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Creators

El tijeretista mexicano que quiere cambiar la idea del collage: Antonio Fräppa

Una nueva ola de collage está surgiendo en la CDMX.

por Hanna Quevedo
23 Enero 2018, 5:00pm

Todas las imágenes cortesía del artista.

Hace unos meses, en un evento dedicado a pasar toda la tarde haciendo collages, me sorprendió enormemente la figura de Antonio Fräppa, quien, según un amigo, era "collagista profesional". Creo que nunca antes había escuchado el término de "collagista profesional" y he de reconocer que no tardé nada en darme cuenta lo que eso significaba.

Desde aquel día, he seguido de cerca el trabajo de Antonio Fräppa, artísticamente conocido como Cutsider.

Cutsider (Azcapotzaco, 1985) utiliza el collage para crear obras que descontextualizan y que, basadas en obras de pinturas principalmente góticas y renacentistas, su labor se basa en la idea de transformar el collage análogo e ir de “cortar y pegar” a “cortar, componer y pegar", según contó a Creators.

Autorretrato cargando a mi hijo Mateo.

Su enfoque pictórico enfocado en la apropiación y transformación libre de recortes de pintura que encuentra en libros (nunca en revistas) desemboca en que lo mismo le pasa tijera a los pintores El Giotto, Fra Angelico, Los Lorenzetti como a Francis Bacon, Salvador Dalí o Max Ernst.

Podemos llamar al trabajo de Cutsider "Tijeretismo Iconoclasta" pues destruye imágenes y también al libro como objeto recortándolos directamente (no impresiones, ni manipulación por computadora).

Esta toma de imágenes que se unifican en un solo lienzo, nos recuerdan la revolución que el collage significó para el arte moderno cuando comenzó a liberar a muchos pintores de la pasta y el pincel dándoles la posibilidad de "re-crear" recortando y pegando –incuestionable conquista del cubismo–, milagro que Braque en 1911 descubrió añadiéndole unos caracteres tipográficos a uno de sus cuadros, técnica que hipnotizaría a Picasso y llegaría a ser admirada y practicada por muchos contemporáneos y artistas que vendrían detrás.

Belleza del caos citadino.

Algunos teóricos del arte como Simón Marchán Fiz se remontan al collage como la primera brecha al camino de lo que hoy en día conocemos como instalación, en el sentido de que en una instalación podemos encontrar elementos provenientes de diferentes ámbitos de la representación, lo que se conoce como trans-disciplina.

Cutisder quien define su técnica como "collage analógo pictórico" se inspira con las imágenes mismas y cada una de sus piezas es una anécdota en sí, anécdotas que entendemos al ver sus obras finales y que, al mismo tiempo, se basan en el cuadro original. La aglomeración de elementos que nos remonta al horror vacui (miedo al vacío) expresa ideas claras de manera confusa lo cual crea un interrogante en el espectador, a la vez que éste disfruta de las composiciones y el uso de elementos y colores que Antonio Fräppa hace sonar a modo de director de orquesta.

En estos días, este artista emergente dedicado al collage analógico desde hace más de doce años, anda gestionando el MICC (Museo Internacional de Composiciones con Collage) proyecto que promete hacer eco y que ya cuenta con página de Facebook donde se han estado presentando artistas mexicanos del collage (analógico y digital). También Antonio es parte de la Sociedad Mexicana de Collagistas y tiene un Instagram que no puedes dejar de seguir si te gusta el collage.

Chica Rusa millennial con un hacha.

Nos sentamos con el artista para conocer más sobre su práctica y producción. Puedes leerla, abajo:

CREATORS: ¿Cual es tu primer pensamiento al abarcar una nueva anécdota?

Cutsider: La pienso de manera visual, no existen las palabras sino los elementos a recortar. Va un poco como el método paranoico crítico de Salvador Dalí. Manejarse de manera intuitiva y lo más visceral posible. Mezclar lo irracional con lo consciente. Entre el azar y la decisión. Observar con detenimiento y hacer una selección guiada por el magnetismo natural de los ojos.

Podrías compartirnos un poco sobre tu proceso, materiales que prefieres usar, espacio de creación…

Es curioso pero realmente hoy día no cuento con un espacio adecuado (la atmósfera) para chambear mis composiciones. Mi "estudio" está en la sala de casa de mi familia y mi mesa de trabajo no mide más de 1 metro x 45cm. Sin embargo, trabajar en la adversidad me ha ayudado bastante para hacerme más mañoso al momento de trabajar. Aunque claro, deseo hacerme de un lugar digno y amplio muy pronto.

Mis cuadros ya no caben encima de mi cama. En cuanto al proceso siempre cambia, todo depende si obtengo primero libros o marcos. Me ajusto a las circunstancias. Me agrada abordar las mismas imágenes transformándolas una y otra vez, las posibilidades son infinitas. Utilizo recortes directos de libros, dotándolos así de una doble vida pues muchos se están echando a perder por cuestiones climáticas o de fauna nociva como roedores en lugares como las librerías de viejo. Muchos creen que recortar libros es una falta de respeto, sin embargo se trata de una labor de rescate y transformación. Incluso de rescatar a algunos pintores de caer en el olvido. Rara vez utilizo marcos nuevos, pues gusto de las cosas cargadas con historia, la conozca o no.

