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ESPAÑA

La exportación de armas da un empuje a la economía española — ¿Pero a qué precio?

La industria armamentística española cobra mayor importancia con el apoyo del gobierno, pero persisten las dudas entre grupos pro derechos humanos por el destino final del material exportado.

por Quique Badía
13 Septiembre 2015, 7:25am

Imagen de un avión fabricado con participación española, el Eurofighter Typhoon / Wikimedia Commons

Es un hecho, la exportación de armas es un sector en expansión y va camino de devenir todo un pilar en la economía española. Entre 2004 y 2013 representaba un 1,7 por ciento del total de exportaciones. Hoy la participación en el Producto Interior Bruto (PIB) de este segmento es del 0,9 por ciento y da trabajo a unas 20.000 personas, de acuerdo a los datos ofrecidos por el Ministerio de Defensa.

El volumen de las operaciones de exportación autorizadas por el gobierno español aumentó un 36,78 por ciento, y el de las operaciones realizadas en un 50,50 por ciento, según un informe publicado este mes por Amnistía Internacional, Fundipau, Greenpeace e Intermón Oxfam. España representa el 3 por ciento del comercio mundial de armas y es el séptimo exportador del mundo, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).

Aunque, más allá del optimismo, en el primer documento las organizaciones firmantes muestran su preocupación por el hecho de que, en la información analizada, identifican exportaciones de armas a Colombia o Ucrania y a la coalición liderada por Arabia Saudí en el conflicto de Yemen — un país, el de la monarquía saudí, acusado de vulnerar los derechos humanos —, y por el desvío de munición exportada a Camerún hacia República Centroafricana, un estado fallido e inmerso en una cruel guerra civil.

Las mencionadas operaciones irían contra las obligaciones que España plasma en su legislación a partir de las indicaciones internacionales, especialmente la Ley 53/2007 sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso y el Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA).

Varias organizaciones pro derechos humanos ya expresaron su preocupación ante la respuesta del gobierno español a una pregunta del diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, Joan Tardà, sobre el destino del armamento que España había vendido a Arabia Saudí. Para el gobierno existen "garantías de uso final" y varias "cláusulas de no reexportación" específicas con el país árabe.

Respuesta del gobierno español al diputado Joan Tardà en relación al comercio de armas de España con Arabia Saudí

"Es muy habitual para otros países mirar hacia otro lado ante los informes de las terribles vulneraciones de Arabia Saudí con tal de obtener beneficios con negocios lucrativos", declara a VICE News Adam Coogle, analista de Human Rights Watch (HRW) en Oriente Medio. "Si estos países de verdad priorizan los derechos humanos en su política exterior, deberían presionar a Arabia Saudí para que mejorara la situación de los derechos humanos en el país, liberando a los activistas pacíficos encarcelados por el mero hecho de llamar a reformar y acabar con la amplia discriminación contra las mujeres y las minorías religiosas", sigue Coogle.

El reporte El futuro de la Industria de Defensa Española de la plataforma de suministro de informes empresariales en tiempo real Strategic Defence Intelligence (SDI), publicado a finales de mayo, anticipa, para el sector, beneficios de cerca de 7.800 millones de euros, unos 8.800 millones de dólares. Con 293 millones de euros, la monarquía del Golfo Pérsico encabezó el ranking de exportaciones españolas.

Armas opacas: dudas sobre el destino del armamento que España vende a Arabia Saudí. Leer más aquí.

"No tendríamos sospechas si no supiésemos que Riad [Capital de Arabia Saudí] no respeta los derechos humanos y que está liderando una operación militar donde ya han muerto más de 100 civiles", denunció a VICE News a mediados de agosto Alberto Estévez, investigador y portavoz en materia de comercio de armas de la ONG Amnistía Internacional (AI).

"El hecho de que en la última década se hayan multiplicado por diez las exportaciones debería hacer que se multiplicasen también los mecanismos de control del uso final en los países a los que se destina la exportación e implicar un aumento del control parlamentario y de la transparencia", afirma a VICE News Estévez tras la publicación del informe.

Para mejorar el control de este uso final, AI propuso que los agregados militares de las embajadas llevaran a cabo tareas de supervisión.

"En el año 2008 se lo sugerimos a los grupos parlamentarios y en el 2009 se incorporó en el dictamen anual del parlamento. Es una recomendación que, que nosotros sepamos, no se ha puesto en marcha todas las veces que hubiera sido necesario", lamenta el portavoz de la ONG, que recuerda que muchas veces el gobierno se excusa en el hecho de no tener agregados en algunas de sus delegaciones internacionales.

El SIPRI sugirió hace unos años que los países europeos que se encontrasen en esa situación deberían contar con personal de otras embajadas comunitarias. "El gobierno conoce esa sugerencia", dijo Estévez a mediados de agosto, "pero entiendo que hacer esas cosas supondría intercambiar información sobre el mercado de armas entre países competidores en este ámbito tan opaco. Tampoco sería un escenario sencillo de manejar".

Y es que la industria armamentística española depende, en gran parte, del apoyo estatal. En una entrevista en la cadena radiofónica española pública Radio Nacional de España (RNE) el titular de defensa, Pedró Morenés, aseguró haber recorrido "más de 500.000 kilómetros representando y apoyando a la industria de defensa". El pasado mayo el gobierno aprobó una inversión extraordinaria de 856 millones para los programas de defensa nacionales.

Reino Unido suministró 11 cazas a Arabia Saudí antes del inicio del bombardeo en Yemen. Leer más aquí.

Aunque hay voces más tajantes respecto a la posibilidad de que la propuesta de AI de delegar en los agregados militares las tareas de control prospere.

"Un agregado militar que está en una embajada como la de Arabia Saudí dudo que pueda llevar a cabo un control sobre si las exportaciones están dedicadas a un buen uso o no. Y tengo dudas de que el ministerio de defensa esté por la labor", dice a VICE News Pere Ortega, miembro del Centre Delàs d'Estudis per a la Pau, quien aporta nuevos detalles sobre como España está reforzando su sector armamentístico para incrementar su presencia internacional.

"El Ministerio de Defensa ha promovido un pool [agrupación voluntaria de empresas] industrial, ha llevado a cabo una operación de concentración de las empresas para ayudarlas a exportar. Existe un interés del gobierno central del PP [el Partido Popular, la formación conservadora en el gobierno] de convertir el ministerio en un instrumento de las empresas para incrementar las ventas al exterior", constata Ortega.

Un ejemplo de esta reestructuración de arriba a abajo está en el anuncio, a finales de junio, de la alianza entre las empresas Indra y Navantia para construir una fragata.

España vendió armas a países en conflicto y que violan los derechos humanos en 2014 según varias ONG. Leer más aquí.

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