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Activistas latinoamericanas hablan sobre la violencia machista

“El problema es que las leyes y protocolos están, pero no los siguen”.

por Patricia Ramírez
08 Marzo 2019, 3:00pm

Fotos por Carola Andrade de War Mi Photo.

Latinoamérica llega al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, con violencia feminicida, problemas de centralización, abortos clandestinos y dictaduras. Sin embargo, las convocatorias de colectivos feministas han generado la organización de millones de mujeres para salir a las calles este viernes.

“El 8M no es una celebración” es el atento recordatorio que el movimiento feminista ha difundido la última semana a través de redes sociales para evitar que la conmemoración de las mujeres violentadas se convierta en un festejo.

María Salguero y Mile Rocancia registran feminicidios; Carola Andrade fotografía historias de mujeres y Dánae Vílchez es una periodista que informa de ellas. Les preguntamos a estas mujeres de México, Colombia, Argentina, Bolivia y Nicaragua como llegan sus países al 8 de marzo y qué representa ser mujer latinoamericana.

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Carola Andrade de War Mi Photo.

Las mujeres que resisten en una dictadura: Nicaragua

“Vamos a dejar claro que Daniel Ortega no ha hecho algo por los derechos de las mujeres en Nicaragua porque desde que llegó al poder presidencial se prohibió el aborto y hay una grave crisis de violencia y feminicidio. Donde la respuesta del Estado ha sido culpar a las mujeres y obligarlas a dialogar con sus agresores. Daniel Ortega no puede ser feminista porque es un dictador”, dice Dánae Vílchez.

Dánae es una periodista nicaragüense y desde que empezó la protesta cívica en su país el 18 de abril del año pasado ha trabajado sobre el papel de las mujeres en los grupos de oposición. Considera que la participación es difícil, pero a pesar de todo, la presencia en la vida política se está consiguiendo. Aunque critica que en los espacios de diálogo, incluidos los de izquierda, existen las mujeres como suplentes y no de manera más activa.

De acuerdo con Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), en 2018 se registraron 57 feminicidios en Nicaragua, un país con más de 6 millones de habitantes, una población similar a la del estado de Puebla en México.

Dánae no tiene confianza en los registros del gobierno. “Te digo como periodista que cualquier cifra oficial no tiene garantía de que sea de verdad; muchísimos de los métodos en los que se crean son muy oscuros. Yo creo más en acciones que realicen organizaciones de sociedad civil como CDD que lleva una lista de feminicidios.”, dice.

Nicaragua llega al 8 de marzo entre las posibilidades de negociación y acusaciones de abuso sexual por parte de Zoilamérica Narváez hacia su padrastro, Daniel Ortega.

“El panorama de Nicaragua en general parece ser oscuro porque vivimos en una dictadura que tiene cero respeto por los derechos humanos. El país está viviendo una zozobra con paramilitares en las calles y un gobierno que se mantiene al acecho de los jóvenes. Ser mujer en Nicaragua es una de las cosas más difíciles porque cualquier hombre es un agresor hasta que se demuestre lo contrario. Pero también tengo mucha esperanza porque siento que cada vez hay más mujeres que estamos defendiendo, no solo nuestro papel en el mundo, también el papel que tiene la sororidad para que podamos organizarnos y defender nuestros derechos”, concluye.

Las mujeres que registran a sus muertas: Colombia

Mile Rocancio se dedica a contar a las mujeres asesinadas en su país. Decidió empezar en enero de 2018 cuando leyó sobre el feminicidio de Sandra Luna, asesinada en Barranquilla por su expareja. El caso le conmovió de tal manera que comenzó #elconteoquenoqueremoshacer en Instagram, un registro de muertes violentas de mujeres que logró convertirse en la Fundación Feminicidios Colombia.

En un principio, Mile se encargó de elaborar la base de datos. Sin embargo desde hace cinco años que ya había comenzado estudios propios sobre la situación de violencia en su país, incluida la sexual de la que fue víctima.

“Renuncié todo por el registro. Nos preguntan todos los días si leer eso (feminicidios) nos hace indiferentes pero la verdad es que no. Ver los casos a profundidad es muy doloroso, es mucha frustración, mucho llanto. Pero es la cuenta que creamos para dejar una marcha histórica de la situación de violencia de las mujeres”, explica Mile sobre su trabajo.

Colombia llega al 8M con un aumento en los feminicidios. En lo que va del 2019 han muerto 47 mujeres y en 2018 fueron alrededor de 300, de acuerdo con la Fundación Feminicidios Colombia.

