se trató del primer registro que Anwandter firmó en la carátula con nombre y apellido. Uno que le valió la chapa de “Príncipe del pop”.

Con Rebeldes, Álex comenzó a hacerse cargo de las urgencias que veía en su entorno. Una de  las canciones —"¿Cómo puedes vivir contigo mismo?"— se ha transformado en un himno de la lucha contra la discriminación de los homosexuales en Chile. Y en Lollapalooza 2012, antes de interpretarla, aprovechó la instancia para hablar de un caso que conmocionó al país y que lo afectaba directamente: Daniel Zamudio.

Daniel, de 24 años, era un chico fanático de la música de Álex y que fue golpeado y torturado por cuatro jóvenes —en un momento identificados como neonazis— en el Parque San Borja, de Santiago de Chile. La golpiza dejó heridas en Daniel que, semanas más tarde, terminaron con su vida. A los tres meses de su muerte se promulgó la ley N° 20.609, conocida como Ley Antidiscriminación o Ley Zamudio, norma jurídica que establece sanciones contra discriminaciones arbitrarias y, a la vez, un procedimiento judicial para restablecer el derecho cuando se cometan actos de esta calaña.

Hoy Álex trabaja en la preproducción de una película inspirada en la muerte de Daniel Zamudio. Será su debut como director en la pantalla grande. Dice: "Su historia me inspiró a escribir un guión donde sucedía un ataque similar a un joven, siendo el motivo de la agresión su sexualidad". El guión toma ese incidente como punto de partida para adentrarse, desde la historia del padre, en una serie de otras  temáticas sociales, incluyendo, por supuesto, la violencia de identidad sexual.

VICE: Te has abanderado abiertamente por los derechos de los homosexuales. ¿Qué te motivó a tomar ese lugar?
Álex Anwandter: Esta es la manera más inteligente que me han preguntado si soy gay o no. Me identifico y simpatizo con la diferencia sexual. No así con el concepto gay y, por supuesto, aún menos con el de heterosexualidad, por todas las consecuencias que tiene. El Rebeldes entero está escrito sobre una mujer, pero cambié los códigos a propósito. Creo que ya está bien "revelarlo".

Hay personas que quieren que la gente defina si son blanco, negro o gris. Y hay gente que sencillamente no piensa, ni vive en esos términos. Pienso, en cualquier caso, que las problemáticas queer o lo que sea, están en segundo plano a violencias más concretas. Niños y niñas muriendo golpeados por esa diferencia —aún puede ser de apariencia solamente—, o personas trans siendo incapaces de integrarse a la sociedad. Discriminadas, muertas y golpeadas.  El mundo entero es Alabama en 1963. Hay baños para blancos y para negros. Sólo que ahora con respecto al tema de sexualidad. Y no es como que el tema racial se haya "solucionado" precisamente. El camino es la meta.

¿Qué tanto de protesta existe en tu música?
No lo suficiente, pienso. Obviamente no todo arte debe tratarse de política. Si fuese así, nos perderíamos de artistas increíbles como Juan Gabriel. O el arte abstracto plástico o lo que sea. Pero pienso que no se trata tanto del arte, como de los artistas. Si tu arte es personal —y sabemos que lo personal es político—, entonces eventualmente debiese introducirse ese componente político o social en lo que haces.

¿Piensas que con "¿Cómo puedes vivir contigo mismo?" lograste avanzar con respecto a lo que significa introducir, en tus creaciones, ideas sobre la diferencia sexual? ¿Antes, por cierto, lo habías hecho?
Había hecho cosas así en Teleradio Donoso. Hay una canción que se llama "Granada" que explota en la frase "Yo quiero ser una estrella y ser bella para él", que siempre me pareció muy bonita. Pero eran esfuerzos un tanto crípticos. Lo mismo con temas más políticos, no tan de género. Con "¿Cómo puedes vivir contigo mismo?" fue un paso pequeñito, pero importante para mí. Creo que la gente lo entendió y lo atesoró, y eso significa mucho para mí.  También sacar "Tatuaje", como primer single, una canción de amor con referencia a otro hombre, fue un avance extraño. Aparentemente, nunca había pasado en Chile. Tampoco es algo común aún, ¿no?

Tienes un tema que se llama "Michelle, no me traiciones otra vez". Puede que sea un juego. ¿De qué va?
Fue una canción que escribí antes de las elecciones presidenciales. Se retrotrae a una onda más antigua de cantores cantándole a los políticos. Me parecía extraña la falta de memoria de la gente con respecto a Bachelet y lo escribí en forma de una canción de amor: te quieres quedar con alguien que sabes que es malo y le pides que no te traicione de nuevo. ¿Es eso lo mejor que podemos hacer?

¿Crees que el nuevo gobierno de la presidente Michelle Bachelet posibilite cambios relacionados con las peticiones de los homosexuales?
Honestamente, para mí el "matrimonio igualitario" no es una prioridad. Siguen habiendo trans golpeados con fierrazos en las calles. O los mismos chicos que han muerto [Daniel Zamudio, Wladimir Sepúlveda]. No sé. Michelle Bachelet no ha hecho mucho antes, y a mí me hablan mucho desde sus relaciones con el mundo empresarial hasta sus tradicionalmente femeninos aritos de perla.