Descubriendo nuestro grotesco interior.
Luska.

Para muchos, el collage analógico es un arte que cayó en el olvido, ¿por qué crees que está resurgiendo?

Pienso que no cayó en el olvido. Y lo sé porque ahora con lo de la Sociedad Mexicana de Collagistas he descubierto a mucha banda que hace collage análogo ¡Somos muchísimos! El problema es que quizá no creemos que podemos llegar lejos con la técnica detrás de la tijera. Así que nosotros mismos menospreciamos nuestro trabajo –a la mayoría le da pena mostrarse– son collagistas de clóset.

El collage digital tiene su chiste, sin embargo nunca tendrá el encanto del análogo. Desde hallar los materiales hasta la selección del marco. Además siempre será más fácil arreglar accidentes por computadora que encontrar soluciones con papel. Un buenazo con bastante ingenio fue Max Ernst, que llegaba al resultado deseado utilizando muchas veces el lápiz dentro de sus collages. Él manipulaba la imagen y no la imagen a él.

Contabas en una entrevista que tu experiencia enseñando collage a niños no fue muy satisfactoria porque a tus alumnos no les importaba el collage, ¿de qué manera crees que el collage analógico podría cambiar la vida de los adultos que lo practicaran?

Bueno, en mi experiencia, cuando descubrí el collage supe a lo que me dedicaría de por vida. De una u otra forma este quehacer me ha salvado del vacío existencial. Además de que es un buen ejercicio de introspección y de cambiar a placer lo que no nos agrada de la vida. Uno puede recrear la realidad absurda.

Cambiar nuestro entorno a uno más favorable y menos desesperanzador. Creo que el collage da muchas facilidades para los que no tenemos paciencia para el dibujo y que queremos manifestar nuestra vida a través del arte. Aunque en el caso de los niños, generalmente, es al revés, son más desesperados para recortar y prefieren tomar los lápices de colores.

Quizá no supe enamorar a los niños con recortes.

El Conserje de Cuaxies.

¿Cómo crees que el MICC puede ayudar, además de promover a los artistas, al arte del collage en México?

El MICC (Museo Internacional de Composiciones con Collage) justamente nace como necesidad por un espacio físico para albergar y promover puramente obras realizadas con collage, incluyendo también piezas en assemblage y décollage. Ya que, por lo que veo, existen pocos espacios en el mundo dedicados a éste tipo de manifestaciones artísticas. En Noruega por ejemplo, existe The Scandinavian Collage Museum y en Santa Fe, Nuevo México, The International Museum of Collage, Assemblage and Construction. En la Ciudad de México espero obtener de alguna manera un espacio para El MICC (prestado, ocupado, donado). Pienso que todos ganaríamos, tanto los artistas de collage al contar con un lugar para mostrar y poner en venta sus piezas, como el público al que llegaran bastantes formas de abordar el collage. También quisiera agregar al espacio una pequeña biblioteca que cuente con fanzines collageros y con publicaciones enfocadas al collage, como Kolaj Magazine de Montreal. Descarté la opción de galería/museo pop up porque quiero intervenir cada rincón del espacio.

La idea de imprimir tu obra en textiles (bolsos, playeras) es puramente comercial ¿o lo consideras también una manera de exponer su trabajo? ¿es la autoría algo que te importe?

Con la venta de merch se matan esos dos pájaros de un sólo tiro. La obra se hace autopromoción al estar presentada en bolsas y playeras ya que se expone y puede ser vista por más ojos. Aunque lo primero por lo que decidí vender chucherías es por obtener ingresos. No siempre tengo la fortuna de vender obra al precio que considero justo. Muchas veces tuve que malbaratar. Así que sacar merch es la mejor opción. Y sí, me importa muchísimo que se sepa de que manos nacen las composiciones tijeretistas pictóricas. Quiero que mi trabajo se reconozca sin necesidad de mencionar "por Antonio Fräppa". Formar un estilo.

El secreto revelado.

Mirando a un futuro cercano, cuéntanos dónde y cuándo podremos disfrutar de tu trabajo.

En unos días montaré una exposición en My Drinking Problem Gallery que está dentro de un estudio de tatuajes, también presentaré algunas impresiones a gran formato de algunas de mis piezas en la galería al aire libre de La Universidad La Salle y para marzo habrá una exposición colectiva en El Museo del Juguete.

A continuación un paseo por la obra de Cutsider, incluyendo marcos, parte importante de la elección compositiva.

Fisura interior.
Guerra interior.
Madre de satánas.
Retrato de San Juan Bautista descuartizado.
Retrato del Cómico Thomas Frederick, Tommy Cooper.

Puedes ver más obras por Cutsider, en su Instagram.

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