“Es alarmante. Hay una ley específica (la 1761 o ley Rosa Elvira Cely) sobre violencia de género que supuestamente nos protege de toda la posibilidad de ser asesinadas con motivo de haber terminado una relación, por ejemplo. Pero la ley no se está haciendo efectiva, las mujeres todos los días estamos en riesgo. Para mí como abogada, la tipificación de delito me parece correcta, realmente el problema ocurre en la aplicación y la poca perspectiva de género que tienen las autoridades”, opina.

Recientemente Mile se ha dedicado desde su fundación a revisar las convocatorias de la marcha del viernes y a pesar de la falta de compromiso que percibe por parte de las autoridades colombianas, el movimiento feminista de su país continúa creciendo. “Llegamos a este día con sentimientos encontrados. Por una parte, está la alegría de que la ola de mujeres está creciendo, y por otro, la tristeza porque nosotras vamos a llevar pancartas alusivas a las que han muerto. Vamos a reivindicar sus nombres porque Colombia lo necesita. Colombia necesita ver a mujeres en sus calles. Colombia necesita saber que estamos preocupadas por nosotras, por nuestros derechos y por la situación en general de país”.

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Las mujeres que nombran a los feminicidios: México

María Salguero es una geofísica que registra feminicidios desde hace tres años. Nombre, fecha, hora, lugar y narración. Cada año el registro de muertes violentas de mujeres en México termina con miles de casos. Muchas de ellas, las asesinadas, no tienen nombre, no están identificadas.

“El tema de feminicidios no era indiferente para mí, inicié con otras personas haciendo un mapa de desaparecidos y desde allí yo conocía casos de niñas que su desaparición terminaba en feminicidio. En 2010 me interesé por la nota roja debido a la guerra contra el narcotráfico del entonces presidente Felipe Calderón y así comencé a notar que los asesinatos violentos de mujeres no eran en unos pocos estados. El mapa comenzó es 2016”, cuenta.

A las calles de México también saldrán cientos de mujeres a manifestarse por el 8 de marzo, tras una reciente ola de intentos de secuestros y un promedio de 10 muertes de mujeres por día, como informó hace unas semanas el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

María al igual que las autoridades mexicanas se basa en el 325 del Código Penal Federal para considerar los criterios de qué es un feminicidio. Y lo complementa con el Modo de Protocolo Latinoamericano de Investigación de las Muertes Violentas de Mujeres por razones de género.

“Cualquier tipo de asesinato de mujer lo documento, ya que sea por el crimen organizado, por su pareja, por violencia interfamiliar y demás. El problema es que las leyes y protocolos están, pero no los siguen”, explica “¿Qué medidas podemos tomar? No sé… es la obligación del Estado protegernos y resguardarnos, se supone”.

Las mujeres que fotografían historias: Bolivia

War Mi Photo es la colectiva de mujeres fotógrafas a la que pertenece Carola Andrade. “Warmi” significa mujer en aymara y quechua, leguas maternas de Sudamérica. Para las tierras bolivianas el registro de mujeres que mueren al día es de un promedio de dos, de acuerdo con el Sistema Integrado de Gestión de Causas Penales. Así reciben el 8 de marzo.

Carola explica que su colectiva está formada por un grupo de 10 mujeres fotógrafas que radican en La Paz y Santa Cruz, dos ciudades con altos índices de feminicidio. Todas están interesadas en los temas de género y su propósito es hacer fotorreportajes de profundidad, contar historias que no estén en la superficie de lo que ocurre con las mujeres violentadas.

“En educación es complicado porque hay una batalla con espacios donde el hecho de ser mujer es peligroso. La decisión de los cuerpos (aborto) sigue siendo penalizado. No se habla de derechos reproductivos. Hay una pelea con anti derechos que no dejan que se le hablé de educación sexual a niñas y niños, hay muchos grupos conservadores en un campo de batalla de salud”, cuenta sobre la situación en su país. Además, afirma que la desigualdad de que viven las mujeres tiene mayor impacto en las zonas rurales. Un problema de centralización.

Bolivia se encuentra en un año electoral, donde las peticiones del 8M podrán influir en las propuestas de los próximos candidatos, de los cuales, existen varios conservadores. Para Carola, las acciones más importantes que puede tomar el gobierno es la asesoría jurídica y acompañamiento a las víctimas.

“Yo vivo el 8M porque es un día en el que se van a asomar mis abuelas y mi mamá. Ahora con esta ola feminista latinoamericana que ha ido creciendo estos últimos años es que muchas mujeres ya están empezando a salir a marchar de sus espacios para ponerlo en la mesa hablar. El 8M reivindica esos debates, esos dolores, esas mujeres que ya no están y esas mujeres que están aún en el proceso de violencia doméstica”, concluye.