Hablemos de Daniel Zamudio. Se acaba de lanzar un libro basado en su vida y muerte ("Solos en la noche") y hace cosa de semanas tú presentaste el guión, en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires, de una película inspirada en Daniel que estás preparando. ¿Qué es lo que tiene su historia, a tu parecer, que resulta significativa para difundir desde este tipo de plataformas?
En reducir o simbolizar el tema en Daniel, veo paradójicamente un esfuerzo cultural muy grande por evitar pensar en que esto sucede todos los días y en todo ámbito. Hace un par de meses se murió otro chico en Chile —Wladimir Sepúlveda— luego de agonizar por semanas. Su noticia no tuvo ni el uno por ciento del impacto que la de Daniel. El punto que estoy intentando hacer abstrayendo el incidente, no focalizándome en la persona de Daniel, es decir en lugar de hacer un bio-pic morboso, es precisamente enfocarme que esto va a seguir ocurriendo.  

Pienso que se hacen esfuerzos por indagar en los detalles de las vidas de estas víctimas. El libro que salió sobre Daniel lo describe como una persona "autodestructiva", que, en palabras del autor [Rodrigo Fluxá], "no murió por ser gay". Con Wladimir Sepúlveda lo mismo. Se subrayó mucho en la prensa que los motivos del ataque no estaban confirmados (a pesar de lo que decían los testigos, o lo que dictó la corte, en el caso Zamudio). Pues bien, yo veo ahí la fuerza de la cultura: minimizando la vida de maricones autodestructivos. Si se quiere ir al extremo, es ese el razonamiento capitalista y patriarcal: no producen, ni procrean, por lo tanto, valen menos y deben tener menos derechos.


Álex en vivo. Foto por Carlos Muller.

¿Qué se necesita en Latinoamérica para que este tipo de situaciones no se repitan?
Creo que es un cambio cultural muy grande y lento, donde la condena y la culpa —un valor muy católico, por cierto— se desplacen desde la diferencia hacia la intolerancia.              

¿Puedes adelantar parte del guión de la película?
Es la historia de un papá. Su hijo sufre una golpiza y su vida queda entre sus permanentes intentos por avanzar y progresar en su negocio, además de las cuentas astronómicas de salud de su hijo. A medida que se topa con callejones sin salida y algunas traiciones inesperadas, se da cuenta que el mundo que conocía también estaba listo para ser violento con él. Es una historia sobre distintos tipos de violencia. Igual suena muy grave y terrible, pero la verdad es que también tiene hartas partes entretenidas.

¿Sientes que en Chile los músicos se están haciendo cargo de las urgencias de su país?
No. Y bueno, es difícil juzgar también. Probablemente hacer el esfuerzo de hacerse cargo de las urgencias o injusticias implicaría ser menos popular o menos accesible para algunos. Detenerse en las injusticias e intentar repararlas nunca es "moda" o "cool". Es difícil ser músico en un país sin industria musical y, en ese sentido, no es raro verse a uno mismo como rostro de una marca de papel higiénico para poder costear la grabación de un disco. La gente lo llama venderse, y eso es lo que es, pero también hay un contexto. En cualquier caso, podemos intentar hacer ambas cosas: crear una música popular nueva y consciente, no por eso panfletaria. No sé si a alguien más le interesará eso. Ojalá no fuese exclusivo de géneros que sí se han preocupado tradicionalmente de eso, como el hip-hop.


Gepe y Álex (Álex & Daniel).

A propósito, y pensando en Javiera Mena y Gepe (y también en Adrianigual y Astro), ¿qué es lo que crees que ha pasado en los últimos años en Chile que ha provocado un incremento en la producción y difusión musical?
Básicamente, que son generaciones que no crecieron en el influjo directo de la dictadura, que se beneficiaron del acceso a internet —para nosotros fue una revolución— y también de la falta de industria musical que permitió que se desarrollaran identidades originales, desprejuiciadas y alejadas de estándares industriales. La situación es aún precaria, en todo caso, y es extremadamente difícil para chicas y chicos viabilizar una vocación por la música en una carrera profesional.

Hace poco apareció el video para "Mejor que yo"/"Cada vez que invento algo sobre ti" del disco Álex & Daniel que hiciste junto a Gepe [Daniel Riveros]. ¿Cómo era la onda cuando estaban grabando?
Fue muy bacán y orgánico. Creo que cada uno llevó lo que eran sus virtudes sin esperar nada. Para mí, personalmente, se trató mucho de disfrutar del proceso y lo especial que es crear con otra persona. Daniel es un artista que admiro muchísimo.

¿Y ahora qué viene?
El rodaje de la película, cuyo título es Nunca vas a estar solo, y luego completar la grabación del respectivo disco. También estoy haciendo un taller de producción musical gratuito para jóvenes en un centro cultural en Santiago que se llama Balmaceda 1215. Eso me tiene muy contento. Y nada. A seguir molestando hasta que cambien las cosas que deben cambiar.

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