Cultura

Todo lo que pude averiguar sobre drogarse con polvo de extintor

Un estudiante murió por consumir una mezcla de licor artesanal, mariguana y el contenido de un extintor, así que nos dimos a la tarea de investigar todo lo posible sobre drogarse con uno.

por Sebastián Serrano
20 Agosto 2015, 3:00pm

La muerte en Bogotá, Colombia, de un estudiante de 14 años que consumió una mezcla de licor artesanal, mariguana y el contenido de un extintor en su escuela dejó a muchos aterrados la semana pasada. La reacción fue de grandes proporciones pero siempre en medio de una desinformación acerca de lo que los jóvenes meten a las escuelas. Por ello, me di a la tarea de investigar un poco más acerca del tema.

Lo que más me sorprendió de la noticia no fue el fin sino los medios, porque nunca en mi vida había escuchado acerca de un grupo de niños tratando de drogarse con el polvo de un extintor.

En realidad, ni siquiera Google sabía mucho acerca de esta mierda. Es verdad que los extintores son mencionados en varias cartillas de prevención antidrogas, pero es imposible encontrar reportes de eventos como el de la semana pasada, ni testimonios de entusiastas del extintor en foros de drogas. Lo más parecido que encontré fue una entrada en Yahoo Respuestas (¿donde más?) de una persona que olvidó limpiar su horno tras una descarga de extintor y se llevó tremenda sorpresa al volver a utilizarlo: "Sentí una ola de estrés e hiperactividad. Era como si me fuera a explotar. Luego, una paranoia muy fuerte, pensaba una y otra vez que alguien iba a meterse a mi casa. Luego me acosté y sentí como si hubiera dormido toda una noche, aunque en realidad solo dormí 30 minutos y cuando me desperté sentía mi cama vibrar".


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Una búsqueda más exhaustiva (y menos filtrada) arrojó otro par de resultados: el primero era un usuario de Reddit que afirmaba haber sido testigo de cómo un hombre inhaló el contenido de un extintor y luego se lanzó por un balcón en Atlanta, Georgia. El segundo era una noticia publicada en un portal que hablaba sobre una mujer que fue sorprendida por la policía en un motel mientras tomaba bocanadas de un extintor y trataba de sacarse su propio ojo.

Finalmente, y gracias al resultado de la necropsia, supe que tras esta forma tan novedosa de darse en la cabeza hay un principio activo bastante viejo: el cloroformo. Así es, el mismo que usaban los villanos en el Chapulín Colorado y Bill Cosby en los memes.

Más allá de su enorme potencial cómico, y de haber sido alguna vez el anestésico que asistió a la reina Victoria en dos partos, el cloroformo es un químico peligroso, que produce arritmia cardiaca, depresión del sistema nervioso central, paro respiratorio y, en ocasiones, la muerte. Es por esto que desde principios del siglo 20, el cloroformo salió de la farmacopea de la mayoría de países del mundo y desde entonces su uso se ha visto relegado a pesticidas, refrigerantes y, por supuesto, extintores.

"Estamos ante un nuevo tipo de drogas que llamamos drogas emergentes", me dijo por teléfono el doctor Jairo Téllez, director del Grupo de Investigación de Sustancias Psicoactivas de la Universidad Nacional de Colombia. "Se trata de sustancias que no están diseñadas para el consumo humano, sino que se encuentran en distintos productos industriales como solventes, pegantes y aerosoles". Según Téllez, hay dos grandes razones para que las drogas emergentes sean tan populares entre los menores de edad. La primera es que, a comparación de otras drogas, estos químicos resultan más baratos. La segunda, que como muchas de ellas son de uso cotidiano, son menos susceptibles a ser controladas por padres o profesores.


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Cuando le pregunté al doctor Téllez por los efectos de estos inhalantes me habló de "una sensación de embriaguez similar a la que produce el alcohol, pero menos intensa. Con la diferencia de que estas sustancias producen alucinaciones que para los consumidores son muy placenteras. A eso agréguele que muchas veces estas alucinaciones pueden llegar a ser compartidas".

Creo que en parte ese es el gran problema con las drogas y los adolescentes: primero alguien tiene que explicarle todas las cosas increíbles que hacen, para luego decirles que se mantengan alejados de ellas.