Cultura

“Esto cuesta entre 50 mil y 500 mil pesos”: Hablamos con un asesor de imagen política

"Sin lugar a dudas, la peor es Elba Esther Gordillo. Pero a estas alturas seguro ya tiene buenos asesores trabajando en ello."

por Ollin Velasco
27 Agosto 2018, 8:00pm

Fotografía de Isaac Esquivel/cuartoscuro.com

Artículo publicado por VICE México.

Dicen los sabios que como te ven, te tratan, y las evidencias demuestran que es cierto. Sin embargo, pasamos tanto tiempo distraídos en cualquier otra cosa, que difícilmente nos ponemos a reflexionar en si la imagen que proyectamos es la correcta, o si más bien estamos enviando a los demás mensajes equivocados.

Hablamos con Héctor Fiesco, profesor del Colegio de Imagen Pública y consultor de figuras públicas o políticos que buscan mejorar la forma en que son percibidos por la sociedad, y nos dijo algunas cosas que nos dejaron pensando en todo lo que quizá no hemos estado haciendo bien.

Lee la entrevista con Héctor Fiesco, abajo.


VICE: ¿Es posible cambiar por completo la imagen de una persona?

Héctor Fiesco: Sí. La imagen siempre es relativa. Todo depende de cómo adecues el discurso y el comportamiento de esa persona. En realidad se trata —en gran medida— de una buena metodología y de un correcto manejo del tiempo para aplicarla.

Muchos dicen que quienes nos dedicamos a esto somos medio manipuladores, porque basta con aplicar ciertas reglas que no fallan para cambiar la percepción de la gente. Es más fácil construir una imagen desde cero, que reconstruirla. Sin embargo, incluso así es posible cambiarla por completo.

¿Qué personaje mexicano crees que en este momento tiene la peor imagen?

Sin lugar a dudas, la peor es Elba Esther Gordillo. Pero a estas alturas seguro ya tiene buenos asesores trabajando en ello. En unos dos años yo creo que va a poder presentarse en público como si nada. Ella será el ejemplo perfecto de que nada es imposible.

Por el contrario, alguien a quien le han hecho un gran trabajo con su imagen es el presidente en funciones Enrique Peña Nieto. Después de todos los escándalos en los que se ha visto inmerso, y además con el peso de 43 estudiantes desaparecidos, es para que EPN estuviera muerto políticamente, y no es el caso.


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Fotografía de Saúl López/cuartoscuro.com

El excandidato presidencial Ricardo Anaya también tuvo muy buena asesoría, pero al final de la campaña se desesperó y lo perdió todo.

Algo muy cierto al hablar de este tema es que entre más influencia tengas, más fácil es poder crear estímulos que beneficien tu imagen. Eso sí, para hacerte una reputación que convenza verdaderamente a la gente debes ser coherente, congruente y demostrar que todo lo que hagas persiga un fin.

¿Qué es lo más difícil de cambiar en la imagen de una persona?

En realidad lo más difícil es convencerla de que tiene que hacer cosas para que la gente la vea como quiere que la vean. Dar ese primer paso hacia el cambio es difícil.

En el campo de la política, frecuentemente nos tocan casos de personajes con crisis de imagen por escándalos, o por algo que hicieron mal y tienen miedo que les explote pronto. Ahí el margen de acción para mejorar su imagen en más reducido, por el tiempo, pero incluso en esos casos no es imposible lograrlo.

¿Hay un prototipo de imagen al que notes que tus clientes siempre aspiren?

Sí. Casi todos quieren ser líderes de opinión. Admiran mucho a las grandes figuras mundiales que hicieron o están haciendo historia. Quieren ser percibidos como gente elegante y casi siempre buscan tener rasgos similares a los del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama; el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y hasta del presidente francés Emmanuel Macron. La gente quiere ser como es la persona que está de moda.

En el caso de México, por ejemplo, no es que todos quieran ser como el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, pero sin duda les encantaría tener la credibilidad —casi incuestionable— que posee.


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¿Hay algún error de proyección que siempre hayas notado en tus clientes?

El primero es que no tienen planeación de su imagen. Y que la mayoría de las veces quieren llegar a tapar un hoyo una vez que lo ven abierto.

Para hacer un buen trabajo debes sentarte a planear meticulosamente qué ruta seguir, dependiendo de la magnitud del caso. Eso sí, cuando llegan algunos criminales para solicitar nuestros servicios, les decimos que no. Nosotros no nos prestamos a eso.

¿Cuáles son las cosas más raras o radicales que te ha pedido alguien para cambiar su imagen?

Recuerdo que hace tiempo asesoramos la campaña de un candidato a gobernador de un estado que tenía dos mujeres. Nos tocó maquillar eso para que la opinión pública no se enterara y tuvimos que esconder a una de ellas y mandarla a vivir a otra parte.

Otro caso fue el de una persona a la que se le acusaba de ser nazi. Obviamente nadie quiere trabajar con un nazi. Pero logramos demostrar su valía en otros aspectos. Llevamos cerca de medio año en ellos y ya hemos ganado pequeñas batallas al respecto.


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¿Cuánto cuesta lo que haces tú?

Lo primero que se cobra es el plan maestro con la estrategia a implementar, en caso de que el cliente así lo decida. Esto cuesta entre 50 mil y 500 mil pesos. En este plan viene detallada toda la ruta crítica de lo que se va a hacer. Y si se lleva a cabo puede costar entre 50 mil y 200 mil pesos al mes. Entre más ejecutas, más caro se vuelve.

Si sólo es consultoría, puede costar entre 15 mil y 30 mil pesos en total. En ese caso sólo eres observador, dices si se está cumpliendo o no el plan y das sugerencias para mejorar. El tiempo mínimo de trabajo es de tres meses. Lo máximo que nos ha tocado tratar han sido dos o tres años.

¿Cuáles son las razones más recurrentes que has escuchado de tus clientes para querer cambiar su imagen?

Lo más común es que te piden que los saques de los problemas en que se han metido. No obstante, también es bastante recurrente que lleguen a decirnos que están parados en un sitio, pero que aspiran a estar en otro lugar. En este caso siempre se trata de cargos públicos.

¿En qué casos recomiendas la asesoría de imagen?

La única forma de que no lo necesites es si haces las cosas bien. En caso de que trate de un político, cuando sabes quién eres y no deseas ni tienes la necesidad de cambiar tu esencia. Eso creo que habla de un gran respeto hacia uno mismo.

¿Cuánto de lo que le sugieres a otras personas aplicas en ti mismo?

Como en un 85 o 90 por ciento. Lo único que no aplico son las reglas de etiqueta, porque siempre intento ser natural.

Algo que me pasa mucho es que, como trabajo todos los días con esto, me la paso observando lo que hacen bien o no las personas que me rodean. Dedicándote a esto te vuelves muy perceptivo de los demás.


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